domingo, 2 de abril de 2023
Plegaria dominical
sábado, 1 de abril de 2023
Pareceres (XVIII)
86.- Nos vigilan. La profecía de Órgüel formulada en su novela 1984 se cumplió con creces: el Gran Hermano nos vigila y nos controla a todos y cada uno. ¿Qué hacen, si no, todas esas cámaras de seguridad que llevan años en nuestras calles y edificios? Cientos de miles de ojos sin párpados conocen nuestros gustos, nuestras aficiones y hasta nuestras pasiones mejor que nosotros mismos. No estamos tan solos como pensamos frente a la pantalla del ordenador o del móvil. Al otro lado hay alguien que controla todos nuestros pasos y que está escribiendo, sin que nosotros seamos conscientes, ahora mismo por ejemplo, el guion de nuestra vida.
88.- Llueven ahora mismo bombas sobre Bagdad, la antaño espléndida residencia de los califas, a orillas del Tigris, fundada en el año 763 de nuestra era y capital de una deslumbrante civilización, célebre por su molicie y lujo oriental, hoy sólo ruina brutal de lo que fue. El llanto de la hija del visir, una vez arrebatada la virginidad, es el nuestro, nuestras propias lágrimas de impotencia. De alguna manera las bombas están cayendo, aquí y ahora mismo, como una lluvia intermitente, silenciosamente sorda y ensordecedora, sobre mí y sobre ti también, amigo mío, sobre nosotros, que hemos perdido la inocencia, y sobre los cadáveres de todos y cada uno de nuestros niños muertos.
89.- Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza. El Caballero de la Triste Figura cree que la bacía del barbero es el yelmo de Mambrino y que la no poco pazguata Aldonza Lorenzo es toda una dama, la encantadora Dulcinea del Toboso. Su fiel escudero y amigo percibe la realidad: la bacinilla y el pelo de la dehesa de Aldonza. Pero ambos se equivocan: Aldonza no es Dulcinea, desde luego, pero tampoco es la que cree el zafio de Sancho.
90.- La literatura comparada y el sentido común revelan que no hay originalidad literaria que valga, que todo ha sido dicho ya alguna vez por alguien, que detrás de todo lo que digamos hay una enorme tradición y bibliografía. La novedad es que no hay novedad: no hay nada que no haya sido dicho ya. Y ni siquiera podemos arrogamos la originalidad de decir esto nosotros por primera vez, sino que ya lo dijo Terencio, por ejemplo, en latín hace muchos cientos de años en el prólogo de su comedia El Eunuco: “Denique / nullum est iam dictum quod non dictum sit prius. / Qua re aequom est uos cognoscere atque ignoscere / quae ueteres factitarunt si faciunt noui”. Lo que puede traducirse por algo así como: En fin, / que dicho no hay que no haya sido dicho ya. / Por eso es justo que lo sepáis y disculpéis / si hacen los modernos lo que hicieron los antiguos.
viernes, 31 de marzo de 2023
Incapacidad laboral permanente
No hay, por supuesto, ningún artículo con ese titular ni en La Voix du Nord ni en Nord Littoral, los periódicos locales. Es un titular falso, pero plausible. Los diarios aludidos y los fact checkers enseguida han decretado que es un bulo, pero aquí decimos que ese bulo no es tan falso como parece y se cree porque la mayoría de los gendarmes franceses, lo reconozcan o no, harían, si les dejaran, esas mismas declaraciones.

Hay que entender que se trata de una sátira política: en plena movilización contra el avance de la edad de jubilación de los 62 años actuales a los 64 y mientras se cuestiona la actuación de la policía y la gendarmería ante las numerosas movilizaciones populares en contra, la supuesta cita de esta entrevista que no existe da en el blanco y es compartida alegremente en las redes sociales, porque también la subida de la edad de jubilación afecta a las fuerzas de orden público, y, como para el resto de la población, resulta excesiva.
CRS con traje antidisturbios.
Es cierto que circulan muchas informaciones falsas, y que hay que verificar las fuentes de las noticias, pero es verdad que, como dicen los italianos, se non è vero è ben trovato: si no es verdad, está bien pensado, porque podría ser verdad.
