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miércoles, 14 de enero de 2026

Teatrillo de variedades (III)

9.- El valor del dinero. No es que los precios suban, como a veces dice la gente escandalizada, es que el dinero cada vez vale menos, aunque cada vez haya, paradójicamente, más dinero circulando. Pero la mayor parte del dinero existente es una creación de los bancos que otorgan préstamos que constituyen una deuda que debe ser resarcida con el tiempo y con creces, que son los intereses. Con cada préstamo que se contrae se incorpora más capital al mercado -se fabrica más dinero-; y, con cada nueva incorporación de nuevo capital, el capital anterior existente comparte y reparte su valor con el dinero de nueva creación salido de la pura nada, por lo que el dinero cada vez vale menos, lo que hace que aumente la deuda, que es la esencia del dinero, que se amortiza con el tiempo que el propio dinero crea para amortizarse. El crédito que nos conceden origina la crisis porque para darnos un préstamo, tienen que inventar ese dinero; y cuando más dinero inventan y sale al mercado más aumenta la inflación y más baja el valor del dinero, lo que hace que el precio que tenía un producto, inestable por naturaleza, tenga tendencia generalmente al alza. La tendencia a la baja es teóricamente posible cuando hay superproducción y escasa demanda, pero en la práctica no es muy frecuente. Perdónanos nuestras deudas, Señor, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, se rezaba antes. Pero ahora no hay perdón de deuda que valga, porque si se condonara la deuda, se iría al infierno el sistema económico financiero planetario.  

10.- Apunte sobre fraude electoral: . Hay quien afirma que hubo “fraude electoral” en las últimas elecciones por el amaño de algunas papeletas. No voy a entrar en el detalle. Al margen de quién lo dice y del número de papeletas introducidas fraudulentamente en la urna y o bien en el cómputo, que no viene al caso, es cierto en cualquier situación: las elecciones siempre son un fraude porque los elegidos no representan a nadie, ni a sus electores ni a sí mismos siquiera, sino, en el mejor de los casos, a la formación política a la que pertenecen, subvencionada por el Estado y el Capital a su servicio. 

 

11- Polimatía. Contra el vicio erudito de acumular conocimientos, lo que se llamó polimatía en griego o erudición que abarca múltiples y muy diversos conocimientos científicos, hay un remedio al alcance de cualquiera consistente en desembarazarse de lo que uno, mal que le pese, está constitucionalmente preñado, vaciándose de las ideas previas recibidas y acumuladas que se convierten en costras que nos convierten en crustáceos. Escribía Heraclito (en traducción de J. D. García Bacca): La erudición en muchas cosas no enseña a entender ninguna, que, en caso contrario, hubiera enseñado a Hesíodo, a Pitágoras, a Jenófanes y a Hecateo. Arremete el filósofo oscuro más claro que el agua de Éfeso contra algunos sabios y científicos de su tiempo. Especialmente nos interesa su ataque a Pitágoras, que entre nosotros es el representante de la Matemática y las llamadas Ciencias Exactas ya que “al racionalizar o aplicar un lógos a las cosas y sus movimientos -como escribe García Calvo- oculta el lógos o o razón contradictoria que las constituye, en cuanto que presenta la contradicción como harmonía, y así (…) se revela la Ciencia positiva, no menos que la Retórica, como instrumento de engaño para los hombres”. 

12 ¡Toma ultrafalso y requetefalso! Al parecer, la Inteligencia Artificial Grok de X, antes tuíter, la plataforma más gamberra que hay, está editando fotos para poner a la gente en bikini y al parecer mujeres y niñas desnudas también a petición, y esto es una sexualización terrible. Hay que hacer algo rápidamente. Una solución propuesta por el primerministro británico, cuyo nombre propio poco importa, es prohibir dicha red social en el Reino Unido por los deepfakes -imágenes, vídeos o audios que son editados o generados utilizando herramientas de inteligencia artificial, y que pueden mostrar personas reales o inexistentes en situaciones que no han protagonizado, confundiéndose la realidad con la ficción- que publica y que están molestando a mucha gente. Así le ha replicado desde la plataforma algún tuitero:  ¡toma deepfake, ultrafalso y requetefalso primerministro!​ 

 

