viernes, 30 de enero de 2026

Pareceres IC

486.- Cataluña/Catalunya. Los memes no son solo chistes gráficos, sino arte popular, o quizá, como propone Anónimo García, postarte que se divulga a través de internet, que es la tecnología de reunión por excelencia cuya naturaleza ha alterado las expresiones artísticas preexistentes y a la vez ha propiciado nuevas prácticas en las que los roles de creador y espectador son intercambiables. Los memes son imágenes o videos con textos humorísticos que se difunden y modifican rápidamente en la red, convirtiéndose en fenómenos virales. Posibilita creaciones concebidas para ser compartidas y alteradas, cuyo valor reside, precisamente, en la reacción y la relación interpersonal. No son obras de arte, claro está. Sería muy presuntuoso darles esa categoría, pero sí son formas de expresión en las que contrasta la espontaneidad de su mensaje y la fealdad de su forma, la simpleza de su contenido y lo grotesco de su continente.  El détournement o desviación situacionista es una técnica artística y política que consiste en desviar, secuestrar y subvertir elementos preexistentes (imágenes, textos, objetos, ideas) de la cultura dominante y el capitalismo para criticar el sistema y crear nuevos significados, transformando su función original y revelando su falsedad o alienación, a menudo mediante la sátira o la inversión de sentido, buscando una expresión más auténtica. Un ejemplo podría ser este que Anónimo García dedica a “esa peñita indepe wapa que quiere multiplicar los estados al grito de feixiste”, que publicamos en formato de gif animado.

 487.-Que no te enteras de lo que pasa (diálogo a tres voces)

1ª voz: -Yo me mantengo informado y me entero de todo por la tele y por internet. 

2ª voz. -Pues yo prefiero la radio, que es menos invasiva, a la hora de comer. No exige que la mires, sino solo que la oigas. 

3ª voz. -Pero no os creáis que por ver la tele, entrar en internet y escuchar la radio os enteráis de lo que está pasando, os enteráis de lo que os cuentan que está pasando, que no es lo mismo, pero no de lo que pasa, que es precisamente que os están contando... un cuento. 

488.- Ruedas cuadradas (cuadratura del círculo): En el programa 'Mañaneros 360', dicen que analizan los temas de actualidad y entretenimiento, sin dejar de lado la actualidad política con expertos y analistas. Además, un amplio equipo de profesionales se despliega por toda España y el mundo para informar sobre los temas de interés. En esta ocasión una periodista y escritora, cuyo nombre propio omito por vergüenza ajena, intentó explicar el descarrilamiento de Adamuz lanzando un bulo desde el Ente Público que ha dejado a ingenieros, ferroviarios y espectadores patidifusos: “Las ruedas de los trenes no son cilíndricas, son una especie de cuadrado que se encaja”. Es obviamente una sandez. Las ruedas de los trenes no son cuadradas, ni “una especie de cuadrado”, sino cónicas, con un perfil cuidadosamente diseñado para facilitar el giro en curvas sin perder estabilidad. 


489.- Del olvido: Thomas De Quincey (1785-1859) en Confesiones de un consumidor de opio inglés escribe un párrafo muy bello sobre la imposibilidad del olvido, estableciendo al final una comparación no menos hermosa con el día y las estrellas: De esto, al menos, estoy seguro, que no hay tal cosa como el olvido definitivo ; las huellas que quedan impresas en la memoria son indestructibles; mil accidentes pueden interponer, y lo harán, un velo entre nuestra conciencia presente y las inscripciones secretas de la mente. Accidentes del mismo tipo también rasgarán este velo. Pero igualmente, velada o desvelada, la inscripción permanece para siempre; así como las estrellas parecen retirarse ante la luz del día, cuando, de hecho, todos sabemos que es la luz la que las cubre como un velo, y que esperan ser reveladas cuando la misma luz del día, que las oscurece, se haya retirado. 

           Las aguas del Leteo junto a la llanura del Elisio, John Roddam Spencer Stanhope (c. 1880)

 490.- Gobernar es mentir. En francés salta a la vista enseguida con  con su palabra gouvernement, que significa 'gobierno', y es un compuesto de gouverne, que significa 'gobierna'', y 'ment', que quiere decir “miente” y que sugiere que el que gobierna miente constitucionalmente. Más a lo poético Nietzsche en su Así habló Zaratustra  „Alles am Staate ist Lüge, und alles, was er hat, hat er gestohlen.“, que traducimos como “Todo en el Estado es mentira, y todo lo que tiene lo ha robado”, que también podría entenderse como todo lo que dice el gobierno es mentira, y de hecho a veces así se traduce libremente. El caso es que el país de Gales en el Reino Unido está cerca de proclamar la anarquía porque es el primer país del mundo que permite destituir a los políticos por mentir en la acción de gobierno. La mayor mentira del gobierno es que nos gobierna por nuestro bien que es el bien común.  En realidad nos hacen mal argumentando que es por nuestro propio bien, un bien generalmente futuro que nadie ha visto y nadie verá, y, por lo tanto, ideal, irreal e inexistente. Nos hacen daño para evitar daños "mayores", pero no hay mal mayor aquí y ahora que el que ellos nos infligen.

 

jueves, 29 de enero de 2026

Mimemas (memes mimetizados)

 

"Deseo cancelar mi suscripción anual al 2026. A punto de concluir el mes de prueba gratis  veo que no me interesa en absoluto".

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Espejo reflectante: La paz es la guerra, la guerra es la paz.

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 Nos parecemos más de lo que creemos: Por más que nos esforcemos en diferenciarnos los unos de los otros, nos parecemos tanto como dos gotas de agua la una a la otra.
 
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 Seguridad, Sanidad y Educación (públicas, privadas y concertadas), variación sobre viñeta de Malagón. 
"No es magia, son tus impuestos"· 
 
  
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"Me van a dar una indemnización por haber perdido a mi hijo. ¿Para qué quiero yo la indemnización si he perdido a mi hijo?"
 
