sábado, 1 de agosto de 2020

LABOR IMPROBVS (Un meme clásico)

Un meme (neologismo acuñado por Richard Dawkins en 1970 sobre el griego "mímēma", que significa "imitación, figura, representación, imagen", formado a imagen y semejanza de gene, gen en la lengua del Imperio, relacionado con "memory" y con el francés "même") es una forma sencilla de propagación cultural de una idea formada por una imagen y muy pocas palabras que transmite un mensaje no exento de humor y sátira social y que circula como un virus a través de la Red y las redes sociales, por lo que se dice que se hacen virales enseguida.

He aquí un meme clásico inspirado en Virgilio (Geórgicas, libro I, versos 145-146): labor omnia uīcit / improbus que suele traducirse por “el trabajo tenaz venció todas las dificultades” o “un trabajo perseverante lo pudo todo” o, mejor aún, “un trabajo ímprobo -es decir duro, malo- solventó todos los obstáculos”. La frase suele citarse con el verbo en presente: labor omnia uincit / improbus, pero muy pocos manuscritos dan esta lectura que tanto se repite y cacarea. Las mejores ediciones de Virgilio, por ejemplo la oxoniense de Mynors, presentan el verbo en pretérito perfecto “uīcit” en lugar del presente “uincit”. 

 
Ímprobo,  con el prefijo negativo IN- escrito IM- ante pe es lo contrario de probo = bueno, por lo tanto es sinónimo de malo. 

 

viernes, 31 de julio de 2020

Diuide et impera

Diuide et impera (divide y domina), aunque pudiera parecer una cita clásica latina a primera vista, no está documentada en ninguna fuente conocida, por lo que su origen debe de ser medieval o renacentista. Suele citarse a menudo bajo la forma Diuide et uinces (divide y vencerás), y pertenece al ámbito de la estrategia política.

Se utiliza mucho como modo maquiavélico de ejercer el poder, dando a entender que para dominar a la población hay que dividirla, separarla, aislarla. El tirano divide a los súbditos, hace que se enfrenten incluso entre sí los unos con los otros, a fin de mejor poderlos dominar como mediador.


Si partimos de que “la unión hace la fuerza”, al tirano no le interesa que la gente permanezca unida porque esa unión podría ser un obstáculo para su poder. Se esforzará, por lo tanto, en mantener al pueblo dividido. Y una de las divisiones que más éxito han tenido son las naciones y nacionalidades, esos adjetivos gentilicios que añadimos a la palabra “pueblo”, cuando hablamos del pueblo palestino o del italiano o el español... Las banderas y las naciones dividen al pueblo que, de por sí, no tiene patria.

Si relacionamos la máxima latina, con la situación actual provocada por la irrupción del virus coronado del pasado 2019, vemos enseguida que no ha podido haber mejor excusa para aislar a la gente que la amenaza difusa pero aterradora de esta pandemia que la llamada "distancia social" o "física", que ha confinado a la población bajo arresto domiciliario y aislado con el pretexto de que era por el bien común (confundiéndose el bien común con el bien de la gente), y por su salud, confundiéndose la general de todos con la particular de cada uno, para ejercer un poder totalitario sobre la población mundial e instaurar una dictadura sanitaria.


Unas líneas del libro Los orígenes del totalitarismo de Hanna Arendt, publicado por primera vez en inglés en 1951, inciden esclarecedoramente sobre este asunto: It has frequently been observed that terror can rule absolutely only over people who are isolated against each other and that therefore one of the primary concerns of tyrannical government is to bring this isolation about. Isolation may be the beginning of terror; it certainly is its most fertile ground; it always is its result. This isolation is, as it were, pretotalitarian; its hallmark is impotence insofar as power always comes from people acting together, acting in concert; isolated people are powerless by definition (The origins of totalitarianism, Hanna Arendt, 1951).

"Se ha observado frecuentemente que el terror puede dominar de forma absoluta sólo a hombres aislados y que, por eso, una de las preocupaciones primarias del comienzo de todos los Gobiernos tiránicos consiste en lograr el aislamiento. El aislamiento puede ser el comienzo del terror; es ciertamente su más fértil terreno; y siempre su resultado. Este aislamiento es, como si dijéramos, pretotalitario. Su característica es la impotencia en cuanto que el poder siempre procede de hombres que actúan juntos, «actuando concertadamente» (Burke); por definición, los hombres aislados carecen de poder." (Los orígenes del totalitarismo, Hanna Arendt, traducción de Guillermo Solana, publicada por Taurus 1998, pág. 379)

jueves, 30 de julio de 2020

Seguidilla y seguiriya gitana contra la Nueva Normalidad

La seguidilla es una copla de cuatro versos de arte menor, el primero y el tercero heptasílabos y el segundo y cuarto pentasílabos, con rima parcial en los pares,  que en su forma simple está atestiguada en nuestra lírica desde las jarchas de los siglos XI y XII. He aquí un ejemplo de cosecha propia:



Aunque es real, y tanto,
no es verdadera
la mascarada bufa
de la pandemia.

