Los adolescentes, más adictos a los cánticos de las modernas y tecnológicas sirenas virtuales de las redes sociales que los llevan a la perdición de TikTok, Snapchat, YouTube, y, sobre todo, Ístagran que al Feisbu o a Tuíter, ahora rebautizado X, se dejan seducir por ellas igual que los adultos, quienes se las quieren prohibir a sus menores a fin de que no se echen a perder como ellos se han echado. Los menores ya no juegan ni se divierten ni hablan físicamente entre ellos, sino onláin en todo caso, y se aburren soberanamente... guasapeando. De ser peces más o menos libres en la mar salada, que es lo que podrían haber sido, si pudieran y quisieran, se convierten en "pescados" al caer en alguna de esas numerosas mallas, telarañas y pescaderías en las que, incautos, se dejan enredar.
lunes, 15 de junio de 2026
El cántico de las sirenas
"Las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su
silencio... Y aunque es improbable que algo semejante haya sucedido,
sigue siendo posible que alguien, alguna vez, pueda haber escapado de su
canto, pero seguramente que nunca de su silencio." (Franz Kafka)
En
1891 John William Waterhouse pintó este "Ulises y las sirenas",
inspirándose en el célebre jarrón griego que las representa como aves
canoras y no como peces.
El genio literario de la pluma de Franz Kafka publicó este pequeño
relato "kafkiano", nunca mejor dicho, titulado "El silencio de las
sirenas", donde Odiseo/Ulises, para no admitir su derrota ante las
sirenas, dirá
que ha escuchado su hermoso canto y lo exagerará afirmando que estuvo a
punto de
enloquecer bajo su seducción. Sin embargo, según el
relato del escritor checo, Odiseo/Ulises está a punto de enloquecer
porque las sirenas no cantan
a su paso, por lo que no sale victorioso ni ileso de este encuentro,
sino humillado
ante el desplante de las sirenas, que ofenden al héroe homérico con el desprecio de su silencio.
Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la
salvación. He aquí la prueba:
Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera (1) y se
hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso
era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos
que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo
traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más
fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna
vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de
cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó
en pos de las sirenas con alegría inocente.
Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su
silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera
salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún
sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante
las propias fuerzas.
En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez
porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez
porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en
ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.
Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba
convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio
primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de
lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que
fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las
sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba
más próximo, ya no supo más acerca de ellas.
Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban
sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no
pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los
grandes ojos de Ulises.
Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día.
Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.
La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan
astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de
penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente
humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó
tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.
NOTA.- (1) Aquí hay una inexactitud del relato: Odiseo/Ulises no tapó sus
oídos con cera según la versión homérica sino los de la tripulación,
haciéndose encadenar él al mástil de la nave para poder así oír el canto
de las sirenas. A pesar de eso, el relato de Kafka nos sugiere algo
mucho más terrible: lo que oyó Odiseo/Ulises no fue el canto, sino el
silencio sepulcral de las sirenas.
Herbert
James Drapper pintó este óleo titulado "Ulises y las sirenas" en torno a
1909. En él se aprecian las sirenas con forma de mujer y, una al menos,
con cola de pez, según la iconografía moderna.
oOo
La
viñeta original de Brian Gordon, dibujante norteamericano creador de la
serie Chuck y Beans, a la que pertenece, sólo menciona a Feisbu
(Facebook en la lengua del Imperio, que se escribe de una manera con el
alfabeto latino y se pronuncia de otra); con "Tuíter" (ahora Equis) e "Ístagran" se adapta más a nuestra actualidad
sociocultural
española.
domingo, 14 de junio de 2026
Más aforismos revueltos
La visita del papa a España constata una creciente sed de Dios en los jóvenes que anhelan en lo más íntimo hallar al Señor alzando en vano al cielo la mirada.
El papa hace un six-seven, guiño menorero a los preadolescentes, sopesando algo con las manos, una que sube y otra que baja, en pos de relaciones espirituales.
Las homilías eclesiásticas se centran en la IA, el cambio climático, Gaza o la acogida cristiana de los pobres inmigrantes: cuestiones de rabiosa actualidad.
Si el Santo Padre habla tanto de la Inteligencia Artificial y nada del Espíritu Santo ¿será porque son lo mismo? ¿Magnífica o misérrima y paupérrima humanidad?
¿Vida saludable? ¿Qué es la salud sino la vida sin más y el olvido de todas las preocupaciones que nos la hacen imposible? ¿O será salud sinónimo de enfermedad?
Producción de noticias futurizas: La parroquia madrileña de San José repartirá más de treinta mil hostias consagradas en la gran misa multitudinaria de Cibeles.
Ya no solo son noticias los hechos pasados, sino también los futuros, es decir los hechos que no están hechos, de modo que figure así lo futuro ya como pasado.
La IA roba información de libre acceso y propiedad intelectual que ofrece a cambio de una suscripción y de una tarifa, mientras que ambas desaparecen de la red.
La astuta IA se presenta como filántropa benefactora ofreciéndonos previo pago aquello de lo que nos ha despojado: los datos que nosotros mismos hemos generado.
Sobre el mandato délfico de conocerse a uno mismo: “Todos creen conocerme, pero no tienen ni idea de quién soy en realidad”. Tampoco la tengo yo, me desconozco.
¿Se sabe qué fue del hantavirus? Pese a la operación de propaganda desplegada, se ve que no ha tenido mucho recorrido ni durado más de un par de telediarios.
No es magia, son tus impuestos. ¿De qué vive el Estado si no es del tributo de nuestro dinero, que es el fruto podrido del sudor de nuestra frente prostituida?
Cuando uno tiene un dineral merced a la venta de su fuerza de trabajo o prostitución, se dice que tiene la vida resuelta, equiparando así la bolsa con la vida.
España ganó un Mundial y fuimos campeones, olé, olé, olé; la bandera nacional se llenó de orgullo patriótico dotándose, carente como estaba, de un significado.