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miércoles, 28 de enero de 2026

La foto de marras

    Publicaba el infante don Juan Manuel de Prada el domingo 25 de enero pasado en el ABC un artículo antológico titulado “Esa foto” sobre el impacto visual de la fotografía de los gerifaltes nacionales con cara de fúnebres circunstancias en un funeral impostando un gesto de pesadumbre de 'Estado en un andén', mientras al fondo un tren descarrilado parecía retorcerse en la agonía, que para él es la viva y emblemática imagen digna de un esperpento valleinclanesco de la fase terminal del Régimen del 78 en el que nos hallamos. 
 
 
      Copio y pego el segundo párrafo, el más brillante con reminiscencia lorquiana incluida: Impresiona esa falange de luto riguroso y fotogenia ensayada, figurones de mirada clínica y ceños de consternación hueca, baronaje periférico de perfil moderado y dolor comedido, ministrillas chonis aupadas sobre zapatos de cuña (como aupadas sobre una vanidad de baratillo) y ministrones mohínos porque no podrán gargajear en 'tuiter' mientras dure el luto, más el picoleto colado de rondón, como un guiño lorquiano (tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras), todos bajo el cielo berroqueño de Adamuz, con la nube de Dios pesando sobre sus conciencias en blanco, mientras el tren malherido da las últimas boqueadas al fondo, embarazado de muerte, como el emblema de una España monda y lironda como un esqueleto, la España que a los miembros del grupo les ha servido de pitanza, dejándolos a todos orondos de consensos, ahítos de constituciones que les trepan a la boca como un reflujo gástrico, todos juntos y arracimados, en comunión de intereses y en silencio unánime, un silencio como de moho o verdín creciendo sobre un cadáver. 
 
      Alude don Juan Manuel con lo del 'baronaje periférico de perfil moderado y dolor comedido' al presidente de Andalucía. La ministrilla choni aupada "sobre zapatos de cuña" que son una vanidad de baratillo es la vicepresidenta del gobierno progresista de España, que es a la vez candidata a la presidencia de Andalucía, y no se sabe muy bien en qué calidad asiste al velatorio: si como representante del gobierno, a falta del 'puto amo', que brilla por su ausencia, o como aspirante al gobierno de la taifa andaluza ahora en manos de la oposición o, lo más probable, como ambas cosas. El ministrón mohíno porque no podrá gargajear en 'tuíter' mientras dure el luto es obviamente el ministro del ramo. 
 
 
 
    Falta en el párrafo la mención a sus majestades los reyes de las Españas. No sé si el periódico ABC, monárquico impenitente hasta la médula, le hubiera permitido a la pluma del infante don Juan Manuel la más mínima alusión crítica o satírica a la corona, o es el propio autor el que no se lo permite a su pluma. Pero se hubieran merecido algo la reina, de luto riguroso de arriba abajo, y el rey consorte, que en esta otra foto, entrelazando ambos sus manos como si las tuvieran engrilletadas, contemplan con estupefacción el horror de la tragedia.  Entre ambos se interpone la vicepresidenta como representante del gobierno democrático con los brazos cruzados. Algunas almas cándidas interpretan piadosamente que el alto monarca está maniatado por el ejecutivo.
 
   Hay otra instantánea, tomada desde otro ángulo, en la que aparecen los mismos gerifaltes y algunos personajes más en la misma pose contemplativa y solemne con el tren descarrilado a sus espaldas. Lo que nos transmiten y documentan estas imágenes es la respuesta no vamos a decir pública, sino oficial del Estado y sus instituciones ante el trágico suceso, una respuesta meramente contemplativa: visitan la zona del accidente ferroviario como meros espectadores que no tienen palabras para describir lo que están viendo. 
 
    Y concluye el infante don Juan Manuel afirmando que esa foto es la necrológica más brillante del Régimen del 78 que uno pueda imaginarse, un Régimen que nos ha traído hasta aquí. Después de la pandemia, la DANA y el apagón, ahora Adamuz.

martes, 27 de enero de 2026

Lo de los trenes

    Antes de que se sepa la causa, si es que llega a saberse algún día, del accidente de los Trenes de Alta Velocidad del domingo 18 de los corrientes en Adamuz, descarrilando uno, invadiendo la vía contigua y chocando con otro que circulaba en sentido contrario, con su consiguiente número de muertos y heridos, a los que el Estado pretende homenajear con un funeral de Estado -laico, por supuesto, no faltaba más, ya que el Estado es la versión laica de Dios-  como hizo con las víctimas del virus coronado y con las de las inundaciones por las lluvias torrenciales de Valencia, conviene analizar el hecho en sí, que se debe a la necesidad del sistema de ir cada vez más raudo y veloz, a mayor velocidad so pretexto de “ganar tiempo”, cosa que no reporta ningún beneficio al pueblo llano, vamos a llamarlo así, más que el económico, porque “ganar tiempo” es ecuación de “ganar dinero”, dado que el tiempo, como se ve enseguida, es dinero y viceversa, un tiempo que incrementa la productividad laboral y que crea, al mismo tiempo, un ocio o tiempo vacío abocado a un consumo ya desenfrenado.
 
 
     El Tren de Alta Velocidad es un ejemplo de esa codicia de “ganar tiempo” que se traduce en ánimo de lucro dinerario, una ganancia de la que está excluida la gente corriente y moliente, y la gente que no vive en las grandes ciudades porque el susodicho no para en los pueblos, aunque pase por ellos a una velocidad vertiginosa. Estos trenes, so pretexto de acortar tiempos y distancias, matan el placer del viaje, que no consiste, como sabe el buen viajero, en llegar lo antes posible al destino, sino en disfrutar de su trayecto todo lo posible. 
 