Nos han metido un virus
en la conciencia,
y no hay quien se lo saque
de la sesera;

un mostro virulento
que no nos deja
vivir y descuidarnos
a pierna suelta; 

un bicho que no es nada
más que una idea
real y al mismo tiempo
falsa moneda.


La seguiriya gitana, por su parte, es una copla de cuatro versos también: los dos primeros hexasílabos, el tercero hendecasílabo y el cuarto hexasílabo, con rima parcial entre el segundo y cuarto verso.



Todo tiene un precio
ay, en esta vida,
cuesta parné, madre mía, hasta el aire
que uno respira.

Gratuito el aire,
yo creía que era;
respiro a pleno pulmón, y dinero
es lo que me cuesta.

Señor policía,
¿qué me quiere usté?
Si tapo nariz y boca, me asfixio
y me ahogaré.

Por no llevar puesta
yo una mordaza,
cien pavos debe apoquinar el menda,
ay, y estoy sin blanca.

Que puedo, me dicen,
tener yo ese bicho
metido dentro, y que contagia y mata
a todo vecino.

Maldito mil veces
el puto individuo;
pero barrunto que yo no lo tengo,
no, que soy yo mismo.

miércoles, 29 de julio de 2020

El fetiche de la identidad nacional

    Una prueba de que la identidad nacional no es más que un fetiche  esto es, un hechizo, o sea, algo ficticio, como revela la etimología del vocablo "fetiche", -que deriva del latín facticium (artificial, no natural, inventado, artificioso y postizo), a través del préstamo francés fétiche (cf. it. feiticcio y port. feitiço “sortilegio”), es decir, un “artificio supersticioso del que se valen los hechiceros” ("hechizo" es el resultado popular de la evolución de facticium y  "hechicero" de facticiarius),- la prueba de ello, decíamos, nos la proporciona el hecho de que el parlamento de una comunidad autónoma española, de cuyo nombre no vamos a hacer mención pero aseguraría que es algo que hacen los diecisiete reinos de taifas hispánicos, destine anualmente una partida presupuestaria no poco considerable de su presupuesto económico de muchos miles de euros a fomentar su propia identidad.


    Si es preciso incentivar esa identidad, subvencionándola económicamente, es que no se sostiene en pie sin el crédito por sí sola, es decir, que naturalmente no se sostiene, por lo que habrá que hacerlo artificialmente recurriendo a la hechicería. Esto nos hace pensar que tal vez el dominio de las identidades nacionales no sea absoluto ni perfecto, que quizá Dios no sea todopoderoso, que acaso haya alguna esperanza de que se resquebraje la esencial homogeneidad del ser, que decía Mairena, aquel precursor de todo lo contrario, porque, si no fuera así, el corsé de la identidad se impondría per se sin más, sin necesidad de que nada ni nadie la fomentara económicamente.


    Claro que lo que se dice a propósito de la identidad nacional, sirve también para nuestra identidad individual, que no se sostiene sin nuestro empeño en cultivar nuestra propia idiosincrasia o personalidad. La palabra idiosincrasia dice mucho más de lo que parece: Del griego ἰδιοσυγκρασία idiosynkrasía 'temperamento particular', compuesto de ἴδιος propio, particular (de donde nos viene el idioma y el idiolecto, así como el idiotismo y la idiocia de los idiotas)  y σύγκρασις mezcla, carácter, constitución, por lo que el diccionario la define como “Rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad”. 
 
 

martes, 28 de julio de 2020

"Vergüenza me daría ser policía"

La Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana española, popularmente conocida como ley mordaza, tipificaba como delictivas las “faltas de respeto y consideración a un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el ejercicio de sus funciones de protección de la seguridad”, pero una posterior Instrucción del Ministerio del Interior de 17 de octubre de 2018 vino a restringir el alcance de dicha norma, afirmando que no había que interpretar la expresión “ejercicio de sus funciones de protección de la seguridad” al pie de la letra (sic) “sino que abarca cualquier actuación de los agentes en el ejercicio de su autoridad”, lo que viene a decir que alcanza prácticamente a cualquier actuación policial y, por lo tanto, a su consideración como agentes de la autoridad, por lo que se desactiva toda posibilidad de crítica. 
 