Por cierto, para justificar la contundente violencia policial que hay en las calles del país vecino, se está diciendo que se debe a que la policía tiene que contrarrestar la acción vandálica de los Black Bloc -uno de los muchos nombres del monstruo del lago Ness-, los peligrosos anarquistas y antisistemas que visten de negro, como en los ochenta, para no ser identificados por la policía.
En el vídeo adjunto, que no es falso, sino verdadero, puede verse cómo los gendarmes (gents d'armes, gentes de armas... tomar) reparten hostias sin ton ni son a manifestantes pacíficos que gritan Arretez, s'il vous plaît! -algunos peinan canas- que lo único que quieren es protestar pacíficamente contra la obligación gubernamental de seguir trabajando dos años más de lo que hasta ahora estaba estipulado. Las fuerzas del orden golpean a manifestantes que no son del Black Bloc, como puede comprobarse.
A la vista del vídeo se entiende que algunos maderos se quejen también de tener que estar a sus años, cuando ya no son jóvenes ni están para esos trotes, haciendo este penoso trabajo de repartir leña a manifestantes con cuyas reivindicaciones están plenamente de acuerdo para colmo de los colmos.
jueves, 30 de marzo de 2023
Romance del viento Sur.
"Valen más cien pájaros volando que uno en la mano” (José Bergamín)
Éolo se ha liberado de los grillos de su cárcel,
lobo que aúlla en el monte, y que estremece en el valle,
dios que despierta del sueño siete legiones de arcángeles
que desenfundan al vuelo sus afilados puñales.
Cuando sopla, antiguo, el ábrego retornan inolvidables
espejismos y destellos de un pasado inagotable
que dibuja sus contornos imprecisos al desgaire
entre luces y entre sombras, incandescentes diamantes.
Vuelven, viejas, las palabras olvidadas, susurrantes,
desde el sur a mediodía: las fragancias y romances,
los recuerdos, la locura tras la máscara que late.
Una guitarra desgrana, lejana, sus notas graves:
En la montaña, silencio, y en la marisma, la sangre;
en el crepúsculo, olvido, y una pregunta en el aire.
miércoles, 29 de marzo de 2023
Manual de terrorismo y vandalismo poético
In memoriam Hakim Bey, creador de la TAZ, Temporary Autonomous Zone o Zona Temporalmente Autónoma.
-Falsifica billetes de banco de cinco, diez, veinte, cincuenta, cien, doscientos y quinientos euros que den el pego. Ponlos en circulación en lugares estratégicos, de forma que nadie pueda distinguirlos de los de curso legal. Con este acto terrorista de sabotaje al Estado y al Capital, tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando, demostrarás algo que ya sospechábamos todos: que todos los billetes (legales o ilegales) son igualmente falsos, y que el dinero, aunque real como la vida misma y de uso corriente, contante y sonante, es la más falsa de todas las monedas acuñadas.
martes, 28 de marzo de 2023
De la brevedad de la vida
Dicen que la vida son dos días. Y lo dicen para animarnos a disfrutar de ella encareciendo su valor ante la caducidad y urgencia de su efímera brevedad. Pero no es verdad. La vida no es ni breve ni larga porque no es tiempo mensurable que pueda cronometrarse, no es algo cuantitativo sino cualitativo que cabe tanto en el recipiente de un minuto como en el de un siglo.
Óscar Guail decía que la mayoría existimos y que
muy pocos son los que viven....(To live is the rarest thing in the world. Most people exist, thast is all: "Vivir es la cosa más rara que hay en el mundo. La mayoría de la gente existe, eso es todo"). ¡Qué razón tiene casi siempre el tío Óscar, ese entrañable mariconazo víctima del puritanismo victoriano, uno de los espíritus libres más agudos que en el mundo han sido, que sin embargo se mantiene, pese a estar muerto y enterrado, muy vivo, vivito y coleando todavía!
