lunes, 8 de febrero de 2021

Tratado de epigramática (y II)

(La siesta del fauno)

No despiertes a Pan cuando sestea plácido.

Se enfurece y de cólera se hincha y rabiosa ira,

 resucita el cabrón fiero sembrando el pánico

y estremece espantando faunos del bosque y ninfas.

oOo

 (Democracia)

 Epigrama estrambótico de una cuestión retórica

sin respuesta que valga, que es, además, retruécano;

de honoríficas salvas gasta el cañón la pólvora:

¿Quien gobierna a la gente cuando gobierna el pueblo?

 oOo

(Pedagogía)

Mira, voy a leerte yo la cartilla a voces

y el moderno Catón: letra sin sangre no entra.

Ya lo dijo Machado: ¿Un pedagogo? Herodes.

No hay adulto sin niño muerto cargando a cuestas.

oOo

(El sátiro pedófilo)

No corrió tras las ninfas lícitas, itifálico;

prefirió el merodeo, cual pederasta sátiro, 

de gimnasios, billares, públicos urinarios

donde los mozalbetes hacen del viejo escarnio.

 oOo 

Viejo grillo, que cantas con soniquete agudo,

percutiendo dorados élitros. Me despierta

tu monótono canto que hace volver al mundo

otros cánticos de otros grillos que me desvelan.

 oOo

En mitad del camino de este dantesco infierno

me hallo en el laberinto, sin encontrar salida,

sin Virgilio y sin una triste esperanza, y negro

ando bajo la sola noche a través de sombras.


domingo, 7 de febrero de 2021

Tratado de epigramática (I)

(Menosprecio de corte y alabanza de aldea)

¿Tú en la villa y la corte? ¿Buscas trabajo acaso?

Reina el paro. Madrid mata a la gente. ¿Escribes

versos? ¿Eres poeta? Haz a las musas caso:

Huye, vuélvete a Cuenca, lejos del foro, y vive.

oOo
(Los árboles y el bosque)

Muchas veces los árboles no dejan ver el bosque.

El refrán popular lanza su vuelo al aire.

Pero al eco del día ya respondió la noche:

Y otra tantas el bosque no deja ver los árboles.

oOo

(Sologamia)

No me caso contigo, aunque te quiero mucho,

ni contraigo maternas nupcias, igual que Edipo,

ni a casarme con Dios voy,  ni conmigo mismo

sin divorcio, esponsal que es el peor del mundo.

oOo

(Vuelta de tuerca al tópico del Carpe diem)

Siempre sueñas que vas, siempre, a vivir mañana.

¿Dónde está el porvenir ese que tú lucubras?

¿Cuándo deja de ser un espectral fantasma?

Trampantojo futuro siempre. ¿Mañana? Nunca.

oOo

(Cantabria)

Proyectaba su sombra Roma sobre estos pagos

cuando el cántabro aún no hecho a llevar el yugo,

se embriagaba bebiendo sangre de los caballos,

ni era aún, como el buey, dócil y manso eunuco.

oOo

¿Vivir? ¡Sobrevivir! Dime qué es eso y quiénes

hay que logren vivir, afortunados ellos.

¿Vivir? ¿Quién, madre, vive? Uno con mucha suerte

se limita a existir. ¿La mayoría? Muertos.

sábado, 6 de febrero de 2021

Telegramas en menos de 160 caracteres

En un periquete, en menos de lo que dura un suspiro y un fulgurante abrir y cerrar de ojos, pueden soltarse, sin demasiada palabrería, algunas cosas todavía.

"Sonría, por favor". La sonrisa forzada, ilustración de Gerhard Haderer.

De R. Sánchez Ferlosio: Las fechas están agazapadas en el calendario, igual que gatos junto a la ratonera, para matar los días en el instante mismo de salir.

Nadie se libra de alguna patología en esta sociedad enferma; el que crea que está sano y a salvo del estigma es porque aún no tiene la etiqueta del diagnóstico. 

De Tales de Mileto, uno de los siete sabios: οὔ τι τὰ πολλὰ ἔπη φρονίμην ἀπεφήνατο δόξαν: El mucho palabrerío nunca demostró para nada una opinión inteligente.

La pena de muerte, abolida por ley, es reestablecida de hecho cada vez que un agente abate o mata en una intervención policial a un terrorista o delincuente. 

Nos han expropiado el lenguaje oral mediante la imposición no poco sangrienta y dolorosa de la letra y su escritura, que impide el vuelo de las palabras.

Noche del 23 de agosto, Sepúlveda. San Bartolomé libera media hora a sus diablillos rojos, que, tras endemoniar a la gente, vuelven a su eclesiástica clausura.

