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domingo, 15 de marzo de 2026

Persona busca personalidad (III)

    Las reflexiones sobre la persona y la hipóstasis divina fueron, pues, un componente inalienable de los debates sobre la trinidad de Dios: tres personae, una substantia, pero también sobre la dualidad o doble naturaleza divina y humana de Cristo. De ahí que la persona divina haya determinado la persona individual y que el concepto de individuo tenga entre nosotros un origen teológico. Lentamente y con dificultad, la persona, la máscara, fue encontrando su personalidad, hasta equipararse con el rostro, el espejo del alma, y confundirse con él de modo que puede afirmarse que la máscara es el rostro, y llegar así al moderno reconocimiento facial de nuestras señas de identidad.

    Nació así un nuevo tipo de personalidad, el individuo autónomo, que defiende su mundo interior y su vida privada -¿privada de qué? ¿de vida?- y que vive en conflicto permanente con su entorno, un conflicto que le mueve a redefinirse constantemente.


    Michel de Montaigne escribía en sus Ensayos, III, 11: No he visto monstruo y milagro en el mundo más salvaje que yo mismo. Uno se acostumbra a cualquier rareza con el uso y el tiempo; pero cuanto más me ... y me conozco, más me asombro de mi monstruosidad, menos me entiendo a mí mismo ('Je n’ay veu monstre et miracle au monde plus expres que moy-mesme. On s’apprivoise à toute estrangeté par l’usage et le temps; mais plus je me hante et me connois, plus ma difformité m’estonne, moins je m’entens en moy').
 
    Llegamos así al individuo y al individualismo moderno. La palabra 'individuo' deriva del latín 'indiuiduus', que es un calco semántico del griego átomos ἄτομος, que significa indivisible, que no se puede cortar o dividir, y άτομο en griego moderno es, además, persona. Entra en nuestra lengua hacia 1440 con el significado de 'persona', con el prefijo negativo in- y el desusado "dividuo" dividido para alcanza la categoría de persona y encontrar su personalidad.
  

    Hay un epigrama de Marcial, el III, 43, donde aparece la expresión "arrancarse la máscara de la cara" (personam capiti detrahere) que evoca el fin de la representación teatral, cuando el actor, finalizado el drama, se quita la careta, es decir, el maquillaje, solo que aquí el drama es la vida y el final de la función la muerte. En el poema es la mismísima Prosérpina, la Perséfone griega, su personificación, la que va a quitarle la máscara de la cabeza a Letino, que se teñía el pelo para parecer más joven y disimular sus canas: 
 Mentiris iuuenem tinctis, Laetine, capillis,
tam subito coruus,     qui modo cycnus eras.
Non omnes fallis; scit te Proserpina canum:
personam capiti     detrahet illa tuo.

Así traduzco el epigrama:

 Te haces pasar por mozo, Letino, tiñéndote el pelo,
 tan cuervo de sopetón,    cisne que ayer eras tú.
 No nos engañas a todos; te sabe Prosérpina cano:
ella la máscara va    pronto a quitarle a tu faz. 
  
 
    Otro ejemplo del uso de la máscara/persona en la literatura imperial romana es una fábula de Fedro (I, 7), que nos habla del hallazgo casual que hace una zorra de una máscara teatral trágica, lo que le provoca una reflexión. La astuta raposa, a la vista de la careta, plantea la dictadura actual de la imagen: admiramos la belleza de una fotografía, por ejemplo, y no vemos que la imagen no es la realidad, sino una de sus muchas apariencias, uno de los muchos velos  con que Maya, la ilusión, la que no es, la recubre para engañarnos:
  Personam tragicam forte uolpes uiderat;
'O quanta species -inquit- cerebrum non habet!'
Hoc illis dictum est quibus honorem et gloriam
Fortuna tribuit, sensum communem abstulit. 
 
Una zorra vio una vez la máscara de un actor;
'¡Cuánta belleza -dijo-sin cerebro hay!'
Se ha referido a quienes gloria dio y honor
la suerte, pero de razón común privó.   

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Regio

-¿Qué quiere decir "regio"?

-"Regio" quiere decir  propio de un rey o de la realeza y digno de ocupar el trono de un rey.

-Y ¿qué iba a hacer el monarca de las Españas, por ejemplo, si todos los españoles nos volvemos regios de la noche a la mañana y aspiramos a ocupar su trono? 

-Pues don Felipe VI, hijo de don Juan Carlos I, rey de las Españas por la gracia de Franco, quien, como dejó dicho a la posteridad, lo dejó todo "atado y bien atado", que abdique y levante sus posaderas del regio trono.  Que se jubile, como su padre el emérito, para que todos y cada uno de nosotros, los legítimos herederos, podamos asentar nuestras posaderas tan reales como las suyas sobre el trono que usurpa su trasero.