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Durante la Gala Especial de Nochevieja del 31 de diciembre de 1985 -va a hacer ya cuarentayún años, madre mía, de aquello- la actriz y cantante ya fallecida Concha Velasco celebraba la entrada de España en la Comunidad Económica Europea, hoy rebautizada como Unión Europea, denominación que oculta el adjetivo esencial  “económica”, como si fuera un espíritu político puro y disimula el término original de 'Mercado Común' -la política es el disfraz de la economía- con un optimismo por todo lo alto que hoy nos resulta sarcástico al par que escandaloso. Comenzaba brindando y cantando la siguiente copla: “Señoras y señores, / alcemos nuestras copas; / con todos los honores, / brindemos por Europa”. Y a continuación, con unos pentasílabos perfectos: “Por obra y arte / de un compromiso / ya somos parte / del paraíso”: Al final del vídeo canta con una estudiada coreografía el tema pegadizo que hoy nos hace avergonzarnos: "Que viva el IVA, ay, que viva el IVA, que viva el IVA, ay que voy, que voy..." El IVA, por si alguien a estas alturas ignora lo que esconde el engendro cuya imposición se celebraba con burbujas de champán, es el acrónimo del Impuesto de Valor Añadido que con el año 1986 entraba en vigor en las Españas y sigue vigente hasta la fecha. El Estado, a través del Ente Público que es RTVE, nos convencía de cualquier cosa, capaz como era de hacernos comulgar con la imposición de una rueda de molino como si fuera la hostia, y lo peor de todo es que la gente en el plató aplaudía a rabiar a la gran artista vendida al Régimen. 

 

jueves, 5 de junio de 2025

Pareceres LXXVII

376.- Aniversario de un Estado. Pocas veces puede determinarse con exactitud el día, mes y año de la fecha del nacimiento de un Estado como en el caso de Israel, que fue el 14 de mayo de 1948. El gran Eduardo Galeano nos habla de lo que sucedió al poco de su fundación: “Pocos meses después, ya había más de ochocientos mil palestinos expulsados, y más de quinientas aldeas demolidas”. Con la magia de las palabras Galeano resucita esas aldeas muertas sin nombre: “Esas aldeas, donde crecían los olivos, las higueras, los almendros y los árboles frutales, yacen sepultadas bajo las autopistas, los centros comerciales y los parques de diversiones”. Sus palabras hacen que revivan efectivamente en nuestra imaginación esas aldeas para,  a continuación, darles un baño de realidad y enterrarlas bajo autopistas, centros comerciales y parques temáticos, apareciendo nuevos nombres para rebautizar el mapa. Prosigue Galeano: “Ya poca Palestina queda. La implacable devoración del mapa invoca títulos de propiedad, generosamente otorgados por la Biblia, y se justifica por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió”. Y concluye: “La cacería de judíos fue, siempre, una costumbre europea; pero los palestinos pagan esa deuda ajena”. Se ha dicho muchas veces que la víctima se convierte en verdugo invirtiéndose los papeles. No es solo cuestión de que pase el tiempo: es una cuestión de dialéctica hegeliana.
 

377.- Hombres de poca fe. Reivindicar ese título no es un blasón de infamia, sino todo lo contrario: una descripción de la que no hay ni que enorgullecerse ni avergonzarse mucho tampoco. Declarando y asumiendo, pues, que somos gentes de poca fe, no tenemos muchos motivos para creer, por no decir que no tenemos ninguno en absoluto. Hay que tener fe en algo, dicen sin embargo los evangelistas del orden establecido en el estado en el que estamos (statu quo), porque la fe en lo que somos es lo único que sostiene el entramado insostenible del tinglado esencialmente ontológico e inestable en el que estamos inmersos. Desprovistos de la virtud teológica, no creemos en el Hombre con mayúscula ni en la Humanidad, que son reencarnaciones de Dios, como dicen los que han divinizado al homo sapiens-que-no-sabe-nada-y-no-tiene-el-coraje-de-reconocerlo ni, mucho menos, en nosotros mismos. Simplemente no tenemos la mucha fe que hay que tener en la realidad, nuestra cruz, para sostenerla, lo que no nos da motivos por otra parte ni para ser ni pesimistas ni optimistas.  
 

