viernes, 6 de marzo de 2026
Jaque mate
jueves, 5 de marzo de 2026
El hombre que buscaba a Beyhan Mutlu

miércoles, 4 de marzo de 2026
¿Civilización occidental o barbarie?


martes, 3 de marzo de 2026
Mono- y politeísmo
La primera frase en hebrero es Bereshit bará Elohim et hashamayim ve'et ha'aretz בְּרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִים אֵת הַשָּׁמַיִם וְאֵת. Dios se dice en hebrero Elohim (אֱלֹהִים), un plural con sentido de majestad que lleva el verbo en singular, como si dijéramos “el conjunto de dioses creó”, que podría entenderse como 'espíritus divinos, divinidades'.
lunes, 2 de marzo de 2026
Pareceres CII
domingo, 1 de marzo de 2026
Se alza el telón


Cuando oímos hablar en verso en el teatro, nos percatamos enseguida con asombro de que ese lenguaje es y no es el nuestro, nos sucede un poco lo que le sucedió al señor Jourdain en El Burgués Gentilhombre de Molière, descubrimos que hemos estado hablando en prosa toda la vida sin saberlo, y que hay otra forma de hablar, mucho más artística y graciosa, que es hablar en verso. Nosotros no hablamos así con esa precisión y esmero, no porque no utilicemos esas mismas palabras que oímos, sino porque no lo hacemos con ese ritmo, encapsuladas en metros y versos, con rimas al final del verso que producen resonancias. La prosa era el sermo solutus, el discurso suelto o liberado, mientras que el verso era el sermo vinctus o discurso atado. La soltura de la prosa hacía que las palabras se perdieran en el aire, mientras que el verso podía quedar atado a la memoria del oyente a través del ritmo y de la rima. En una entrevista Jean-Marie Besset comenta la paradoja de que el autor dramático haya sido reemplazado por el director de la puesta en escena y dice: Matamos al Rey y tenemos a Robespierre, en Irán se persigue al Sha, y viene el Ayatolá... Solo importa actualmente una puesta en escena espectacular, por eso es importante la figura del director, pero para Besset el teatro es ante todo un gran texto, en verso mejor que en prosa, y unos buenos actores para encarnarlo.
sábado, 28 de febrero de 2026
Mensajitos