¡Bienvenido al Centro Comercial! Estábamos deseando verte. Si has venido caminando, enhorabuena: has cumplido tu reto diario de los diez mil pasos saludables.
Si accedes a la superficie comercial en bici, patines o patinete, cumples un doble objetivo: es beneficioso para tu salud y para la salvación del medioambiente.
El móvil en las manos cuando estás sentado o vas caminando te obliga a agachar la cabeza de un modo servil, iluminando a cambio tu rostro con su resplandor.
¿Dijo Chesterton que cuando uno deja de creer en Dios, no se vuelve un total y descreído ateo, sino que pasa a creer en cualquier otra cosa que ocupe su lugar?
Una mujer jubilada se encontraba sola en un pueblo toledano hasta que encontró a una joven inmigrante peruana ciega sin papeles que ha acabado regularizándose.
sábado, 13 de junio de 2026
Aquiles tocando la cítara
Una de las primeras menciones literarias de la cítara la hallamos en la Ilíada de Homero, cuando Ayante y Odiseo visitan la tienda del heroico Aquiles “y halláronlo a él tañendo una cítara clarisonante, / linda, beltrecha, y de plata tenía la vara de trastes, / que había, al tomar la ciudad de Eetión ganado en su parte; / con ella alegraba su alma, y cantaba hazañas de grandes” (Ilíada IX, vv. 186-189, según la espléndida traducción en verso de García Calvo). Un detalle filológico importante es que el texto homérico no dice κιθάρα (kithára), cítara, sino φόρμιγξ (phórminx), forminge. La forminge era un instrumento arcaico de cuerda precursor de la cítara propiamente dicha, que utilizaban los aedos para acompañamiento de sus cantos. La cítara, que a menudo se confunde con la lira consagrada a Apolo y a las Musas, se diferencia de esta en que tiene una caja de resonancia de madera sobre la que se extienden las cuerdas en toda su longitud.
La palabra κιθάρα es también el origen de nuestra guitarra, vía árabe andalusí. Se conserva como cultismo bajo la influencia latina de cithara, cítara, acentuada como esdrújula por la ley de la penúltima. Cicerón escribe que “non omnes qui habent citharam sunt citharoedi”, no todos los que tienen una cítara son citaredos, que era el nombre de los que tañían el instrumento, proverbio que conserva la lengua catalana: "No tots els qui tenen la cítara són citaristes", que da a entender que poseer las herramientas o los medios no convierte a alguien en un experto en la materia.
La cítara es, por lo tanto, uno de los instrumentos de cuerda más antiguos de la historia de la música occidental, cuya melodía podía llegar a hacer que resucitaran los muertos, como logró Orfeo con el alma de su querida Eurídice, antes de perderla para siempre.
Durante la Antigüedad tardía y la Edad Media, el instrumento griego desapareció progresivamente, aunque su nombre sobrevivió aplicado a otros instrumentos de cuerda pulsada o percutida. A partir del siglo XVIII apareció en Europa central la llamada cítara alpina (Zither en alemán), un instrumento de caja plana con numerosas cuerdas tendidas sobre una tabla armónica. Esta es la cítara que hoy suele identificarse con tal nombre. Alcanzó gran popularidad en Austria, Alemania y regiones vecinas durante el siglo XIX, tanto en la música popular como en la de salón. La historia de este instrumento abarca más de dos
milenios, desde la kithára de los poetas y músicos griegos hasta la
Zither centroeuropea moderna, considerada el
piano del pobre por ser mucho más barata y portátil que el pianoforte. Se utilizaba mucho
en las tabernas de vino en Alemania y Austria.
Su fama internacional creció enormemente en 1949 gracias a la banda sonora de la película El tercer hombre, adaptación de la novela homónima de Grahan Green y dirigida por Carol Reed, compuesta e interpretada por Anton Karas, cuyo inconfundible sonido convirtió la cítara en un símbolo musical de la Viena de posguerra. Karas compuso el tema de Harry Lime para la película que ha tenido y sigue teniendo desde entonces una larga resonancia logrando que la cítara se volviera mundialmente famosa.
oOo
Una
guitarra al sol de media tarde, antigua cítara de Apolo,
-gratuito regalo inesperado-, y una melodía que unas manos
sabias arrancan a las cuerdas de esa guitarra que llora y gime y canta
sus letanías en el parque, rasgando el silencio de la hora de
la siesta que sólo rompe el vuelo de gaviotas y palomas como si fuera
un suave velo de seda. Suena la música viva de una guitarra española que lleva
el arte en las venas y el eco de una lejana e íntima Andalucía en su
corazón.

viernes, 12 de junio de 2026
Revoltijo de aforismos
“Todo lo que llamamos real está hecho de cosas que no pueden considerarse reales”, aforismo que dice verdad atribuido al físico Niels Bohr sin mucho fundamento.
No hay guerra actual o intervención militar que no se haga en nombre de la defensa de los derechos humanos y reivindique para sí la condición de 'humanitaria'.
Ahora toca, una vez más, la remozada versión televisada del panem et circenses de los romanos, unos partidos en abierto y otros previo pago: fútbol para todos.
El auténtico problema demográfico no es la baja tasa de natalidad existente, sino el hecho de que los jóvenes padezcan muy pronto “envejecimiento” prematuro.
Si antaño la juventud era revolucionaria y la vejez conservadora, hoy en día vemos exactamente lo contrario: la vejez de la juventud y la juventud de la vejez.
La Generación Zeta, que es la de los centeniales
digitalizados que no conocen el mundo si no es a través de interné,
padece prematuramente una vejez anticipada.
Si uno acepta entrar en el juego, se obliga a aceptar a la fuerza sus reglas, por lo que no puede pretender cambiarlas aunque no esté de acuerdo con las mismas.
Ahora que llega el verano o calentamiento semiglobal al hemisferio norte del planeta, la OMS pide más protección para salvar así las almas de miles de personas.
