491.- Mear (o escupir) a barlovento es una expresión náutica que significa orinar en contra de la dirección del viento, lo que provoca que el orín salpique al propio navegante y manche el barco, por lo que se usa metafóricamente para referirse a una acción desafiante o temeraria cuyas consecuencias negativas se derivan de ir en contra de los elementos o de la norma. Barlovento es la parte de donde viene el viento, contrapuesta a sotavento, por lo que hacer algo, ya sea mear, escupir o tirar algo a barlovento, como me sucedió a mí mismo al ir a arrojar unas cenizas fúnebres al mar por deseo del fallecido, implicó que el viento nos las devolviera a la cara como un bumerán. Antiguamente, se decía que tras cruzar el Cabo de Hornos, los marineros tenían derecho a «mear a barlovento» o escupir contra el viento como muestra de destreza o temeridad, lo que puede salpicar de hecho a quien lo hace y a menudo a los que están a sotavento. Popularmente se dice: Al que escupe para arriba, le cae encima la saliva.
492.- El tecnoligarca asesorado. ¿Qué le diría el viejo y reverendo Carlos Marx al magnate del capitalismo tecnológico más importante del planeta, el tecnoligarca, el hombre más rico del mundo? El dinero es el valor universal, constituido por sí mismo, de todas las cosas. Por ello ha despojado a todo el mundo —tanto al mundo humano como al mundo natural— de su valor propio. El dinero es la esencia enajenada del trabajo y de la existencia del hombre; esta esencia extraña lo domina, y él la adora. Aquello que soy y puedo hacer no está determinado por mi individualidad, sino por el dinero. Lo que el dinero puede comprar, eso soy yo mismo, el poseedor del dinero. Tan grande como es la fuerza del dinero, tan grande es mi fuerza. El dinero transforma la fidelidad en infidelidad, el amor en odio, el odio en amor, la virtud en vicio, el vicio en virtud, el siervo en señor, el señor en siervo, la estupidez en entendimiento y el entendimiento en estupidez. Lo dejó escrito en sus Manuscritos Económico-filosóficos del año 1844”, que seguramente el tecnoligarca no ha leído o, si lo ha leído, le resbala.
Sus palabras, en la lengua de Goethe: Das Geld ist
der allgemeine, selbstkonstituierende Wert aller Dinge. Es hat daher der
ganzen Welt, sowohl der Menschen- als der Naturwelt, ihren
eigentümlichen Wert geraubt. Das Geld ist das entfremdete Wesen der
Arbeit und des Daseins des Menschen; dieses fremde Wesen beherrscht ihn,
und er betet es an. Was durch das Geld für mich ist, was ich zahlen
kann, d. h. was das Geld kaufen kann, das bin ich selbst, der Besitzer
des Geldes. So groß die Kraft des Geldes ist, so groß ist meine Kraft.
Das Geld verwandelt die Treue in Untreue, die Liebe in Haß, den Haß in
Liebe, die Tugend in Laster, das Laster in Tugend, den Knecht in Herrn,
den Herrn in Knecht, die Dummheit in Verstand, den Verstand in
Dummheit.
493.- Vivir el presente. Los libros de autoayuda y los psicagogos de turno y coaches modernos insisten en la importancia de que hay que vivir el presente y es preciso entrenarse para ello. Y la gente, agobiada por el pasado y el futuro, se pregunta cómo se hace eso. Es el viejo tópico literario del carpe diem: atrapa el día, no lo dejes escapar, gózalo. Pero ¿cómo atrapar algo cuya esencia es la fluidez? Escribía Millás en El Periódico Global(ista), alias El País, el otro día su minuto antisistema: El mercado, que todo lo administra, también gestiona el tiempo. Nos vende la ansiedad en cómodos plazos y la culpa en forma de nostalgia. Corremos hacia el futuro para pagar las deudas del pasado. De este modo, el presente se convierte en un pasillo, no en una habitación. El mercado gestiona el tiempo, porque el tiempo es la moneda corriente del dinero.Y el presente es un lugar de paso, un pasillo, como dice Millás, y no una habitación como es el pasado en la que a veces nos instalamos con nostalgia y como es también el futuro, en la que sobrevivimos con ansiedad.