    ¿Qué necesidad hay de ir tan deprisa? Para eso ya teníamos aquellos viejos expresos. Ya decía, creo recordar, la canción popular de finales de los años cincuenta del siglo pasado: Al compás del chacachá, / Del chacachá del tren / ¡Qué gusto da viajar / Cuando se va en exprés! Aquellos eran otros tiempos, y otros trenes. Los expresos realizaban pocas o casi ninguna parada entre las estaciones de origen y destino, a diferencia de los trenes locales de cercanías que paraban en todas las que había, y así minimizaban el tiempo que duraba el viaje limitando las paradas, no aumentando la velocidad. 
 

    Para que el bicharraco este pueda alcanzar las altas velocidades que persigue de trescientos y pico quilómetros por hora debe hacer pocas paradas, como los antiguos expresos,  los trazados ferroviarios tienen que ser prácticamente rectilíneos, lo que supone que haya que eliminar los accidentes orográficos arrasando allá por donde pasa con el atentado paisajístico que supone, por no hablar del consumo energético, la magnitud de la obra ferroviaria con el movimiento de tierras que conlleva y la peligrosidad de los accidentes. 
 
    Al ánimo de lucro, se une el hecho de que las medidas de seguridad pueden relajarse a menudo en aras de un mayor rendimiento económico, y más en un estado como el español, cuya red de alta velocidad es la segunda mayor del mundo.  «Sólo nos supera en quilómetros China», se jactaba no hace mucho el impresentable ministro del ramo. Al parecer el mantenimiento en buen estado de los tramos del trazado ferroviario de la alta velocidad cuesta sus muchos euros a los bolsillos de los contribuyentes, como dicen los políticos. Si se relajan dichos controles, aumentan las incidencias, como se ha visto a lo largo de estos últimos años, ocasionando infinidad de retrasos. Además, en algunos puntos complicados los trenes altavelocistas tienen que abandonar sus pretensiones para evitar accidentes, no pasando de los cien por hora. 
 

     Hay quien opina que la liberalización que se produjo en 2021 en la alta velocidad ferroviaria, que supuso la entrada de nuevos operadores,  ha agravado la situación haciendo que se redujeran más aún los costes para aumentar las ganancias de estos trenes entrenados, valga la redundancia etimológica, para volar, según la lógica capitalista, repercutiendo en el empeoramiento de las medidas de seguridad del servicio, de su control de calidad y de las condiciones laborales de sus trabajadores. Lo que está claro es que la maquinaria capitalista, pública o privada, da igual,  no puede dejar de avanzar en su huida desesperada hacia adelante, exterminando todo lo que se le ponga en su camino. 
 
    Al Estado y a las empresas responsables del último accidente va a resultarles económicamente más rentable indemnizar económicamente a las familias de las víctimas que mejorar la seguridad de sus trenes, los cuales, como se ve en el acrónimo AVE (Alta Velocidad Española) aspiran a volar como si fueran aviones. Pero lo que está meridianamente claro es que la compensación económica no va a devolver la vida a los fallecidos, porque el dinero, ese dinero que se gana a la vez que el tiempo, porque son dos caras de la misma moneda,  no nos devuelve la vida a los mortales, sino que nos la quita. 

lunes, 26 de enero de 2026

Breve mensajería de texto (II)

Las aplicaciones de la ciencia y la tecnología evitan que nos enfrentemos al acto de pensar, reduciendo el pensamiento a procedimientos prácticos utilitarios. 
 
Cada vez se oye más esta pregunta: ¿Es verdad o es IA (Inteligencia Artificial)? IA se contrapone a verdad porque se siente como sinónimo de mentira y falsedad. 
 
El humor es la mejor reacción popular contra la saturación de información, contra la inflación galopante de datos que padecemos y la seriedad de los que mandan. 
 
La ministra del fisco que exige a los contribuyentes un esfuerzo fiscal que roza la confiscación quiere salir en la foto. No cejará hasta conseguirlo como sea.

  El incumplimiento o resistencia a órdenes de las autoridades competentes que muestran su incompetencia se sancionará en los términos establecidos en las leyes. 

A las ocho en punto de la tarde en todos los relojes la tele mandaba aplaudir como señal de agradecimiento al personal sanitario y fuerzas armadas del Estado. 

El monstruo del Estado, habida cuenta de su codicia tributaria, engorda con la contribución de nuestra prostitución, fruto del trueque del vivir por el futuro. 

Para mis mayores y aun para mí la hora del noticiario sigue siendo, como fue durante muchos años, la hora del parte que es, en jerga militar, el de la guerra. 

El saldo macabro de bajas de heridos y muertos en el frente aumenta día a día, perfilándose la afilada silueta fantasmal de la Señora Inmortal de la Guadaña.
El totalitarismo exhibe hoy el rostro amable y benigno de la Ciencia y la Medicina, la neutralidad y el interés común, cierra fronteras y arresta a ciudadanos. 
 
Exceptio regulam confirmat: Suele traducirse mal el latinajo al castellano: la excepción pone a prueba la regla, invalidándola y demostrando así su falsedad. 
 
A día de hoy la mitad de la población mundial vive en las grandes ciudades, alrededor de los templos del Capital, las entidades bancarias y cajeros automáticos. 
 
Se puede ver ahora sin dificultad la cara verdadera, policial y militar, totalitaria, tras la mascarilla del Estado democrático, que cercena vida y libertades. 
 
(De Pedro García Olivo) A diferencia del condenado a campo de exterminio y trabajo forzado, albergamos Auschwitz y su lema Arbeit macht frei en nuestro corazón. 
 
Algunos adoptan el término horrísono "gestionar", tomado del ámbito político y económico, como si fuera normal y corriente, y no lo es: pertenece al enemigo. 
 
El Gobierno de España difunde la siguiente propaganda: "Son días duros, pero gracias al sacrificio de todos y todas <valga la redundancia> los superaremos". 

  
Gobierno y empresas imponen teletrabajo a sus empleados no esenciales, de modo que no huelguen y cumplan así telemáticamente con las cargas laborales asignadas. 
 