La mirada nostálgica a los antiguos mundiales -y a los veranos de antaño- es la vía de escape de la actualidad, como aquel inolvidable mundial del naranjito.
En los largos veranos de largas vacaciones y mínimas responsabilidades, el Mundial era el mayor evento del universo: espectáculo servido a las clases populares.
A la hora de la merienda, bocadillo de pan y el circo del estadio televisado, mejor en un bar en compañía de otros hinchas del balón y el monárquico deporte.
Los mandatarios quieren entretenernos para que el mal llamado “tiempo libre” no se convierta en libertad, por eso lo rellenan echándonos partidos por la tele.
jueves, 11 de junio de 2026
Las moscas
Vosotras, las familiares, / inevitables golosas, / vosotras, moscas vulgares, / me evocáis todas las cosas. (Antonio Machado)
Ya están aquí las moscas,
amigas nuestras,
zumbando a todas horas
sus viejas nuevas.
Revuelan, sobrevuelan,
sus negras sombras,
domésticas, comunes,
sobre las cosas.
Anuncia su revuelo
que ya es verano,
que ya el verano es otro
y el mismo acaso.
Ni son las mismas moscas
ni el mismo estío,
mas, sin embargo, todo
será lo mismo.
Zumban que todo pasa
y que todo vuela,
que pasamos verano,
nosotros y ellas.
Rezumban que no hay nada
que eterno sea,
que una vez solamente
se vive y cuenta.
Y sin embargo callan,
maestras sabias,
que todo permanece
y nada cambia,
que son las mismas cosas,
lo mismo todo,
por más que sean otras
y otros nosotros.
miércoles, 10 de junio de 2026
¿Qué es el Estado?
Se ha publicado en castellano a cargo de Ediciones El Viejo Topo, 2026 el ensayo de Paolo Botta titulado ¿Qué es el Estado? (traducción de “Cos' è lo Stato", Rogas Edizioni, 2025), que lleva como subtítulo en castellano “capitalismo, democracia y socialismo en el siglo XXI”.
Después de preguntarse qué es el poder y qué es la política, aborda en el capítulo tercero la pregunta que da título al ensayo: ¿Qué es el Estado? La primera definición que ofrece es que es una organización, algo evidente, pero necesario decirlo. Afirma: No es una entidad abstracta que se esconde en los cielos o en un fantástico hiperuranio (donde residen las ideas de Platón). El Estado es una organización formada por hombres de carne y hueso, funcionarios, empleados, policías, militares, etc. El Estado es una realidad. Recuerda
a Max Weber que ponía al Estado en el centro del poder porque detiene
el monopolio de la fuerza y de la violencia legítima en el ámbito de un
territorio determinado y que se funda sobre la utilización del ejército y
de una amplia burocracia que gestiona su complejidad organizativa
basándose en las leyes y el derecho. Resulta interesante la observación que hace de que no son los Estados quienes deciden los destinos de la humanidad, sino los pueblos en el ejercicio de su soberanía. Ciertamente, así debería ser, pero los pueblos han «delegado» de hecho en los Estados su gobierno.
Todo ello hace necesario, según el autor, un gobierno y en consecuencia una entidad organizativa que pudiera desplegarse por el territorio para ofrecer servicios, asistencia, pero también instrumentos de coerción cuando son precisos, aunque también para obtener el consenso de la gente a través de la propaganda ideológica y de la educación.
Afirma Botta que el Estado es el corazón y el alma de la política, algo que ya estaba implícito en esta última palabra, derivada de polis, la forma griega de la ciudad-estado. La pluralidad de Estados -en el mundo hay cerca de doscientos- se complica con la existencia de diversas entidades u organismos supraestatales. Sin embargo, el Estado nacional no está en decadencia, como creen algunos, sino que simplemente ha reconfigurado su soberanía y protagonismo, a menudo ocultados tras las narrativas ideológicas de la globalización y el neoliberalismo. Concluye diciendo que los Estados existen, y que no están en crisis como afirma una retórica poco convincente, sino todo lo contrario.
Paolo Botta había publicado, como adelanto de su libro, el artículo "Del occidente en crisis al modelo chino: el camino socialista en el siglo XXI", cuyo título ya lo dice todo: pone a China como ejemplo concreto de un socialismo del siglo XXI capaz de generar crecimiento, innovación y estabilidad.
El ensayo de Paolo Botta «¿Qué es el Estado?», desde una óptica neomarxista y geopolítica, analiza las nuevas formas de socialismo, centrándose en la experiencia china como paradigma alternativo de la crisis occidental. Pone en evidencia las diferencias notables entre el modelo occidental y la relación con China, cuyos caracteres generales no son asimilables absolutamente al capitalismo tout court, “sino que contienen elementos típicos de una fase de transición hacia el socialismo, en un contexto de gran originalidad por la presencia de elementos que hunden sus raíces en la tradición china”. Ahora tendríamos que adjudicarlo al actual Estado chino, esa república popular, monárquica y comunista, que va camino de ser la primera potencia capitalista del siglo XXI.
A Marx le gustaba el capitalismo por su eficiencia económica en el desarrollo tecnológico y de la industria; imaginaba lo que eso sería en manos del proletariado; pero el Estado le gustaba poco, solo por el tiempo imprescindible; pensaba que tanto el Estado como el Capitalismo serían necesarios en los primeros tiempos de la revolución comunista, pero que a la larga, una vez consolidado el desarrollo capitalista bajo la dictadura del proletariado, sería necesario abolir el aparato del Estado, por ser este incompatible con la desaparición de las clases y la emancipación humana (objetivo último de la revolución). Sin embargo, no se sabe de ningún partido marxista, ni neomarxista, que a día de hoy suscriba tal intención de abolir el Estado, ni pronto ni a la larga, como tampoco se sabe de ninguno que reclame la abolición de la propiedad privada y del trabajo asalariado, que serían las medidas más básicas de cualquier proyecto realmente anticapitalista.