Manda uebos. Dios aprieta, dicen, pero no ahoga, aunque no deja de apretar. Hoy manda la maltrecha economía apretarse el cinturón, mañana será la ecología. 

Maestros y profesores son reos del crimen de Estado de lesa humanidad de privar de libertad a los niños por su propio y futuro bien so pretexto de educarlos. 

Así como el epíteto intrínseco de nieve es "blanca" y el de cielo "azul", el de  fe no puede ser otro más que "ciega": fe que enceguece, obceca y obnubila.

El dinero es la más nueva epifanía de Dios. Dios es el dinero, un dios cuya voracidad insaciable exige cada vez más sangre y sacrificios humanos en sus aras. 

Los economistas son teólogos; las entidades financieras, iglesias; los bancos, templos; los publicistas, predicadores; los políticos, los sumos sacerdotes. 


El consumo es el rito religioso de comunión de los fieles, que ya no comulgan con el pan y el vino, cuerpo y sangre de Cristo, sino con sus tristes sucedáneos.

El exitoso autor firmó ejemplares de "Gente feliz", su último libro de autoayuda, tras pronunciar una conferencia en el ateneo y reconocer que era desdichado.

Los feligreses no disfrutan de los sustitutos de los bienes, no los gozan, sino que los poseen, porque su éxtasis radica en la propiedad y no en el usufructo. 

La publicidad cría adeptos a la nueva fe desde la más temprana infancia y la escuela, donde se imparten Economía y Matemáticas aplicadas a la vida cotidiana. 

Lo malo de las decisiones que tomamos es que acaban tomándonos ellas como rehenes y apoderándose de nosotros, igual que las ideas que “tenemos” y nos tienen. 

Rebelarse contra la sociedad a favor del individuo o contra el individualismo por el socialismo, siendo falsas antinomias, es meterse en un callejón sin salida. 

No vivimos en el presente, sino instalados en el futuro y en un pasado mentiroso, construido y amueblado con vistas al futuro donde no pasa nada: lo que pasa. 

Por falta de un clavo se perdió la herradura; por la herradura, el caballo; por el caballo, el jinete; por el jinete, la batalla; por la batalla, la guerra. 

Busqué en templos y en libros la verdad, y sólo hallé creencias, dogmas, fe ciega; preferí el calor de las tabernas lejos de iglesias, sinagogas y mezquitas. 

La historia humana no tiene ningún sentido ni propósito. Quien ha intentado otorgarle una finalidad sólo ha conseguido sembrar muerte a su paso y destrucción. 

El miedo que a veces raya en el pánico que tenemos al otro, al adversario, hace que acabemos pareciéndonos al otro que solemos tomar como modelo y que tememos. 

No hay hechos futuros. La expresión "hecho futuro" es una contradicción en sus términos: si está hecho no puede ser futuro, si es futuro no puede estar hecho. 

La mayoría de la gente ha sido anestesiada con la vacuna de que hay que creer en algo a pies juntillas; todo vale con tal de renovar el viejo fantasma de la fe. 

Te repiten una y otra vez que te cuides: Es por tu bien y por tu salud. Nos dicen que nos cuidemos para que no nos descuidemos. Ojalá pudiéramos descuidarnos. 

El domingo ya no es un día sabático para uno de cada cinco trabajadores, que no disfrutan del descanso dominical como Dios, el inventor de la semana laboral. 

Jehová, para implantar el calendario de la semana laboral y su eterno retorno, creó el trampantojo del fin de semana o week-end en la lengua del Imperio. 

La Semana Santa, que culmina el Domingo de Resurrección, consagra en el calendario la veterotestamentaria y judeocristiana institución de la semana laboral.

La buena educación no puede ser buena porque, inculcándonos la producción y el consumo, nos echa a perder al hacernos consumidores y productores sin remedio.

 

viernes, 5 de febrero de 2021

¿Bulo o premonición?

Las agencias de verificación de hechos (fact checkers en la lengua del Imperio) que tanto pululan en estos tiempos son, no me cabe la menor duda de ello, los modernos inquisidores, émulos de Torquemada, que dictaminan desde sus púlpitos mediáticos lo que es verdad y lo que no, la veracidad y la falsedad de las cosas, con lo que acaban falsificando no la realidad, que ya es falsa de por sí, sino la verdad. 

De ellos no se puede esperar que reconozcan honestamente lo que salta a la vista de cualquiera que mire las cosas sin prejuicios ni anteojeras: que la realidad no es verdad. En lugar de eso se dedican a denunciar los bulos, las mentirijillas que, ellas también, sirven para sostener la falsedad de todo el edificio. En lugar de hacer una enmienda a la totalidad, se dedican a parchear denunciando los embustes y supercherías, como veremos a continuación.

