miércoles, 22 de octubre de 2025

Las dos miradas

     El poeta Paul Valéry formuló en su lengua esta máxima: «Regarder c’est oublier le nom des choses que l’on voit», que quizá podríamos traducir como “Ver (o, si se prefiere, 'mirar') es olvidar el nombre de las cosas que se ven (o que vemos)”. La frase proviene del ensayo Degas, Danza, Dibujo (1936), un homenaje que brinda el poeta al pintor Edgar Degas y una reflexión sobre la naturaleza del arte pictórica. 
 

     Valéry deja caer esa frase en un párrafo donde contrasta la mirada del artista con la del filósofo Blaise Pascal como figura emblemática del pensamiento abstracto para ilustrar cómo incluso una mente tan poderosa como la suya puede errar al juzgar las artes plásticas si se deja llevar por las categorías del intelecto. De alguna manera está contraponiendo la experiencia visual, con la intelectual. Cuando Valéry dice que Pascal “no sabía mirar, es decir, olvidar los nombres de las cosas que se ven”, está formulando que ver verdaderamente, que es lo que quiere decir mirar, implica desprenderse del lenguaje y de los conceptos previos, dejar de reconocer las cosas por su nombre y permitir que se presenten como lo que son, sin la mediación verbal del lenguaje y las palabras. 
 
    En otras palabras, “olvidar los nombres” es despojar la mirada de todo saber previo para acceder a la experiencia directa de lo visible como si fuera la primera vez que abrimos los ojos, tal como hace el artista —y especialmente el pintor— en su relación con el mundo, y, podríamos añadir, el niño con su prístina mirada cuando ni siquiera conoce todavía los nombres de las cosas que ve porque no ha adquirido el lenguaje de su tribu. 
 
    También en la misma obra escribe Paul Valéry a propósito de 'observar', un aparente sinónimo de 'regarder', pero en realidad no hay sinónimos que valgan lo mismo en ninguna lengua,  que «Observer, c’est, pour la plus grande part, imaginer ce que l’on s’attend à voir», que viene a ser “observar es para la mayoría de la gente imaginar lo que se espera ver”. Aquí Valéry señala el mecanismo mental opuesto, propio del observador común o científico: quien “observa” suele proyectar a través de palabras, es decir, las ideas sobre el mundo que tiene, sus propias expectativas, sus esquemas y opiniones personales. No ve lo que está ahí, lo que tiene delante, sino lo que cree que hay. Observar, por tanto, implica una mirada mediada por la imaginación anticipatoria, por la memoria y la costumbre. 
 
Afgano invisible con la aparición, sobre la playa, del rostro de García Lorca, en forma de frutero con tres higos. Salvador Dalí (1938) 
 
    Ambas reflexiones sobre la mirada son complementarias al mismo tiempo que se contradicen: Mientras que observar, en el sentido común y corriente del término, pero también en el científico, implica reconocer, nombrar, confirmar lo previsto, es decir, creer; mirar, en el sentido de ver lo que hay de verdad, implica olvidar, desnombrar, abrirse a lo imprevisto, es decir, pensar, reflexionar, que es decir-que-no a lo que se cree, a las ideas previas que se tienen. 
 
    Valéry distingue así dos miradas: la que se subordina a las ideas y conocimientos previos, lo que él llama 'observer', que no es ver lo que hay sino proyectar lo que se cree, y la que aspira a una visión inmediata, sin la intervención de las ideas preestablecidas o prejuicios, sin palabras, previa al lenguaje, lo que él llama 'regarder'.
 
 El ensayo, Edgar Degas (c 1873-78)
 
    En el contexto del ensayo de Paul Valéry donde deja caer estas observaciones, Edgar Degas encarna la auténtica mirada, la que no consiste en aplicar ideas previas ni confirmarlas, sino en ver como si fuera la primera vez la danza de sus bailarinas, despojando la mirada de la rémora de todo lo aprendido en un esfuerzo por recuperar lo visible antes de que el lenguaje lo capture.

martes, 21 de octubre de 2025

Zona de Altas y Bajas Emisiones

El hecho de que no se declare oficialmente la guerra no significa que haya paz, sino que hay guerra que camuflada disimula su beligerancia: todo lo contrario. 
 
El crecimiento macroeconómico no logra ocultar la pobreza persistente. Crece la gran economía, no la microeconomía: los ricos son más ricos, y los pobres... 
 
La historia no es una línea recta progresista, sino una curva que tiende a convertirse en un círculo, que, como todo círculo, no deja de ser un círculo vicioso.
 
La Iglesia introduce la religión en las redes sociales, conecta con la juventud milenial y santifica a su primer beato digital adolescente, muerto de leucemia.
 Nadie ya se libra de hacer turismo, de hacer una escapada y dar una vuelta, un tour, un giro completo para poder volver, acto seguido, al establo de lo mismo.
 
Dice el doctor que conviene reforzar la detección del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en adultos, que en su mayoría no están diagnosticados.
 
Construidos los muros de la prisión digital, la única tarea que queda ya es atraernos, mantenernos dentro y cerrar la puerta después de habernos confinado.
 
La IA entra en el terreno de la fe y convierte a Jesucristo en un 'coach' virtual por el módico precio de seis euros al mes acumulando millones de descargas.

El rentable negocio de los tanatorios: Cuenta con una numerosa red funeraria que destaca por las lujosas condiciones de sus servicios. ¿No vamos todos a morir? 
 
Cedemos servilmente las migajas de la libertad individual a cambio de una falsa promesa de seguridad bajo la protección del Estado, idolatrando la estabulación. 
 