El ensayo de Botta me trae a la memoria el homónimo de Agustín García Calvo Qué es el Estado que publicó la Gaya Ciencia en 1977, recogido en 1980 por el autor y publicado en Actualidades,
editorial Lucina, sin las ilustraciones de la edición original, con
unas pocas correcciones y la adición de un párrafo, y reeditado en
2019 por Ediciones El Salmón.
Sin embargo, no tiene nada que ver el uno con el otro. Botta no se limita, como el título indica, a preguntarse qué cosa sea el Estado, sino que, dándolo por bueno, aboga por la defensa de un Estado-nación presuntamente anticapitalista. Mientras que García Calvo escribe una diatriba contra el Estado. Al preguntarse qué es, destruye la idea que lo sustenta.
Sería interesante que se reeditara el Qué es el Estado de García Calvo en 2026, quien sostenía que Estado y Capital eran la misma cosa y que funcionaban como las dos caras de una misma moneda para disimular su dominio unificado sobre la sociedad, manifestándose en elementos de la vida cotidiana como la burocracia, los impuestos, las estadísticas, los documentos de identidad, la educación obligatoria, las fronteras y las leyes.
Todo Estado es
capitalista, y está en la esencia del Estado el ser capitalista,
por la razón de que todo Estado es totalitario y es esencia del
Estado el ser totalitario. El Estado es totalitario porque es la
forma perfecta o cerrada de organización política, en la cual el
proyecto de organización, el proyecto de un Orden establecido por el
saber humano y funcionando según el Plan de la Autoridad, sólo
podrá cumplirse si ese Orden se refiere a un conjunto definido y
numerable, a un verdadero Todo.
Particularmente novedoso era su descubrimiento de la relación entre el Estado y el individuo personal, que puede afirmar de alguna manera no solo 'el Estado soy yo', sino también 'yo soy el Estado'. Definía la función esencial del Estado como “administración de la muerte”, diferenciándolo de “pueblo” que es una entidad sin voluntad de matar. Criticaba la idea de que el Estado evita el caos, ya que el orden estatal no se impone sobre el vacío, sino sobre un orden previo más sabio nacido de las relaciones comunes. Sin embargo, se hace para mucha gente una entidad necesaria y aun querida por temor a lo desconocido. E invitaba finalmente a las mujeres a liberarse de la Mujer y a liberar a los hombres del Hombre, de Dios y del Estado que es Su Casa más perfecta, equiparando a Dios con el Estado, como hiciera Bakunin.
martes, 9 de junio de 2026
Pareceres CXIII
552. -El mes del orgullo gay. Junio, el mes que debía su nombre a la diosa Juno, es el mes en el que las grandes marcas se tiñen de los colores del arcoíris y las plazas se llenan de gente convencida de que lucha contra «la opresión» enarbolando la bandera del orgullo lésbico, gay, transexual, bisexual, intersexual y un largo etcétera. Cada año se repite el mismo e idéntico ritual. Y cada año dura algo más, no ya un día, ya no una semana, sino ahora todo el mes entero y vero. A poco que nos descuidemos el orgullo acabará haciéndose anual. Coca-Cola, Nike y otras grandes marcas, bancos, compañías de seguros, equipos deportivos... todos se frotan las manos al unísono y se apuntan al evento enarbolando la bandera multicolor del arcoíris asociada a su perfil. Muchos de los que desfilan en estos grotescos esperpénticos espectáculos ni siquiera se dan cuenta de lo fundamental: estos actos consagrados a la defensa de las orientaciones sexuales marginadas y perseguidas, básicamente la homosexualidad, ma son solo, están financiados por marcas que explotan a los trabajadores en países donde la homosexualidad, por ejemplo, se castiga con penas de cárcel o de muerte. La hipocresía, que ha encontrado su estética plicromada y tolerante, está servida.
553.- Todo bajo control. Hoy más que nunca, la alienación ya no sólo se circunscribe, como decía Foucault, a la familia, la escuela y la fábrica como "espacios de encierro" y dispositivos disciplinarios de sometimiento y manipulación como en el pasado sino que ha penetrado en la esfera privada del individuo por medio de todo el aparato tecnológico que invade todos los pensamientos y creencias personales. Los avances científico-tecnológicos de las últimas décadas proporcionan un nuevo paradigma de control que ejercen una presión y sometimiento como nunca se ha visto en la Historia. Los fascismos de antaño del siglo XX palidecen y se quedan cortos ante las fuerzas destructivas de todo el aparato tecnológico del siglo XXI creado por el Sistema, incluidos todos los regímenes democráticos de la actualidad.
554.- Haced lo que digo, no lo que hago. En el Nuevo Testamento, evangelio de Mateo capítulo XXIII, versículo 3, Jesús predica contra los escribas y fariseos que se habían sentado en la cátedra de Moisés, y dice: “Haced, pues, y guardad lo que os digan, pero no los imitéis en las obras, porque ellos dicen y no hacen”. Es una diatriba contra la hipocresía de los fariseos y los líderes religiosos que exigían al pueblo el cumplimiento de las leyes divinas que ellos mismos no cumplían en su vida cotidiana. Es decir, haced caso de sus palabras, pero no de sus obras, que las contradicen. Nuestro refranero dice para estos casos: Consejos vendo y para mí no tengo, y Una cosa es predicar y otra dar trigo. El caso es que el papa ha venido a España, entre otras cosas, a bendecir la política del gobierno progresista de acoger a los inmigrantes ilegales y darles asilo y cobijo, predicando que es pecado no hacerlo, lo que, desde luego, parece muy cristiano y oportuno. Pero no olvidemos que él, además del vicario de Cristo, es el Jefe del Estado Vaticano, y la política de este Estado prohíbe la entrada de inmigrante ilegales con penas de prisión de uno a cuatro años, además de multas de hasta veinticinco mil euros a quienes ingresen en el territorio a través de la violencia, amenazas o engaños saltándose «los controles de frontera» que vigila la gendarmería vaticana, y la prohibición expresa para quien sea condenado de no volver a entrar en quince años en el Vaticano. Conviene precisar que la norma no se refiere a entrar simplemente en la Plaza o la Basílica de San Pedro, que son zonas normalmente accesibles al público, sino a acceder ilícitamente a áreas del Estado vaticano sometidas a control de acceso o a restricciones de seguridad. El chiste se cuenta solo.