Analicemos a tal fin el caso de Walter Molino (1917-1997), un artista gráfico italiano que se ha hecho famoso a título póstumo porque a alguien, a la vista de uno de sus dibujos publicado en la contraportada de la Domenica del Corriere del 16 de diciembre de 1962, se le ocurrió publicar en las redes sociales, que es donde rastrean las noticias los verificadores, que el autor había vislumbrado hace sesenta años lo que iba a suceder en 2022, o sea, el año que viene. 

No les faltó tiempo a los chequeadores para saltar enseguida como víboras y denunciar el supuesto bulo: "Verificadores de datos independientes indicaron que esta información no tiene una base justificada". No analizaron que el hecho de que la imagen se hubiera convertido en viral enseguida era porque estaba bien traída, porque, sin querer ni pretenderlo, denunciaba lo que ya estábamos viviendo nosotros, como a su modo hizo en lo literario Orwell, a raíz de la declaración de la pandemia universal por obra de la Organización Mundial de la Salud, y de la implantación de medidas por casi todos los gobiernos del mundo de distanciamiento social y de aislamiento para evitar el recíproco contagio.


Los detectores de bulos dictaminan que Walter Molino no habló nunca del año 2022, y es cierto. Simplemente propuso una solución al problema de los atascos de tráfico y de los aparcamientos que había en las grandes ciudades: un vehículo individual en lugar de los voluminosos coches que conocemos que como dice Agustín García Calvo "con su cuerpo parecido al caparazón de un caracol" multiplican "por veinte el volumen del individuo". El ilustrador nunca dijo que esto era lo que iba a pasar en el año 2022, sino que publicó esa ilustración como contrapunto de la portada, también obra suya, que reflejaba los problemas del tráfico rodado en una gran ciudad como Nueva York, y como propuesta de solución. Pero veamos, en primer lugar, la portada del semanario, cuyo texto dice así: "La pesadilla de los atascos. En una calle de Nueva York, ya congestionada por la fiebre navideña, al empleado de correos George A. Compton, inmovilizado con su automóvil en un embotellamiento, se le ha ido la olla tras una espera exasperante. Ha salido de su auto, quitado los zapatos, y se ha puesto a subirse al río inmóvil de autos, saltando ágilmente de coche en coche”.


En la contraportada publicó esta otra ilustración como solución a los problemas de tráfico de esa misma calle de la gran ciudad: un vehículo, que denominó “singoletta”, algo así como “singulita”, cuyo texto reza así: "¿Conduciremos así en ciudad? Así podría ser aligerado, si no resuelto del todo, el problema del tráfico en las ciudades; en lugar de los actuales voluminosos vehículos, minúsculos autos unipersonales que ocupan un espacio mínimo y que podrían llamarse “singulitas”. Walter Molino ha imaginado aquí el aspecto de la misma calle de la ilustración de la portada como si se hubiese adoptado a gran escala la nueva solución".


Era una especie de vehículo a medio camino entre el Smart, que en realidad es un tándem o dos plazas ideal para la pareja en la que se funda la institución del individuo, y el Segway, que es el triunfo ya del individuo personal, el dos ruedas eléctrico inventado por Dean Kamen en 2001. De hecho podemos reconocerle a Walter Molino algo: la invención de la singoletta,  que es sin ningún género de duda la abuela del Segway, el patinete eléctrico.

No se puede negar que Walter Molino tuvo una visión futurista. Y es que el futuro no es una cosa de ahora o del año 2022, sino que ha existido siempre. La única forma de aprehenderlo es trasformarlo en pasado porque el futuro llega siempre furtivamente como un ladrón que nos arrebata el presente, tan furtivamente que no nos damos cuenta. Y cuando queremos enterarnos de su llegada, ya es demasiado tarde. Es difícil de definir, de delimitar, de ponerle término o fin, porque no lo tiene: es infinito y por lo tanto inaprehensible. Sólo podemos identificarlo cuando lo convertimos en pasado, cuando lo historiografiamos como hacemos ahora retrospectivamente con la ilustración de Walter Molino, del que no se puede negar que se adelantó al moderno Segway Personal Transporter, proponiendo el encapsulamiento del conductor en una burbuja, a diferencia de este, donde el conductor va a la intemperie expuesto a las inclemencias atmosféricas como puede verse comparando su ilustración con esta fotografía tomada de la realidad: 


jueves, 4 de febrero de 2021

La mujer en el Nuevo Orden Mundial

¿Es posible que bajo la expresión “liberación de la mujer” se esconda una forma sutil de esclavitud y de dominación camuflada y que, por lo tanto, estemos denominando “liberación” a lo que no deja de ser una forma de servidumbre voluntaria? Es cierto que la mujer ha estado sometida al régimen patriarcal durante siglos, pero pretender que ahora que se ha incorporado mayormente a eso que se llama el “mundo del trabajo”, ahora que se ha cumplido en parte su inserción en el mercado laboral, se ha emancipado de las viejas ataduras e independizado sin ninguna contrapartida es mucho suponer. 