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado patrullan las calles y nos recuerdan con sanciones económicas y penas de prisión quién manda y quién ha de obedecer.

domingo, 25 de enero de 2026

Reunión del Comité de Expertos (y Expertas)

Secretario: -Vamos a ver, este invierno está haciendo un frío que pela y no para de llover y ahora encima vienen las nieves, con lo que el argumento del calentamiento global fruto del cambio climático y la pertinaz sequía se nos desmorona y viene abajo, por lo que son necesarias propuestas originales y arriesgadas para sustentarlo y mantenerlo como sea.
 
Experto 1: -Podemos decir que en realidad no hace frío, que nuestra percepción de la realidad es errónea y no nos percatamos de que que nos hallamos ante una anomalía histórica que revela que el frío está cada vez menos presente en los registros del planeta, por lo que los inviernos son más cálidos pero nosotros los percibimos más fríos. Hay que convencer a los ciudadanos... 
 
Experto 2: -...y a las ciudadanas...
 
Experto 1 (que estaba haciendo uso de la palabra cuando ha sido interrumpido): -Sí, gracias,... y a las ciudadanas también, de que llevamos siete inviernos con temperaturas muy cálidas, y que nuestros sesgos nos hacen normalizar estas temperaturas anómalas y los eventos extremos. Hay que convencer a la ciudadanía de que no tenemos frío, sino sesgo...
 
Experto 3: -Pues en mi pueblo hace un sesgo ahora mismo que rasca que te cagas, si se me permite la expresión... De todas formas, lo que importa no es lo que pasa, sino lo que sale por los medios, que es lo que nosotros digamos: eso es lo que cuenta. Lo que pasa no sale nunca por la tele ni por la radio a la hora de comer.
 
Secretario: -¿Qué dice la IA de todo esto? Consultemos al oráculo de Delfos. Preguntemos al Chat GPT.
 
Experto 1: -Buena idea, pero no le digamos a nadie que lo hemos hecho, porque entonces van a preguntarnos si nuestro informe es verdad o es IA, que para la gente es sinónimo de cochina mentira y falsedad. Veamos, Chat GPT, Gepeto, padre de Pinocho, el gran mentiroso al que le crece la nariz cuando miente, ¿por qué no sentimos el cambio climatológico y el calentamiento global que hace?
 
Chat GPT: -No experimentamos el cambio climático por la amnesia climática que padecemos, que es un fenómeno psicológico y social por el cual las personas olvidan cómo era el clima en el pasado y toman como normal y natural el estado actual sin percatarse de que este es el resultado de la modificación del cambio climático. 
 
Experto 1: -¿Cómo se lo podemos decir en términos más sencillos a la gente para que lo comprenda? 
 
Chat GPT: -Pues en términos simples y elementales: cada generación se acostumbra al clima que le toca vivir y olvida la referencia histórica de lo que se ha ido perdiendo o alterando. 
 
Experto 1: -Sí, claro, pero eso puede pasarles a los jóvenes... 
 
Experto 2: -... y a las jóvenes...
 
Experto 1: -Sí, claro, y a las jóvenes también... digamos a la juventud en general, para dejarnos de templar tantas gaitas, puede pasarles porque no tienen otras referencias, pero no les pasa a las personas mayores, que recuerdan mejor lo de su infancia y juventud que lo de ayer mismo. 
 
Chat GPT: -Los jóvenes y las jóvenes padecen el “síndrome de la línea base cambiante” (shifting baseline syndrome), que es que redefinen la nueva normalidad a partir de un punto ya degradado: su línea de base nace ya alterada porque no conocieron el clima previo. La amnesia generacional ambiental (environmental generational amnesia)es el fenómeno psicológico por el que cada nueva generación acepta como normal el medio ambiente degradado por el clima en el que vive.
 
 
  Secretario: -Ya, pero eso no les pasaría a las personas mayores, que suelen tener muy buena memoria lejana, y mala la cercana, por lo que no tendrían percepción del cambio climático y podrían recordar que el frío que hace este invierno es el mismo que el que hacía durante su infancia y juventud. Habrá que decir a la gente, por lo tanto, que el cambio climático es un fenómeno objetivo, innegable, y que la amnesia climática es subjetiva, y afecta tanto a la juventud como a los viejos... 
 
Experto 2: -...y a las viejas...
 
Secretario: - ... y a las viejas, sí, también a ellas, no hace falta andar concordando siempre en femenino y repitiendo innecesariamente conceptos como loros y loras, coño, por muy políticamente correcto que quede... ¿Qué estaba yo diciendo? Ah, sí, que, la tercera edad, vamos a decirlo así a lo cursi, aunque puede tener buena memoria, no percibe sin embargo bien la realidad del cambio climático no por falta de memoria, que le sobra, sino  por su deterioro cognitivo provocado por la demencia senil y por la enfermedad de ese señor alemán de cuyo nombre no conviene acordarse mucho.

sábado, 24 de enero de 2026

En su mejor momento

    Las redes sociales se han llenado enseguida de memes, que son la expresión de la voz del pueblo, a propósito de esta imagen que presenta dos planos simbólicos: a la izquierda el tren de alta velocidad iryo escacharrado, a la derecha sus majestades los reyes de España y algunas autoridades democráticas diversas que parece que están posando cuando en realidad están contemplando consternados el otro tren descarrilado, el Alvia, que se halla delante de ellos. 
  
     La foto no está trucada como algunos creyeron a simple vista. La propia Casa Real la publicó en su güeb. Poco después la retiró. Pero ahí está, no es un montaje fruto de alguna maliciosa IA que pretenda desacreditar al gobierno y a la monarquía constitucional. 
 
    El tren que se ve y el otro, que no se ve, representan al sufrido pueblo español, sufrido como todos los pueblos sometidos a la férula del Estado, representa a la gente que utiliza el transporte público para viajar, que vive con incertidumbre, que tiene problemas para pagar el alquiler porque no puede permitirse la propiedad privada de una vivienda, gente que teme el despido, gente que ha ido a examinarse para sacar unas oposiciones que les aseguren un trabajo estable, gente real y corriente, gente de carne y hueso que tiene que esperar su turno para ser atendida en urgencias y muchos meses en las listas interminables de espera, la gente que pone los muertos. 
 