555.- Higiene anal masculina. El mercado, que es omnívoro, suele aprovecharse
para su beneficio (económico) del cuidado de absolutamente cualquier
parte de la humana anatomía. Prueba de ello es el
creciente interés en
los productos especializados en el cuidado del ano masculino. Los
hombres sin complejos empiezan a prestar especial atención a esa
zona de su anatomía donde la espalda pierde su digno nombre, según
informa el Diario Global(ista), alias El País. La cosa va desde el
empleo de toallitas húmedas para tíos (sic) en lugar de papel higiénico para la
limpieza del trasero a fin de que no se ensucien habitualmente tanto
sus gayumbos (afortunadamente ya no son como antaño, inmaculadamente
blancos, sino que se han impuesto los colores, cosa que extrañó,
según una anécdota probablemente apócrifa, a aquel viejo profesor
que fue alcalde de Madrid, don Enrique Tierno Galván, que cuando le
preguntaron frívolamente en una ocasión cuál era el color
preferido de sus calzoncillos, se extrañó de la pregunta y dijo:
¡Ah, pero ¿los hay de colores?!) hasta un sérum anal para que la
piel del culo esté más suave, cuidada y radiante. Algunas marcas
utilizan el humor en su merchandaisin para que sus productos se
incorporen a los neceseres de los hombres. Cada vez más firmas
quieren sacar del armario estos productos cosméticos que atienden a problemas
estigmatizados como las almorranas o hemorroides del ojete, y para
acercarse al mercado masculino, apuestan por estrategias
publicitarias innovadoras. Pero no solo hay productos estéticos para
tratar el ano, sino que está también la proctología estética, del
griego πρωκτός (prōktós): «culo» y -λογία (-logía)
«estudio», «tratado», «disciplina», que comienza a despertar el
interés varonil con sus procedimientos quirúrgicos que eliminan los
excesos de piel que forman pliegues y repliegues en las nalgas, hacen
implantes y ofrecen un rejuvenecimiento anal. ¿Cómo hemos podido vivir hasta hoy sin estos adelantos?
556.- Epidemia de soledad. Hay una epidemia de soledad que asuela el mundo y afecta tanto a los jóvenes como a los viejos. La gente vive y se siente sola. En muchos hogares solo vive una persona constituyendo familias unipersonales. Aunque algunos achaquen este fenómeno a la pandemia del virus coronado, por el aislamiento que requirieron las medidas draconianas implementadas contra la enfermedad, es algo que comenzó mucho antes, coincidiendo con el desarrollo de las plataformas digitales y el auge de la tecnología personalizada. Una de las causas es la incapacidad de quedar físicamente, como se dice ahora, con otras personas para matar el tiempo o pasar el rato sin capitalizarlo, es decir, sin convertirlo en dinero. La gente no tiene suficiente tiempo para dedicarse a la interacción social, como dicen los pedantes, o a relacionarse con los demás, porque sienten que eso es una pérdida de tiempo y por lo tanto de dinero también. Y los que se relacionan, cuando lo hacen, lo hacen onláin o, si lo hacen físicamente, se sienten culpables por no hacer nada provechoso que les reporte un beneficio económico, por pasar tiempo con alguien o simplemente estar en presencia de otras personas. La vida moderna está diseñada para estar aislado como revela el auge del transporte individual o la arquitectura, que privilegian los apartamentos y las condiciones de soledad monástica y aislamiento como síntomas del éxito individual. Queremos mostrarle al mundo que tenemos nuestro propio espacio, casa y auto, por lo que para muchos es inaceptable la posibilidad de compartirlo. El Estado prioriza el aislamiento individual. Por eso cuando tenemos una crisis y necesitamos ayuda de otras personas, tenemos que recurrir a terapia en lugar de a un amigo. Antes teníamos más tiempo libre del que tenemos ahora. Pero no lo vemos porque el trabajo ha invadido la vida privada. Con la implantación del teletrabajo hemos metido a la bicha en casa.
lunes, 8 de junio de 2026
¡Madre de Dios!
El despertar juvenil de la fe, la vieja virtud teologal, está en auge entre los jóvenes occidentales en general y, especialmente, entre los españoles, que creen más en Dios, según las encuestas, que sus descreídos progenitores, que no son ya la madre y el padre, esos viejos términos obsoletos, sino el progenitor gestante y el progenitor no gestante, según la tendencia políticamente corregida que marcan los demócratas progresistas neoyorquinos -son tan modernos que dejan atrás a los posmodernos- que redefinen así el lenguaje familiar evitando términos sexistas como los añejos términos "mother" (madre) y "father" (padre), que serán sustituidos por expresiones más neutras como "gestating parent" (progenitor gestante) y "non-gestating parent" (progenitor no gestante) respectivamente.
¿Qué sucedería en ese caso me preguntó yo, ahora que tenemos al Santo Padre dándose baños de multitudes en las Españas? ¿Qué pasaría con el papa? El Santo Padre pasaría a ser el Santo Progenitor no gestante. En la lengua democrática y progresista del Imperio, sería algo así como "Holy Non-Gestating Parent" (Santo Progenitor No Gestante), o bien "His Holiness, the Non-Gestating Parent", (Su Santidad, el Progenitor no Gestante) o simplemente "His Holiness" (Su Santidad), evitando toda referencia parental paternalista.