Esto no es algo exclusivo de la legislación española. En Alemania se han dictado sentencias que determinan que las siglas ACAB, que son el acrónimo de all cops are bastards en la lengua del Imperio (o su equivalente numérico 1312, por el orden alfabético de las susodichas letras en el abecedario latino que usamos), que vendrían a ser algo así como “todos los polis son unos bastardos” en nuestra lengua, estampadas en una pancarta, en una pintada, en una camiseta o chapa o en cualquier otro soporte, son un insulto específico dirigido a la policía en general, y algo punible, pues no se encuentra amparado por la libertad de expresión. 

Lo injurioso ahí no es denominar a los agentes de policía o policemen “cops”, pues en la lengua vulgar del Imperio es habitual y no es ofensivo, sino algo parecido a nuestro “poli” o “pasma”. Este COP es abreviación de COPPER, atestiguado en inglés desde 1859 con un valor similar al del latín CAPTOR, con el significado de policeman desde 1846, nombre de agente en -ER derivado del verbo TO COP “capturar, arrestar a un prisionero”, relacionado con el francés CAPER “coger, capturar” procedente del latín CAPIO CAPERE con el mismo significado. 

Lo injurioso ahí sería la utilización de la palabra bastardos, algo anticuada ya en castellano como hideputas con el significado de hijos de puta, contrapuesto a hidalgos o hijos de algo, o sea, de alguien, es decir, de un padre conocido y respetado. Se ha realacionado la palabra “bastardo”, que significa “hijo ilegítimo”, con el francés antiguo bastart, moderno bâtard derivado de bast, bât “albarda”, que aludiría a los hijos nacidos de las relaciones de arrieros con coimas de posada, como la Maritornes del Quijote por ejemplo. 

Vengamos a lo nuestro. Evaristo Páramos, cantante de la banda Gatillazo, y antes de La Polla Records, cerró la actuación de su grupo en un festival en Jerez de la Frontera el 25 de mayo pasado al grito de “policías, sois unos hijos de puta”. El improperio, como puede verse, no iba dirigido contra un agente en concreto, sino contra el cuerpo en general de policía, y fue sancionado por “falta de respeto o consideración” a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de acuerdo con la susodicha LOPSC. 

 

La policia de Euskadi, la Ertzaintza, leo en la prensa, respondía con multas vía Ley Mordaza cuando se pronunciaba o se escribía el lema “vergüenza me daría ser policía”. Un tribunal de justicia, vía contencioso administrativo, tuvo  que desautorizar la sanción argumentando que el eslogan carece de entidad vejatoria o tiene muy poca, y está amparado en todo caso sin ningún atisbo de duda en el derecho fundamental a la libertad de expresión.  

Otro caso entre nosotros, que leo en la prensa burgalesa: Un joven recibe una multa de 600 euros por insultar a la Policía Local de Burgos en una red social después de que sancionaran a un amigo suyo por tunear el coche, aparcamiento en doble fila y por no portar matrícula, por lo que los efectivos decidieron llamar a la grúa para retirarlo y llevarlo al depósito municipal. 


A través de una red social, el cuerpo municipal informó de esta irregularidad y una persona publicó el siguiente comentario crítico e injurioso: Más vale que os dediquéis a proteger a los ciudadanos y a la gente que de verdad os necesita, hijos de puta. A los pocos días, los agentes del cuerpo municipal de policía le localizaron y le denunciaron por faltar al respeto a miembros de las fuerzas del orden. Las multas por este tipo de infracciones, recogidas en la Ley de Seguridad Ciudadana, van desde los 100 a los 600 euros, y a él le cayeron 600. 

Una crítica, dirigida a la labor de la policía, que debería ser proteger a los ciudadanos y a la gente que necesita protección, y no hacer lo que habían hecho, ha sido multada y desactivada por el insulto que la acompañaba de “hijos de puta”. ¿Qué es lo que aquí se está penalizando? ¿Criticar la labor de la policía, insultarle o ambas cosas?

lunes, 27 de julio de 2020

¿Dónde está Atenas?



En la tragedia Los Persas de Ésquilo, representada  en griego moderno con algunos fragmentos en griego antiguo el 25 de julio de 2020 en el teatro de Epidauro (Grecia) y retransmitida en directo vía internet con subtítulos en inglés a todo el mundo, la reina persa Atosa, viuda de Darío y madre de Jerjes, le pregunta al coro, después de conocida la derrota de su ejército en Salamina, que dónde está esa ciudad de Atenas, de la que ella nunca había oído hablar, ὦ φίλοι, ποῦ τὰς Ἀθήνας φασὶν ἱδρῦσθαι χθονός. Dónde del mundo, amigos, diz que Atenas asentada está (v. 231), y el coro le responde: τῆλε πρὸς δυσμαῖς ἄνακτος Ἡλίου φθινασμάτων. Lejos allá a Poniente, en donde va a esconderse el padre Sol.