-Cada español debería ser un rey y cada española una reina. Y no debería haber una sola corona como ahora, sino muchos miles y millones de ellas, tantas como reyes y reinas, príncipes y principesas de la república popular y desmandada de las Españas diciendo a voz en grito: ¡No a la monarquía constitucional! 

 Música barroca regia, Sinfonía a 4 de G. A. Brescianello. 

-Me gustaría hacerme eco aquí de unos versos de carácter popular transmitidos por un poeta tan sensible a la voz de la gente como fue Federico García Lorca.  Se trata de una cuarteta con rima asonantada en los versos pares, llamada “tirana”, de transmisión oral. Esta copla expresa mejor que nadie, es decir, mejor que la voz de ningún individuo personal, el sentir popular, lo que por ser del común “non es de ningún”, la voz del pueblo. Así reza la copla: Si tu madre quiere un rey, la baraja tiene cuatro: rey de oros, rey de copas, rey de espadas, rey de bastos.

-Es una copla regia.

-Sí, expresa muy bien lo que quiere el pueblo, que no sabe lo que quiere, pero sí lo que no quiere. El pueblo no quiere más reyes que los cuatro de la baraja, rechazando así cualquier imposición monárquica que constriña su soberanía, rebelándose contra el gobierno de uno solo, sea el rey, sea el presidente de la república, sea el alcalde o el representante democrático de la voluntad popular de turno; en suma, contra cualquier pretensión autoritaria, y rechaza, por lo tanto, el gobierno de un individuo sobre sí mismo y sobre los demás, que eso es lo que significa la voz griega “monarquía”, porque los individuos, como muy bien sabe todo el mundo, no existen, son, como el átomo, una invención o falsificación científica necesaria de la religión de la Ciencia para justificar la realidad y la existencia de las masas, que esas sí que existen y mucho.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Pareceres LXIII

306.- La moral del pedo. Rafael Sánchez Ferlosio acuñó la locución “la moral del pedo” para referirse a la tolerancia que a veces se traduce en complacencia que a cada cual le producen sus propias ventosidades y la aversión traducida en repugnancia que le provocan las ajenas, que llegan incluso a molestar y a ofender. Ya lo decía el refrán: A nadie le huelen mal sus cuescos, ni le parecen sus hijos feos. Pero no hieden y apestan no porque no sean pedos como los del vecino, sino porque son suyos. La segunda parte del refrán insiste en la misma idea con otro ejemplo: nuestros hijos no nos parecen feos no porque no lo sean, que lo son, y mucho, sino porque son nuestros. Es la idea nacionalista y chovinista de que nuestra nación, nuestro equipo, nuestro idioma es lo mejor de lo mejor y no hay nada igual, creencia que es fruto de nuestra onfaloscopia o arte de contemplar el propio ombligo. Llevado al terreno de la religión, nuestro Dios es mejor que el del vecino, o al menos es el dios verdadero, ya que los otros, los de los demás, son falsos e inexistentes, fruto de la idolatría. Nuestra religión es la verdadera, aunque, como decía el otro, no creamos mucho en ella. No obstante creyentes sí que somos en mayor o menor medida, pero no somos practicantes. 
 
307.- Crimen pasional. Un sargento de la benemérita institución armada de la Guardia Civil acribilla a tiros en el vestuario masculino de un gimnasio madrileño a su ex pareja, un experto nadador y socorrista titulado de la piscina, cuya edad casi doblaba. El asesino creía que su novio era “suyo”, es decir, no admitía que éste hubiera roto libremente la relación que hasta entonces habían mantenido durante un largo lustro y se hubiera ido con otro. Nos encontramos ante el peligro de un hombre que tiene una fe, un hombre con una arraigada creencia de cuya falsedad no es consciente. El sargento de la benemérita institución armada vació el cargador de su arma reglamentaria –una pistola Beretta del calibre 9 milímetros- y le incrustó cinco impactos de bala en el pecho que tanto había amado, y uno en la cabeza. La prensa despachó así el asunto: Una disputa por celos parece haber sido el origen de la tragedia. El sargento de la Benemérita, una vez cometido el asesinato, se descerrajó un tiro en la sien, y, gravemente herido, acabó perdiendo la vida en el hospital. Mató a su amante porque era suyo, es decir, para que fuera suyo. Se mató a sí mismo porque también era suyo. Muy definitivamente suyo. 
 Dibujo de Roland Topor, de Los masoquistas
 
308.- Títere con cabeza. Siempre hay alguien y no sólo alguien, sino, voy a decir más, siempre hay algo dentro de uno mismo, un, digámoslo así, espíritu crítico y combativo alimentado por el deseo de no ser un borrego más del rebaño, que, si lo dejamos expresarse libremente, o sea con mente libre, cuestiona las convenciones que "casi" nadie cuestiona, y que no deja títere con cabeza poniendo en tela de juicio lo que en el fondo de nuestro corazón cuestionamos todos todos los días. Pero hay un títere que se nos resiste más que ningún otro, que es el más difícil de decapitar y que casi nadie cuestiona, que siempre queda al final cual gigante cabezudo y con corona encima de ella: uno sólo, el más importante, el tirano que habría que derrocar: el individuo personal: uno mismo. 
 