Lo mismo sucedería con los Padres de la Iglesia, antaño denominados "Fathers of the Church", en la lengua imperial, como san Agustín, San Jerónimo o San Atanasio de Alejandría, que ahora se redefinirían como "Holy Non-Gestating Parents of the Church" (Santos Padres de la Iglesia), o, para evitar el término parental paternalista, algo como "Foundational Elders of the Church" (Antiguos Fundadores de la Iglesia).
Llevado al campo de la teología, nos encontramos con que Dios no sería nuestro padre, ese padre al que los cristianos invocan cuando rezan el Padre nuestro que estás en los cielos ("our Father, who art in Heaven..." ) sino algo así como Progenitor nuestro no gestante, que estás en los cielos...
¿Y qué pasaría con la Virgen María? Pues que se redefiniría como la Progenitriz (mejor que 'progenitor', que es término de agente masculino en la lengua del imperio romano que fue el latín) gestante de Dios (Dei genitrix).
Me viene a la memoria el caso de la creación, entre nosotros, del neologismo bastardo 'monomarental', que todavía no recoge la docta academia de la lengua castellana. Familias monoparentales son, según el diccionario de la susodicha, las formadas por un solo miembro adulto, sin distinción de sexo (ni de género, que es la construcción social o sea el alma del sexo), ya sea el padre o la madre, y los hijos, por supuesto. El término remite al griego mono, que significa “uno”, y al latín “parens”, en plural “parentes” (de donde el inglés y el francés parents, que incluyen father y mother, père y mère.
Me viene a la memoria el caso de la creación, entre nosotros, del neologismo bastardo 'monomarental', que todavía no recoge la docta academia de la lengua castellana. Familias monoparentales son, según el diccionario de la susodicha, las formadas por un solo miembro adulto, sin distinción de sexo (ni de género, que es la construcción social o sea el alma del sexo), ya sea el padre o la madre, y los hijos, por supuesto. El término remite al griego mono, que significa “uno”, y al latín “parens”, en plural “parentes” (de donde el inglés y el francés parents, que incluyen father y mother, père y mère.
Por eso me extrañó en su momento oír a toda una ministra del modernísimo gobierno de las Españas
hablando por la radio de las familias “monomarentales” (sic), con un engendro de
palabra que sólo revela indigencia cultural y pobreza de
vocabulario. Quería reivindicar la que así hablaba, supongo yo,
sacándose de la chistera un neologismo bastardo en su alarde
feminista de visibilizar a la mujer, que hay familias donde el único
miembro adulto es la madre (que se dice mare en catalán), y
relega supongo así la palabra monoparental, en su castellana ignorancia, a aquellas en las que el único miembro visible es el
padre (que se dice pare en catalán). Por ello la Federació d'Associacions de Mares Solteres reivindicó el término 'monomarental' teniendo en cuenta que el 90%
de las
familias monoparentales, un poco más de medio millón en España tienen mujeres al frente como cabezas de familia. Y
es que madre, como todo el mundo sabe, no hay más que una.
domingo, 7 de junio de 2026
Oficina de Artes Escénicas: banderas.
Falló el izado o la izada, que también se dice, que es la acción de hacer subir algo tirando de la cuerda de la que está colgado, de la bandera nacional rojigualda en el desfile solemne de las Fuerzas Armadas que este año se celebró en Vigo. A la cancelación de la exhibición aérea por la presencia de nubes bajas que deslucieron el acto, hubo que sumarle el contratiempo de la insignia patria que se desprendió del hasta en pleno izamiento cayendo al suelo en un hecho sin precedentes o inédito percance debido a un problema técnico tras haberse soltado una cuerda de la parte superior del mástil.
La imagen de la bandera cubriendo el rostro del militar que la portaba para el izado nos ha recordado enseguida a la escultura del confaloniero de Banksy de la que dimos cuenta y cuento en Cincuenta pavos, que apareció en Londres del patriota abanderado, que es el hombre que porta el confalón, bandera, estandarte o pendón, que todos son nombres de lo mismo, que lo ciega tapándole el rostro mientras él avanza resuelto y decidido hacia el abismo -a la que muchos han llamado Flag Waver o Blinded by the Flag-, instalada en abril del presente año del Señor en Waterloo Place, en el centro de la capital londinense.
Lo interesante es que el Ayuntamiento de Westminster declaró públicamente que no tenía intención de retirarla y que la consideraba una aportación destacada al paisaje artístico de la ciudad permaneciendo accesible al público después de añadir algunas medidas de protección. Ignoro si sigue allí todavía o ya ha sido removida. La obra escultórica es una alegoría de la ceguera provocada por el patriotismo nacionalista: el personaje de Banksy marcha con determinación pero el propio estandarte que porta le impide ver que está a punto de precipitarse fuera del pedestal que lo sostiene cayendo en el vacío.
Curiosa y llamativa la coincidencia con el incidente del izado de la bandera nacional española en Vigo: en ambos casos la bandera se convierte, literalmente, en algo que impide ver y que nos precipita al abismo. Banksy habrá apreciado la ironía.
Entre nosotros, Andrés Rábago, alias El Roto, nos ha hecho reflexionar también sobre las banderas en algunas de sus viñetas, con textos como los siguientes: Cambiaban las banderas de un país a otro para que no se notase que gobernaban los mismos..., Las banderas eran cada vez mayores, y los hombres más pequeños..., Los palos están mal vistos, pero si les pones un trapo, se dignifican.
No olvidemos que la nacional no es la única bandera que ondea en nuestros ayuntamientos. Junto a ella se despliegan al menos dos más: la de la Comunidad Autónoma y la local del propio ayuntamiento. A este trío se une opcionalmente la bandera de la Unión Europea.
sábado, 6 de junio de 2026
Romance de la niña que espera desesperada
Una sórdida estación.
Nadie en la sala de espera.
No sabe lo que le pasa.
Sola, en un banco se sienta.
La niña exhibe, desnuda,
su impúdica adolescencia.
Su corazón marca un ritmo
yámbico que se acelera.