 "Esa niña tan desmadrada, hasta que no se despadre, como si nada"

Algunos feministas creen que así es, y que lo único que queda por hacer es la igualación salarial en aquellas profesiones donde las mujeres cobran menos que los hombres, luchando contra lo que llaman la brecha salarial, usando una metáfora que no sé muy bien de dónde viene, pero que me imagino que sea una traducción de la lengua del Imperio (salary gap, wage gap o gender pay gap), y alcanzar cotas más altas hasta sobrepasar y romper el "techo de cristal", otra metáfora que alude a la promoción jerárquica de la mujer en el ascenso laboral. A nadie le parece mal que “a igual trabajo, igual salario” y que esto sea independiente del sexo del trabajador. Sin embargo, la lucha, justa como ninguna otra, contra la discriminación salarial y por la misma retribución no cuestiona para nada la existencia misma del trabajo asalariado ni la esencia del capitalismo, por lo que, quizá a su pesar, acaba justificándolo. A nadie le parece mal tampoco que haya jefas... Y eso, desde una óptica libertaria, es lo grave porque no se trata de que la mujer llegue a la jefatura del Estado,  por ejemplo, sino de que no haya Estado, que no hace falta que lo haya, ni jefes ni jefas por lo tanto tampoco.


Me explico: no estoy tratando de defender el actual estado de cosas, sino todo lo contrario. Por eso afirmo que todas las reivindicaciones, huelgas o reclamaciones que se le hacen al Sistema, aunque sean justas como sin duda lo es esta, sólo sirven para fortalecerlo y para que la maquinaria de este funcione mejor, por lo que acaban reforzándolo a corto, medio y largo plazo. Si le pedimos al Señor que pague igual -a igual trabajo, igual salario como es de justicia- a trabajadores y trabajadoras.... estamos legitimándolo en primer lugar al señor como interlocutor y le estamos confiriendo la dignidad de Señor, y legitimando en segunda y no menos importante instancia la esclavitud que supone el trabajo asalariado y, por lo tanto, el capitalismo.

 Afrodita, museo arqueológico de Paestum

La mujer, cuando no se ha liberado de las viejas ataduras que conllevaba ser “mujer” la maternidad y el ser objeto de belleza, se incorpora al mundo laboral. Esa obligación de trabajar, que no estaba en la Biblia, equipara efectivamente a mujeres y hombres pero los equipara bajo el mismo rasero igualitario de la servidumbre y en la esclavitud que supone el trabajo asalariado: "ganarás el pan con el sudor de tu frente".


¿Era este el Novus Ordo Saeclorum que anunciaba la sibila de Cumas? Sin duda, no. Hay un movimiento feminista que reclama empoderamiento femenino: es un error desde una óptica libertaria. Lo que hay que hacer es luchar contra el Poder, que es, huelga decirlo, desde el origen de la historia de la humanidad hasta nuestros días, esencialmente masculino, no repartirnos el pastel del poder entre hombres y mujeres a partes iguales. No se trata de cambiar la constitución para que la infanta Leonor, valga el caso a modo de ejemplo, llegue a ser reina de España, dado que es la primera en la línea de sucesión al trono, sino de que no haya tronos ni reyes ni reinas que asienten sus regias posaderas en ellos, ni monarquías ni repúblicas tampoco. Mas que propugnar el empoderamiento de la mujer, habría que propugnar un día como hoy y todos los días del año el desempoderamiento, valga el palabro, del varón, y la lucha de las mujeres debería enfocarse contra el Poder para liberarse de sus garras tanto ellas como nosotros. 
 

miércoles, 3 de febrero de 2021

Mi nombre es Nadie

-Cíclope, me has preguntado mi nombre propio y yo mismo / te lo diré; pero dame el presente, tal prometiste: /  Nadie tengo por nombre. Y Nadie me llaman a mí mi / madre, mi padre y todos los otros, mis compañeros. 

Era la respuesta del taimado Odiseo, más conocido como Ulises, en el canto noveno de la Odisea al gigante Polifemo, que le preguntaba medio beodo al héroe homérico su nombre al mismo tiempo que le rogaba que por favor le sirviera más vino, y que él a cambio le obsequiaría con un presente para demostrarle su hospitalidad. Ulises le servía vino y emborrachaba al gigante, que se adormecía no sin antes reconocer que el vino, que él nunca había trasegado antes,  era "extracto de néctar y de ambrosía".     

