martes, 20 de enero de 2026

Pareceres XCVIII

481.- “Quiero que me llaméis Loretta”. En 1978 se estrenó la película La vida de Brian, de los Monty Python. En España lo haría dos años después, con gran escándalo por su irreverencia. Su tono absurdo y satírico provocó una ola de polémica: llegó a ser prohibida en algunos países, acusada de blasfemia… Una de las escenas más memorables que resultó profética vista cuarenta y tantos años después, es aquella en la que Stan, un miembro del Frente Popular Judaico, insiste en la utilización de un lenguaje inclusivo que dé visibilidad a las mujeres porque él quiere ser una mujer, quiere ser llamado Loretta y reivindica como hombre que es su derecho a tener hijos, lo cual constituye una sátira sobre la autodeterminación de la identidad sexual, y plantea el problema del género y el sexo. Cuando se adaptó recientemente el guion para el teatro, algunos actores expresaron su preocupación por la posibilidad de ofender a la audiencia actual progresista favorable a las políticas de transexualidad, sugiriendo la eliminación de esta escena que no resultaba políticamente correcta. Finalmente se mantuvo, y no se censuró el tono irreverente original. ¿Hará falta repetir una vez más que la utilización del lenguaje inclusivo excluye a las mujeres del uso genérico so pretexto de incluirlas, y que la elección voluntaria del sexo refuerza los estereotipos sexistas, y que género no hay más que uno, que es el humano?
 

 482.- Presos políticos. Un ex mandatario español ha contribuido, se repite mucho, a la liberación de algunos presos políticos venezolanos. Será porque aquí, en España, no hace falta ya que somos una democracia tan avanzada y progresista que los presos políticos no existen por definición, aunque haya algunos en prisión. Los activistas anarquistas encarcelados por protestar no son presos políticos, sino elementos antisistema que alteran el orden público. Los raperos condenados por cantar, no son presos políticos, sino apologistas del terrorismo. Los que mandan cambian las etiquetas y hacen que por arte de magia desaparezca el problema. La libertad de expresión en España es plena, siempre que uno haga un uso responsable de ella no criticando a la monarquía, por ejemplo, ni incordiando a la policía ni defendiendo la dictadura y criticando la democracia, y siempre que no tenga demasiada audiencia. Si cumples esas condiciones, puedes protestar, rapear y opinar todo lo que quieras. Lo de los presos políticos es cosa del antiguo régimen dictatorial, y de las dictaduras actuales del extranjero: Venezuela, Irán, Cuba... Aquí no, por favor, aquí solo hay presos comunes, delincuentes. No olvidemos la regla de oro de toda democracia madura y responsable como la nuestra: si alguien entra en prisión, no es un preso político, es un indeseable. 
  
483.- Groenlandia no se vende. Al niño caprichoso y malcriado que es el Tío Sam democráticamente electo se le ha antojado Groenlandia y la quiere como sea, a toda costa y a cualquier precio, por las buenas o por las malas:  comprándola mediante un contrato de compraventa con su propietario que es Dinamarca, un socio de la Unión Europea, o mediante una intervención militar. Se han entablado negociaciones. Los groenlandeses, o sea, los innuit o esquimales, dicen que Groenlandia no está en venta y, por lo tanto, no se vende. Y el Tío Sam amenaza con la guerra económica con aranceles del 25% a los aliados europeos, hasta que Dinamarca, que es socio de la Unión, venda Groenlandia a Estados Unidos porque el Tío Sam quiere agrandar América, hacerla grande otra vez como sea y al precio que sea: Make America Great Again. La magia de la MAGA. Una, Grande, Libre, que se decía por aquí durante la oprobiosa dictadura. La Unión Europea, por su parte, dice que no se dejará chantajear ni extorsionar. Ya veremos hasta dónde puede aguantar.
 
 484.- ¿Antagonismo? Es una ingenuidad creer que los marginados y los márgenes en los que viven no forman parte del sistema, como es una ingenuidad creer hoy que puede oponerse uno al sistema, creencia que es el mecanismo más refinado que tiene el propio sistema para asimilar la protesta y de ese modo regenerarse gracias a ella. El antagonismo, vamos a llamar así al movimiento de protesta, se convierte en una forma de adhesión inquebrantable al propio orden establecido. O, por decirlo de otro modo, el Imperio contrataca asimilando la protesta. El Imperio no es exactamente, como podría parecer a primera vista, el régimen político de los EE.UU. de América, aunque allí halle cumplida realización, sino la forma política actual del capital, que es algo mucho más amplio. Desde el momento en que los rebeldes hacen reivindicaciones positivas como la renta básica, por ejemplo, poniéndose a negociar ya sea con el Estado o con el Fondo Monetario Internacional, están claudicando en su pretensión, está brindándole al Imperio la oportunidad de que asimile la protesta, porque al hacer una reivindicación al Capital, sea la que sea, estamos aceptándolo como interlocutor válido y legitimando por lo tanto su existencia, su dominio y nuestra sumisión. Nadie se libera de un salario recibiendo a cambio un salario que cubra sus necesidades básicas. El salario social, lejos de acabar con las desigualdades económicas de la sociedad de consumo, las legitima, no aboliendo el oficio más viejo del mundo: la venta de nuestra fuerza de trabajo: nuestra prostitución. Nadie se conformaría con ese salario y, aunque tuviera cubiertos sus gastos esenciales, todo el mundo buscaría un trabajo extra para cubrir las necesidades que no tiene pero que la propia sociedad le crea mediante la publicidad. El antagonismo colabora así en la perpetuación del sistema de dominio que quería combatir. 
 
485.- Tiempo libre. No disponemos de tiempo libre si uno no se libera del tiempo. No es un mes de vacaciones. Ni un año sabático. Ni una semana laboral de cuatro días de trabajo y tres de ocio. Ni la jubilación. No hay que caer en el error inveterado en que han recaído la mayoría de los sindicatos obreros, que reivindican mejoras en las condiciones de trabajo y explotación que hacen que la esclavitud en la que vivimos sea al fin y a la postre más llevadera, sino reivindicar el fin del trabajo asalariado. El tiempo libre no es el fin de semana. El tiempo libre es el que no está destinado de antemano o programado a ninguna actividad previa. Para que haya tiempo libre uno debe ser dueño de su tiempo: y para eso es preciso liberarse del tiempo y el cronómetro. El tiempo libre es el que se ha liberado del proyecto previo, el que está destinado a que hagamos lo que nosotros queramos hacer en él, pero no dentro de una oferta programada, lo que es propio de una sociedad de consumo que consume a los consumidores, o de una sociedad del bienestar que genera malestar, sino dentro del mar de posibilidades que nosotros abrimos en nuestra soledad o en compañía con los demás. El tiempo libre, en definitiva, es el que está libre de las cadenas del tiempo.
 