494.- Señoras y señores, ha surgido un nuevo virus: Se llama Nipah. Su nombre proviene de Sungai Nipah, un pueblo de la península de Malasia donde vivían los criadores de cerdos que enfermaron de encefalitis. Se trata, precisamente, de un virus extremadamente peligroso que causa inflamación del cerebro, lo que provocó más de 100 muertes en humanos, además del impacto económico considerable, ya que hubo que sacrificar más de un millón de cerdos para ayudar a controlar el brote: el remedio suele ser a veces más drástico que la enfermedad. Aunque algunos casos de infección por virus Nipah pueden ser asintomáticos o leves -¿no les suena a los lectores esta historia de un virus con ausencia de síntomas?-, la mayoría de los infectados experimentan encefalitis y una afectación predominantemente respiratoria, ambos con alta mortalidad. Los síntomas iniciales son similares a los de la gripe -¿no le suena esto también?-, con fiebre alta, dolor de cabeza y mialgia, ocasionalmente también somnolencia, desorientación y convulsiones. Hasta el momento, se habían registrado al menos 760 casos de virus Nipah en todo el mundo, con el resultado de 437 muertes en cinco países: Bangladesh, India, Malasia, Filipinas y Singapur. Los murciélagos frugívoros del género Pteropus, los llamados zorros voladores, son los reservorios principales del virus. Pueden transmitir el patógeno a través de los excrementos y de la saliva. La transmisión puede ocurrir de murciélagos a humanos o a través de cerdos, que son los huéspedes intermediarios, pero también de humano a humano, lo que genera preocupación e inflamación del cerebro al pensar en la posibilidad -¿remota?- de que el susodicho virus sea capaz de causar una nueva pandemia universal. Permanezcan atentos a sus pantallas. Hoy en día, el virus Nipah es una amenaza preocupante y por ello ha sido clasificado como patógeno de Grupo de Riesgo 4/ BSL4, el más alto que existe. La situación es preocupante porque en la actualidad, no existen medicamentos ni vacunas específicos aprobados y probados contra el virus.

495.- Soy Irán. El cantante iraní Shervin Hajipour ha lanzado una nueva canción cantada en farsi, titulada Man Iranam من ایرانم, que quiere decir 'Soy Irán', en la que el cantante se identifica con el nombre moderno de su país, la vieja Persia, dedicada a las víctimas masacradas por la República Islámica durante la represión de los manifestantes a finales del año 2025 y comienzos del 2026. Irán es un país subyugado por una vieja teocracia -las teocracias más modernas occidentales, como la nuestra, donde gobiernan los mercados, suelan pasar más desapercibidas, pero no esta, de cuño más primitivo- que, sin embargo, se rebela contra el Poder. La letra, que traduzco del inglés dado mi desconocimiento del farsi, dice algo así: Soy Irán. La bota en mi garganta. La soga alrededor de mi cuello. La marca del látigo en mis pies. Pero sigo llorando por mis derechos. Presiona con fuerza mi herida abierta. Puede que te canses, pero yo no me rendiré. Estoy de rodillas. Moriré con toda seguridad. Esta última canción mía es mi única arma. Quítame mi tierra, mi casa otra vez. Incluso mi cadáver llorará por sus derechos... ¡Porque soy Irán! Soy Irán. Soy Irán. Soy Irán. Soy Irán... Hajipour ya era conocido internacionalmente por su anterior canción “Baraye…”, que se convirtió en un himno de protesta durante las movilizaciones por la muerte de Mahsa Amini en 2022 y le valió un Grammy en la categoría Best Song for Social Change, que se convirtió en el himno del movimiento "Mujer, Vida, Libertad" de Irán de 2022 y le valió un premio Grammy a la Mejor Canción para el Cambio Social.



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