 Odiseo/Ulises cegando a Polifemo

Pero el astuto héroe no le ha revelado su nombre propio, que es Odiseo, hijo de Laertes, sino que le ha dicho que se llama Utis, que en griego significa Nadie; "u" es la negación, no, como en utopía, y "tis" alguien (quis en latín): No-alguien, Nadie, Ninguno. No-body en las traducciones inglesas o Personne en las francesas.

En su origen Nadie no era una palabra negativa en castellano, sino positiva, digamos. Es una forma derivada del participio latino “natus –a –um”, que significa “nacido”. La forma “nadie”, procede del plural masculino “nati”. Corominas propone una frase como “homines nati non fecerunt”, que significaría literalmente “hombres nacidos no lo hicieron”. Si suplimos el sustantivo “homines” quedaría: “nati non fecerunt”. Este “nati” evoluciona a “nadi”, por sonorización de la oclusiva dental sorda intervocálica, y pasaría a “naid”, de donde la forma vulgar que todavía se oye “naide” y, como reacción contra el vulgarismo, nuestro nadie
 
Nada, por su parte, tampoco era palabra negativa, ya que procede de RES NATA “cosa nacida, el asunto suscitado en cuestión”. Así una frase como NON FACIT REM NATAM “no hace la cosa en cuestión”, se simplifica en el romance castellano: NON FACIT NATAM, de donde “no hace nada”; pero en romance francés sería NON FACIT REM: il ne fait rien.  Nada se dice en catalán "res", o sea, cosa.

Lo que en definitiva le estaba diciendo el héroe homérico, volviendo al más humano de todos los héroes homéricos porque de hecho no era un semidiós de origen divino, sino un hombre de carne y hueso, al cíclope Polifemo es que su nombre propio era cualquiera, podía ser cualquiera, con lo que le estaba dando a entender de paso sin pretenderlo también que detrás de cualquier nombre propio como el suyo, que no quería revelárselo, lo que se encuentra es el nombre común, la fosa común del anonimato, porque todos los nombres propios son en último extremo pseudónimos, reales pero falsos, como la propia realidad.


La respuesta de Odiseo/Ulises recuerda, cada cuatro o cinco años en época de elecciones en nuestros sistemas democráticos representativos modernos, el lema que apareció en los gloriosos años sesenta en los Estados Unidos, donde se proponía a Nobody (Nadie) para presidente, el mejor candidato sin ningún género de duda: Vota a Nadie, Nadie cumplirá las promesas electorales, Nadie escuchará tus problemas, Nadie ayudará a los pobres y desempleados, Nadie se preocupa por ti, si Nadie resulta elegido las cosas irán mejor para todos y cada uno. Nadie dice la verdad.
 

martes, 2 de febrero de 2021

Cinco mensajes breves

 (Cita Previa)

-¿Tiene cita previa? -No. -Pues lo siento, pero no puede pasar si no tiene cita. Pídala telemáticamente, y vuelva usted mañana, que dijo Larra, o cuando sea. 

 

Una anciana diagnosticada de demencia senil a consecuencia del mal de Alzheimer que padece pregunta lúcida: -¿Dónde están mis recuerdos? ¿Dónde fueron a parar?

 (Lapsus linguae)

El Ministro de Sanidad quebequés a propósito de la vacuna: «Tenemos prisa por empezar a eliminar (¿de la lista de espera?) a nuestras personas vulnerables». 

 

La institución del individuo personal es tan indestructible que resucitará tras la muerte al son de la trompeta del arcángel Gabriel el día final de Armagedón.

Bando de alcaldesa: -A mis vecinos les pido que se autoconfinen por el bien de todos. Eso es lo primero (que se encierren) para poder salir de esto poco a poco.

lunes, 1 de febrero de 2021

Del adoctrinamiento universitario

Unas declaraciones de la atolondrada, voy a decir, Ministra de Igualdad del Gobierno de España, doña Irene Montero, que ha defendido a capa y espada el derecho de toda mujer a llegar "sola y borracha" a su casa (mejor hubiera dicho "sola y a altas horas de la madrugada", porque lo de llegar a casa beodo uno o beoda una -igual da, que eso es la igualdad, nombre del ministerio que ella regenta- tiene su mérito sin ayuda de nadie y es un poco difícil, sobre todo cuando se roza el coma etílico-, sus declaraciones, decía, oídas de pasada en alguna cadena de televisión pública o privada, no recuerdo bien, pero igual da que da lo mismo, me han hecho recapacitar un poco sobre la función de la maltrecha Universidad en estos tiempos que nos corren.