Human target, Eliran Kantor, (2019)

lunes, 19 de enero de 2026

Breve mensajería de texto (I)

 De re publica

Los políticos y economistas, tanto monta, no toman medidas como los demás mortales, sino que con término más grandilocuente, redicho y banal las "implementan". 
 
Terrorismo de Estado. El Estado se sustenta sobre dos pilares: el terror que nos infunde, y la fe que tenemos en que va a liberarnos del terror que nos infunde. 
 
 El poder establecido prefiere llamar ciudadanía o ciudadanos (y ciudadanas con lenguaje inclusivo que no discrimine a las mujeres) a los súbditos que avasalla.
 
La consigna nacionaliega, por no decir nacionalista, "El país cántabru pa'l pueblu cántabru" es una trampa dialéctica equivalente a "España pa' los españoles".

El gobierno democrático encarna la soberanía popular, pero el pueblo no existe, es un invento y entelequia del propio gobierno que así justifica su existencia. 

Que nadie se llame a engaño: la democracia es el sistema perfecto de dominación del pueblo con su consentimiento y colaboración, la pluscuamperfecta dictadura.

Una cosa es el pueblo, que no existe y es un invento del gobierno, y otra cosa son las naciones, que sí existen, como los gobiernos, y que son cárceles humanas. 
 


 De Theocrito Syracusano
Bucólico e idílico son términos que evocan un paraje ameno lejos del mundanal ruido, donde malenamorados pastores cantan y conjuran así las heridas del amor.

¿Qué cantan los pastores de Teócrito de Siracusa? Cantan cual roncas cigarras, porque así espantan el mal de amor, la recurrente y monótona canción del desamor. 

"El cabrero, al ver sus cabras, cómo copulan, / baña sus ojos en llanto, porque él no es macho cabrío" -una idílica y erótica escena de Teócrito de Siracusa. 


Varia uariorum
Una vez alguien me dijo: Sé tú mismo. Yo le respondí: De acuerdo, pero ¿quién soy yo mismo? ¿Cómo serlo desconociendo como desconozco de verdad mi identidad? 

El famélico asno de Buridán, no sabiendo cuál de los dos montones equidistantes de heno elegir, se quedó paralizado y de resultas de ello falleció de inanición. 
 
 Esperando al tren que se retrasa en la sala de espera de la estación de Guarnizo: “Para su seguridad esta estación está dotada de cámaras de video vigilancia”.
 
 
¿Libertad o seguridad? Hay que renunciar a una de ellas y nos piden que renunciemos a la primera en favor de una seguridad que no es sino una falsa sensación. 

¡Senectud, divino tesoro! Plateadas ya las sienes, la frente surcada de arrugas, la papada colgando del mentón como la de los bueyes, y las cosas... olvidadas. 
 
(San Jerónimo) Sagitta in lapidem numquam figitur, interdum resiliens percutit dirigentem. La flecha nunca se clava en roca, a veces hiere de rebote al arquero. 
 

La flecha nunca se clava en la roca, a veces rebotando hiere al que la dispara, volviendo al origen cual bumerán, por la resiliencia de la flecha y de la roca. 
 
Escribe Samuel Butler en "Erewhon" que la mayoría de los que comúnmente se dice que han muerto no han nacido nunca, -no han logrado vivir, hay que interpretar. 


  No se puede vivir con miedo, reconoce a veces honestamente la gente, pero así es, paradójicamente, como sobrevivimos, con miedo y ataques de pánico, cagados. 
 
En el Manifiesto Comunista (1848) Marx y Engels escribieron: "Los obreros no tienen patria". Hoy, desaparecido ya el proletariado, mejor diríamos: "la gente".

La tradición de los oprimidos nos enseña que el estado de excepción en el que vivimos es la regla, dice Walter Benjamin en “Sobre el concepto de la historia”.
 
El animal humano se pasa la mitad de su vida forjándose cadenas y la otra mitad lamentándose amargamente por tener que soportarlas.(Cita apócrifa de Mirabeau). 
 
Dostoyesqui pone en boca del Gran Inquisidor: Les convenceremos de que no serán verdaderamente libres más que cuando hayan confiado a nuestro favor su libertad
 
 
 
De rebus militaribus
 Todo soldado lleva un bastón de mariscal en su cartuchera, porque cualquiera puede aspirar al sueño americano, haciéndose a sí mismo,  de la más alta graduación. 
 
 Característica de nuestra sociedad es su beligerancia difusa: la guerra ya no se declara solemnemente, pero se hace y camufla llamándola 'misión humanitaria'.
 
Abolido ya el servicio militar masculino y obligatorio, la sociedad entera -hombres y mujeres, so pretexto de igualdad- se militariza toda voluntariamente. 

Las guerras preventivas, misiones "humanitarias y pacificadoras" de los modernos ejércitos profesionales son las modernas guerras santas e históricas cruzadas. 

Permitiendo el acceso a las fuerzas armadas de las mujeres y poniendo al frente del Ministerio de Defensa a una, camuflan la brutalidad de los ejércitos.
 
 Algo ha hecho bien el gobierno actual del Tío Sam restituyendo el nombre auténtico y verdadero del Departamento de Defensa, que es 'Departamento de la Guerra'.
 
 
  Del virus 
 Hay un virus patógeno más virulento y viral que ningún otro: el miedo, que hace que cunda el pánico vírico y se viralice a través de los mass media y de la Red.
 
 La enfermedad del virus coronado, una gripe vulgar y corriente, fue el 'enemigo mortal' ideal y la excusa perfecta para el confinamiento y prisión domiciliaria
  
Bajo la excusa de seguridad y salud pública restringieron la libre circulación diciendo que era por nuestro bien y esgrimiendo la coartada del virus coronado.
 
  Estado de Alarma / Alarma de Estado 
  El Gobierno aprobó el 14 de marzo de 2020 declarar el estado de alarma en todo el territorio español para afrontar la situación de emergencia sanitaria provocada por la COVID-19. El estado de alarma se prorrogó hasta las 00:00 horas del día 21 de junio de 2020, dando paso a la Nueva Normalidad.  El segundo estado de alarma, que fue desde el 25 de octubre de 2020 hasta el 9 de mayo de 2021, fue declarado, a toro pasado, anticonstitucional por el Tribunal Constitucional. 
 
Quien incumpla las restricciones fijadas por el Estado de Alarma decretado por el Gobierno será sancionado con una multa y, si se resiste, con pena de prisión.