Se efectúe o no dos veces al año el cambio de hora, cualquier cómputo del tiempo horario que se haga repercutirá negativamente en la salud y vida de la gente.
 
El Estado y el mercado nos atomizan para convertirnos en individuos aislados; la única libertad que tenemos es la de ser esclavos, una esclavitud con anestesia.
 
 ¿Teoría conspirativa? Las élites políticas y económicas progresistas invaden con falsas promesas libertarias desde el Estado y el mercado nuestras existencias.
  

lunes, 20 de octubre de 2025

Tratado de vexilología, y voz del pueblo.

Tratado de vexilología

Banderas que se lleva el viento, Gabriel Pérez-Juana (2025)

Ejército y bandera, El Roto (2014)

oOo
 
La voz del pueblo 
"Mierda a la política", pintada anónima.
 
El argumento del jefe, Tute (2025)
  

domingo, 19 de octubre de 2025

La Nueva Escuela

    El pedagogo suizo Adolphe Ferrière (1878-1960), promotor de la Escuela Nueva, una corriente de renovación pedagógica surgida a finales del siglo XIX y desarrollada a lo largo del  XX, propuso la reforma de la vieja escuela tradicional denunciando su fracaso; basándose en principios psicopedagógicos modernos pretendió reformar la sociedad mediante una "educación para la vida", dándole la vuelta al non uitae sed scholae discimus ('no aprendemos para la vida, sino para la escuela') de Séneca, convirtiéndolo en lo que debería ser: non scholae sed uitae discimus ('no aprendemos para la escuela, sino para la vida'). Su propuesta está recogida en sus libros como, por ejemplo, 'Transformons l'école' (1920). 
 
 
    Contaba Ferrière que la escuela, lejos de su etimología griega (en griego scholé, ocio), se había convertido en un centro de trabajo (en latín tripalium, tres estacas que servían como instrumento de tortura), un suplicio, lo que se había logrado siguiendo las indicaciones del diablo, su fundador (cito textualmente):  Al niño le gusta la naturaleza: se le enclaustró en aulas cerradas. Al niño le gusta jugar: se le obligó a trabajar. Le gusta ver que su actividad sirve para algo: se hizo de forma que su actividad no tuviera ningún objetivo. Le gusta moverse: se le obligó a permanecer inmóvil. Le gusta manipular objetos: se le puso en contacto con las ideas. Le gusta servirse de las manos: solo se puso en juego su cerebro. Le gusta hablar: se le obligó al silencio. Le gustaría razonar: le hicieron memorizar. Le gustaría investigar la ciencia: se la sirvieron ya hecha. Le gustaría seguir su imaginación: lo sometieron al yugo de los adultos. Le gustaría entusiasmarse: inventaron los castigos. Le gustaría ser útil libremente: le enseñaron a obedecer pasivamente. «Perinde ac cadaver» [igual que un cadáver].
 
    Muy pronto este régimen dio sus frutos. Donde mejor estaban los niños era en la escuela, intramuros, no extramuros, correteando por ahí sin ton ni son. Así es como debía ser. En la escuela aprenden a someterse a unos horarios, de encierro y libertad con el alivio de sus correspondientes recreos. Sin embargo, algunos niños, a los que se les hacía insoportable aquel confinamiento, se rebelaron contra la escuela,  hicieron novillos y practicaron el absentismo escolar: huyeron al bosque a trepar a los árboles, a coger moras, a corretear, saltándose las clases... 
 
    Pronto se vio el fracaso de aquella vieja escuela decimonónica, por lo que el diablo, nunca ayuno de recursos, ingenió otra estrategia, sugiriendo a los ilustres pedagogos como Ferrière que crearan la Nueva Escuela: los niños podrían gozar de salidas didácticas, organizándose periódicas excursiones. Los escolares agradecerían infinitamente la salida del centro (eso es lo que sugiere el prefijo ex- de la palabra ex-cursión con toda su fuerza centrífuga) a los maestros y profesores enrollados que los sacaran por un tiempo prudencial de la jaula de las aulas, para recargar las pilas o mejor, como dicen ahora, las baterías, de forma que pudiesen volver con energía renovada a la incursión (el prefijo in-, aquí de claro valor centrípeto, señala la vuelta a la normalidad y enclaustramiento; tras la excursión se impondría la incursión en la machadiana “monotonía / de lluvia tras los cristales”).
 
 
    Bien entrados ya en el siglo XXI, la Escuela Nueva es una realidad. Centros públicos y privados compiten en la organización de las llamadas “actividades extraescolares”, hasta el punto de que todos disponen prescriptivamente de un Departamento a ellas consagrado, y de un Jefe encargado de hacer su programación y el seguimiento de dichas actividades fundamentales para el normal funcionamiento de un centro escolar de primaria y secundaria que se precie, cuya obligatoriedad sin ellas resultaría intolerable, igual que un calendario sin festividades, un trabajo sin vacaciones o una semana sin su finde.
 
    Hemos ido viendo desde entonces cómo también rivalizan unos y otros equipos directivos de los centros en la organización de diversos saraos académicos como posados fotográficos para orlas conmemorativas del inolvidable curso escolar, eventos deportivos y concursos varios de misses y misters, bailes de primavera y de graduación, ceremonias de comienzo y fin de curso, llegando a fletar autobuses y chóferes para que se vayan turnando en los largos trayectos por las autopistas de Dios devorando millas a toda pastilla, trenes, cruceros y hasta aviones para poner en circulación por tierra, mar y aire por el ancho mundo las cohortes de estudiantes. 
 