     Los personajes de la derecha son la élite gobernante, los que no usan el transporte público sino que son conducidos por sus chóferes particulares, los que no esperan en urgencias, los que no buscan alquiler, los que no temen el despido -la monarquía es hereditaria y la democracia te asegura una legislatura, cuatro años sin dimitir- y los que no viven con incertidumbre porque están blindados, protegidos y, al mismo tiempo, desconectados con el mundo real. 
 
     Desde las altas esferas en las que habitan, estos personajes toman decisiones que ya están tomadas sobre un país que no pisan. No saben lo que es perder un tren y llegar tarde al trabajo, no saben lo que es esperar meses una prueba médica, no saben lo que es tener que elegir entre alquiler y comida, no se preocupan por la cesta de la compra y el precio creciente y nunca menguante de los alimentos, no saben lo que es vivir con miedo. No lo saben porque no lo viven. Y quien no lo vive, no lo entiende. 
 
       El gobierno está orgulloso de la Alta Velocidad. Es la crown jewel, la joya de la corona que dijeron los monárquicos, o el "orgullo para todo el país" de los republicanos, que acortaba tiempos y distancias. Íbamos a toda hostia. El problema es que no sabemos a dónde vamos, pero, vayamos a donde vayamos, lo llaman progreso. Es progresista ir a cualquier parte, adelante y siempre adelante. Y si vamos a toda hostia, mucho mejor, aunque nos la peguemos.  Somos un país que avanza a trompicones mientras sus dirigentes viven en una burbuja climatizada, aislados de la realidad de su pueblo, del mercado, del esfuerzo, del miedo a no llegar a fin de mes, de la inseguridad laboral y ciudadana, de la incertidumbre vital. 
 
    La foto es honesta, refleja la realidad: ha retratado la realidad del país.  Ahí están casi todos. La realeza y la realidad: tirios y troyanos, centrales y periféricos, izquierdas y derechas: los de arriba. Y ese tren que sale en la foto, y el otro, que no sale, los dos trenes que han chocado, somos nosotros, los de abajo. No olvidemos lo que dijo el ministro que ahora sale en la foto leyendo lo que lleva previamente escrito: El tren vive en España el mejor momento de su historia. Lo voy a repetir por si no me han escuchado bien: el mejor momento de su historia con récord tras récord de viajeros que han cambiado sus hábitos de movilidad para utilizar el tren en sus desplazamientos.
  

viernes, 23 de enero de 2026

Geopolítica, geoestrategia y democracia

Mucho se oye últimamente hablar de geopolítica y aun de geoestrategia, dos términos cultos de factura griega, formados sobre el nombre del planeta -geo- y la organización del estado -polis- y hasta del ejército -estrategia-, que sirven para ocultar y revelar a la vez la realidad. Por geopolítica se entiende, según parece, el estudio del condicionamiento geográfico de la política. Según el ángulo de nuestra localización en el planeta (Oriente/Occidente, Norte/Sur...) adoptamos, inevitablemente al parecer, un punto de vista u otro, condicionados como estamos por el lugar donde hemos nacido o donde vivimos. 
 
Esto implica un relativismo moral flagrante. Lo que es “bueno” visto desde un lado se convierte en “malo” desde el otro, y viceversa, lo que resulta a todas luces escandaloso, maniqueo y no poco hipócrita, pero revela lo condicionado que está nuestro juicio. 
 
  
Si consideramos un caso concreto de la actualidad que nos sirven los periódicos y los medios en general, como hace el periodista francés Xavier Alzabert, director de France Soir, en su artículo Un miroir réfléchissant como fue la captura del presidente de Venezuela el 3 de enero de este año por las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos (Fuerza Delta), ya nos encontramos con el primer problema que es la utilización de los términos que estamos empleando para referirnos al hecho: hemos escrito, como hace el periodista, "captura" y "presidente", que parecen neutros pero no lo son, porque podíamos haber utilizado otros en su lugar como "secuestro" y "dictador". No hay un discurso objetivo. La elección de las palabra que utilizamos en el relato es subjetiva y revela ya nuestro condicionamiento moral. Los hechos son como se cuentan. 
 
Siguiendo con el ejemplo, los norteamericanos con la llamada Operación Resolución Absoluta y con ataques aéreos sobre Caracas y bases militares venezolanas produjeron muertes y destrucción, y finalmente la abducción del presidente y su esposa que fueron llevados inmediatamente en barco a Nueva York. Este hecho, que parece el argumento de una película de acción norteamericana, es visto desde Guásinton una contundente victoria del Bien contra el Mal, representado por un presidente que en realidad es un narcoterrorista acusado de liderar un gigantesco cártel de la droga, del que habría sido liberado el pueblo venezolano gracias a la intervención del Tío Sam. 
 
 
Desde una perspectiva opuesta como es la de los BRICs (siglas de Brasil, Rusia, India y China, como fueron denominadas estas potencias emergentes a principios del siglo), que es como si dijéramos desde la perspectiva del resto del mundo, el hecho es una violación del derecho internacional y la soberanía de un Estado así como una agresión imperialista que ha causado al menos ochenta muertos (incluidos civiles según el New York Times) y destrucción en la capital de Venezuela, lo que se interpreta como expansionismo estadounidense que quiere apoderarse del petróleo venezolano y mantener la supremacía del dólar, ya que el petrodólar que resulta de la venta del petróleo mueve el mundo al parecer. 
 
Esta visión maniquea de buenos y malos oculta, como señala el periodista francés al final de su artículo, una realidad más profunda: que tanto los unos (los EEUU) como los otros (BRIC,s y resto del mundo) no son dos polos opuestos como habitualmente se presentan, sino que forman un único y mismo bando, que es el que él denomina las 'élites globalistas'. Por lo que elegir entre el expansionismo armado de los EEUU o la multipolaridad de los BRIC,s no hace más que dividir a la gente que vive bajo la tutela de esos Estados. No hay, en verdad, dos bandos opuestos, sino uno solo y una sola guerra, que se presenta orgüelianamente como paz (una paz que según doña Úrsula manifiesta en la cumbre de Davos de este año hay que asegurarla armando y rearmando y volviendo a rearmar la Europa que regenta) la de los gobiernos de estos Estados rivales contra sus propios pueblos. 
 