Algunos se han sumado al enclaustramiento voluntario bajo el hashtag #YoMeQuedoEnCasa decretado por el Gobierno, en vez de #CastigadosComoCuandoÉramosPequeños.

Si alguien no lo tenía claro, ahora puede ver que bajo el Estado de Alarma y la apariencia de un régimen que vela por nosotros, vivimos en un estado policial.

Hemos pasado en breve de la emergencia climática a la emergencia sanitaria. Cambia el adjetivo, pero permanece el sustantivo: emergencia a fin de alarmarnos. 

 Los ciudadanos, móvil en mano y paradójicamente inmovilizados, se distraen en su arresto domiciliario ordenado por Real Decreto con la pantalla estupefaciente. 

 

oOo  
De la rueda de prensa del Presidente del Gobierno:

(Periodista)-¿De qué manera se va a controlar que los ciudadanos no se salten las medidas de restricción? 


(Presidente del Gobierno)- Bueno pues, lógicamente, allí estarán las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, también la Policía Local, las Policías Autonómicas; y en última instancia también las Fuerzas Armadas para, evidentemente, garantizar el cumplimiento de las medidas que contempla el Estado de Alarma. 

domingo, 18 de enero de 2026

Fruslerías

Corre por mi mente tanta información / Que me vuelve loco ya sin ton ni son. Cantaba a comienzos de los ochenta un grupo roquero en la lengua del Imperio: 
 
Too much information running through my brain, / Too much information driving me insane. ¿Qué decir de la sobrecarga informativa que padecemos en la actualidad? 
 
(De Tute)

 El recibimiento dado al equipo local a su llegada a los Campos de Sport fue multitudinario y apoteósico en una noche en la que hubo hasta fuegos artificiales.
 
Nadie obliga a abrir una cuenta corriente en el banco ni a tener un teléfono móvil o una conexión a Internet, desde luego, pero intenta, sin eso, funcionar... 
 
 
(Meme de Anónimo García)
 
El colmo del absurdo: Según la prensa del Régimen, los inviernos son más cálidos que nunca, aunque los percibimos más fríos. La “amnesia climática”, culpable.
 
Los defensores de la libertad del mercado dicen que él es el símbolo de la libertad, pero si no tenemos dinero o tenemos poco ¿qué libertad tenemos de mercado?
 
No debería preocuparnos que la Inteligencia Artificial nos haga creer que existen cosas que no existen, sino lo contrario: creer que no existe lo que existe.


Uno de los mejores trucos de la historia fue el de un virus que aparecía cuando estábamos de pie y desaparecía sin dejar rastro si estábamos sentados a la mesa.
  
 El 15 de enero se cumplía el sexto aniversario de aquel otro 15 de enero de 2020 que permanece grabado como el último "normal" antes de la nueva subnormalidad.
 
 Un viajero que regresaba de Wuhan (China) aterrizó en los Estados Unidos, portador asintomático de un virus que sumiría al mundo en el gran evento coronado.
 
  En la estación de Atocha, cuentan, hay que pagar un euro por usar el retrete. El dinero del urinario, dijo Vespasiano, no huele (mal). Nada nuevo bajo el sol.
 
¿Cómo distinguir la cordura de la locura cuando quienes detentan el poder son los que establecen precisamente las definiciones de ambas y lo que es normalidad? 

sábado, 17 de enero de 2026

Teatrillo de variedades ( y V)

17.- El gran rompedero de cabeza: Releyendo Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, publicado en 1865, me encuentro con esta reflexión en el capítulo segundo titulado El Charco de Lágrimas en el que Alicia, perpleja, se pregunta a sí misma por su identidad tras los cambios que ha sufrido en el país de las maravillas creciendo y menguando como la luna: «¡Cielo santo, cielo santo! ¡Qué extraño es todo hoy! Ayer las cosas sucedían con absoluta normalidad. ¿Me habré cambiado durante la noche? A ver: ¿era yo la misma cuando me levanté esta mañana? Casi creo recordar que me sentía un poco distinta. Pero si no soy la misma, entonces la siguiente pregunta es: ¿quién demonios soy yo? Ah, ese es el gran rompecabezas. Y comenzó a pensar en todas las niñas que conocía y que tenían más o menos su misma edad, para ver si acaso no se habría transformado en alguna de ellas…» Todos nos hacemos alguna vez esa misma pregunta que cuestiona el principio de identidad aristotélico A=A: ¿Quién soy yo? Ah, ese es el gran rompecabezas, el enigma inextricable. 

18.- Lo Trans: Las orientaciones sexuales de las siglas LGB -lesbianas, gays y bisexuales-, que reflejan el gusto de las mujeres por otras mujeres, de los hombres por otros hombres y el gusto de ambos sexos indistintamente por ambos sexos, están dentro de la naturaleza. Pero la cuestión trans es otra cosa: las personas que se definen como transexuales y se amparan bajo esta etiqueta deben ser, por supuesto, protegidas y respetadas como personas que son, pero algo nos dice que la transexualidad es una imposición social que no está en la naturaleza: la rebelión contra el género, que es la construcción social del sexo, lleva a los que se definen como transexuales o transgéneros a adoptar los estereotipos sexuales y genéricos del sexo opuesto. Un hombre no puede realmente convertirse en mujer ni una mujer en hombre, porque es algo biológicamente imposible por mucha cirugía y hormonación que se emplee. Intentarlo es negar la realidad del cuerpo, imponiéndole una idea. Sin embargo, la ideología trans forma parte del sistema y es una de las banderas que enarbola ahora Occidente, y la transfobia puede convertirse en un delito si conlleva odio y discriminación. 
 

 19.- Tiempo y espacio: Suelo contar un chiste que consiste en preguntarle al interlocutor si sabe por qué los físicos no hacen el amor (o no follan, más a las claras). La pregunta causa enseguida extrañeza en los oyentes, que confiesan que no tienen ni la menor idea. Y entonces se les dice: Pues es muy sencillo, porque cuando se les presenta la ocasión y encuentran el momento de hacerlo (es decir cuando tienen el tiempo preciso), no hallan ni el lugar ni la posición adecuada (es decir el espacio), y cuando hallan la posición y el lugar adecuado, no encuentran el momento, o sea el tiempo. Es decir: si hallan el tiempo, no hallan el espacio, y viceversa: si tienen el espacio pierden el tiempo. Nunca se dan a la vez las condiciones espacio-temporales favorables. Espacio y tiempo son esencialmente incompatibles, porque como dice García Calvo: "Hay en verdad una enemistad sin paz posible entre esto que tratamos como espacio o sitios y eso otro a lo que aludimos como tiempo; y todas las razones vienen a repetir esta razón, que por lo bajo suena, aunque no se la quiera oír: DONDE ESPACIO, TIEMPO NO, / CUANDO TIEMPO, NO ESPACIO, o, para que el donde y el cuando  no nos inciten a más inútiles enredos, más limpiamente así: SI TIEMPO, NO ESPACIO, / SI ESPACIO, TIEMPO NO." (Agustín García Calvo, Contra el Tiempo, 1993) 

