jueves, 12 de febrero de 2026

El "Rearme Demográfico"

    En el Año del Señor de 2025, Francia registró por primera vez en ochenta años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el número más bajo de nacimientos desde que hay registros registrados. Según los datos estadísticos, un total de 645.000 tiernas criaturas vinieron al mundo ese año en el país vecino, frente a los 651.000 fallecimientos contabilizados, lo que pone en cuestión la grandeur francesa. Crece la preocupación ante el descenso histórico de la natalidad. Disminuye, en efecto, el número de futuros votantes, contribuyentes y militares voluntarios para la guerra, lo que pone en peligro el llamado relevo generacional y agrava el problema del envejecimiento de la población. A raíz de lo cual el gobierno del país vecino ha decidido impulsar dieciséis medidas para incentivar la natalidad, animando activamente a la población a procrear a fin de que la cigüeña, que viene de París, siga trayendo tiernos bebecitos.
 
"Réarmement Démographique"  
 
    Es curioso que cuando se estima que somos algo más de ocho mil millones de seres humanos en el planeta y cuando se dice hasta la saciedad que ya no cabe ni uno más, salga un gobierno ahora a animar a la gente a reproducirse, máxime cuando el descubrimiento de la píldora anticonceptiva, mejor que el tosco condón, que ya en el siglo XVII Madame de Sévigné en una carta a su hija definía como "una coraza contra el placer, (y) una tela de araña contra el peligro", según recoge la cita nuestro Marañón,  ha resultado más efectivo que la bomba atómica a la hora de reducir la población. 
 
    El presidente del país vecino, que es el Jefe del Estado, emulando a Napoleón cuando dijo "una noche de París remediará todo esto" a la vista del gran número de franceses muertos en el campo de batalla tras la batalla sangrienta de Eylau contra los rusos, y con cierto tufillo bíblico neotestamentario de aquel "creced y multiplicaos", ha propuesto lo que ha denominado un "rearme demográfico", (curioso el término militar de 'rearme', omnipresente hoy en el viejo continente que se siente indefenso ante la amenaza de los bárbaros), dieciséis medidas, nada más y nada menos, para combatir el envejecimiento poblacional y asegurar el futuro económico y social de la república.
 
    Según sus asesores: "Una de cada ocho parejas tiene problemas de fertilidad". Y las causas pueden ser múltiples: médicas, ambientales, conductuales, sociales, y, si me apuran, hasta del cambio climático. Pero la que más preocupa porque es la que destaca por encima de todas ellas es la edad, cada vez más tardía, en la que las parejas deciden tener hijos. Antes de los treinta, muchas parejas no se plantean lo de tener hijos, se contentan con tener orgasmos exclusivamente, y no porque no quieran descendencia, sino porque no se ven establecidas por los problemas de ascenso a una vivienda, laborales y, en definitiva, económicos, por lo que deciden adoptar un perrijo o un gatijo, es decir, criar un perro o un gato como sustituto de un hijo, que más económico resulta.
 
    No tardará mucho, por cierto, la docta Academia en adoptar estas palabras para referirse a la adopción de mascotas peludas que ya se imponen entre los hablantes españoles, habida cuenta de que como dice el Oráculo de Delfos que es la IA de Gúguel: En España hay más perros que niños, consolidando un cambio demográfico y familiar. Datos actuales indican que existen más de 9-10 millones de perros registrados, superando los cerca de 6 millones de niños menores de 14 años. Esta tendencia se debe a menores tasas de natalidad, el auge de las "familias multiespecie" (sic por lo de multiespecie) y el coste de crianza
 
    Es posible que el Jefe del Ejecutivo carpetovetónico acabe imitando al homólogo francés, por aquello de que 'cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar'. De hecho un gobierno anterior ya lo incentivó, como nos recuerda aquella portada de la revista satírica El Jueves del año del Señor de 2007 que levantó tantas iras y fue retirada de los quioscos por orden judicial porque resultaba ofensiva para la monarquía, en la que Su Majestad, ante el anuncio del gobierno de entonces de dar una paga de dos mil quinientos euros a las parejas que se animaran a tener un bebito, le decía a la reina consorte: ¿Te das cuenta? Si te quedas preñada... ...¡eso va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida!
 
  
    “Nuestra Francia también será más fuerte gracias al repunte de la natalidad”, ha dicho el Jefe del Estado del país vecino. Claro, a más natalidad, más carne de cañón ofrecida voluntariamente a la máquina del holocausto.
 
    A raíz de esta nueva crisis de la natalidad, el gobierno galo ha lanzado la idea de enviar cartas personalizadas a jóvenes de 29 años a partir del verano, tras el rebrote primavera, "cuando canta la calandria / y están los campos en flor, / cuando los enamorados / van a servir al amor" y, estableciendo esa edad como un hito o frontera, informándoles sobre la fertilidad, la salud sexual y la reproducción asistida a través de la congelación de óvulos y espermatozoides para descongelarlos en el futuro, animándoles a considerar la paternidad/maternidad, unas cartas que vienen a decirles a las treintañeras que ya son viejas -y que, como dice el vulgo, esto no lo dice ella, todo lo puede Dios menos hacer parir a las viejas-, y, como les decían las abuelas de antaño a sus nietas remolonas, que se les está pasando el arroz. 
 
    No es broma: Mensaje a las francesas y franceses de 29 años: vuestros relojes biológicos no perdonan y, a partir de vuestra edad, desciende la tasa de fertilidad, por lo que sería recomendable que estudiarais la opción de preservar vuestros óvulos y espermatozoides para su uso futuro, para que nunca tengáis que decir: "Si lo hubiera sabido...". La Ministra de Sanidad del ejecutivo galo, que no quiere ser tildada de autoritaria, argumenta que no se trata de obligar a nadie, sino de advertir: "El papel de los políticos no es ser prescriptivos, sino abrir posibilidades".
 
 "Haced el amor, no (tachado) después (sobrescrito) la guerra"

    En el frenesí del rearme democrático, perdón, demográfico, quería decir, se han anunciado planes -¡dieciséis medidas!- para ofrecer chequeos de fertilidad gratuitos para jóvenes y un aumento en los centros de preservación de óvulos (se crearán de 40 a 70 centros para 2028), así como no podía faltar don Dinero: incentivos económicos tales como prestaciones familiares desde el segundo hijo hasta los 20 años, ayudas al nacimiento en forma de cheques de 1000 euros para familias con bajos ingresos, exenciones fiscales según el número de hijos, así como fomento de una amplia red de guarderías y subsidios para cuidadores, a lo que se suman generosas licencias de maternidad y paternidad para los progenitores.

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