lunes, 27 de marzo de 2023
Tú y yo, pronombres personales indefinidos


domingo, 26 de marzo de 2023
Arde París
París está que arde y no sólo París, sino todo el hexágono francés. ¿Qué está pasando en el país vecino que no pasa aquí? ¿Por qué los franceses están saliendo masivamente a las calles a protestar en las manifestaciones más numerosas que se hayan visto en los últimos años? ¿Por qué se niegan a aceptar como les pide su presidente del Gobierno que les suban la edad de jubilación de 62 a 64 años? ¿No ven, acaso, que todos los países europeos, entre ellos el nuestro, ya han adoptado los 65 y 67 años como límites de jubilación? ¿Por qué los franchutes reaccionan con tanta ira, contra algo que los demás han aceptado al fin sin rechistar? ¿Son acaso ellos unos vagos redomados que no quieren trabajar más porque son los más holgazanes de Europa?
Dicen los defensores del retraso de la edad de jubilación que al haber aumentado nuestra esperanza de vida es lógico que aumente también con ella la de nuestra vida laboral y por lo tanto la edad de jubilación, equiparando la vida propiamente dicha con la maldición veterotestamentaria del trabajo.
Hay en la cultura francesa un libro cuyo título ha dejado una huella indeleble. Se trata de “El derecho a la pereza”. Corría 1880 cuando un tal Paul Lafargue, marxista en principio y casado con Laura, la hija de Carlos Marx, que acabaría irritándose con su yerno, publicó un pequeño manifiesto que circuló con ese mismo título en la lengua de Molière: Le droit à la peresse, en el que reivindicaba uno de los siete pecados capitales, la pereza, haciendo de él virtud y renegando de la diligentia que proponía la iglesia para combatirlo, y que se ha convertido en todo un clásico de la literatura de la Francia.
Frente a los que reclamaban el derecho al trabajo, Lafargue reivindicaba el derecho a la vagancia, holgazanería o pereza. El manifiesto levantó una inmensa polvareda. Aunque ha pasado casi un siglo y medio, el libro nunca ha perdido actualidad. Se convirtió en objeto de interminables debates, especialmente dentro de la izquierda, que había acabado por santificar el trabajo, como el cristianismo, y comenzó a hablarse del derecho al tiempo libre y al ocio. Lafargue imaginó esencialmente el momento en que "trabajaremos como máximo tres horas al día" y disfrutaremos el resto, para poder vivir de este modo de verdad.
Lafargue estaba enfatizando algo que hemos olvidado, el lugar que ocupa el trabajo en nuestras vidas. El trabajo se ha convertido en un fin en sí mismo y las condiciones laborales, lejos de mejorar, han empeorado y acabado deteriorándose, la gente en todos los rincones del planeta trabaja cada vez más y en trabajos cada vez más precarios a costa del tiempo libre, con todo lo que ello conlleva. Y conlleva mucho.
Desde las primeras palabras de su libro Lafargue describió algo que suena sumamente relevante en nuestro tiempo: “Una extraña locura se apodera de las clases trabajadoras de las naciones donde domina la civilización capitalista. Esta locura arrastra tras ella las miserias individuales y sociales que atormentan desde hace siglos a la triste humanidad. Esta locura es el amor al trabajo, la pasión furibunda por el trabajo llevada hasta el agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de su descendencia. En lugar de reaccionar ante esta aberración mental, los sacerdotes, los economistas y los moralistas han considerado sacrosanto el trabajo". A lo que tendríamos que añadir nosotros: y los políticos tanto de la izquierda como también de la derecha. No olvidemos que en la tradición cristiana el trabajo es una maldición de Dios, que luego los cristianos han bendecido, y los marxistas también gritando ¡Viva la clase trabajadora!, lo que es lo mismo que decir: ¡Viva la esclavitud!
Lafargue se retrotrae a la antigüedad clásica: "Los griegos del siglo de oro, también ellos, no sentían más que desprecio por el trabajo: a los esclavos solos les estaba permitido trabajar: el hombre libre no practicaba nada más que los ejercicios corporales y los juegos de la inteligencia... Los filósofos de la antigüedad enseñaban el desprecio por el trabajo, esta degradación de la libertad del hombre; los poetas alababan la pereza, este don de los dioses. O Meliboee, deus nobis haec otia fecit. (“Oh Melibeo, un dios nos dio esta paz sin trabajo”) Cristo en su discurso de la montaña predicó la pereza: “Aprended de los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan. Y sin embargo, os lo digo yo, ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.” Jehová, el dios barbudo y ceñudo, dio a sus adoradores el supremo ejemplo de la pereza ideal: después de seis días de trabajo, descansa para toda la eternidad.”