20.- Colapsar es un término cultísimo que se oye últimamente por todas partes tanto en la lengua del Imperio como en la nuestra, influenciada por aquella, que procede del latín, y que se define transitivamente como producir colapso a alguien o en algo (por ejemplo, 'Un accidente de tráfico ha colapsado la AP-9' o 'El apagón eléctrico colapsó España' o 'Puede colapsar WhatsApp e Internet') e intransitivamente como sufrir colapso o caer en él (por ejemplo hablando de personajes famosos: 'La legendaria cantante colapsó en el escenario durante un concierto en Sao Paulo'). En el lenguaje periodístico “colapsar” se usa tanto en sentido literal (por ejemplo, sistemas o servicios que se paralizan o dejan de funcionar) como figurado (por ejemplo, estructuras sociales o tecnológicas que se sobrecargan). El uso en titulares y textos informativos es frecuente para describir crisis, fallos o saturación de sistemas. Lo que nos lleva al término colapso que significa caída o desmayo y también atasco. Es el verbo de moda que sirve tanto para un roto como para un descosido. Y lo peor de todo es que se pone de moda el término y todo el mundo se pone inmediatamente a colapsar: los hospitales, la sanidad, un emporio comercial que echa el cierre, una montaña que provoca un alud... Y si no colapsamos en acto, nos invade el miedo al colapso en potencia, a derrumbarnos, a desfallecer, a desplomarnos, a caer como una masa.
 
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Se diría que esta vieja canción es hoy más relevante que cuando se oyó por vez primera en 1992 cantada por Bruce Springsteen. Se titula "Cincuenta y siete canales y nada que ver". El título aludía a la televisión por cable que tenía más cadenas que la televisión aérea. De hecho los jóvenes ya no ven TV. Solo la vemos los viejos. Para algunos es la única compañera de su soledad, encendida todo el día. Los jóvenes se refugian en las plataformas donde eligen a la carta. Podríamos decir que hay muchísimos más canales públicos y privados y no echan nada que valga la pena ver en ninguno de ellos. Esto es lo que cantaba The Boss, el Jefe, ya que no el Rey, que sigue siendo Elvis: Así que compré una Magnum 44, era de acero macizo fundido. / Y en el bendito nombre de Elvis, bueno, simplemente la disparé. / Hasta que mi televisor quedó hecho pedazos a mis pies. / Y me arrestaron por alterar la todopoderosa paz. / El juez dijo: «¿Qué tienes en tu defensa, hijo, que alegar?». «Cincuenta y siete canales y nada que ver».
   

viernes, 16 de enero de 2026

De tertulia

En la tertulia literaria, pseudofilosófica y política de poetas radicales surrealistas que tiene lugar todas las tardes en El Parnaso, viejo y destartalado puticlub hoy reconvertido en café donde se dan cita y alternan las musas inconformistas y rebeldes de los cuatro artistastros que la frecuentan y se plantean los problemas del mundo que no se resuelven porque no tienen solución, surge siempre la misma y eterna cuestión: ¿Cuál es el remedio que puede poner fin a tanta desventura como acontece? Tarde o temprano alguien, que suele ser casi siempre el mismo exaltado, regurgita la misma respuesta: -¡La dinamita!

Lo vocifera el filántropo redomado, como le llaman los demás no sin cierta guasa, ya que fundamenta su filantropía en el exterminio de la especie humana. Y añade como colofón: -¡Por el bien de la humanidad,  y del resto del planeta! ¿Lo acusaríamos de delito de odio al género humano? ¿Desde cuándo el odio, que es la otra cara del amor, es un delito? ¿Por qué no se reivindica con la misma dignidad que el amor libre la liberación del odio, el odio libre? ¿Sería acaso reo de apología del genocidio y enaltecimiento del terrorismo en esta España hodierna de nuestras entretelas? ¿Se trata, acaso, de un peligroso terrorista o simplemente de alguien que hace uso de la libertad de expresión expresando, valga la redundancia,  libremente pese a quien pese, que siempre le va a pesar a a alguien, lo que siente y lo que piensa?

Un rincón de mesa, Henri Fantin-Latour (1872)
 
La policía sabe, desde luego, que ni el exaltado dinamitero, ni ninguno de los demás tertuliantes de la poco concurrida tertulia parnasiana de artistas fracasados y bohemios de provincias, románticos empedernidos alérgicos al trabajo asalariado, al que, insumisos como son, no se doblegan,  son peligrosos, ni siquiera potencialmente peligrosos terroristas, y no están fichados, aunque recaigan a veces en el delito verbal de apología del terrorismo. 
 
Se trata simplemente de un grupo de poetastros macilentos de poca monta y ningún renombre que quieren hacerse notar a toda costa con proclamas escandalosas e incendiarias. El exaltado dinamitero, además, es un bohemio con aire de eterno adolescente que ya no es lo que parece. Suele permanecer silencioso y grave durante un buen rato, y gusta de romper su hermético mutismo de vez en cuando proclamándose el más encarnizado enemigo de la humanidad, acérrimo partidario del exterminio absoluto y la extinción del bíblico semental humano.

¿Anarquista? En todo caso anarquista descreído, de los que ni siquiera creen ya en la anarquía. Es verdad que nunca pugnará por tomar el poder, como han hecho los peores compañeros de viaje y falsos revolucionarios, los camaradas comunistas, siempre vapuleados en la tertulia, que cada dos por  tres están dando la matraca con que todo va a cambiar cuando ellos tomen el cielo por asalto, y destronen al simbólico Zar de todas las Rusias desalojándolo del Palacio de Invierno, para entronizar al Partido y su Comité Central.

 Los cuatro gatos, Ricard Opisso (c. 1899)

Más que anarquista, es un nihilista corrosivo, propagador infatigable de ideas destructoras e incendiarias. O,  más que eso todavía, un enfant terrible partidario de la destrucción de todas las ideas; poeta venido a menos, como suele definirse, ha compuesto en hexámetros dactílicos con rima asonante un poema épico y  heroico que celebra el poder de la dinamita y  es un elogio, encomio lo denomina él, de la nitroglicerina; porque es un poeta, un poeta muerto de hambre, pero poeta al fin y a la postre; un poeta venido a menos cuya pretensión no ha sido ni será nunca ir a más ni venirse arriba, como se dice ahora, sino todo lo contrario.