Me explico. Le preguntaban los periodistas su opinión sobre el escrache que había sufrido recientemente el Vicepresidente don Pablo Iglesias, su pareja y padre de sus hijos, a cargo de unos estudiantes izquierdistas en un acto universitario al grito de "¡Fuera vendeobreros de la Universidad!", y ella defendiendo la libertad de expresión de los estudiantes, lo que la honra y me parece muy loable por su parte, alegaba que la Universidad era, lo oí de pasada, pero se me quedó grabado, un "centro de creación de ideas" (sic). Me quedé estupefacto con esta formulación que se le escapó a la ministra, que la soltó allá te va, a topa tolondro, es decir, sin mucha reflexión sobre lo que estaba diciendo -de ahí lo de atolondrada, que decía al principio-, pero por eso mismo es muy significativa, reveladora y sintomática, aunque los medios no se hayan hecho eco que yo sepa,  de lo que realmente piensa en su fuero interno sobre nuestra alma mater, y analizándola me dije a mí mismo: cuánta verdad ha dicho sin querer decir lo que decía la ministra. 

 Plaza de Feijoo, Facultad de Psicología,  Oviedo

No dijo que la Universidad fuera un centro de difusión de ideas que se someten a la criba de la razón, lo que hubiera sido una expresión acertada y con la que podríamos estar todos muy de acuerdo. Tampoco dijo que fuera un centro de discusión de ideas y de libre pensamiento, donde cabían y se discutían libremente todas las ideologías, que sería mucho más noble y acertado todavía. Dijo que era un centro de "creación", literalmente eso dijo, es decir, de fabricación, de generación, de implementación, como dicen ahora con horrísono palabro de cinco sílabas, es decir, donde va uno con la cabeza vacía y se la amueblan enseguida con la argamasa del cocido ideológico del adoctrinamiento. 

Para que le metan a uno ideas en la cabeza no merece la pena, me parece a mí, matricularse en ninguna facultad. Todos tenemos ideas, muchas ideas, demasiadas ideas e ideología metidas en la sesera, y no tenemos ninguna necesidad de que nos inculquen ninguna más, sino más bien de lo contrario. Lo que debería, precisamente, hacer cualquier Universidad que se precie un poco es ayudarnos a desembarazarnos de los enquistamientos de las muchas que tenemos.

La Universidad, al menos la que yo recuerdo y a lo mejor tengo un poco idealizada, lo reconozco, era un centro de discusión, o mejor dicho, de deconstrucción, esto es de "desmontaje de un concepto o de una construcción intelectual por medio de su análisis, mostrando así contradicciones y ambigüedades" según reza la Academia, de las muchas ideas que hay establecidas. 

Pero resulta reveladora, ya digo, la definición de la señora Montero de lo que es la Universidad española actual: un establecimiento donde se crean ideas políticamente corregidas, o, con un lenguaje más acorde al de la ministra, "un taller de ideas". Y es que ella, mucho más joven que yo y víctima que ha sido de la ESO española y del plan Bolonia, ha conocido otra Universidad, sin duda alguna, muy distinta de la mía, donde vas cual tabula rasa y te meten enseguida ideas en la cabeza para comerte el coco,  como en mis tiempos se decía.
 

domingo, 31 de enero de 2021

Comentarios a la carta anual del señor y la señora Gates

El señor Bill Gates y su señora, Melinda Gates, calificados por nuestro entrañable Periódico Global, de cuyo nombre propio no quiero hacer mención, como “la pareja de filántropos”, publican una carta en donde reflexionan sobre el pasado año 2020, afirmando que “las distinciones entre países ricos y pobres se derrumbaron ante un virus para el cual las fronteras no existen”, como si por arte de magia hubieran desaparecido los ricos y los pobres ante el poder igualitario de la Muerte que no hace distingos a la hora de llevarse a todo el mundo al otro barrio y que como dijo Horacio lo mismo da una patada a las soberbias puertas de los palacios de los príncipes que a las chabolas de los pobres, pero que no soluciona las desigualdades económicas en este mundo, como parece que quieren dar a entender los multimillonarios filántropos norteamericanos que subvencionan los periódicos mundiales donde luego aparecen publicadas sus cartas. 

Según ellos, todos estamos en el mismo barco (we are all in this together), a lo que la voz del pueblo y la razón común les dice que no es verdad. En todo caso todos estamos en el mismo océano, donde unos navegan en lujosos yates como ellos, otros en lanchas o barquichuelas, otros nadando con salvavidas y muchos sin él a merced de la corriente y las olas, y muchísimos naufragan y se ahogan...

El señor y la señora Gates definen el 2020 como el año “en que la salud global se volvió local” (the year global health went local), y parecen muy orgullosos de esta ingeniosa frasecilla a juzgar por las veces que la repiten a lo largo de su epístola, aunque parece que la cosa también podría verse al revés: la salud local es la que se volvió un problema global. Lo privado y particular se volvió un asunto público y general,  y viceversa, habida cuenta de la teoría conspirativa del contagio. 

