
Deletreando "OBDC"
¿Se trata de un error del sistema y un fallo, por lo tanto, de su funcionamiento o, más bien, de que el sistema todo él en su conjunto es una equivocación?

Deletreando "OBDC"
El miedo a la muerte es lo que, al fin, hace a los hombres temer y acatar al Estado hasta la indignidad. Porque es una bestia que muere matando, todos la odian viva, pero más les aterra moribunda. (Rafael Sánchez Ferlosio).
Chamfort ironizó con el lema revolucionario “la Fraternité ou la mort” cambiándolo por “sé mi hermano o te mato”. Hoy: sé solidario si no quieres que te mate.
(Follow the money) Si en las novelas policíacas había que seguir
la pista de “cherchez la femme” en pos del crimen, ahora hay que
seguir la pista del dinero.
-¿Cual es tu nombre? preguntó Polifemo. -Nadie, respondió Odiseo, con una argucia que planteaba el problema ontológico de la identidad personal e individual.
El éxito abrumador de la palabra “protocolo” ha consistido en desbancar y oscurecer un término que ya no sonaba muy bien debido a su trasparencia: “reglamento”.
Hay quien ha dicho que la música, sin ser portadora de ningún sentido, los posee todos; lo mismo le pasa, me parece a mí, a la vida sin sentido de los hombres.
Según la ley de la gravedad, las cosas, incapaces de sostenerse en pie, caen por su propio peso, que es el de las ideas que las constituyen como tales cosas.
Algo huele a cloaca en la Red informática que se extiende a lo largo y ancho del universo mundo: sobreinformación y propaganda pestilente del sistema dominante.

Impactaría ver en democracia que la extrema derecha alcanzara el Gobierno, pero lo cierto es que esto ya ha sucedido: todos los gobiernos son de ultraderecha.
¿Qué importa quién gobierne? El problema no es el gobierno que tengamos, sino precisamente que tengamos el gobierno que sea, y, por lo tanto, seamos gobernados.
Salí de la cárcel pero la cárcel no ha salido de mí, reveladora declaración de un expresidiario que, pese a su excarcelamiento, se confiesa cautivo de sí mismo.
Pensar es no aceptar lo establecido y lo consolidado, buscar lo que nos ha pasado desapercibido, huyendo de las ideas preconcebidas -todas lo son-, y repensar.
Cuando uno es incapaz de tirar literalmente la casa por la ventana, desprendiéndose de sus propiedades, acaba arrojándose de cabeza por la ventana de la casa.
Una red social que frecuentas a menudo en tu navegación errática que nunca arriba a buen puerto te invita a “explorar las cosas que te gustan más y desconoces”.
¿Puede alguien decir por qué desde nuestra más tierna infancia nos inculcaron el miedo a las brujas y no a quienes las cazaron y quemaron vivas en la hoguera?
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Escribe Belli en su entrañable dialecto romanesco lo que siente: La morte sta anniscosta in ne l’orloggi; es decir, la muerte está escondida en los relojes.
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Tres aforismos negacionistas contra la celebración de la llegada del hombre a la Luna:
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El aerogenerador
El contrato laboral fijo-discontinuo encubre un concepto contradictorio que sirve tanto para el trabajador como para el parado temporales y oculta el desempleo.
Han cargado intencionadamente el término 'progresista' de valor positivo, como si todo lo que progresa fuese bueno o como si fuese bueno que todo progresara.
La candidata de Caminando Juntos inicia la campaña electoral en un burdel granadino, lugar habitual para políticos, fomentando el empoderamiento de las putas.
Hay gente tan influenciable que se pone a sudar la gota gorda con solo oír la mención de la ola de calor infernal que nos achicharra, como pasaba con el virus.
Dada la emergencia climática, la situación está fuera de control. Hoy más calor que ayer y menos que mañana. Si quieres salvar el pellejo, quédate en tu casa.
Para mantener su hegemonía mundial, el tío Sam utiliza un instrumento que tiene un alcance global: crea crisis económicas, sanitarias, militares, ambientales...
Inventarán más crisis como la del 11S contra el Medio Oriente y el terrorismo, la financiera de 2008, la sanitaria de 2019 y ahora la guerra contra Rusia.
El Amo de las Barras y Estrellas, una vez declarada la emergencia de las crisis, se presenta como el único actor capaz de salvarnos ofreciéndonos su solución.
Lo más sospechoso de las soluciones, escribió Ferlosio, es que se las encuentra siempre que se quiere, a veces, digo yo, antes que se planteen los problemas.