    Parece a fin de cuentas que las Actividades Extraescolares, por lo tanto, se hubieran convertido en las auténticas actividades escolares, las que más caracterizan y definen al Centro Escolar convirtiéndose en el eje de su 'proyecto educativo'(sic), siendo las intraescolares, por emplear este término para las clases cada vez menos magistrales poco más que un breve paréntesis entre una y otra extraescolar y una disculpa para realizar las que realmente promocionan al Centro, las que rompen con la reclusión claustrofóbica, sin las que esta sería insoportable.
 
La vieja y la nueva escuela.

     Los profesores que osan criticar la excesiva realización de dichas actividades, por su parte, son tachados de intransigentes cavernícolas y carcas chapados a la antigua por pretender tener a los alumnos "amarrados al duro banco" de las galeras turquescas que siguen siendo, pese a todos los pesares, las aulas. Como consecuencia de todo esto, la mayoría de los centros educativos han cambiado y se han convertido en centros de actividades extra-escolares: organizan excursiones, intercambios de "inmersión lingüística" (sic) y viajes que hacen la competencia a las agencias del gremio; hacen turismo para dar una vuelta -eso es el "tour"- y volver tras el garbeo del giro copernicano a lo mismísimo de siempre. 
 
    Al tiempo que se organizan las salidas pedagógicas, se extreman las medidas de control interior instalándose cámaras de videovigilancia e intensificándose las guardias de patios y recreos a cargo de profesores que se convierten así en vigilantes más preocupados del buen comportamiento de los escolares que del proceso de enseñanza y aprendizaje.
 
    Pero la Nueva Escuela no solo consistió en la organización de actividades extraescolares, sino, sobre todo, en la imposición de la educación en lugar de la enseñanza, lo que con el tiempo se revelaría igualmente desastroso y no menos doctrinario: la gran mayoría de los niños dejaría de interesarse por las cosas, echando a perder el tesoro de su curiosidad infantil. En la Nueva Escuela se les deja hablar y expresarse hasta la saciedad, y hacer ruido. Nada más obsoleto que aquella voz del maestro gritando "¡silencio!". Se alienta a que los pequeños expresen con sus propias voces y palabras lo que se les inculca, que no deben memorizar, con el detrimento que esto supone para el desarrollo de la capacidad mnemotécnica: memoria minuitur nisi eam exerceas: la memoria se atrofia si no se hace uso de ella. 
      Como a los niños les gusta preguntar, para que no cansen a sus maestros y profesores, se les sirven las respuestas antes de que formulen sus interminables preguntas, y se les aconseja que utilicen la Red donde está toda la información disponible hasta la fecha, y recurran, en el colmo de la estupidez natural, a la Inteligencia Artificial, a través de las pantallas y medios audiovisuales, en detrimento de las viejas pizarras trasnochadas. 
 
    El viejo demonio, fundador de la vieja escuela y refundador de la nueva, sonríe satisfecho, qué diablos,con la nueva e incomprensible jerga psicopedagógica o pedopsicagógica con la que se envuelve su regalo envenenado: la Vieja Escuela de toda la vida de Dios envuelta en el celofán de la Nueva Escuela.

sábado, 18 de octubre de 2025

Pareceres LXXXVII

426.- Orgulloso de ser vasco. No es mi caso, pero creo que si yo fuera vascongado, que no lo soy, no me sentiría orgulloso de serlo, como decía en francés ("fier d´être basque") la publicidad de un queso de oveja de cuyo nombre no quiero acordarme, sino todo lo contrario: me daría muchísima vergüenza enorgullecerme de serlo. No por nada. No por el caso concreto que nos ocupa, sino porque yo no me enorgullezco de haber nacido donde he nacido: ha sido una casualidad de la vida como otra cualquiera, ajena a mi voluntad, algo que le puede pasar a cualquiera como el mismo hecho de haber nacido: yo no elegí nacer o no, tampoco elegí el lugar de mi nacimiento, ni la familia ni la vida siquiera. ¿Quién se enorgullece de ser lo que es? ¿Los que son lo que son? Y ¿qué han hecho para sentirse orgullosos de ser lo que son aparte de serlo? ¿Quién es más vasco, el queso o los tres chicarrones del norte de España o del sur de Francia, esos tres Patxis tan tópicos que resultan atípicos, atuendados con boina negra de ancho vuelo con pitorro típicamente vasco, o sea, con chapela, en un marco incomparable de un paisaje idílico –verde y montañoso en unos tonos pastel y propios de una suave acuarela- con un bucólico caserío al fondo?¿Qué han hecho para sentirse orgullosos de su vascongadez? Según mi humilde modo de entender las cosas, uno puede enorgullecerse acaso de lo que haga y sea obra y responsabilidad suya, pero no de lo que es.