378.- Normalizando anomalías. El hecho de que se hayan considerado más graves de lo que eran gripes, catarros, resfriados y virus estacionales varios en general, y menos graves de lo que son y se hayan normalizado ictus, infartos, cánceres varios y autismos revela lo profundamente enferma y manipulada que está esta sociedad nuestra, medicalizada en exceso innecesariamente, que puede dar importancia a lo que es trivial y quitársela, sin embargo, a lo que salta a la vista que es más grave e inaudito. Hasta tal punto hemos normalizado que mueran inexplicablemente en la flor de la vida, como solía decirse, gente que no estaba previamente enferma, que ya no sabemos distinguir lo que tiene importancia de lo que no. La IA nos dice que, efectivamente, los ictus están aumentando en los jóvenes, aunque sigue siendo competencia de los mayores de 65 años. Incluso nos da el dato de que se ha observado un aumento del 25% de estos casos en personas comprendidas entre los 20 y los 64 años, y se lo achacan al aumento de la obesidad y la hipertensión, a los hábitos de vida poco saludables (tabaquismo, consumo de alcohol y drogas, falta de ejercicio físico...), estrés psicosocial, e incluso mayor diagnóstico. La multicausalidad, como se ve, pretende explicar un fenómeno que, de este modo, queda irremediablemente inexplicado, porque todas esas causas las ha habido siempre tanto o más que ahora mismo, y estas cosas no pasaban, como dice la gente a nuestro alrededor. Frente a eso, la IA normaliza el problema con afirmaciones como que el ictus no es exclusivo de personas mayores, por lo que pueden producirse en personas menores. ¿Por qué será? 

379.- Izquierda y derecha. Dicen los analistas de la política nacional carpetovetónica de la España profunda de los carpetanos y los vetones prerromanos manteniendo la necia dicotomía izquierda/derecha, que la diestra está a la que salta de la ofensiva y la siniestra, que gobierna, a la defensiva que salta. La derecha que se opone a la izquierda que gobierna dice, y es verdad, que la mafia está instalada en el Estado (=es el Estado), y que ella está dispuesta a desalojarla si se le otorga la victoria en las urnas. La izquierda, por su parte, a través de la vocera del ejecutivo, dice que la derecha, mediante la estrategia del caos, busca “verter una cascada de fango para tapar que hay un país que crece y que progresa”. Hay una batalla de relatos: el gobierno está ahí para que no esté la oposición, que es peor. Se habla de la Máquina de Fango, de las cloacas, que son el Estado Profundo, o sea el Estado mismo, es decir, los poderes fácticos. Lo que se juega, detrás de la batalla de relatos, es la toma del poder político, no nos engañemos. La izquierda acusa a la derecha de fascista porque si la acusase de lo que es, neoliberal y atlantista, como dice Diego Fusaro, se acusaría a sí misma también; y si la derecha dejase de acusar a la izquierda de comunista y la acusase de atlantista y neoliberal, estaría retratándose patéticamente a sí misma. Derecha e izquierda, conviene repetirlo porque se nos olvida a menudo, son expresiones aparentemente contrapuestas de lo mismo: del capitalismo y del imperialismo, del capital y del Estado. 
 
380.- Fraude electoral. El ministro de transportes del gobierno progresista de las Españas, perteneciente al Partido ¿Socialista? ¿Obrero? Español ha reprendido al portavoz del Partido ¿Popular? reprochándole que sus principios estén, con una imagen propia de costurero, "a la altura del dobladillo del pantalón” por haber difundido la teoría conspirativa de que hubo fraude electoral en las últimas elecciones generales celebradas en julio de 2023, cuando están los datos según las agencias verificadoras avalados sin fisuras por los organismos competentes. Si utilizamos la definición más comúnmente aceptada, el fraude electoral es la alteración de la voluntad individual o colectiva de los electores. Podría deberse, dentro de una amplísima casuística, a compra de votos, a la adulteración de las actas modificando los resultados, a la manipulación electrónica de los datos o del voto por correo, al soborno de quienes computan los sufragios, a votos de personas fallecidas... y a mil causas más que no vienen al caso. Pero todos estos supuestos parten del convencimiento de que el voto es la expresión de una voluntad individual que sabe lo que quiere y que, por la suma de otras individualidades, se convierte en colectiva y se impone por mayoría que no por mejoría a toda la población. ¿Hubo fraude electoral en los pasados comicios? Por supuesto, porque todas las elecciones son un engaño fraudulento. El auténtico fraude electoral o pucherazo que se produce en todos y cada uno de los procesos democráticos es reducir la voluntad al voto, el pueblo a la condición de electorado que cree saber lo que le conviene, cuando lo que le conviene es otra cosa -porque como dijo Jesucristo en la cruz, y son divinas palabras, que diría Valle-Inclán: Pater, dimitte illis; non enim nesciunt quid faciunt ('Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen'). No saben, en efecto, lo que votan.