domingo, 26 de diciembre de 2021
Afirmacionismo corrupto
sábado, 25 de diciembre de 2021
Mensaje navideño de la OMS
Propaganda de Ómicron: La nueva mutación puede infectarnos o reinfectarnos a todos y cada uno de nosotros. De hecho podemos estar ya infectados sin notarlo.
Todos nosotros estamos muy hartos de esta pandemia que está, como la pesadilla del cuchillo sin hoja de Lichtenberg al que le falta el mango, durando demasiado.
El Director General de la Organización Mundial de la Salud llama a cancelar celebraciones navideñas hoy para no tener que lamentarnos mañana todos enlutados.
Recomienda este señor que dejemos para mañana lo que podemos celebrar hoy, como si el futuro no fuera un trampantojo cuya función no es otra que engañarnos.
El Director de la Organización Mundial de la Salud les desea a todos y cada uno de ustedes unas felices pascuas aplazadas y un próspero año nuevo postergado.
oOo
No he podido resistir la tentación de incluir este vídeo donde el Director de la Organización Mundial de la Salud, cuyo nombre propio voy a citar, contra lo que es mi costumbre, el señor Tedros Adhanom Ghebreyesus, comete un lapsus linguae freudiano que revela lo que no quería decir pero que estaba pensando y, sin embargo, se le escapó porque es la verdad que al final aflora y sale del pozo en el momento menos pensado: dice al final de su parlamento a propósito de la dosis de recuerdo de la vacunación infantil: (No hacen falta muchos conocimientos de la lengua de Shakespeare para entenderlo): ...to give boosters to KILL children ('dar refuerzos para MATAR a los niños').
viernes, 24 de diciembre de 2021
El parto de la estanquera
jueves, 23 de diciembre de 2021
El niño aquel: Sólo un niño.
Me viene hoy al recuerdo el niño que era yo, sin querer, con todo el ímpetu de su insolente inocencia, el niño que era lo que era y no lo que iba a ser después, lo que me he visto yo obligado a ser a fin de entrar en sociedad.
No era una promesa de futuro, era un presente escandaloso que había salido del claustro materno al mundo para decir que no. Sólo era un niño. Ni más ni menos. Enseguida quisieron hacer algo más de él. No les bastaba con que fuera un niño. Quisieron modelarlo a su imagen y semejanza, educarlo, llevarlo por un camino establecido, por el buen camino, para que fuera uno de los suyos. Lo obligaron a ser algo, a ser alguien, un Hombre como Dios Manda, un hombre hecho y derecho. Lo inmolaron en el altar del Día de Mañana. Para eso tuvo que dejar de ser un niño, tuvo que dejar de ser lo que era. Exiliado del paraíso de la infancia, la única patria, fue desterrado a la tierra prometida del futuro que, por definición, no llega nunca.
Sólo era un niño. Ni más ni menos. Antes de que lo castigaran por decir la verdad. Antes de que le enseñaran un camino sesgado en busca de la máscara de la personalidad tras la que había de ocultarse para no ser más nunca el niño que era. Antes de que le enseñaran a decir mentiras piadosas porque, le aseguraron, la verdad hacía daño por lo que a veces era preferible mentir para no herir a los demás. Pero las verdades escuecen y son para lo que son, para hacer daño como los cuchillos y las armas de fuego.
Aquel niño al que amaestraron como a un animal salvaje y libre, para que compitiese en una rivalidad no deseada, para que fuese más que los demás, a los que había que dejar atrás, porque, le inculcaron, si no pisas, te pisan a ti. Había que mirar siempre adelante, sin preocuparse de los que quedaban atrás, vencidos pero quizá más dichosos. Había que ir con la vista siempre al frente. Tenías que ser el mejor. Tenías que ganar. Igual que un caballo de carrera. Te habían espoleado para competir en el hipódromo. Te habían falsificado.
Hoy recuerdas a aquel niño, tu antepasado ya difunto. Enterrado por adultos biempensantes, por la propia familia, y, en último y no menos importante lugar, también por ti mismo. Asesinado por quienes más lo amaban, por quienes él amaba más que a nadie en el mundo. Hoy recuerdas a aquel niño y te dejas embargar por la nostalgia. Pero ni siquiera sabes cómo puedes recordarlo, si él ya no existe, si quizá no ha existido nunca. ¿Será, acaso, te preguntas, porque aunque no exista sigue vivo todavía de alguna forma, latiendo y palpitando dentro de ti y tal vez en contra de ti mismo, tu niño antiguo, el niño aquel, aquel niño, todavía, ese niño redivivo y renaciente que siempre resucita en navidad?
miércoles, 22 de diciembre de 2021
La obediencia como heroísmo
Y
claro está, algún sinvergüenza tenía que apuntarse la ocurrencia
de acompañar a los peques con los superhéroes de las películas
infantiles, tales como el Capitán América, Spiderman, el Hombre
Araña, o Batman, el Hombre Murciélago. Al parecer, según leo en la
prensa gallega de provincias, voluntarios disfrazados de superhéroes
acompañarán a los niños que se vacunen en Orense . “El objetivo
-dicen los organizadores del evento- es hacerles pasar un momento lo
más agradable posible”. Los enfermeros que se presten a semejante
sarcasmo portarán adornos navideños y un brazalete de superhéroe.