En el silencio se hunde,
velo tupido de seda.
Los ojos, fijos muy lejos,
se embebecen en la niebla.
Los minutos se escurrían
en los relojes de arena.
Fijos muy lejos los ojos,
en una mirada ciega.
Los trenes pasan de largo,
metáforas que no llegan.
Muy lejos los ojos fijos,
soñando que se despiertan.

Como caballo al galope
fluye la sangre que vuela.
Bajo sus faldas florecen,
lascivas, las azucenas.
Son sus pechos de niña blancas palomas que sueñan
que alzan el vuelo a los aires,
absolutamente trémulas.
Las tantas en los relojes,
y la llaga sigue abierta.
En el camino de hierro
florecen las malas hierbas.
Bulle el deseo impaciente,
encendido entre sus piernas.
En sus entrañas palpita
un enjambre de libélulas.
Las lágrimas se deslizan
como collares de perlas, de desolada alegría,
de alborozada tristeza.
viernes, 5 de junio de 2026
Recuerdos inolvidables de lo que no ha pasado todavía y ya es historia
El lema oficial del Viaje Apostólico del Santo Padre a las Españas, grabado en camisetas, chapas, tazas y un largo etcétera, es, 'Alzad la mirada', tomado del evangelio de Juan, capítulo 4, versículo 35, en donde Jesús, tras su encuentro con la samaritana que había ido a buscar agua a la fuente, se dirige a sus discípulos que lo invitan a comer, y les dice «Alzad vuestros ojos y contemplad los campos, que ya están blanquecinos para la siega» (en la versión griega: ἐπάρατε τοὺς ὀφθαλμοὺς ὑμῶν καὶ θεάσασθε τὰς χώρας, ὅτι λευκαί εἰσιν πρὸς θερισμὸν ἤδη).
Es una invitación a mirar más allá de las preocupaciones materiales y cotidianas, porque no solo de pan vive el hombre, como dirá el verbo divino en otra ocasión. Mientras los discípulos que han ido a la ciudad a comprar provisiones se preocupan por el pan de cada día y le dicen a la vuelta al maestro que coma, él les dice que a él le preocupa otro alimento, el inmaterial o espiritual, invitándolos a mirar los «campos», a los que les faltan todavía cuatro meses para la cosecha, argumentando, contra toda evidencia, que ya están listos para ella.
Es una invitación a ver lo que normalmente permanece oculto: que el tiempo de la cosecha espiritual no pertenece al futuro, a esos cuatro meses que faltan todavía, sino que está ya presente ahora ante sus ojos si levantan la vista o alzan la mirada.
En este contexto, «alzad los ojos» es una invitación a dejar de mirar el suelo y los campos para ver algo inesperado que está sucediendo en ese mismo instante. La samaritana, acompañada de muchos samaritanos que visten túnicas blancas, comienzan a acudir hacia él en masa. Esa es la «cosecha» que ya está llegando y dando sus frutos. Reconocido como profeta entre los de Samaria, Jesucristo pasará dos días con ellos afirmando algo que se convertirá en trending topic: ningún profeta es venerado en su propia patria.
Si levantamos ahora nosotros la mirada, lo primero que vemos es que ya están a la venta, aunque parezca mentira,
los recuerdos inolvidables de la ya histórica visita del Santo Padre a las Españas
antes de que se haya efectivamente celebrado.
Ya pueden comprarse los más de quince productos oficiales diseñados por la Conferencia Episcopal -tazas, gorras, camisetas, banderas, pulseras, entre otros, que, además de onláin, también se
venderán en exclusiva en puntos de venta físicos en las ciudades a las que viajará el pontífice en los centros de El
Corte Inglés, con quien aquella, que no tenía nada mejor que hacer, llegó a un acuerdo de exclusividad que pone, cuando aún faltan horas para la visita del vicario de Cristo, «la capacidad de producción, el canal de distribución y los puntos de venta», en los susodichos grandes almacenes de las seis ciudades que pisará el Papa: Madrid -y de los madriles al Cielo, donde en la madrileña plaza consagrada a la diosa Cibeles será la parada que reúna a medio millón de fieles-, Barcelona -donde el pontífice dará una vuelta al Estadi Olímpic en papamóvil y hablará en catalán en la Sagrada Familia para complacer a los nacionalistas catalanes, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Pamplona y Zaragoza -por el vínculo especial mariano de la Virgen del Pilar.
"Cor unum"
La Comunidad de Madrid y una asociación de pasteleros han creado un dulce llamado "cor unum", un solo corazón, para conmemorar la visita del Papa, que se podrá degustar gratuitamente en la Puerta del Sol hasta agotar las existencias, en una suerte de comunión espiritual que pretende ofrecer esta especie de hostia consagrada a modo de pasta de té con base de sablé de mantequilla rellena de una suave crema de limón y un núcleo de mermelada casera de un producto local y emblemático como es el fresón de Aranjuez, todo ello culminado con un baño de chocolate blanco y una decoración en tonos amarillos que evoca los colores del Vaticano y una lámina con el escudo del divino Estado. Hay, incluso, una versión del cor unum sin gluten, lo mismo que hay hostias consagradas aptas para celíacos.
Al margen de los productos del merchandaisin oficial, hay muchísimos otros que les hacen la competencia: galletas, tazas, abanicos, camisetas, llaveros, espejos, imanes, rosarios... Los productos oficiales están registrados con límites de propiedad intelectual para evitar las falsificaciones. Destacan por ser los más asequibles las pulseras de varios colores, las banderas y los sombreros de paja y abanicos de madera en previsión de las altas temperaturas. En las tiendas aledañas al evento, los polos se venden a veinte euros y las camisetas a quince. La gente viene y no se lleva una, sino cuatro o cinco, dice una vendedora.
Estos productos, tanto los oficiales como los extraoficiales, pretenden ser un recuerdo inolvidable para muchos fieles de lo que todavía no ha sucedido. Quien compra los productos homologados sabe que, además de llevarse un entrañable souvenir de la visita del pontífice, está colaborando con la organización del evento.