La crisis ambiental del calentamiento global del planeta producida por el cambio climático se encuentra actualmente en la agenda de cualquier país occidental.
Dos fantasmas recorren el viejo continente: el fascismo y el comunismo; mientras los europeos luchan inútilmente contra uno y otro, triunfa allí el capitalismo.
USA nos usa a los europeos de la Unión en general y a los españoles en particular para luchar con la ayuda a Ucrania en su particular guerra santa contra Rusia.
Sin sacar una crisis de la manga por arte de magia o fabricarla adrede no puede declararse una emergencia, y sin emergencia no puede imponerse ninguna solución.
Funcionó con la pandemia, está funcionando con la guerra de Rusia y funcionará con el cambio climático creado para la transición energética mediante propaganda.
Teóricos de la conspiración son los que organizan y llevan a cabo -o implementan, como les gusta decir- conspiraciones, no aquellos que tratan de alertarnos.

Los turistas se autorretratan sonriendo ante el Coliseo, el Cañón del Colorado, las pirámides de Egipto... para documentar que están allí con prueba fehaciente.
Pocos quieren la libertad, escribió Salustio, la mayoría sólo quiere jefes justos (humanitarios, diríamos, que hagan humana y humanicen la inhumana esclavitud).
Algunos tienen la piel que recubre su cuerpo tatuada como los frescos que decoran el techo de la capilla sixtina, son pinturas andantes con tintes coloridos.

Un fragmento inédito de Friedrich Nietzsche del período de Así habló Zaratustra sobre la vida fácil que confiere el sentimiento de pertenencia a un rebaño: "Si quieres tener una vida fácil, entonces permanece siempre junto al rebaño. ¡Piérdete en el rebaño! ¡Ama al pastor y honra las fauces de su perro!" (Willst du das Leben leicht haben, so bleibe immer bei der Heerde. Vergiß dich über der Heerde! Liebe den Hirten und ehre das Gebiß seines Hundes!)
El emperador Marco Aurelio, que gobernó el Imperio romano en latín, se dice a sí mismo en sus Meditaciones (6. 30) escritas en la lengua griega que tanto amaba: Ὅρα μὴ ἀποκαισαρωθῇς, μὴ βαφῇς· γίνεται γάρ. Así lo traduce Manuel J. Rodríguez Gervás: “Sé vigilante, no te cesarices, no te empapes en púrpura, cosa que ocurre.” Y, por su parte, A. Gómez Robledo: “Mira no vayas a cesarizarte ni a imbuirte de este espíritu, cosa que suele acontecer.” La palabra “cesarizar” es un neologismo inventado por el propio Marco Aurelio, calcada sobre el título de César (Καῖσαρ, Caesar en latín, Kaiser en alemán) y el prefijo ἀπό (apó, que hallamos por ejemplo en apoteosis, término que en el mundo clásico significaba concesión de la dignidad de dioses a los héroes o semidioses), con el sentido de asumir la monarquía, hacerse emperador, convertirse en césar. Después de Gayo Julio César todos los emperadores de la gens Iulia, como se sabe, adoptaron su sobrenombre, nombre propio que pasó a ser nombre común, sinónimo de emperador y título honorífico de todos los césares siguientes. Resulta al fin que nuestro emperador más estoico era también el más cínico en el sentido moderno de la palabra. Lo que se dice a sí mismo el emperador, meditanto consigo mismo, es que tiene que mantenerse atento porque el poder puede nublarle la razón o, en terminología más moderna, corromperlo: No te cesarices, César; Napoleón no te napoleonices; individuo, no te individualices.
Como cualquier culto, el sanitario tiene su liturgia: abluciones rituales, interposición de distancia física y la mascarilla que delata a sus fieles feligreses.
Cuando no sean obligatorias las mascarillas en las Españas, si alguna vez llega el momento, habrá quienes seguirán llevándolas sin embargo por propia voluntad,
porque se han acostumbrado tanto a ellas después de un año y pico que se sentirían como bichos raros si no las llevan, como si anduviesen desnudos por la calle,
porque se sienten más seguros, porque están convencidos de que se respira mejor, porque en boca cerrada, como dice el refrán, no entran las moscas ni los virus,
infinitamente diminutos, muchísimo más que mosquitos, tanto que son invisibles y hace falta microscopio electrónico y fe macroscópica de carbonero para verlos,
porque son prenda imprescindible ya de nuestro armario ropero que, lejos de despersonalizarnos, personifica la idiosincrasia, idiocia e idiotez de sus usuarios.