Para los tertulianos no hay nada sagrado, salvo la blasfemia, que baja a Dios, a la Virgen María y a todos los santos del cielo para ponerlos a parir. Si hubiera algo sagrado, que no lo hay, no estaría, desde luego, dentro de los templos: ni en las mezquitas, ni en las sinagogas, ni en las iglesias, ni en las pagodas. Si hay algo sagrado es el fuego. Pero no el fuego real, sino el fuego de la razón, como diría el oscuro filósofo griego Heraclito de Éfeso, del que se proclama fanático seguidor, porque el fuego de la razón es el único que arde incombustible.

Alguna vez se ha dicho y mantenido en la tertulia que la única iglesia que ilumina es la que arde, pero esta proclamación de piromanía no se orienta a rendirle culto al fuego purificador porque sí, ni a incendiar bosques ni a quemar iglesias como los viejos anarquistas anticlericales, que proclamaban, siguiendo a Bakunin, que el aliento destructivo era el único espíritu auténticamente creador, y, por lo tanto, poético,  o como hizo Eróstrato, que también era de Éfeso como el tenebroso filósofo, que decidió liberar a la diosa prisionera del templo, destruyendo la que era una de las siete maravillas del mundo antiguo, que dio pábulo a pavorosas llamaradas, el templo de Ártemis, Artémide o Artemisa, la diosa virgen y madre, por lo que hoy es recordado por algunos psicagogos, que utilizan su nombre para criminalizar una conducta humana aparentemente destructiva, pero en el fondo poética y creativa, que denominan complejo de Eróstrato.

-¡Hay que ser incendiarios! ¡Dinamiteros de la fe, de toda fe! Arenga entonces a los contertulios, uno de los cuales se retuerce el bigote y frunce el entrecejo en señal de desaprobación. El vate dinamitero habla como un iluminado, con un brillo incendiario en los ojos enrojecidos. No cejaremos hasta ver cómo arde Troya, ese matrimonio sagrado del Estado y el Capital, cara y cruz de la misma moneda. No queremos destruir los edificios, añade, sino la fe, que es el fundamento que los sustenta. Tampoco a las personas, sino la fe, maldita sea, que las fundamenta obligándolas a ser lo que son. Nos mueve el aliento creativo de la destrucción. 

La tertulia errante (detalle), Detritus (¿2017?)

Autor de un panfleto titulado “El quinto elemento”, lo ha leído en la tertulia con voz temblorosa, que no por ello ha dejado de retumbar en el café donde nadie se escandaliza de ninguna de las ocurrencias que se dicen y se oyen, sino que, quien más quien menos, las escucha, masca y considera.

-A la lista de los cuatro elementos de Empedoclés -él no dice nunca Empédocles, a la latina, sino siempre a la griega con acento agudo- que componen el mundo y que son sus cuatro pilares y  metáforas primordiales, a saber, aire, tierra, agua y fuego, bendito sea el fuego, hermanos, hay que añadir un nuevo y no menos fundamental elemento que abarcará y definirá todo, incluyendo y no excluyendo a ninguno de los anteriores. Postulo este quinto y definitivo elemento con toda la dignidad y rigor científico y filosófico que se merece. No viene a incrementar los cuatro existentes, sino a excrementarlos porque el elemento que propongo es, efectivamente, el excremento: la mierda.

-No estoy hablando -añade tras una breve pausa solemne en que se abre un silencio expectante de indignación y asombro de todos los contertulios- como vate venido a menos que utiliza una metáfora que escandalizará sólo a los burgueses biempensantes,  que son los que no piensan. No estoy hablando en sentido figurado, sino en sentido real, física- y químicamente puro. Apelo a los sentimientos más íntimos de los presentes. ¿Quién no ha sentido alguna vez en su vida que todo es...  una puta mierda? ¡Que levante la mano si hay alguien aquí presente que no se haya percatado de eso alguna vez en su vida! Y cuando digo todo, digo todo y abarco a todas las cosas que hay y que son lo que son, incluidas todas las personas a las que meto en el mismo saco, y yo, el poeta venido a menos, el poeta dinamitero, el primero entre ellas. Por muy grosero que pueda parecer este quinto elemento, es la esencia de la realidad que demuestra, al mismo tiempo, la falsedad del mundo.

El manifiesto, una vez leído, ha arrancado algunos aplausos incondicionales y alguna crítica que otra soterrada. El bohemio exaltado ha apurado el chupito de tequila de un trago, y acto seguido ha concluido perentorio: -Recordad, amigos, que ninguna futura eternidad va a devolvernos el momento presente si lo rechazamos.

jueves, 15 de enero de 2026

Teatrillo de variedades (IV)

13.- Pedofobia. Escribía J.M. de Prada en que “detrás de la abolición de la Navidad, cada año más palpable, hay odio a los niños”. Podíamos llamar a este odio, que también es temor por lo que representan las tiernas criaturas, pedofobia. Efectivamente, nuestra sociedad no es ni pederasta ni pedófila en el buen sentido de ambas palabras referidas a la infancia, al niño que todos llevamos dentro, ya sea bajo la sombra de Eros, el amor, o de la filía, la amistad. A medida las cosas van pasando, que son las cosas las que pasan y no el tiempo, la infancia, la pureza de nuestras almas se contamina, nos vemos obligados a pisotear, a violar, a matar el niño que llevamos dentro. Vivir es sobrevivir a un niño muerto, dice Sartre en su hagiografía de Jean Genet. Por eso no hay Navidad, ni (re)nacimiento que valga. Escribe, por su parte, el zamorano que cada vez que nace un niño “el palacio de Herodes se tambalea en sus cimientos”, “Herodes pierde un trozo de su reino”, “Herodes es condenado al destierro”, pero quizá debería decir mejor que cada vez que nace un niño nace con él un Herodes dispuesto a perpetrar la matanza de su inocencia. Herodes somos nosotros mismos, no hace falta ni decirlo.