Preguntémonos: ¿cómo se complementa la preparación espiritual con este tinglado comercial? La Iglesia debería reconocer que son incompatibles, pero una pulsera, una camiseta o una taza pueden alcanzar un valor, no vamos a decir emocional, sino sentimental incalculable, que te recordarán toda tu vida dónde estuviste y con quién compartiste esa experiencia religiosa. El márquetin y el merchandaisin están pensados para iniciar la fase de pre-paración del corazón para abrirse interiormente a recibir los mensajes evangélicos que va a lanzar el vicario de Cristo en los diferentes actos programados. ¡Que Dios nos coja confesados!
jueves, 4 de junio de 2026
Que no somos libres
Recuerdo aquella clase de latín en la que, cuando os leía yo en voz alta la conmovedora carta de Séneca en
la que felicitaba a su amigo Lucilio por el trato familiar y humanitario
que brindaba a sus esclavos, trato que podríamos considerar cristiano avant la lettre,
que trata de humanizar la esclavitud sin llegar a cuestionarla radicalmente ni mucho
menos a intentar abolirla, pude notar, al levantar de cuando en cuando
la vista del libro y dirigir mi mirada a vuestro remanso unánime de
ojos, la emoción que os embargaba, como si estuvierais asistiendo a una
revelación trascendente en la que yo oficiaba como maestro de
ceremonia.
Mercado de esclavos, Gustave Boulanger (c.1882)
Antes
de la lectura os había hablado un poco por encima de la esclavitud en
la antigüedad: que en Roma había esclavos, hasta las familias menos
pudientes poseían por lo general algún que otro siervo comprados en
pública subasta. Varrón había definido al esclavo como "instrumentum
uocale": herramienta o cosa que habla porque tiene voz... Que eran por
lo general prisioneros de guerra: cartagineses que una vez lucharon a
brazo partido al lado de su caudillo Aníbal después de haber atravesado
los nevados Alpes y creído que serían los amos del mundo; cultos y
refinados griegos, desarraigados de Éfeso, Atenas o Corinto, que se
encargaban de enseñar a leer y a escribir a la prole del dueño la lengua
de Homero; rubios germanos o remotos británicos de ojos azules y tez
blanquecina desterrados de su isla; morenos egipcios cuyos antepasados
habían levantado una vez las altivas pirámides que aún perduran; rudos
hispanos y cántabros que habían peleado hasta desfallecer y caer
exhaustos; lusitanos que habían traicionado a Viriato, o bárbaros galos
que aunque se consideraban como Dumnórige hombres libres y de un pueblo
libre habían tenido la desgracia de caer bajo el dominio y las fauces
de la loba capitolina, y que aún seguían añorando desde lo más hondo de
su corazón la libertad perdida y su barbarie.
Pero
no todos sabían qué era la libertad, pues muchos eran esclavos
vernáculos, hijos y nietos de aquellos que un día fueron libres y habían
nacido en la jaula, entre las cuatro paredes de la casa de una familia romana, y por
lo tanto ignoraban el vuelo.
Comenté
que esa lacra de la humanidad que era la esclavitud no había
desaparecido todavía de la faz de la tierra ni había sido completamente
erradicada, sino camuflada. No estaban muy lejos de nosotros las ricas plantaciones
de algodón del sur de los Estados Unidos de América, en Carolina, por
ejemplo, trabajadas de sol a sol por esclavos negros desterrados de su
África natal para siempre. Todavía podíamos oír sus tristes canciones,
sus hondos lamentos que alguien llamó con justicia "espirituales", esas
quejas de unos seres humanos como nosotros.
Prestaba yo mi voz a las frases cortas e incisivas de Séneca: Serui sunt. Immo homines. Que
son esclavos, dice la gente. Son seres humanos, digo yo. Que son
esclavos, dice la gente. Son camaradas, digo yo. Que son esclavos, dice
la gente. Son humildes amigos, digo yo. Que son esclavos, dice la gente.
Yo digo que son compañeros de esclavitud. Serui sunt. Immo conserui.
Recuerdo
cómo al hacer una pausa y levantar la vista vi vuestros rostros
emocionados. Os había llegado al alma, como suele decirse, la flecha
dialéctica del sabio cordobés. He reflexionado un poco sobre ello.
Debéis disculparme si no acierto a explicarme y a comprender vuestro
asombro en las líneas que siguen a continuación.
Que
es que vosotros habías entendido que en Roma había esclavos y libres.
Pero cuando Séneca afirmaba que unos y otros éramos compañeros de
esclavitud, dando voz a la razón contra el sentido común, lo que estaba diciendo es que
nosotros, supuestamente libres, no éramos libres tampoco frente a lo que decía y creía la mayoría de la gente, aunque podríamos sentirnos tales y engañarnos por contraposición a los que están ahora mismo por ejemplo reclusos en las cárceles condenados a prisión.
Os
pregunté entonces cómo era posible que se dijera de un hombre libre que
era esclavo. Quería que os hiriera la flecha de la dialéctica, y os
hirió. Alguien levantó la mano y dijo:
-Que un hombre siempre es esclavo de sí mismo.
-Y eso ¿qué nos lleva a decir? -Pregunté yo.
-Que no somos libres, aunque creamos que sí.
Concluimos,
pues, que no hay libertad y que mientras uno obedezca a su propia
voluntad tampoco es libre, por lo que sigue vigente aquí y ahora y aún
no se ha abolido de hecho la esclavitud, esa lacra de la humanidad, condenada y
execrada en la solemne declaración universal de los derechos humanos, y esta
ilibertad o falta de libertad nuestra no deja de ser tan real y cruel
como la otra, la de los romanos. Y lo peor de todo: corre el peligro de
pasarnos desapercibida y de que no nos demos cuenta de la existencia de
nuestras propias y verídicas cadenas.
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