Ellos, a pesar de sus miles de millones de dólares, tienen la conciencia tranquila, no lo dicen, pero se deduce de su carta porque se sienten orgullosos de la fundación que crearon hace dos décadas,  centrada en la salud mundial, una salud siempre preventiva y nunca curativa, y encaminada según ellos “a mejorar la vida del mayor número posible de personas”. 

A pesar de todas las dificultades, la señora y el señor Gates son optimistas, ven que se acerca el final del principio, ven que “brilla un rayo de esperanza en el horizonte” y están convencidos de que las nuevas herramientas, se refieren a las vacunas principalmente, “pronto empezarán a flexionar la curva de forma rotunda”. 

 Profesora de instituto dando clase en Seúl (Corea)

Esperemos que la susodicha vacuna no sea como el caballo de Troya y no suceda como con la aciaga profecía de la ninguneada y sin embargo clarividente Casandra, que se opuso a su entrada, pero nadie hizo caso de sus advertencias premonitorias. Esperemos que la inoculación de la vacuna en el organismo humano traiga la solución al problema, y no, como creía aquella loca visionaria, su agravación. Esperemos que la propia vacuna no sea un virus troyano que, si lo introducimos en nuestro organismo pensando que es el antivirus perfecto, acabe destruyéndolo y arrasándolo, porque de su interior saldrá el enemigo que pretendíamos combatir y que creíamos haber vencido, y aprovechará el relajo de nuestro sistema inmunitario que se cree a salvo durante el sueño para sembrar la desolación y permitir, haciéndose viral, que entren a saco todos los víruses del mundo. Y Troya será pasto de las llamas.

Resulta conmovedor leer cómo se preocupan los Gates porque, ante una crisis global como esta, las empresas, como hacen habitualmente, “tomen decisiones impulsadas por un afán de lucro” o los gobiernos “actúen con el objetivo limitado de proteger únicamente a sus propios ciudadanos”, como si ese no fuera su cometido, y unos y otros no miren como miran ellos por el bien común y global, palabra mágica esta última que vale por mundial, y que tanto acarician nuestros buenos samaritanos

Para que esto no suceda porque sería muy poco altruista entra en juego la filantropía, es decir, el desinteresado amor a la humanidad sin ánimo lucrativo de los señores Gates que reconocen tener relaciones sólidas “con la OMS, con expertos, con gobiernos y con el sector privado” en los que han invertido, según declaran, 1.750 millones de dólares, que se dice enseguida, para luchar contra la Covid-19, lo que implica, en primer lugar crearla o, si ya existía, magnificarla. Pues para ser un héroe hay que tener un monstruo que combatir que esté a la altura de la proeza heroica que se pretende, y si el monstruo no es tan fiero como lo pintan, hay que maquillarlo y hacer que parezca más fiero de lo que es a fin de infundir pánico y terror. Todo héroe crea el monstruo contra el que dice combatir.

Dicen ser optimistas respecto a la vida después de la pandemia, que nos ha obligado a “asimilar un nuevo vocabulario” -pero sabemos que detrás de ese nuevo vocabulario hay algo más que palabras: hay una nueva realidad o normalidad- y ha aportado un nuevo significado a términos antiguos como “salud global”. Nos quieren decir que hay vida después de la pandemia, pero ¿la hay ahora mismo? ¿Cómo puede haberla después si no la hay ahora?

Pero llegados a este punto, cuando creíamos que todo iba a solucionarse con la dichosa vacunación que ellos promueven y fomentan, el señor y la señora Gates nos dicen que hay que priorizar la igualdad -¿económica?- y, que tenemos que... “prepararnos para la próxima pandemia”.

O sea, que para cuando salgamos de esta, si salimos alguna vez, ya nos tienen preparada otra. Nuestro gozo en un pozo. Vendrán más pandemias. Vendrán más pestes. 

Doña Melinda, que lamenta no haber podido viajar, porque ha tenido que quedarse confinada la pobre en casa como todo el mundo, confiesa que teletrabaja entre otros clientes con el Banco Mundial. Reconoce que para las personas más desfavorecidas “la situación es peor que para las pudientes” como ella, pero lo que parece preocuparle más a la señora Gates y a su marido es que las viejas desigualdades existentes en el mundo, que según ellos habrían desaparecido gracias al virus, se agraven con una nueva: la desigualdad en la inmunidad -que para ellos, como para la OMS, es sinónimo gratuito y automático de vacunación-, un futuro donde sólo los ricos tengan acceso a la vacuna, mientras que el resto del mundo, horro de inmunidad natural, no pueda acceder a ella. Escribe: “Hasta que las vacunas lleguen a todo el mundo, seguirán apareciendo nuevos focos de la enfermedad que irán creciendo y extendiéndose. Los colegios y oficinas cerrarán nuevamente. El ciclo de desigualdad continuará. Todo depende de que todo el mundo aúne sus esfuerzos para garantizar que la ciencia que salva vidas desarrollada en 2020 salve tantas vidas cuantas sea posible en 2021.”

