486.- Faetón con el culo al aire. El visitante del palacio Chiericati de Vicenza que levantando la cabeza contemple el fresco pintado en los techos de la sala del firmamento puede ver la representación de la Constelación de Andrómeda, obra de Domenico Rizzo (1516-1567), que representa al joven Faetón o Faetonte, visto desde abajo, fracasando estrepitosamente a punto de caer en una posición poco decorosa con el trasero y las verijas al aire. No es un detalle menor e insignificante, sino que subraya la pérdida total de dignidad. Era Faetonte o Faetón hijo de Helio, o sea, el Sol, y aún no conocía a su padre, por lo que, cuando le fue revelado, rogó al astro rey que le concediera el deseo de conducir el carro solar que llevaba la luz cada día hasta los últimos rincones de la Tierra. Su padre se lo concedió imprudentemente. Resultado: Los caballos se desbocaron y abandonaron su consabido recorrido. Zeus todopoderoso, antes de que desapareciera la vida de la faz de su querido planeta, fulminó al auriga, que murió estrepitosamente. Su muerte fue llorada por las ninfas del río Erídano y por sus hermanas las Hijas del Sol, que acabaron transformadas en los álamos que crecen a las orillas de los ríos y los arroyos, y sus lágrimas convertidas en gotas de ámbar. No es a Faetón lo que representa la constelación de Andrómeda, sino el orgullo humano sorprendido con las nalgas y los testículos al aire.

487.- No hace falta recurrir a la violencia. Hoy día no resulta ya necesaria como quizá lo fue en tiempos pasados ni tampoco conveniente políticamente hablando violencia alguna para imponer los dictados más irracionales. Basta con controlar -y eso se logra económicamente, es decir, políticamente- los grandes medios audiovisuales: los clásicos —con la odiosa televisión al frente y la radio menos invasiva pero no menos tóxica, ya estén en manos del gobierno o de la oposición que aspira a ocupar los escaños y ministerios del gobierno, ya del Estado o del capital privado— y el estercolero de las redes sociales de las tres uves dobles, la World Wide Web, la Red Informática Universal. La mayoría democrática aplastante de la población, incluidos muchos graduados, es funcionalmente analfabeta, incapaz por lo tanto de leer un texto escrito de no muchas palabras y complejidad sintáctica. Muchos universitarios no leen nada, y los que leen algo se limitan a los grandes titulares en letra gorda en la pantalla. La violencia, por lo tanto, se ejerce a través de la información que configura la opinión pública, pero no tanto de las palabras, sino de las imágenes analfabetas, que tienen un poder hipnótico.
488.- El destino final (a propósito de una viñeta de Andrés Rábago, el Roto): El dinero es la medida de todas las cosas y el centro de todos los universos, un gran mecanismo de control que regula nuestra forma de comportarnos y de relacionarnos; y de pensar. El dinero como vínculo social moldea lo que ata. Pero también podemos romper con la lógica del dinero como medida de todas las cosas y pensar que otro tipo de mundo es posible, que otro tipo de relaciones humanas, no monetizadas, es posible. El dinero es lo que mueve el mundo. Pecunia mundum mouet. A la vista del dibujo de Andrés Rábago, El Roto, podría decirse también que el destino final del dinero es convertirse en mierda.
489.- Haciendo historia. Da vértigo ver a este hombre, Alex Honnold, el escalador estadounidense que sin cuerda trepa al rascacielos Taipei 101, el coloso de acero, cristal y hormigón de Taiguán, sin ningún tipo de sistema de seguridad. Lo único que lleva consigo es un transmisor de sonido, es decir, un micrófono inalámbrico para que los telespectadores puedan oír su respiración, sus comentarios, sus silencios. Sin dicho micrófono su escalada sería una escena de cine mudo. El audio es una parte fundamental del documento. Son ni más ni menos que quinientos ocho metros de altura, y la proeza, realizada en poco menos de una hora y media, ha sido televisada por una conocida plataforma. La presentadora dice que Alex Honnold ha hecho historia otra vez, entrando en el Gran Libro de los Récords, es decir de las cosas que merecen ser grabadas en la memoria y recordadas, para lo que queda constancia escrita y testimonio visual, pésimo y peligrosísimo ejemplo para una juventud fácilmente manipulable y ávida de fuertes emociones. Podía haberlo hecho sin duda alguna en menos tiempo si no hubiera saludado al público que gritaba a los pies del edificio, a las cámaras, a los que miraban desde dentro pegados a las ventanas, pero no le convenía a los estándares de la plataforma que fuera muy deprisa.
490.- El último abrazo. El abrazo que casi no se ve de dos jóvenes ingenieros en un aerogenerador en llamas: una historia trágica acaecida el 31 de octubre de 2013 en los Países Bajos. La imagen muestra una turbina eólica envuelta en llamas durante unas labores rutinarias de mantenimiento en un parque consagrado al dios del viento, Éolo, y causó la muerte de dos jóvenes ingenieros que se hallaban en el interior del aerogenerador en el momento del incendio. La intervención de los bomberos se retrasó debido a la gran altura de la estructura. El equipo especial tardó varias horas en llegar con una grúa a la sala de máquinas. El incidente puso de manifiesto los riesgos asociados a los incendios en aerogeneradores, así como las dificultades para extinguirlos, especialmente en instalaciones a gran altitud. A esto se une la noticia de que las turbinas eólicas causan problemas de salud. Un tribunal estrasburgués ha sentenciado recientemente: "...que el funcionamiento de los aerogeneradores ubicados cerca del domicilio de la Sra. X es la causa directa y cierta del estrés y la ansiedad que experimenta", estableciendo el vínculo legal entre estos y los mareos, alteraciones del sueño, ansiedad crónica, dificultad para concentrarse que padece. El informe de un neurólogo destaca la desaparición de las cefaleas cuando el paciente se aleja del lugar o cuando se apagan los aerogeneradores, cuyos infrasonidos, unas vibraciones inaudibles inferiores a veinte hercios, serían potencialmente causantes de fatiga, irritabilidad o náuseas en caso de exposición repetida.



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