A continuación les pregunta quién es el jefe de las huestes griegas que ha derrotado a su hijo el otrora invencible Jerjes: τίς δὲ ποιμάνωρ ἔπεστι κἀπιδεσπόζει στρατῷ; Y caudillo, ¿cuál los guía y que de la tropa al mando esté? (v. 241) Y el coro responde: οὔτινος δοῦλοι κέκληνται φωτὸς οὐδ᾽ ὑπήκοοι. A hombre ninguno diz que sirven ni se someten a señor, lo que desencadena los aplausos del público presente en las gradas. (Traducción de los tetrámetros trocaicos catalécticos de Agustín García Calvo).

 ¿Dónde está Atenas?

 

domingo, 26 de julio de 2020

Violencia policial

Cualquiera siente franca repugnancia ante la llamada brutalidad de la violencia policial legitimada por el Estado. Resulta difícil delimitar la delgada línea de sombra que determina dónde acaba el uso de la violencia, cuyo legítimo monopolio posee la policía, y dónde comienza el abuso, no inscrito en el llamado espíritu policial mismo. 

Muerte de George Floyd 

Suele decirse, para poner a buen recaudo el prestigio de las fuerzas de orden público cuando se tacha de incorrecta o impropia la actuación de algún agente singular, que se trata de un caso individual y no significativo, que tiene poco que ver con la actuación corporativa del cuerpo al que pertenece. 

La policía puede usar la fuerza necesaria, siempre que se atenga a los principios de congruencia, proporcionalidad y oportunidad. Generalmente hay mucha gente que opone resistencia a su detención, de modo que no hay otro forma para llevarla a cabo que el uso de la fuerza física mínima indispensable. También es legal en caso de que nos opongamos al registro personal, que se haga a la fuerza: “adoptando las medidas de compulsión indispensables, conforme a los principios de idoneidad, necesidad y proporcionalidad.” 

La argumentación que popularmente se conoce como “siempre hay alguna manzana podrida en el cesto” no debe inducirnos a engaño, porque falla en lo siguiente: 
-El hecho de vestir un uniforme obliga a un comportamiento ejemplar, en el sentido de que cualquier actuación individual que se haga durante el servicio con ese uniforme se considerará corporativa por el hecho mismo de que lo importante ahí no es el individuo, sino el cuerpo al que pertenece. 
-No parece muy justo que la actuación individual de un policía “que mancha el uniforme”, como se suele decir, salpique a otros compañeros que forman parte de su mismo cuerpo, pero eso no impide que el desprestigio recaiga sobre el cuerpo todo de policía, sobre la institución que representa el uniforme, que no ha sabido erradicar los comportamientos delictivos individuales de algunos de sus miembros, y pretende erradicar, paradójicamente, dichas conductas del resto de la sociedad. 
-Si un particular, cualquiera de nosotros, le falta el respeto a un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, resulta que no sólo está faltándoselo a la persona “sino a la institución que representa”, según la actual legislación española. Según ese mismo criterio, si un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad le falta al respeto a un ciudadano cualquiera, no sólo se lo está faltando el agente que viste el uniforme, sino la institución que representa, dado que no distinguimos el individuo del uniforme que lleva en el ejercicio de sus funciones. Es ahí el cuerpo de policía todo, el instituto armado, el que está actuando a través de ese uniforme atentando públicamente contra el derecho de todas las personas a recibir un trato respetuoso, digno y adecuado por parte de los demás.

sábado, 25 de julio de 2020

El lema de los notarios: nihil prius fide.

Nada antes que la fe, que es lo primero de todo. Nihil prius fide. Es el lema de los Ilustres Colegios Notariales de España, en los que el Estado deposita la fe pública. El sello tiene la siguiente forma: un libro cerrado con la palabra griega PROTOCOLO escrita en su lomo, que tanto se oye en estos tiempos en que está tan de moda aplicarnos cualquier protocolo a poco que nos descuidemos; sobre el mismo una estrellita de cinco puntas y todo ello, orlado por las palabras NIHIL PRIVS FIDE y dos ramas de olivo unidas por una lazada en la que se halla inscrita la fecha 28 MAYO DE 1862 correspondiente a la ley Orgánica del Notariado.