 
309.- El andalú. El capitoste de la taifa de Al-Ándalus busca afanosamente que el andaluz se convierta en un idioma autonómico oficial para no ser menos que otras taifas. Ya que catalanes, vascos, gallegos y demás tienen su lengua propia, los andaluces quieren tener también la suya, que se diferencie del castellano hegemónico. Habría que preguntarse antes de nada: ¿Qué andaluz? ¿El que sesea o el que cecea? ¿El de Jaén, Córdoba, Sevilla, Huelva, Cádiz, Málaga, Granada, Almería, con sus peculiaridades y rasgos distintivos propios? Pero es que ni siquiera el sevillano de la capital de la Junta de Andalucía es el mismo que el de la sierra norte. El susodicho capitoste defiende que el andalú es un elemento básico de su identidad, la lengua propia de la comunidad. En ese sentido ha declarado: “El habla andaluza es el reflejo del alma de los andaluces. Queremos que se respete y se divulgue”. En el acto de firma del 'protocolo para la puesta en valor del habla andaluza' (¡toma ya!) se ha reconocido que hay, paradójicamente, no un habla andaluza, sino tantas hablas andaluzas como pueblos hay, ciudades y comarcas andaluzas. Sólo faltó añadir que había tantas hablas andaluzas como “individuos andaluces”, cada uno con su idiolecto a cuestas, ya que idiolecto es el conjunto de rasgos propios de la forma de expresarse de un individuo. Habría que entrar en la peliaguda cuestión de definir lo que es un dialecto, y recordar aquella diferencia entre este y la lengua que estableció Max Weinreich: una lengua es un dialecto con una autoridad política y militar, es decir con un imperio o Estado detrás que la sustenta, por lo que viene a ser lo mismo que la diferencia que hay entre secta y religión. 
 
310.- Telefonía inalámbrica. Cuando yo estudiaba en Oviedo y quería llamar a mis padres, que no tenían teléfono todavía, tenía que telefonear a la vecina del tercero, que bajaba corriendo a avisar de la llamada a mi madre, que subía para ponerse al aparato... No se habían inventado todavía los teléfonos móviles inalámbricos y había muy pocos teléfonos fijos. En la pensión donde yo vivía durante el curso, había un teléfono con un dispositivo -un candado- que no permitía marcar números y hacer llamadas desde él, pero sí recibirlas, porque cada llamada tenía un precio como nos enseñaban las cabinas telefónicas en las que había que insertar monedas si no queríamos que se cortara la comunicación... No habían aparecido todavía los teléfonos inalámbricos individuales y supuestamente inteligentes que utilizamos o, más propiamente, que nos utilizan ahora, a través de los que uno recibe hasta una docena de llamadas diarias de números desconocidos y maliciosos. Poco sirve bloquear esos números de empresas de márquetin o estafas telefónicas, que viene a ser lo mismo, porque vuelven a llamar desde otros números intentando que cambies de operador energético, venderte promociones inverosímiles, y todas ellas, en definitiva, engañarte de una u otra forma. Esto ocurre porque nuestros datos personales se venden y revenden y se utilizan para campañas comerciales masivas. Dicen que hay leyes, normativas y que tenemos derecho a "no recibir llamadas no deseadas sin nuestro consentimiento previo con fines de comunicación comercial", pero en la práctica seguimos recibiendo llamadas de locutorios extranjeros, de números enmascarados u ocultos por tecnologías que dificultan su rastreo. Y así uno se ve obligado a dejar de contestar a cualquier número desconocido que no esté guardado en la agenda con el riesgo de perderse comunicaciones o informaciones que podrían resultar de alguna utilidad.
 

miércoles, 28 de abril de 2021

Por arte de magia

    Érase una vez un beduino que se encontró una lámpara maravillosa enterrada en la arena de una playa, la frotó y se le apareció un genio que, en agradecimiento por haber sido liberado de su cautiverio, le dijo:

    -Pídeme un deseo, y te lo concederé.


     -Quiero ser feliz, -dijo el beduino.

   -Bueno -replicó el genio- ese es un deseo muy abstracto que no está en mi mano concedérterlo, ya lo siento. Tienes que pedirme algo mucho más concreto.

    -Está bien -dijo el beduino y añadió, después de reflexionar un rato. -Voy a pedirte algo más concreto: Quiero que desparezca lo que me impide ser feliz. -Añadió satisfecho de haber acertado a formular lo que quería.

    -Está bien -accedió el genio agitando su varita mágica. –Eso sí puedo concedértelo. Si así lo quieres, así será.

    -Así lo deseo.

    -¡Pues sea, tú lo has querido!

    Y en ese mismo momento desapareció el beduino por el arte de la magia de la varita del genio de la lámpara.