viernes, 27 de febrero de 2026
A vueltas con los nombres propios
Un viejo lema heráldico castellano encapsulado en una cuarteta octosilábica reza: “Antes que dios fuera Dios, / y los peñascos, peñascos, / los Quirós eran Quirós, / y los Velascos, Velascos”.
Mucho ha dado que hablar la frase, especialmente por la primera parte, ya que parece inapropiado hablar de un tiempo anterior a Dios, que es el creador del tiempo y de todas las cosas que en él se desarrollan… ¿Ante qué nos hallamos? Ante algo que no sé yo muy bien cómo pudo dejarlo pasar la Santa Inquisición. Es verdad que hay otra versión menos irreverente, que reza, sin mencionar al Ser Supremo: Antes que el sol fuera el sol y los peñascos peñascos, y, como figura en la oficina de correos de Ciudad Rodrigo (Salamanca), corrigiendo la blasfemia heráldica: "Después de Dios, la casa de Quirós" y "Después de Dios, antes (de) que el sol fuera el sol y los peñascos peñascos, los Quirós eran Quirós y los Velascos Velascos".
Cierto es que los nombres propios carecen de significado, a diferencia de los comunes, pero tienen una utilidad muy grande en nuestro mundo: sirven para marcar hitos tanto en el tiempo (cronónimos como enero, febrero, lunes, martes...) como en el espacio (topónimos como Murcia o Francia o Creta... ), así como para bautizar a las personas y de ese modo individualizarlas (prosopónimos o antropónimos) y a los animales que domesticamos y que responden así a la llamada de nuestra voz de mando.
El nombre propio no deja de ser una marca comercial, y, en cierto sentido, es anterior y extraño o ajeno a los nombres comunes, que son palabras con significado, que forman parte del diccionario o vocabulario de la lengua. Los nombres propios pertenecen al acervo cultural, aunque hay interferencias entre unos y otros.
Los nombres comunes, a diferencia de los nombres propios, admiten fácilmente moción de número y género, lo que no impide el hecho de que algunos nombres propios se hayan convertido en nombres comunes y adquirido significado, como por ejemplo César, que era el sobrenombre de Gayo Julio César, y que se convirtió entre nosotros en sinónimo de emperador, y por lo tanto a raíz de eso admite la moción de número: los césares.
Y si el nombre propio se puede convertir en común, también puede suceder lo contrario, que el nombre común se convierta en propio y pasemos a escribirlo con mayúscula, aunque eso es algo trivial y propio de la escritura, no de la lengua hablada. Es lo que sugiere el verso con el que arranca la cuarteta: “Antes que dios fuera Dios”, en el que se anula la oposición nombre común/nombre propio en el monoteísmo triunfante. Anteriormente había una moción de género (dios/diosa) entrecruzada con la de número (dioses/diosas), pero desapareció con la ascensión del nombre común masculino singular a la categoría de nombre propio.
En las religiones monoteístas, en efecto, la divinidad no se distingue por tener un nombre propio, sino por un nombre común ascendido de categoría. Como dice Minucio Félix (Octauius, 18,10): No le busques un nombre propio a dios: su nombre es “dios”. Solo hay necesidad de nombre propios cuando hay que distinguir una multitud por sus individuos mediante los signos distintivos de las apelaciones; para “dios”, que es único, el nombre “dios” es el absoluto.
jueves, 26 de febrero de 2026
Micropoemas (V)
miércoles, 25 de febrero de 2026
Abatir y reducir, dos verbos políticamente correctos
Sin embargo, en el editorial del mismo rotativo titulado “Elogio de los Mossos” se utilizaba el socorrido y políticamente correcto “abatimiento”: La confirmación del abatimiento (sic) ayer en la localidad de Subirats del que parece ser el último terrorista huido, Younes Abouyaaqoub, representa el broche de una operación policial extremadamente compleja, que ha mantenido abiertos múltiples frentes en diferentes localidades de forma simultánea y en la que los agentes de este cuerpo han tenido que emplearse a fondo en varias ocasiones, arriesgando sus vidas sin dudarlo cuando ha sido preciso.
REDUCIR.- El periódico "independiente de la mañana" y "global(ista) de noticias en español", que es el de mayor tirada en España, o sea El País, en su edición impresa de 17 de diciembre de 2009 sacaba en la portada, a propósito de la Cumbre del Clima de Copenhague, la fotografía de arriba a todo color, que he tomado de la edición digital. Al pie de la imagen podíamos leer el siguiente comentario superfluo e innecesario, porque la foto hablaba, como suele decirse, por sí misma: Un policía reduce (sic) a un manifestante junto a la sede de la Cumbre del Clima en Copenhague. ¿Qué hubiera dicho el periódico si hubiera sido el manifestante el que hostiara al policía? “¿Un manifestante reduce a un policía…?” Seguro que no, ¿verdad? Hablarían de “agresión física, violencia callejera, bandas incontroladas de jóvenes antisistema, terrorismo, atentado contra la autoridad…” El lenguaje que emplean, y que pretende ser objetivo, imparcial y neutro, como corresponde a un periódico serio y respetable, no es tal como puede comprobarse en estos dos sencillos ejemplos propuestos.
Noto además otra característica del lenguaje periodístico, que comparten, no hace falta decirlo, las noticias de las redes sociales, que pone en segundo plano la actuación de la policía y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en general, que nunca mata, sino que abate, y es que casi siempre suele hacerlo en voz pasiva, nunca en activa. Tomando, por ejemplo, un caso de la actualidad leemos que el narcotraficante fue abatido (se sobreentiende, porque no hace falta expresarlo, el complemento agente: la policía, o en el caso que nos ocupa, el ejército de México). Una excepción, en este caso, es la noticia de la BBC: "El ejército de México mata a "El Mencho", el narco más buscado y poderoso líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, desatando enfrentamientos".
