La palabra latina fide es el origen de nuestra fe, a través de la evolución oral: fide pasa a fede que se convierte en fee y que se simplifica en fe, pero que conserva su forma latina por la vía escrita en cultismos como fidedigno, (in)fidelidad o fideicomiso

Así que, nos dice el colegio de notarios en la lengua de Cicerón, no hay que olvidar que lo primero de todo es la Fe, de la que ellos levantan acta notarial. 
 
El lema está tomado de un pentámetro del poeta latino Propercio (IV, 80): Inque meis libris     nil prius esse fide. En el verso del poeta aparece la forma contracta nil, que los notarios han restablecido a su forma plena nihil, origen de nuestro nihilismo y de nuestro verbo aniquilar (cf. ingl. annihilate, fr. annihiler, it. annichilire), que conforman un doblete que podría compararse con nuestro vulgar na en una frase como “no quiero na” en lugar de nada

El primer hemistiquio del pentámetro de Propercio no tiene mucho problema de traducción: Y en mis libros no hay... En cuanto al segundo, se me ocurren dos versiones rítmicas: ...nada que no sea fe / nada a excepción de la fe

La fe en la vieja teología era una de las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Hoy en día, podría decirse que la suministradora de artículos y dogmas de fe ya no es la religión, como en el antiguo régimen, sino la ciencia, que, de alguna manera, puede considerarse sin mayor escándalo que ha pasado a ocupar su lugar. Creemos a pies juntillas en lo que dice la ciencia, que es la que pretende saber cómo son las cosas. 

Antes, cuando yo era pequeño, y algún niño -generalmente solía ser un niño- descubría alguna contradicción lógica en la realidad o preguntaba algo sobre por qué había que creer en dogmas religiosos como la virginidad de la Virgen María o la omnipotencia y bondad de Dios mismo, solía respondérsele: “Doctores tiene la Santa Madre Iglesia, hijo". Ahora ha cambiado la respuesta se le dice: “Doctores tiene la Santa Madre Ciencia, hijo”. Doctores que saben más que nosotros, que no sabemos nada, por lo que no hay más que hablar ni preguntar. Así que, nosotros a callar: nihil prius fide: no hay nada más que la Fe. Y los  notarios, por su parte, a levantar acta de la realidad, para que conste, precisada como está de esa constancia porque, en caso contrario, se derrumbaría, habida cuenta de su carácter ficticio, como un castillo de naipes en el aire.

viernes, 24 de julio de 2020

Un poco de humor para perder el miedo

Gabriel Pérez-Juana (1948) es un fotógrafo cuya obra merece mucho la pena por su originalidad. Suele aparecer casi siempre en sus fotografías, que denomina "autorretratos", y ha realizado alguna película como "Historias de la inopia" (2012),  escrita, dirigida y protagonizada por él mismo, que define como "una colección de ejercicios y ensayos sobre el absurdo de la conducta humana y las creencias que la dominan; una parodia en lenguaje de cine, casi siempre mudo, en torno a anhelos e ideales que hacen de nuestra vida un escaparate de la locura," que pueden verse aquí mismo.








jueves, 23 de julio de 2020

¿Tu verdad? No, la verdad.

¿Tu verdad? no, la verdad; / y ven conmigo a buscarla./ La tuya guárdatela. (Antonio Machado, Proverbios y cantares LXXXV).

Retrato de Antonio Machado, sanguina de Leando Oroz

Antonio Machado critica la posesión personal de la verdad como si de una propiedad privada se tratara, y en esto nos recuerda de alguna manera a Heraclito, que mostró que la razón, el logos de los griegos, era común a todos los seres humanos, y sin embargo estos vivían ordinariamente cada uno con su ἰδίη φρóνησις (idíē frónēsis), su pensamiento o creencia particular, ajeno al sentido común. 

“Tu verdad” quiere decir “tu opinión”. El poeta no quiere la opinión personal del lector o del oyente, sino “la verdad”, sin ningún adjetivo posesivo como “mío, tuyo, suyo, etc.”, la verdad pura y desnuda, que no es patrimonio exclusivo de nadie, sino común, de todos y cada uno, como el aire que respiramos. 

Por eso invita al lector o al oyente a acompañarlo en su búsqueda inagotable, una búsqueda que no puede ser individual, porque nos llevaría a un callejón sin salida, y le advierte, lo primero de todo, de que se guarde la suya propia, por el peligro que conlleva su posesión, consistente en hacer pasar “la mía” por “la única verdad”. 

Aunque el poeta nos invite a buscar la verdad, no nos está prometiendo ninguna verdad absoluta como resultado de esa búsqueda. Nos está invitando a descubrir la mentira de las verdades que ya tenemos inculcadas empezando por la nuestra propia y constitutiva, y a desembarazarnos de su lastre.