427.- El regreso del hijo pródigo. Hay una versión moderna de la parábola, del hijo pródigo, basada en la narración del evangelista Lucas (capítulo XV, versículos 11-32), que le debemos al escritor francés y premio Nobel de literatura, galardón en su caso bien merecido, André Gide (1869-1951), que se titula “Le retour de l'enfant prodigue” (1948), que presenta una significativa variante sobre el relato evangélico. La parábola de Lucas pone en escena a tres personajes: el padre, el hijo mayor, que permanece junto a su padre sin abandonarlo, y el hijo mozo que le pide a su padre la parte de la herencia y se marcha de casa al descubrimiento del mundo, dilapidando su hacienda con rameras. El padre, cuando regresa arrepentido, le recibe con los brazos abiertos y le da mil besos porque, como la oveja descarriada, ha vuelto al redil. El hijo pródigo de Gide regresa, como el otro, fatigado a la casa paterna, pero por la noche, al acostarse a dormir en el lecho mullido, se abre suavemente la puerta y entra un hermano más pequeño: “Quiero irme, la casa de nuestro padre es ya demasiado estrecha para mí”, le confiesa. Y el hermano, que esa noche había regresado fatigado, se alegra de oírlo, lo abraza y empieza a darle consejos, a decirle lo que debe hacer, dónde ir; y lo incita a mostrarse más valiente que él, más orgulloso, a no aceptar el regreso al establo paterno: así llamaba a la casa de su padre. Lo acompaña hasta la puerta y le da ánimos para que él, al menos, no tenga que volver: “¡Vamos! Bésame, hermano mío: llevas contigo todas mis esperanzas. Sé fuerte. Olvídanos, olvídame. ¡Si pudieras no regresar!” Tal vez, cavilaba en su fuero interno, mi hermano sea más fuerte que yo y no regrese.

El regreso del hijo pródigo, James Tissot (1850)

428.- Su triunfo. Aunque la noticia podría calificarse de positiva por el título mesiánico de "SU TRIUNFO" y por los siguientes titulares, donde se sugiere que ha sido el artífice de la paz en el cercano Oriente porque es el líder que Israel necesitaba y la salvación de Gaza, lo que podría ayudar al personaje a satisfacer su ego codicioso  del Premio Nobel de la Paz, algo que no ha sucedido al menos este año, empeñado ahora en lograr la paz en Ucrania, la fotografía destroza la imagen del personaje: por el pelo ralo, desteñido y no anaranjado, la fofa papada, la pose seria, dictatorial, debida a que es un plano contrapicado, tomado por el fotógrafo en posición más baja del retratado a fin de resaltar su superioridad con respecto a quien contempla la fotografía, que es el peor ángulo para un retrato porque revela las arrugas de la persona. Hay además una corona que flota sobre la cabeza del preboste norteamericano, que es la M del logo de la revista británica TIME. Pero quizás lo que más le ha dolido al vanidoso personaje narcisista es que esta foto en particular, que es la peor posible, adorne una portada que ostensiblemente lo elogia. La forma en que la foto socava ligeramente el título de la portada es parte de lo que la hace interesante y una elección visual poderosa. El sesgo de confirmación hace que la imagen corrobore sus sentimientos, da igual lo que haya hecho. Otro preboste yanqui, por ejemplo, hizo menos que él por merecerlo, y le otorgaron el premio Nobel de la Paz, porque caía bien, hiciera lo que hiciera, representaba la esperanza del cambio, y la redención que nunca se produjo. En la portada de la revista aparece la palabra triunfal: Triumph, que contiene las cinco letras de su apellido: Triumph. Aunque ha triunfado, la foto le está llamando calvo y gordo. Y lo más importante y en lo que nadie repara; se le está llamando "fascista" al pretender vincularle físicamente por el gesto con Benito Mussolini. Ya que tiene cierta semejanza con el típico gesto mussoliniano.


429.- Guerra híbrida. Desconcertado me tienen las declaraciones que la presidenta de la Comisión Europea, cuyo nombre propio voy a omitir deliberadamente. Ha dicho que Europa está en "guerra híbrida" con Rusia y afirma que hay que "responder" a los ataques del presidente del gobierno de ese país. "Ha llegado el momento de llamarlo por su nombre: esto es guerra híbrida". Lo ha dicho sin ambages, dejando claro que ya no se trata sólo de una amenaza sino de una realidad y que la situación está escalando. Y yo me pregunto de qué puede ser híbrida una guerra. Tengo presente que híbrido -hybrida o hibrida en latín con ortografía dudosa, era un animal salido de un cruce de una hembra doméstica con un macho salvaje, por ejemplo de una cerda y un jabalí, y por extensión el término se generalizó al hijo de padres de diversos países o de diversa condición y enseguida adoptó la connotación de monstruoso e irregular. La guerra que nos anuncia die Vorsitzende es una guerra mixta y también bastarda por lo tanto. ¿A qué se refiere? A una guerra híbrida de guerra y paz: ciberataques, cables submarinos cortados, campañas de desinformación masiva, ataques de drones, elecciones democráticas fraudulentas y crecientes amenazas rusas que pretenden socavar la unión de Europa y su decidido apoyo a la santa Ucrania. Ha dicho die Vorsitzende que tenemos que salir de nuestra zona de confort. En resumen, esta Caperucita azul nos dice que viene el lobo. Lo mismo nos dijo en otra de sus alocuciones premonitorias:  “Estamos al borde, o incluso al comienzo, de otra crisis sanitaria mundial. Por eso hoy puedo anunciar que la UE encabezará una nueva Iniciativa Mundial de Resiliencia Sanitaria”. ¿Otra crisis sanitaria que se suma a la bélica para engendrar una doble crisis híbrida? ¡Menos lobos, Kleines Blaukäppchen!