El multimillonario filántropo, por su parte, sentencia en un alarde visionario: La amenaza de la próxima pandemia seguirá cerniéndose sobre nuestras cabezas, a menos que el mundo tome medidas para prevenirla. El remedio de la inexistente próxima pandemia no es la curación, sino la prevención. Pero si la prevenimos, no lo dudemos, la estamos atrayendo: ya hay cita previa.


Le hacen los ojos chiribitas al tío Gilito cuando piensa en el dinero que va a gastar y en las vidas que va a salvar para el cielo de la ciencia: El mundo necesita gastar miles de millones para ahorrar billones (y prevenir millones de muertes). Escribe mirando a su bola de cristal: Para la próxima pandemia, tengo la esperanza de que tengamos lo que yo llamo plataformas de megadiagnóstico que podrían hacer pruebas hasta al 20 por ciento de la población mundial cada semana... Y anuncia una nueva y prometedora terapia: los anticuerpos monoclonales que, según él, pueden reducir la tasa de muerte, si se reciben con la antelación necesaria, en un 80%, y la creación de un cuerpo de unos tres mil socorristas de primera línea para las enfermedades infeccionas en todo el mundo, comparables a los bomberos, que irían a apagar los fuegos infecciosos, con lo que los pobres humanos nos volveríamos inmortales, gracias a esa ciencia que salva vidas como antaño la Iglesia, que salvaba almas para el cielo. Seremos inmortales como los dioses y como las ideas de Platón.

Acaban su larga carta escribiendo que, aunque cuesta imaginarlo, la pandemia llegará a su fin algún día, gracias a la “impresionante labor de los líderes surgidos durante el último año para guiarnos a través de esta crisis”. Esos líderes, además de nuestros mandatarios responsables, son todos aquellos que están en primera línea luchando contra la pandemia (sanitarios, profesores, padres y madres, vecinos caritativos que cuidan de que nadie pase hambre en el barrio...), y sobre todo “la pareja de filántropos”, según la expresión de nuestro entrañable periódico local que se ha vuelto global, pareja que se despide de nosotros deseándonos “buena salud” en estos tiempos difíciles.

sábado, 30 de enero de 2021

Mentes mentirosas

Cabe decir, a propósito de la etimología de “mente”,  que el derivado más chocante a primera vista de esta palabra es el verbo mentir, que ya existía en latín MENTIRI, y que en principio significaba inventar, imaginar, derivando después a su significado actual y más conocido de no decir la verdad y, por lo tanto, engañar.


La aliteración de la expresión "mentes mentirosas" revela el parentesco etimológico que  nos invita a hacer una interesantísima reflexión sobre la relación entre la “mente”,  antiguas "mientes", y la “mentira”.
 
A primera y simple vista parece algo descabellado pensar que "mente" y "mentira" compartan la misma etimología latina, procedentes ambas de MENTEM, pues algo nos hace pensar que lo que tenemos en mente, nunca mejor dicho, es una factoría de verdades. Nada más lejos de la verdad. La etimología nos enseña que lo propiamente mental es la mentira, lo que explica que quien se fía de lo que le dicta su propia mente se engaña torticeramente.
 
 
Cuando creemos que tenemos una idea clara y cierta de las cosas, lo que tenemos, en su lugar, es un indicio delator del error y del engaño. Cualquier cosa sobre la que nuestra mente reflexiona de manera razonable o irrazonable es una realidad, no cabe duda de ello, pero esa realidad que fragua nuestra mente no tiene nada que ver con la verdad, sino todo lo contrario, no deja de ser una creación de nuestra mente, un engaño.

Aceptamos la realidad como si fuera la verdad, y cuando alguien nos dice que son dos cosas distintas, que la realidad es falsa, una mentira mental, pero real que nos condiciona, necesitamos mucha energía y lucidez para romper ese condicionamiento, el hechizo de ese encantamiento.

La mente, al igual que un paraguas, no sirve si no se abre (abiertamente=mente abierta)
 

Forma parte de la educación hacer que aceptemos la realidad. Hay quien dice que tenemos que tener conciencia de la realidad, como si la conciencia fuera un espejo donde se refleja esa vieja y arrugada dama,  sin percatarse de que la conciencia es la realidad, por lo que no conviene contradecir una opinión con otra contraria, sino, más bien, librarse de todas las opiniones: ese es el proceso de la razón en marcha que destruye allá por donde pasa todas las mentiras.