14 ¿Dónde están los jefes, jefazos, jefecillos, jefezuchos y jefezuelos de antaño? ¿Dónde las jefas...? Parece que ya no hay jefaturas. ¿Vivimos en la divina y áurea acracia? Ni por asomo. ¿Qué es lo que  hay entonces? El acrónimo de un anglicismo: CEOS. Antaño los llamábamos ejecutivos, pero como no sonaba bien porque recordaba a “ejecutor” y “ejecución”, los anglosajones los llamaron chiefs, que era su 'jefes' pero en francés, pero al poco hicieron un tres en uno formando el Chief Executive Officer, una denominación que recogía al ejecutivo y al jefe que se querían disimular y, además le añadía, lo de oficial que sonaba poco menos que a militar. Pero lo último ha sido la gran operación de camuflaje que proporcionan las siglas iniciales: CEO. Las siglas, que son un comprimido de un concepto complejo, nos alejan de ese concepto disimulándolo, ocultándolo. Ahora ya no hay jefes ni jefas -tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando-, lo que hay son CEOS de ambos sexos y géneros que, como los antiguos ejecutivos, viven en un mundo de aviones privados, restaurantes de lujo galardonados con estrellas michelín, hoteles de cinco estrellas premium, y manejan cifras astronómicas, impensables para el común de los mortales, viviendo con el bien fundado temor temor de perderlo todo y con la obviedad -que a veces logran olvidar- de que todo eso no les pertenece, y que, como dice a veces la gente, aquí se va a quedar, no ya cuando ellos se mueran, que efectivamente no podrán llevárselo al otro mundo, sino mañana mismo, hoy mismo, cuando su dueño y señor les agradezca sus servicios prestados y les despida, descubriendo que los que más mandaban eran los más mandados. 
 
 
15.- Por un puñado de likes.  Los influencers y tiktokers hacen cualquier cosa por un puñado de likes -pronúnciese laix- y por aumentar así el número de followers, lo que se traduce no solo en fama personal y logro de un nombre propio generalmente ridículo y parlante  sino sobre todo en dinero. Algunos llegan a poner en riesgo su propia vida con tal de conseguir la imagen perfecta e impactante para subir a sus redes sociales, convencidos de que unos segundos de viralidad justifican cualquier imprudencia temeraria. Otros encuentran lo que no buscan, por ejemplo, la muerte por un selfie o autorretrato, como se decía antaño. Hay retos, en efecto, que se hacen virales en los que los participantes se juegan la vida: no buscan un logro deportivo ni la hazaña personal de superarse a sí mismos, sino grabar contenido -porque son creadores de contenido, es decir, contenedores de basura- para sus redes sociales, por lo que algunas escenas pensadas para generar visitas y likes, terminan como no podía ser menos en tragedia. 
 

16.- Quien contamina paga. Recibo una carta certificada del ayuntamiento de la localidad en la que vivo comunicándome el basurazo, el nuevo impuesto de recogida y tratamiento de los residuos, en la que me informan de la 'nueva tasa de gestión de residuos', que responde, dicen, a la obligación de que los costes sean sufragados por quienes los generan, conforme al principio de “quien contamina paga” recogido en la legislación europea y española. Recuerda aquello de que 'el que rompe paga y se lleva los platos rotos'. ¿Es justo que quien contamine pague para librarse así de la contaminación que ha producido? Y la pregunta me lleva a la vieja consideración religiosa de que puedo pecar (o contaminar) si pago por ello comprando una bula de indulgencia, como hacían los pudientes -no todo el mundo podía, es decir, había que tener dinero para poder- que se saltaban el ayuno en Cuaresma y comían carne previa compra de una bula de indulgencia, un documento papal que perdonaba penas temporales por pecados confesados a cambio de dinero destinado a obras benéficas como eran las cruzadas por ejemplo. Genero basura (o residuos, como dice el ayuntamiento), pero, si pago por ello, purgo el pecado cometido de contaminación. No dejo de contaminar, que sería lo propio, sino que pago para seguir contaminando. A todo esto, no perdamos de vista el significado del verbo 'pagar', que todo el mundo entiende, y su etimología, que aquí se revela bien clara: hacer la paz, apaciguar, apagar. El dinero me permite seguir pecando, seguir contaminando, siempre que lo pague.
 
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 “-Manu, no la pierdes... la ilusión, digo”. 
 
Es lo que decía el anuncio entrañable -hay que verlo completo- de la lotería de Navidad de 2014, el mejor sin duda, que todavía sigue emocionando a los más duros y su mensaje de compartir el décimo de la ilusión. Su mensaje es que no hay que perder nunca la ilusión, que hay que compartirla. La lotería no se inventó para enriquecer al personal, sino al fisco, que es el único que juega todos los números y que, por lo tanto, gana siempre porque nunca pierde. Hay cien mil números de cinco cifras en juego que van desde el 00000 hasta el 99.999. Si yo juego un décimo de uno de esos números, que cuesta 20 euros, tengo una posibilidad entre cien mil de que me toque el premio gordo en la lotería de Navidad, que son 400.000 euros (que se quedan en 328.000 con la mordida de la Hacienda del Estado). Uno podría comprar todos los boletos para asegurarse así el premio Gordo, pero no sería un buen negocio porque debería para ello invertir dos millones de euros. No merece la pena invertir tanto dinero para ganar menos de la mitad de la mitad de lo que ha invertido. Esto nos da ya una idea de la gran estafa que es la lotería nacional, ese invento del Estado para sacarnos el dinero a la mayoría con la excusa de enriquecer a unos pocos. Uno juega a la lotería para ganar dinero, pero para eso debe gastarse veinte euros en un décimo. Hay más premios, y hay aproximaciones y, con un poco de suerte, puedes ganar la devolución del décimo si la cifra final del número jugado coincide con la del gordo. Eso me ha pasado a mí mismo este año, que caí en la trampa de adquirir un décimo y me tocó la devolución. Cuando fui a cobrarlo, es decir, a recuperar los veinte euros que había invertido, el lotero me dijo que si quería a cambio un décimo de la lotería de El Niño. Le dije que no, que me devolviera los veinte euros. Una y no más, santo Tomás. 
 
 

miércoles, 14 de enero de 2026

Teatrillo de variedades (III)

9.- El valor del dinero. No es que los precios suban, como a veces dice la gente escandalizada, es que el dinero cada vez vale menos, aunque cada vez haya, paradójicamente, más dinero circulando. Pero la mayor parte del dinero existente es una creación de los bancos que otorgan préstamos que constituyen una deuda que debe ser resarcida con el tiempo y con creces, que son los intereses. Con cada préstamo que se contrae se incorpora más capital al mercado -se fabrica más dinero-; y, con cada nueva incorporación de nuevo capital, el capital anterior existente comparte y reparte su valor con el dinero de nueva creación salido de la pura nada, por lo que el dinero cada vez vale menos, lo que hace que aumente la deuda, que es la esencia del dinero, que se amortiza con el tiempo que el propio dinero crea para amortizarse. El crédito que nos conceden origina la crisis porque para darnos un préstamo, tienen que inventar ese dinero; y cuando más dinero inventan y sale al mercado más aumenta la inflación y más baja el valor del dinero, lo que hace que el precio que tenía un producto, inestable por naturaleza, tenga tendencia generalmente al alza. La tendencia a la baja es teóricamente posible cuando hay superproducción y escasa demanda, pero en la práctica no es muy frecuente. Perdónanos nuestras deudas, Señor, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, se rezaba antes. Pero ahora no hay perdón de deuda que valga, porque si se condonara la deuda, se iría al infierno el sistema económico financiero planetario.  