430.- Razones para descreer. -Lo que nos enseña cualquier teoría conspiranoica es que, en el fondo, todas las teorías, conspiranoicas o no, no son más que eso, teorías carentes de razón. El común de los mortales fundamentamos nuestras creencias en confianzas no verificadas. Y lo que creemos que es un consenso científico, no hay tal. Lo más interesante de cualquier teoría conspiranoica no es lo que afirma, sino que tiene razón en que no vemos lo que tenemos delante. Ella no escapa a la paradoja de que la alternativa que propone para abrirnos los ojos chocará contra aquello que le otorga, en principio, su credibilidad. El hecho de creer en las vacunas o no hacerlo, en que el paracetamol produzca autismo,  en que la Luna es un holograma y la Tierra no sea redonda, como nos han inculcado, sino plana, se me ocurre, se resume en quién confías, en el fondo, cuando lo único que queda es confiar. Por supuesto, siempre hay voces más dignas de confianza que otras, pero lo cierto es que la sociedad moderna ya no evalúa los hechos científicos de manera racional ni los datos por su veracidad, sino por cómo encajan en sus valores pervios y creencias preestablecidos. La evidencia no solo informa, sino que también amenaza o refuerza identidades de grupo. Me pregunto a quién puede interesar exactamente que eso ocurra. Y si a promoverlo podemos llamarlo conspirar. Una teoría conspirativa, según la inevitable Güiquipedia, es una explicación de un suceso o situación que afirma la existencia de una conspiración por parte de grupos poderosos y siniestros, llamados a veces satánicos,​ a menudo de motivación política, cuando otras explicaciones son más probables y tranquilizadoras pero no menos verdaderas.​​​

  

viernes, 17 de octubre de 2025

Cárceles

    Un Ministro del Interior de las Españas ya fallecido  (no era el actual, que aún vive, pero para el caso como si lo fuera, ni siquiera recuerdo si era conservador o progresista, lo que viene a ser lo mismo) declaró que la situación económica que por entonces atravesaba el reyno y que calificó como difícil, no muy distinta de la actual, no afectaría a la partida destinada a las prisiones para el año venidero. Haya o no haya nuevos presupuestos del Estado para el año que viene, no importa, se prorrogan los existentes, y siempre habrá una partida para las cárceles.
  
    Según los datos disponibles en la Red, en el reyno de las Españas hay unos 23.000 funcionarios de prisiones, o sea, carceleros, y la población reclusa para 2025 se cifra en alrededor de los 60.000 'internos', según los datos disponibles de principios de año. A 31 de diciembre de 2024, en efecto, se registraron 59.226 personas privadas de libertad, de las cuales 55.103 eran hombres y 4.123, mujeres. La cifra total puede variar ligeramente durante el año debido a la fluctuación de ingresos y salidas de prisión, por lo que la ta tasa española de población reclusa podría situarse en torno a un poco más de uno por ciento: 126,2 reclusos por cada 100.000 habitantes, según los datos de 2023, y España se encontraría entre los países de Europa Occidental con mayor población reclusa. Pero podemos dormir tranquilos pensando que los malhechores están encarcelados y que nosotros somos libres, lo que no es verdad, porque ni son todos los que están ni están todos los que son. Además, no hace falta insistir en que el Poder Judicial existe para que no haya precisamente justicia, legitimando con su existencia las tropelías y las injusticias. 
 

    El excelentísimo aprovechó su discurso para combatir la imagen "distorsionada", según él, de las cárceles, como si no supiéramos lo que es eso. Al día siguiente publicó un artículo en El Diario Global(ista), alias El País, diciendo: "La sociedad debe conocer qué se hace dentro de las prisiones. Es bueno que ahora que se habla tanto de impuestos la gente sepa en qué se gasta el dinero. Nos vamos a seguir esforzando para que las prisiones sigan teniendo los recursos que necesitan… No se puede hablar de justicia o de seguridad sin hablar del sistema de prisiones". 
 
    Todo esto ocurría, precisamente, el día de la patrona de las prisiones, el día de la Merced y de las Mercedes, el 24 de septiembre. Muchas mercedes, o sea, muchas gracias, señor ministro, le sean dadas a Vuestra Merced, o sea a Vd. por recordarnos a qué se destinan los impuestos con los que contribuimos a la causa, esos impuestos que pagamos y que según la publicidad vuelven a nosotros. 
 
    ¿Hemos olvidado cuál es la razón de ser de las cárceles? No lo perdamos de vista: Las prisiones existen para que los que estamos fuera creamos, engañados, que somos libres: privamos de libertad de una manera evidente a nuestros semejantes para que no se vea la evidencia de que todos estamos en verdad privados de ella. 
 
    La cárcel es, por lo tanto, una metáfora de la falta de libertad en la que malvivimos todos. Hemos de desmentir el mito de la libertad, que sirve como sostén principal del Estado y del orden establecido;  reconozcamos que lo que está padeciendo en la cárcel no es precisamente la persona, que está presa lo mismo dentro que fuera de la prisión, sino algo que no es la persona, que queda por debajo y que de una manera especial está allí constreñida; más bien algo que está contra la persona lo mismo que está contra la cárcel. 
 
    Chicho Sánchez Ferlosio lo expresó muy bien en la versión que grabó del célebre romance anónimo de El Prisionero en su disco A contratiempo (1978), al que añadió unos versos de su cosecha en los que el prisionero se quejaba también de la cárcel que tiene por dentro:  Cárcel tengo por fuera / cárcel por dentro... / Tener no me importara / cárcel por fuera / si de la de aquí adentro / salir pudiera.
    La cárcel es un encerramiento grosero por medio de muros, con la consiguiente privación de libertad que conlleva. Suele distinguirse entre presos políticos y presos comunes, pero en realidad y bien mirado los presos comunes son tan políticos o más que los primeros. A veces creemos que las cárceles están llenas de peligrosísimos delincuentes, pero no es cierto: la mayoría de los que están entre rejas están por delitos de drogas o contra el patrimonio por haber robado porque carecían de todo. La gente no suele engañarse cuando piensa, lo diga o no lo diga, que los malhechores más peligrosos están fuera de las cárceles, igual que los locos más peligrosos, que no están precisamente en los hospitales psiquiátricos.
 