 
Los globalistas, término que los engloba a unos y otros, mantienen su dominio manipulando la opinión pública mediante la creación de guerras indirectas, sanciones o intervenciones humanitarias, y sus respectivos relatos: no hay obras sin palabras ni palabras sin obras, y crean ambas cosas, para camuflar la auténtica guerra que es el dominio camuflado bajo el disfraz -otro helenismo- de la "democracia", que siempre es "pseudodemocracia". 
 
Unos dirigentes tachan a otros de dictatoriales y represivos, y estos, a su vez, les devuelven la pelota a los primeros acusándoles de lo mismo: quieren que nos decantemos por unos o por otros, pero no podemos decantarnos por ninguno, porque son lo mismo: autoritarios.
 
La diferencia es que no ven su propio autoritarismo y sí el de los demás. Es la fábula de las dos alforjas de Esopo: cada uno de los hombres lleva dos alforjas, una por delante y otra por detrás: la delantera lleva los defectos de los otros, la trasera los nuestros propios por lo que tenemos ante los ojos los ajenos, pero los propios, que curiosamente son los mismos, no los vemos. 
 
Los Estados Unidos siempre ha encontrado una buena excusa para sus intervenciones militares que han denominado impunemente 'humanitarias', luchar contra el narcotráfico venezolano en esta ocasión, o antes desarmar a Iraq porque poseía “armas de destrucción masiva” que podía poner en peligro nuestra integridad mundial, y para justificarlo han hecho uso de la propaganda a través de los medios de creación de la opinión pública. 
 

 La guerra verdadera de verdad no está en las guerrillas de estas hazañas bélicas de naciones que pugnan por la hegemonía mundial, como quieren hacer que veamos, sino entre las élites, como dice Azalbert, que son los 'electi' o elegidos democráticamente para la gloria, gobiernos y empresarios, los dueños del Poder y del Capital, si no son lo mismo ya políticos y economistas, y nosotros; la guerra, que se presenta torticeramente como paz, en definitiva, entre los de arriba y los de abajo.

jueves, 22 de enero de 2026

¡Papá, ven en tren!

    El Ente Público de RTVE, que se dedica trabajosamente a la formación de la Opinión Pública de los telespectadores y a la defensa del Régimen, ha salido enseguida a decir que los descarrilamientos de Trenes de Alta Velocidad producidos en la democracia, el de Angrois, ocurrido en 2013, que arrojó 80 víctimas mortales,  y el más reciente de Adamuz el 18 de enero pasado, en una recta, este último con choque de trenes y 43 muertos hasta la fecha, no son nada en comparación con el que se produjo durante la dictadura de Franco, en plena posguerra, en Torre del Bierzo, en León, en 1944, la mayor catástrofe de la historia ferroviaria española, que el Régimen de entonces intentó silenciar,  en la que murieron entre 150 y 200 personas, un número difícil de precisar, accidente del que se culpó a los maquinistas y se minimizó la tragedia para evitar la crítica al gobierno. Es una forma de relativizar una catástrofe compararla con otras anteriores, en primer lugar con la que se produjo hace trece años, bajo el gobierno del partido conservador, y en segundo lugar con la que acaeció hace 86 años, en la oprobiosa dictadura. A continuación, el Ente Público informa de otros accidentes ferroviarios sucedidos allende nuestras fronteras, en el extranjero, para que el público vea que en todas partes cuecen habas...
 
 
    Al establecer el Ente Público la comparación no ya con el accidente de Angrois, que está en la memoria histórica de la mayoría, sino con el que sucedió hace 86 años, la veterana periodista lo deja claro enseguida: no estamos ante la segunda gran catástrofe ferroviaria como podría parecer a nuestra memoria cortoplacista, porque ya hubo otra con Franco que fue con mucho la mayor.
 
 

    Algún día se sabrá la causa de este último accidente, cuando ya no nos acordemos de él, cuando demos con la verdad y se despejen los bulos existentes que responsabilizan a la infraestructura viaria que depende de la corrupción supraestructural. Entonces, cuando demos con la verdad, nos dirán que la culpa fue del chachachá, como cantaba Gabinete Caligari, o, más modernamente, del Cambio Climático, que es el comodín dialéctico que sirve tanto para un roto como para un descosido. El Ministro de Transportes decía sonriente hace año y medio que el tren vivía en España el mejor momento de su historia.
 
    Pero no nos engañemos, los Trenes de Alta Velocidad no son trenes, son aviones frustrados, aves terrestres que no han conseguido echarse a volar. En La virulencia del ferrocarril escribimos contra la llegada del Tren de Alta Velocidad a Cantabria, que se prevé para el año del Señor de 2033, y en ¿Por qué corres, Ulises? hacíamos una petición imposible al gobierno progresista: que nos pusiera más Trenes de Baja Velocidad que fueran muy despacito, que tardaran en llegar a su destino, que se fueran demorando en todas las estaciones olvidadas, como hacían antes cuando se oía la voz de "¡pasajeros al tren!" y sonaba el silbato del jefe de estación, que nos permitieran asomarnos a las ventanillas y regodearnos disfrutando del paisaje y del aire en la cara y no del acondicionado y enlatado, no poco perjudicial para la salud que nos enchufan ahora, trenes en los que el destino no se comiera el viaje, y nos preguntábamos a dónde íbamos con tantas prisas. ¿Quién se monta ahora en un Tren de Alta Velocidad sin que le tiemblen las piernas? ¡Papá, mejor no vengas en eso que llaman tren de 'altas prestaciones'!
  