Pero antes del pinchazo los desinteresados voluntarios, profesionales de enfermería, se encargarán de animar a las tiernas criaturas
informándoles a ellas y a sus padres de lo que están haciendo, como
si lo supieran ellos.
Cada niño se llevará a su casa como
recordatorio de regalo, además, un carné de superhéroe. En él aparecerá su nombre y la fecha del primer y del segundo
pinchazo. En el citado carnet, pone en gallego: “O/a enfermeiro/a
de vacinación certifica que superou a proba”. El niño puede
considerarse un héroe porque ha superado heroicamente la prueba que
el rey Herodes le ha impuesto. Sería interesante que en dicho carné, se me
ocurre a mí, figurara también el nombre y los apellidos del
enfermero o enfermera que le puso al niño la inyección así como el
nombre y apellidos del o de la pediatra que prescribió dicha vacuna, por si
hubiera que depurar, seamos serios -no estamos jugando con los niños-, responsabilidades en el futuro. Lo más sangrante del caso es cómo las autoridades sanitarias gallegas en este caso disfrazan de heroísmo la sumisión y la obediencia infantil.
martes, 21 de diciembre de 2021
Del fanatismo vacunatorio
La vacunación avanza, rauda y veloz, como un tiro, según expresión cacareada por nuestro presidente del gobierno, hacia una cobertura del 100% de la población general, incluidas las tiernas criaturas, no sólo las que tenemos, sino también las venideras, dado que el proceso incluye a las madres embarazadas. La salvación merced a la inoculación general de la mesiánica vacuna, sin embargo, es una falacia que salta enseguida a la vista de cualquiera que lo quiera ver -pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.
lunes, 20 de diciembre de 2021
Dos metáforas del virus
La palabra 'virus', tomada directamente del latín, entró en nuestra lengua en 1817 según Corominas. Sin embargo, su derivado el adjetivo 'virulento', tomado también del latín 'uirulentus' entró mucho antes, hacia 1435. Virus, el sustantivo, entró más tarde que el adjetivo porque es un tecnicismo de la Ciencia, la nueva teología, hoy muy difundida gracias al proceso de vulgarización debida a la propagación de millones de noticias que la viralizan, haciéndola viral.
Virus en latín significaba 'jugo', 'zumo'. La palabra servía para referirse tanto a la baba de los caracoles (así la usa Plinio) como al semen de los animales, como en el pasaje de Virgilio donde habla de la creencia 'científica' antigua de que las yeguas eran fecundadas por el viento sin ayuntamiento carnal con ningún caballo, destilando de sus ingles un veneno viscoso que los pastores llamaban 'hipómanes': "lentum destillat ab inguine uirus" (destila espesa / de sus partes la lúbrica ponzoña, en la traducción de A. Espinosa Pólit). También significaba 'veneno' 'ponzoña', y 'mal olor'.
El caso es que el virus invisible y ubicuo como Dios que nos invade es por un lado, como dice una anónima pintada en un muro en la lengua del Imperio, el capitalismo: capitalism is the virus. El capitalismo es en efecto el sistema económico y político -ambas palabras son prácticamente sinónimas ya- basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la libertad de mercado. Pero el capitalismo es también la ideología y el conjunto de entidades e instituciones, como dice la docta Academia, que defienden los intereses. Mejor diríamos, en lenguaje popular, que el virus es el Dinero, con la mayúsucla honorífica que le corresponde a Dios.
Pero también, como nos llega en esta otra imagen, el virus es una metáfora de la información, en concreto de las noticias que difunde en el Reino Unido la British Broadcasting Corporation, como reza la pancarta londinense. BBC NEWS IS THE VIRUS (representado por su ícono de pelota erizada):
Nosotros diríamos que el virus es Radio Televisión Española, la emisora estatal, pero también sus sucursales autonómicas, y las emisoras privadas (Antena 3, Telecinco, La Cuatro, la Sexta, y la Trigésimo Quinta, si la hay). Virus es el bombardeo informativo que provoca el miedo en la gente que lo recibe a todas horas, día y noche, por todos los medios. Virus es, en definitiva, la información. Esto explica la lucha de los gobiernos contra la desinformación (misinformation en la lengua del Imperio). Distinguen ellos entre una información buena, la suya, que informa a las masas, es decir, ahorma como la horma de un zapato, y otra mala, la que desinforma, pero en realidad no hay ninguna buena.
domingo, 19 de diciembre de 2021
Mensajería breve antiviral
No hay sexta ola, como no ha habido tampoco quinta, ni cuarta, ni tercera, ni segunda, ni primera: en verdad no ha habido nunca ninguna 'pandemia' en absoluto.
Un lapsus linguae significativo de mujer de ochenta y cinco años que, preguntada sobre su estado de vacunación, dijo sin ironía que ella ya estaba “bautizada”.
Suspendida de empleo y sueldo una profesora navarra, que está sana, por dar clase sin mascarilla, la cosa más natural del mundo cuando uno no está contaminado.
sábado, 18 de diciembre de 2021
Soltando lastre (espectáculo de variedades) (y II)
viernes, 17 de diciembre de 2021
Guarda las distancias