    El poema completo de Chicho (tomado de Chicho Sánchez Ferlosio: Canciones, poemas y otros textos, Edit. Hiperión, 2008)'Cárcel tengo por fuera'. Subrayo en negrita los versos que canta añadidos al Romance del Prisionero, cantados en esta ocasión por Amancio Prada bajo el título Cárcel por dentro, añadiendo al final estos dos versos que supongo del propio Chicho:  '¿Quién tu cuerpo y tu cara / me devolviera?'
  Cárcel tengo por fuera, / cárcel por dentro, / voy vagando y vagando, / puerta no encuentro; / puerta no encuentro, ¡ay, no!, / puerta no encuentro, / el camino que busco nace / de adentro.
 
Tener no me importara / cárcel por fuera / si de la de aquí adentro / salir pudiera, / salir pudiera, ¡ay, sí!, / salir pudiera, / por un rayo de luz / mi vida diera. 
 
Veo el campo a lo lejos / por la ventana, / tristeza y esperanza, / noche y mañana; / noche y mañana, ¡ay, sí!, / noche y mañana, / tristeza omnipotente, / esperanza vana. 
 
Allí crece la yerba / de primavera, / esperanza y tristeza, /  (luz y quimera) / flor y tijera, / flor y tijera, ¡ay, sí!, / flor y tijera, / tristeza del que espera / y desespera. 
 
Donde nacen las penas / no crece hierba, / crecen cardos y ortigas, / frontera negra, / frontera negra, ¡ay sí!, / negra frontera, / por dentro mi dolor, / mi alma por fuera. 

jueves, 16 de octubre de 2025

Clase obrera

    Cuando yo estudiaba en la Universidad, hace una friolera de años, se reivindicaba a voz en grito en las manifestaciones izquierdistas y estudiantiles: “¡El hijo del obrero, a la Universidad!”, y yo me sentía que era, efectivamente, de alguna manera ese hijo de la clase obrera que estaba consiguiendo a duras penas y con no pocas dificultades económicas estudiar fuera de casa una carrera universitaria en la Facultad viviendo en una pensión cutre, lóbrega y barata. Había logrado lo que me había propuesto, estudiar Filosofía y Letras, en concreto Filología Clásica, una carrera gloriosamente inútil, con el sacrificio de mis padres y mío propio a través de becas y de trabajo veraniego en correos, privándome de las vacaciones estivales de las que disfrutaba el resto de mis compañeros.

     Mi madre, huelga decirlo, siempre fue un ama de casa. Profesión: sus labores. Un eufemismo que quería cubrir aquel otro. Y, cuando me preguntaban por la profesión de mi padre, yo no sabía qué decir. En los impresos oficiales, ponía, con una mezcla indescriptible de vergüenza y a la vez de orgullo: “Obrero”. Hubo una etapa del franquismo en que se quiso imponer el eufemismo “productor” para sustituir a “obrero” precisamente y aludir al trabajador asalariado por cuenta ajena no especializado, que trabajaba a duros turnos en una fábrica siderúrgica, como mi padre, denominación que por suerte no tuvo mucho éxito y no triunfó.

     El caso es que parece que ya no existe la clase obrera, esa que según los marxistas estaba llamada a redimir al género humano y a los parias de la tierra, famélica legión, en la lucha final. Esa clase que todos los primeros de mayo se santificaba con un resignado grito que yo no he entendido nunca: ¡Viva la clase obrera! Yo creía que lo que deberían gritar los proletarios era todo lo contrario: ¡Muera la clase obrera! Porque "clase obrera" era sinónimo de explotación, como cantaba John Lenon en su 'Working class hero', cuyo estribillo rezaba con sarcástica ironía que ser héroe de la clase obrera es algo que valía la pena o que había que ser. A mí me parecía que si esta clase social estaba llamada a la emancipación lo que había que gritar era "¡Viva la libertad! ¡Abajo el trabajo!". Pero lo que gritaban los trabajadores que celebraban el Día del Trabajo, dirigidos por los sindicatos orgánicos y por sus respectivos caciques o líderes sindicales, como los llaman hoy con flagrante anglicismo, obreros ellos mismos liberados de la cadena del trabajo asalariado, era “¡Vivan las cadenas!”.

   

A working class hero, John Lenon 

    Nos damos cuenta de que existe la clase obrera cuando algún trabajador muere en algún accidente laboral, olvidando que el accidente es que exista todavía el trabajo mismo. Si antes el problema era proporcionarle suficiente tiempo libre al trabajador, ahora el problema es proporcionarle al parado un trabajo más o menos digno, una ocupación que no sea provisional y basura precaria, un trabajo que acabe de llegar, pues cada vez se tarda más en acceder al mercado laboral (sic) y en jubilarse, entre un despido y la firma de un nuevo contrato eventual, en períodos cada vez más exiguos. El trabajo ya no es algo serio para toda la vida, sino algo provisional, eventual… Mi padre, que antes recordaba, fue prejubilado, como tantos otros, antes de la edad reglamentaria. Hoy sus restos mortales descansan en un nicho del cementerio. 

miércoles, 15 de octubre de 2025

Crónica de cosas que pasan (5)

Alto el fuego: Después de dos años de guerra, se acuerda el alto el fuego en la franja de Gaza, lo que no significa que se haya alcanzado la paz como cacarean los medios masivos de manipulación de masas. Conviene recordar una cita del historiador latino Publio (si no era Gayo su auténtico prenombre) Cornelio Tácito que, unida a las imágenes que nos sirven de la destrucción de la ciudad de Gaza, revelan mucho más que todo lo que dicen los servicios informativos de los medios de comunicación y adoctrinamiento de masas: ubi solitudinem faciunt pacem appellant, una cita que, puesta en boca de Calgaco, el caudillo de los caledonios o pictos, que se enfrentó a las legiones romanas de Gneo Julio Agrícola, suegro del historiador, se ha empleado para denunciar el imperialismo en particular y en general contra cualquier acción bélica, una frase que traduce Moralejo como “llaman... paz al sembrar la desolación”, o, si se prefiere una versión más literal: “donde lo arrasan todo, dicen que hacen la paz”.