miércoles, 21 de enero de 2026

El cantar de Lawino

    El Cantar o la Canción de Lawino es un largo poema en forma de monólogo dramático del poeta ugandés Okot p'Bitek (1931-1982), que da voz a Lawino, una mujer rural africana que se queja de cómo su esposo llamado Okol lleva una vida urbana y occidental que quiere imponerle a ella. La canción fue escrita originalmente en el dialecto acholi de Luo del Sur, una lengua nilótica occidental hablada por el pueblo acholi en el norte de Uganda y zonas del sur de Sudán, y traducida y publicada por el propio autor al inglés en el año del Señor de 1966. 
      Okot p'Bitek da voz en verso libre o prosa mal disimulada en su traducción inglesa, -no sé si estaba en su versión original en verso, aunque es muy probable que así fuera- a una mujer acholi que se queja de la imposición del tiempo sobre su pueblo. Aunque todo él es muy interesante, me centro en el capítulo séptimo titulado No hay horario fijo para dar el pecho, del que ofrezco algunos extractos relacionados con la imposición del reloj y el calendario en la vida cotidiana de un pueblo que, debido a la colonización británica, sufrió la tiranía del cómputo del tiempo. Uganda, en efecto, fue una colonia del Reino Unido desde 1894 hasta que obtuvo la independencia en 1962. 
 
    A menudo se necesita una mirada ajena y exterior a nuestra cultura occidental y europea impuesta al resto del mundo para hacernos sentir la extrañeza que provoca la intromisión y colonización de dos elementos esenciales para la dominación como fueron el reloj y el calendario con sus meses y semanas, muy bien reflejada por el poeta ugandés Okot p'Bitek en la queja dramática y satírica de Lawino, que protesta contra las ideas y costumbres que le impone Ocol, su marido occidentalizado. 
 
    He aquí algunos tramos de su monólogo traducidos de la Song of Lawino, la versión inglesa del poema. 
  
     Mi marido está enfadado porque, según él, no valgo para entender los horarios y no sé contar los años. Cuántos días, me pregunta, tiene el año, y cuántas lunas y semanas; yo no tengo idea, y él me hace burla.  
 
    Ocol ha traído a casa un reloj en una caja que suena y hace tictac y da a veces campanadas. Mi marido le da cuerda y este empieza a funcionar. Yo no lo quiero tocar. Me da miedo darle cuerda. Me pregunto qué provoca el ruido que hace por dentro y cuál será el gran misterio que lo pone a carrular. En la esfera del reloj hay signos raros escritos y un gran y único testículo cuelga y va de un lado a otro. Yo no sé decir la hora, porque no entiendo el reloj. Orgullosa, sin embargo, se lo enseño a las visitas. 
 
    Ocol dice la hora que es de maneras muy extrañas: cuando sale el sol al alba, dice “¡Son las Ocho en punto!”; cuando canta el primer gallo, él va y dice: ¡Son las Cinco!; tras la puesta del Sol dice: “Ahora ya son las Siete”. 
 
      Mi marido dice: soy una inútil, pierdo el tiempo, y no soy nunca puntual, discute siempre conmigo porque, según él, el tiempo, es un valioso tesoro que no hay que desperdiciar nunca y dejar que se pierda, porque el tiempo, dice, es oro. 
 
   No charla Ocol conmigo, nunca bromea con nadie, no tiene tiempo de noche de sentarse en torno al fuego. El reloj se ha convertido en señor de mi marido, el tiempo es ahora mismo marido de mi marido. 
 
    El tiempo del hombre blanco no he logrado yo entenderlo. Mi madre me enseñó el arte de mi pueblo, los acholi: Si rompe el bebé a llorar, le doy a mamar la teta, porque no hay una hora fija para amamantar al niño. Nuestros niños duermen cuando llega a su cabeza el sueño, cuando el sueño su cabeza abandona, se despiertan. 
 
    Escucha, marido mío, la sabiduría acholi: el tiempo no se divide en segundos ni minutos, no fluye como cerveza en la jarra que se apura hasta que se agota toda. No se parece a la hogaza de pan de mijo querida de los jóvenes hambrientos cuando vuelven de la caza; el tiempo no se consume como plato de verdura.
 
    Ocol se ríe de mí porque no sé cuántas lunas hay al año ni los meses. Según Ocol, mi marido, tengo hueca la cabeza, porque no recuerdo cuándo nos nacieron nuestros hijos. Sé que Okang, mi primogénito, fue en la temporada seca y mi pequeña nació, en mitad de las tormentas. 
 
    Para saber la edad de alguien, basta solo la mirada: Una niña se hace adulta cuando le crecen los pechos; al niño la voz le cambia, le sale vello en la cara y debajo del ombligo. 
 
    Ocol, mi esposo, me cuenta muchas cosas que no entiendo. Me habla de un tal Jesucristo, que nació hace mucho tiempo, en la tierra de los blancos. Entonces, dice, empezaron ellos a contar los años: de Uno, pasaron a Diez, luego a Cien, y luego a Mil, ya van por Mil Novecientos Sesenta y Seis. ¡No lo entiendo!

martes, 20 de enero de 2026

Pareceres XCVIII

481.- “Quiero que me llaméis Loretta”. En 1978 se estrenó la película La vida de Brian, de los Monty Python. En España lo haría dos años después, con gran escándalo por su irreverencia. Su tono absurdo y satírico provocó una ola de polémica: llegó a ser prohibida en algunos países, acusada de blasfemia… Una de las escenas más memorables que resultó profética vista cuarenta y tantos años después, es aquella en la que Stan, un miembro del Frente Popular Judaico, insiste en la utilización de un lenguaje inclusivo que dé visibilidad a las mujeres porque él quiere ser una mujer, quiere ser llamado Loretta y reivindica como hombre que es su derecho a tener hijos, lo cual constituye una sátira sobre la autodeterminación de la identidad sexual, y plantea el problema del género y el sexo. Cuando se adaptó recientemente el guion para el teatro, algunos actores expresaron su preocupación por la posibilidad de ofender a la audiencia actual progresista favorable a las políticas de transexualidad, sugiriendo la eliminación de esta escena que no resultaba políticamente correcta. Finalmente se mantuvo, y no se censuró el tono irreverente original. ¿Hará falta repetir una vez más que la utilización del lenguaje inclusivo excluye a las mujeres del uso genérico so pretexto de incluirlas, y que la elección voluntaria del sexo refuerza los estereotipos sexistas, y que género no hay más que uno, que es el humano?
 