Lo que vienen a reivindicar estos franceses que salen a las calles no es en definitiva algo tan revolucionario como sería una vida sin la condena del trabajo, que, según la etimología de la palabra es un suplicio porque el tripalium era un instrumento de tortura, sino algo tan sencillo como que no empeoren las condiciones laborales aumentando el tiempo de condena laboral.
sábado, 25 de marzo de 2023
Gobernar es mentir (y II)
viernes, 24 de marzo de 2023
Gobernar es mentir (I)
La primera formulación que conozco del descubrimiento de que gobernar es mentir pertenece al aristócrata, escritor, político nacionalista francés y uno de los primeros periodistas de su tiempo Henri Rochefort (1831-1913), marqués de Rochefort-Luçay, que durante el caso Dreyfus que sacudió a Francia tomó partido contra el capitán Dreyfus y su acérrimo defensor Émile Zola, y sentenció algo que a mí enseguida se me ha revelado como de sentido común y no por ello poco incisivo: “Gouverner, c'est mentir”.
Antes que él, Maquiavelo había escrito en 1532 en El Príncipe, algo más tímidamente, un aforismo que parece escrito ayer mismo: que gobernar era hacer creer (governare è far credere).
Otro autor francés, Émile-Auguste Chartier, apodado Alain, afirmaba en Les propos d'un Normand (1908): “Gobernar es mentir”, esta es una máxima raramente formulada, casi siempre practicada, y que ha matado más hombres en el mundo que lo que han podido hacer los asesinos”.
El también escritor francés Jean Giono, por su parte, escribía años después: «Cuando se es jefe del gobierno no se puede decir la verdad; nunca se ha dicho. Gobernar es mentir». (Jean Giono Précisions, 1939, Récits et Essais, Gallimard 1988).
Hay un juego de palabras en francés que sugiere lo que afirmaron Rochefort, Alain y Giono: Gobierno se dice en la lengua de Molière “gouvernement”; si dividimos la palabra en dos, obtenemos “gouverne-ment”, un sustantivo que puede reinterpretarse como dos verbos en tercera persona del singular del presente de indicativo: “gobierna-miente”, de donde ya tenemos la sugerencia del aforismo de que quien gobierna miente (celui qui gouverne ment).
Circunscrito al ámbito galo, escribe Prud'homme que los franceses ya no creen en lo que les dice el Estado o sus representantes bien directamente o bien por mediación de los medios informativos. Y se refiere a 1984 la novela de Órgüel que describe la vida en un país totalitario -pero todos lo son- y en un año 1984 que muy bien podría ser este mismo de 2023, un país que se basa en la mentira sistemática, simbolizada en que dos más dos son cinco (2+2=5).
Después de analizar las mentiras públicas, señala el autor en el apartado de las conclusiones certeramente que el Estado es consciente de la proliferación de dichos bulos o mentiras públicas y pretende luchar contra la desinformación o mala información. ¿Qué propone el Estado? Más Estado. Una lucha contra las fake-news, en la lengua del Imperio, pero hay una contradicción grave ahí: la lucha contra las mentiras de los políticos no puede consistir en aumentar el poder de los políticos sobre los medios de comunicación tanto públicos como privados. Si los políticos son el problema, porque mienten sistemáticamente -y no solo en campaña electoral-, no pueden por eso mismo ser la solución. Los medios informativos -formadores de ese monstruo falaz que se llama 'opinión pública'- repiten los engaños de políticos y administraciones. Los medios no son la fuente de dichas mentiras, pero son su hilo conductor.
Lo que propone finalmente el Rémy Prud'homme en su ensayo es una ración de duda cartesiana, o dicho más clara y sencillamente, de escepticismo popular que invita a desconfiar de las ideas recibidas, de los dogmas dominantes, de las proclamas oficiales y a hacer uso de la duda sistemática.













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