Este Calgaco es, de alguna manera, como escribió René Pichon, el portavoz, no solo de los caledonios, sino de todos los bárbaros, de todos los adversarios del imperio de la loba romana. Renzo Tosi ha hecho notar el paralelismo formal de la cita de Tácito con un versículo del Libro de la Sabiduría del Viejo Testamento, donde se describe la necedad y la ceguera de los idólatras y el origen de su idolatría, (14,22) en el que los idólatras “viviendo sumamente combatidos de su ignorancia, a un sinnúmero de muy grandes males les dan el nombre de paz”. Las imágenes ilustrativas, que hablan por sí solas, nos las sirve la cadena de televisión RT (Russia Today):
 
 
Chicas con pene (y ¿chicos con vagina?). Esta expresión tan chocante a primera y simple vista se lee en una guía de educación sexual que el Gobierno Vasco difunde a través del Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico como material didáctico bilingüe destinado a niños de Primaria de seis a doce años “Saioz saio/De sesión en sesión”.  La autora del guión es Saioa Hernández, Javier Ruiz se ha ocupado del guion gráfico, y la ilustración y el diseño corren a cargo de Eider Eibar. Se ha editado con licencia de Creative Commons y se presenta como un colorido y divertido cómic que explica a los menores en veintiocho páginas en castellano y otras veintiocho en vascuence el mundo al revés, pues si ellos tienen más o menos claro que los niños tienen pito y las niñas en su lugar tienen chocho, por decirlo con sus palabras habituales, aquí se les dice que hay chicas con pene -no dicen pito, sino pene, que es más culto, menos vulgar y se entiende menos. 
Supongo que lo que quiere decir la guía pedagógica de educación sexual es que hay chicos que se autoperciben -obviamente, no utilizan este término con los escolares- como chicas y que por lo tanto son chicas, porque lo importante no es lo que tienen o dejan de tener, sino lo que sienten (sic). Se les dice -inculca, mejor- también que hay chicos y chicas transexuales, y que todas las personas son intersexuales porque tienen características de los dos sexos, y se explica el fenómeno del cambio de sexo mediante ilustraciones que lo trivializan, sin percatarse de que la modificación física del cuerpo conlleva prácticas quirúrgicas con riesgos graves e irreversibles. 
 
El autor del prólogo, el sexólogo 'sustantivo' -sexualidad que se centra no en el sexo que se tiene o que se practica, sino en el que se es- Joserra Landarroitajauregi se felicita de que recurriendo a “dos instrumentos minoritarios y minorizados -un pequeño arte, el cómic y un pequeño idioma, el euskera a través de la imagen y la sugerencia, mediante el ingenio y la gracia, un poco indagando y otro poco provocando” se contribuya a “la difusión, divulgación y universalización de sabios saberes (sic) y valiosos valores” (re-sic). No tiene desperdicio este párrafo suyo, que resume muy bien el despropósito pedagógico: “Se trata de poner en valor materias que, por ser sexuales, han sido históricamente negadas, silenciadas o difamadas; así: la intersexualidad, la diversidad sexual, los diferentes cuerpos y sexualidades, las diferentes orientaciones e identidades, los muchos modos de ser mujer y de ser hombre, las muchas maneras de gustarse, amarse o gozarse”. 
 
La educación sexual que se ofrece “no se queda en los genitales y en sus usos”, que es quizá donde debería quedarse en cualquier caso, “sino que aspira a la exquisita formación de los sexos contemplando sus muchos hechos de diversidad”. El buenrollismo queda patente en la expresión “crear buen rollo entre los sexos” y en el objetivo final, bastante loable por cierto, pero ya se sabe que de buenas intenciones está empedrado el pavimento del infierno, de que “chicas y chicos se traten mucho y se traten bien, para que se conozcan y se reconozcan, para que se acepten, se gusten, se quieran y se gocen”. Ya lo cantaban Los Bravos, sin tantas retóricas alharacas, a finales de los sesenta: "Los chicos con las chicas tienen que estar, las chicas con los chicos han de vivir...

martes, 14 de octubre de 2025

¿Qué es el tiempo?

Philomena Cunk es el personaje cómico de ficción interpretado por Diane Morgan que encarna a una atolondrada periodista de investigación científica en la serie televisiva británica Moments of wonder, 'Momentos de asombro'. En ella, Philomena divulga información errónea a la vez que hace preguntas básicas a sus entrevistados no exentas a veces de enjundia y de malicia, que dejan pensando al espectador y al propio entrevistado. Estos no son personajes ficticios, suelen ser catedráticos, doctores y especialistas en filosofía, teología, física cuántica, arte y muchas otras disciplinas, la flor y nata académica del Reino Unido. A un físico, por ejemplo, le preguntó qué es más veloz la luz o la sombra.