10.- Apunte sobre fraude electoral: . Hay quien afirma que hubo “fraude electoral” en las últimas elecciones por el amaño de algunas papeletas. No voy a entrar en el detalle. Al margen de quién lo dice y del número de papeletas introducidas fraudulentamente en la urna y o bien en el cómputo, que no viene al caso, es cierto en cualquier situación: las elecciones siempre son un fraude porque los elegidos no representan a nadie, ni a sus electores ni a sí mismos siquiera, sino, en el mejor de los casos, a la formación política a la que pertenecen, subvencionada por el Estado y el Capital a su servicio. 

 

11- Polimatía. Contra el vicio erudito de acumular conocimientos, lo que se llamó polimatía en griego o erudición que abarca múltiples y muy diversos conocimientos científicos, hay un remedio al alcance de cualquiera consistente en desembarazarse de lo que uno, mal que le pese, está constitucionalmente preñado, vaciándose de las ideas previas recibidas y acumuladas que se convierten en costras que nos convierten en crustáceos. Escribía Heraclito (en traducción de J. D. García Bacca): La erudición en muchas cosas no enseña a entender ninguna, que, en caso contrario, hubiera enseñado a Hesíodo, a Pitágoras, a Jenófanes y a Hecateo. Arremete el filósofo oscuro más claro que el agua de Éfeso contra algunos sabios y científicos de su tiempo. Especialmente nos interesa su ataque a Pitágoras, que entre nosotros es el representante de la Matemática y las llamadas Ciencias Exactas ya que “al racionalizar o aplicar un lógos a las cosas y sus movimientos -como escribe García Calvo- oculta el lógos o o razón contradictoria que las constituye, en cuanto que presenta la contradicción como harmonía, y así (…) se revela la Ciencia positiva, no menos que la Retórica, como instrumento de engaño para los hombres”. 

12 ¡Toma ultrafalso y requetefalso! Al parecer, la Inteligencia Artificial Grok de X, antes tuíter, la plataforma más gamberra que hay, está editando fotos para poner a la gente en bikini y al parecer mujeres y niñas desnudas también a petición, y esto es una sexualización terrible. Hay que hacer algo rápidamente. Una solución propuesta por el primerministro británico, cuyo nombre propio poco importa, es prohibir dicha red social en el Reino Unido por los deepfakes -imágenes, vídeos o audios que son editados o generados utilizando herramientas de inteligencia artificial, y que pueden mostrar personas reales o inexistentes en situaciones que no han protagonizado, confundiéndose la realidad con la ficción- que publica y que están molestando a mucha gente. Así le ha replicado desde la plataforma algún tuitero:  ¡toma deepfake, ultrafalso y requetefalso primerministro!​ 

 

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Durante la Gala Especial de Nochevieja del 31 de diciembre de 1985 -va a hacer ya cuarentayún años, madre mía, de aquello- la actriz y cantante ya fallecida Concha Velasco celebraba la entrada de España en la Comunidad Económica Europea, hoy rebautizada como Unión Europea, denominación que oculta el adjetivo esencial  “económica”, como si fuera un espíritu político puro y disimula el término original de 'Mercado Común' -la política es el disfraz de la economía- con un optimismo por todo lo alto que hoy nos resulta sarcástico al par que escandaloso. Comenzaba brindando y cantando la siguiente copla: “Señoras y señores, / alcemos nuestras copas; / con todos los honores, / brindemos por Europa”. Y a continuación, con unos pentasílabos perfectos: “Por obra y arte / de un compromiso / ya somos parte / del paraíso”: Al final del vídeo canta con una estudiada coreografía el tema pegadizo que hoy nos hace avergonzarnos: "Que viva el IVA, ay, que viva el IVA, que viva el IVA, ay que voy, que voy..." El IVA, por si alguien a estas alturas ignora lo que esconde el engendro cuya imposición se celebraba con burbujas de champán, es el acrónimo del Impuesto de Valor Añadido que con el año 1986 entraba en vigor en las Españas y sigue vigente hasta la fecha. El Estado, a través del Ente Público que es RTVE, nos convencía de cualquier cosa, capaz como era de hacernos comulgar con la imposición de una rueda de molino como si fuera la hostia, y lo peor de todo es que la gente en el plató aplaudía a rabiar a la gran artista vendida al Régimen. 

 

martes, 13 de enero de 2026

Teatrillo de variedades (II)

5.- En blanco-y-negro y en color. Cuando la televisión era en blanco y negro en los años sesenta, la vida, en contraposición, parecía que era en color. Ahora que la televisión es en color y en pantalla cada vez más grande, la vida resulta en contrapartida en  blanco y negro, grisácea, anodina. 
  
6.- Hay un misil hipersónico ruso, de nombre Oréshnik o algo así, sofisticado cohete capaz de transportar ojivas atómicas, que tiene a su alcance a tiro todas las capitales de la UE en menos de 20 minutos amenazándonos con el apocalipsis nuclear y obligándonos a rearmarnos y a enviar tropas de paz a Ucrania. Es un arma capaz de impactar a diez veces la velocidad del sonido, imposibilitando su interceptación. Pero, más que un arma convencional tan devastadora como un ataque nuclear, es una clara advertencia a los aliados de la OTAN que ha destrozado el mito de la superioridad tecnológica occidental y que revela que la física, que avanza que es una barbaridad -la magnetohidrodinámica (MHD), la tecnología subyacente a estos misiles- prevalece sobre las resoluciones diplomáticas. 
 

7.- Enmerdificación (o, más vulgar, enmierdificación) es el neologismo tecnológico que mejor define el momento actual. Es un préstamo, obviously, del inglés 'enshittification' referido al rápido y profundo deterioro de las plataformas y servicios de Internet que todos conocemos, desde Facebook, X y Google hasta Amazon, Apple o TikTok. El término lo acuó el canadiense Cory Doctorow, activista en defensa de los derechos de los internautas, ingeniero informático, periodista y escritor de ciencia ficción que ha publicado en EEUU el libro Enshittification: Why Everything Suddenly Got Worse and What To Do About It, que pretende explicarnos por qué todo empeoró de repente y a decirnos qué se puede hacer al respecto que al parecer va a editarse en España a lo largo del año en curso del Señor. La enmerdificación de la calidad de las plataformas digitales se produjo, según él, cuando dichas plataformas comenzaron a "priorizar la extracción de beneficios económicos" sobre el valor que estas tenían para los usuarios, es decir, cuando entró el dinero, que es mierda, a enmerdarlo todo, dicho con palabras más corrientes.  Inicialmente estas plataformas eran buenas para los usuarios -mucho suponer, pero bueno- que ofrecían servicios gratuitos o baratos para atraer usuarios, atraídos estos como moscas a la miel la plataforma empieza a atraer clientes comerciales tales como anunciantes o vendedores y finalmente, en un tercer y último estadio, la plataforma enriquece a sus accionistas, dejando solo la funcionalidad mínima para mantenerse en pie.
 