 482.- Presos políticos. Un ex mandatario español ha contribuido, se repite mucho, a la liberación de algunos presos políticos venezolanos. Será porque aquí, en España, no hace falta ya que somos una democracia tan avanzada y progresista que los presos políticos no existen por definición, aunque haya algunos en prisión. Los activistas anarquistas encarcelados por protestar no son presos políticos, sino elementos antisistema que alteran el orden público. Los raperos condenados por cantar, no son presos políticos, sino apologistas del terrorismo. Los que mandan cambian las etiquetas y hacen que por arte de magia desaparezca el problema. La libertad de expresión en España es plena, siempre que uno haga un uso responsable de ella no criticando a la monarquía, por ejemplo, ni incordiando a la policía ni defendiendo la dictadura y criticando la democracia, y siempre que no tenga demasiada audiencia. Si cumples esas condiciones, puedes protestar, rapear y opinar todo lo que quieras. Lo de los presos políticos es cosa del antiguo régimen dictatorial, y de las dictaduras actuales del extranjero: Venezuela, Irán, Cuba... Aquí no, por favor, aquí solo hay presos comunes, delincuentes. No olvidemos la regla de oro de toda democracia madura y responsable como la nuestra: si alguien entra en prisión, no es un preso político, es un indeseable. 
  
483.- Groenlandia no se vende. Al niño caprichoso y malcriado que es el Tío Sam democráticamente electo se le ha antojado Groenlandia y la quiere como sea, a toda costa y a cualquier precio, por las buenas o por las malas:  comprándola mediante un contrato de compraventa con su propietario que es Dinamarca, un socio de la Unión Europea, o mediante una intervención militar. Se han entablado negociaciones. Los groenlandeses, o sea, los innuit o esquimales, dicen que Groenlandia no está en venta y, por lo tanto, no se vende. Y el Tío Sam amenaza con la guerra económica con aranceles del 25% a los aliados europeos, hasta que Dinamarca, que es socio de la Unión, venda Groenlandia a Estados Unidos porque el Tío Sam quiere agrandar América, hacerla grande otra vez como sea y al precio que sea: Make America Great Again. La magia de la MAGA. Una, Grande, Libre, que se decía por aquí durante la oprobiosa dictadura. La Unión Europea, por su parte, dice que no se dejará chantajear ni extorsionar. Ya veremos hasta dónde puede aguantar.
 
 484.- ¿Antagonismo? Es una ingenuidad creer que los marginados y los márgenes en los que viven no forman parte del sistema, como es una ingenuidad creer hoy que puede oponerse uno al sistema, creencia que es el mecanismo más refinado que tiene el propio sistema para asimilar la protesta y de ese modo regenerarse gracias a ella. El antagonismo, vamos a llamar así al movimiento de protesta, se convierte en una forma de adhesión inquebrantable al propio orden establecido. O, por decirlo de otro modo, el Imperio contrataca asimilando la protesta. El Imperio no es exactamente, como podría parecer a primera vista, el régimen político de los EE.UU. de América, aunque allí halle cumplida realización, sino la forma política actual del capital, que es algo mucho más amplio. Desde el momento en que los rebeldes hacen reivindicaciones positivas como la renta básica, por ejemplo, poniéndose a negociar ya sea con el Estado o con el Fondo Monetario Internacional, están claudicando en su pretensión, está brindándole al Imperio la oportunidad de que asimile la protesta, porque al hacer una reivindicación al Capital, sea la que sea, estamos aceptándolo como interlocutor válido y legitimando por lo tanto su existencia, su dominio y nuestra sumisión. Nadie se libera de un salario recibiendo a cambio un salario que cubra sus necesidades básicas. El salario social, lejos de acabar con las desigualdades económicas de la sociedad de consumo, las legitima, no aboliendo el oficio más viejo del mundo: la venta de nuestra fuerza de trabajo: nuestra prostitución. Nadie se conformaría con ese salario y, aunque tuviera cubiertos sus gastos esenciales, todo el mundo buscaría un trabajo extra para cubrir las necesidades que no tiene pero que la propia sociedad le crea mediante la publicidad. El antagonismo colabora así en la perpetuación del sistema de dominio que quería combatir. 
 
485.- Tiempo libre. No disponemos de tiempo libre si uno no se libera del tiempo. No es un mes de vacaciones. Ni un año sabático. Ni una semana laboral de cuatro días de trabajo y tres de ocio. Ni la jubilación. No hay que caer en el error inveterado en que han recaído la mayoría de los sindicatos obreros, que reivindican mejoras en las condiciones de trabajo y explotación que hacen que la esclavitud en la que vivimos sea al fin y a la postre más llevadera, sino reivindicar el fin del trabajo asalariado. El tiempo libre no es el fin de semana. El tiempo libre es el que no está destinado de antemano o programado a ninguna actividad previa. Para que haya tiempo libre uno debe ser dueño de su tiempo: y para eso es preciso liberarse del tiempo y el cronómetro. El tiempo libre es el que se ha liberado del proyecto previo, el que está destinado a que hagamos lo que nosotros queramos hacer en él, pero no dentro de una oferta programada, lo que es propio de una sociedad de consumo que consume a los consumidores, o de una sociedad del bienestar que genera malestar, sino dentro del mar de posibilidades que nosotros abrimos en nuestra soledad o en compañía con los demás. El tiempo libre, en definitiva, es el que está libre de las cadenas del tiempo.
 
Human target, Eliran Kantor, (2019)