En esta ocasión, desde el Museo del Reloj de Greenwich, que es para ella la capital del tiempo, Philomena se pregunta qué es el tiempo, después de afirmar que es algo valioso, relacionándolo remotamente con el dinero, diciendo que ha existido antes de que empezara a contar, lo que le lleva a preguntarse qué son los relojes y qué es lo que miden. 

 Un reloj musical suizo 

A la vista de la mayoría de los relojes, podría decirse que el tiempo es algo circular -el eterno retorno- pero en realidad es lineal, es la línea vertical imaginaria del meridiano de Greenwich, también llamado meridiano cero y primer meridiano, que divide el planeta en dos mitades idénticas de 180º cada una, segmentadas en husos horarios de 15º, que es el resultado de la división de los 360º de la circunferencia completa entre las veinticuatro horas que tiene el día.  

Moments of Wonder: ¿Qué es el tiempo?

Philomena dice que se halla en el único lugar del mundo donde puede estar a la vez entre el pasado y el futuro, con el presente pasándole por su entrepierna,  running right up trough my middle bits.

Dice que nadie sabe lo que es el tiempo excepto los científicos, que lo saben todo. Y entonces pregunta al científico Stuart Clark, doctor, astrónomo y miembro de la Royal Astronomical Society, qué es el tiempo, y este le responde categóricamente: En realidad no lo sabemos. Pero, acto seguido, formula dos posibles hipótesis manteniendo la dicotomía físico/psíquico, que viene a ser la misma, grosso modo, que objetivo/subjetivo: el tiempo puede ser algo físico y objetivo y entonces sería como un río que fluye, o algo psicológico y subjetivo. 

Philomena le interrumpe preguntándole qué quiere decir con la hipótesis del río, a lo que Stuart Clark le responde que el tiempo fluye como el agua del río, y que los sucesos que nos pasan en la vida son como cosas que hay en el río que el agua encuentra a su paso, de lo que concluye la presentadora que los eventos que nos pasan en la vida son como los peces y demás que hay en los ríos. 

 

En la línea de la respuesta seria del científico de no se sabe qué es el tiempo, nos viene como anillo al dedo lo que escribió Agustín de Hipona, San Agustín, en sus Confesiones XI, 14, 17, donde contrapone el hecho de saber lo que es el tiempo, con el de ponerse a explicarlo, porque saber sabemos lo que es, tenemos una idea de él que todos manejamos, (gracias sobre todo, entre paréntesis, a los llamados tiempos verbales de nuestras gramáticas escolares), esa idea nos sirve para hablar de las cosas, pero no podemos hablar de ella sin poner en peligro su consistencia y existencia, por eso dice el santo que no puede explicarlo con palabras, que lo sabemos pero no lo sabemos: 

 

¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si, pues, el presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo deciros que existe éste, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser?


lunes, 13 de octubre de 2025

Hojarasca otoñal

Jota alternativa: La Virgen del Pilar dice que no quiere ser francesa ni quiere ser española, ni convicta ni confesa, ni tampoco capitana de la tropa aragonesa.

 
La información que los medios masivos de comunicación ponen en escena es la máquina más sofisticada de guerra, por una parte publicidad y por otra propaganda.
  Antes de que nos echen de la OTAN por no alcanzar los objetivos, como amenaza el déspota yanqui, lo honesto sería negarnos a seguir y que nos fuéramos nosotros.
 
...Dos años ya siguiendo en directo, día a día, una guerra informativa de una violencia sin par entre Israel y Palestina polarizando la opinión pública mundial.
 
Hay una guerra en el frente militar y otra, no menos cruenta, en el frente informativo. Palestina la ha perdido en el militar, pero ha ganado en el informativo.
 
La guerra informativa de Gaza se ha convertido en las sufridas España en una batalla semántica, sobre si es o no es un genocidio y de quién es el genocidio.
 
Se realizará el homenaje a los que dieron su vida por España, y se procederá a la izada solemne de la bandera nacional, tiñéndose el cielo de sangre y amarillo.
 
A las boinas de los tres ejércitos de tierra, mar y aire (y espacio), se suma la de la neófita UME, Unidad Militar de Emergencias, de color amarillo mostaza.
 
En el cartel del Desfile del Día de la Fiesta Nacional del Ministerio de Defensa no se ve el sombrero de tres picos de la Guardia Civil, el simbólico tricornio.
 
Gozoso no es poder ir al trabajo a pie o en bici, como propone la ley de movilidad sostenible del gobierno progresista, la gozada es no tener que ir a trabajar.
 
Uno de los primeros ejemplos trágicos y literarios occidentales de violencia vicaria contra el otro sexo que recae mortalmente sobre los hijos es el de Medea.
 
La campaña “Personas con energía propia” que fomenta el Ministerio para la Transición Ecológica promueve el beneficio individual y colectivo del autoconsumo.
En Bruselas no convence la estrategia española de contabilizar la lucha contra el cambio climático como inversión en defensa que ensancha el concepto militar.
 
No quería que se me escapara de las manos lo que había conseguido al fin con tanto esfuerzo; quería poseerlo y acabé apretándolo tan fuerte que se me rompió.
 
En lugar de estar atentos a lo que pasa, de lo que nos informan sobradamente los medios masivos de comunicación, deberíamos prestar atención a lo que no sucede.
 
¿Qué es el hombre? Un triángulo equilátero, tres en uno: Padre, el documento nacional de identidad; Hijo, la cuenta bancaria, y Santo Espíritu, el esmarfon.