  
8.- Échale realities a la realidad, a ver si así cuela, para que cuele: Un reality show (o telerrealidad) es un género televisivo que muestra situaciones de la vida real, usando a personas corrientes y molientes (no actores profesionales) en situaciones “reales” como si fueran la vida cotidiana, sugiriendo así, de paso, que la vida cotidiana es un reality show y las personas comunes actores semiprofesionales, mostrando su convivencia cotidiana ante las cámaras y exhibiendo las glorias y las miserias de su vida privada personal. Su objetivo es generar empatía o morbo mostrando "hechos reales" o ficticios que se presentan como resales, como si fueran la vida cotidiana en la que los participantes se relacionan, compiten entre sí o colaboran, amigándose o enemistándose como en la supuesta vida real. Caben todo tipo de encierros, competencias, búsquedas de parejas o aventuras en islas misteriosas... Pretenden enganchar al público para que se convierta en audiencia y videncia a través de la emoción, el conflicto y la identificación con los personajes. 
 

Se viralizó el año pasado el vídeo y las imágenes de la actuación del rapero negro afroamericano y su señora la arquitecta australiana Bianca -contrastan no sólo por el color de su piel, tan negro él y tan blanca ella, sino por el atuendo- en la alfombra roja de los premios Grammy 2025. Él portaba un conjunto de camiseta y pantalón básico de color negro, así como unas gafas oscuras. Ella posaba con un abrigo de pieles negras que, después de despojarse de él ante las cámaras, mostraba tras una malla que transparentaba toda su anatomía tanto por detrás como por delante sin ropa interior ninguna, como Dios la trajo al mundo, sin dejar nada a la imaginación. El rapero exhibía así a su hembra que dejaba que la viera todo el mundo, pero que no la tocara nadie: se ve pero no se toca.
 

 

lunes, 12 de enero de 2026

Teatrillo de variedades (I)

1.- El hogar. En la caverna de Platón en la que (sobre)vivimos la realidad virtual imaginaria que proyectan nuestras pantallas -la pequeña,  con sus hasta cien pulgadas en algunos casos, se parece cada vez más a la gran pantalla de las salas cinematográficas- suplanta a la realidad real exterior a la caverna ofreciéndonos una experiencia sugerente de inmersión en una realidad irreal que no es la nuestra, esencialmente falsa, como en este ejemplo que se propone visualmente a continuación, en el que podemos ver el fuego de una chimenea, cuyas llamas y crepitación -visión y sonido- centran nuestra atención, pero ya no nos calientan, porque en el salón ya no hay ningún fuego que atizar más que el que proyecta el televisor. Sustituimos las cosas por sus imágenes, esto es, por sus ideas.
  
 
2.- Hay que actualizarse y ponerse al día, sustituyendo, como nos propone la siguiente viñeta, las rayas blancas de la negra piel de la cebra, porque las cebras, dicho sea de paso, son negras con rayas blancas y no al revés como a veces se cree erróneamente, rayas que son únicas en cada individuo de esa especie, como nuestra huella dactilar, por el código de barras, que es el sistema de identificación visual de las cosas convertidas en productos de forma legible por escáneres que nos dan información sobre su origen, fabricante, y el artículo en sí, lo que facilita el seguimiento de su huella digital y su proceso comercial. Desconozco la autoría del meme, que se ha vuelto viral y compartido en muchas plataformas sin una atribución consistente, lo que hace que sea difícil establecer su origen original, valga la redundancia. La cebra moderna, que debería tener un pelaje oscuro en lugar de blanco, le dice a la tradicional de toda la vida que debería adoptar las nuevas tecnologías y evolucionar con los tiempos no quedándose anticuada o sin actualizar.  Ella, más moderna y aun posmoderna, se ha desprendido sin embargo de las rayas características. Ya no es una cosa -incluidos los seres vivos en la denominación- sino un producto de la consumer society. No es que haya que actualizarse o morir, como se decía antes, sino que actualizarse es morir.

 
  
 3.- Persépolis en llamas. El ayatola o ayatolá, que de ambas formas se puede denominar a la máxima autoridad religiosa entre los chiítas islámicos, cuyo nombre significa en árabe clásico “señal de Dios”, Alí Jamenei en su primera declaración pública tras dos semanas de protestas masivas por todo Irán, ha dicho en la televisión estatal que el régimen islámico logró implantarse a través de la sangre de los que dieron su vida por él, que costó mucho conseguirlo, que no darán ni un paso atrás, y que a partir de hoy el ejército tomará las calles. Y advierte: «cualquiera que proteste en una vía pública, será fusilado».  Buena ocasión para releer Persépolis, de la autora franco-iraní Marjane Satrapi, y recordar lo que decíamos a propósito de unas declaraciones de la autora en El mensaje de Marjane Satrapi.
 
4.- Europa nos está matando. Europa -en realidad la UE, acrónimo de la Unión Europea- nos está matando, dicen estos ganaderos cántabros. La proclamación surge de una protesta denominada la tractorada que ha invadido las calles de Santander contra una decisión de la UE que es el tratado del Mercosur. Al margen de esa protesta, la proclama es verdadera. Frente a esa Europa matadora se esgrimen, sin embargo, dos banderas que también nos matan, una nacional (porque España también nos mata) y otra autonómica (porque Cantabria también nos está matando). Los gobiernos, desde el municipal hasta el europeo, pasando por el autonómico y el nacional, todos ellos democráticos como Dios manda, es decir, elegidos por el pueblo, esas abstracciones autoinfligidas, son los verdugos encargados de nuestra ejecución.   
 

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El cuarteto femenino Salut Salon de música de cámara de Hamburgo, formado por un piano, un violonchelo y dos violines, interpreta para todos ustedes un fragmento de una de las cuatro estaciones del gran músico barroco Antonio Vivaldi, El Verano, que se convierte en el escenario en una trifulca competitiva de este cuarteto de gran virtuosismo y un sentido del humor muy especial.