sábado, 22 de febrero de 2025
viernes, 21 de febrero de 2025
El agua de Portland (Oregón)
Todo ocurrió cuando las cámaras de seguridad, malditos sean los ojos panópticos y ciegos a través de los que nos controla el Gran Hermano, o sea, Dios o el Estado, que viene a ser lo mismo. Esos ojos ciegos que todo lo quieren ver captaron el momento en el que un niño, al que le apretaban las ganas de mear y creía que nadie lo veía, se sacaba el pitilín y se ponía a orinar tan rica- y descuidadamente, como el Manneken Piss* u hombrecito meón bruselense, sobre una de las represas de agua destinada al consumo humano que hay en la ciudad de Portland (Oregón, Estados Unidos de América).
Las imágenes, filtradas ipsofacto a la opinión pública, ese engendro del Poder que son las masas manipuladas por los medios de (in)comunicación, esto es, mediatizadas y desprovistas así del sentido común de la razón, causaron un sentimiento general de “repulsa” al pensar que esa agua acabaría directamente en los grifos de sus casas y, al menor descuido, en sus estómagos. De poco sirvió que las autoridades sanitarias afirmaran por activa y por pasiva que una cantidad tan insignificante de ácido úrico diluida en una cantidad tan ingente de líquido elemento compuesto de dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, no entrañaba riesgo ni peligro alguno para la salud.
El rechazo de la opinión pública fue tal que las autoridades decidieron finalmente vaciar esa presa: estamos hablando de treinta millones de litros de agua potable, que se dice pronto y no es moco de pavo, cuando en el mundo tantos y tantos millares de personas no tienen agua corriente en sus casas. Esta medida, totalmente exagerada, como algunos vecinos, a la sazón muy pocos, han reconocido, no tiene en cuenta que son muchos los animales que hacen sus necesidades en esa presa, tanto aguas menores como mayores, o que incluso mueren en ellas, por no hablar de todos los que antes y después han hecho lo mismo que ese niño, ponerse a orinar de pie o bien agachándose, con la diferencia de que no han sido captados por el Ojo de Dios que casi todo lo ve, la cámara de videovigilancia. ¡Necios!
Ellos se han perdido la ricura del sabor del agua de Portland (Oregón), que ya incolora, inodora e insípida no sabe a nada. Si la hubieran probado, habrían comprobado que sabía un poco a zarzaparrilla, y era porque un niño, bendito de Dios, había derramado el largo chorro de la lluvia de oro de su meada en ella.
*El Manneken Pis es una estatuilla de bronce de Jérôme
Duquesnoy el Viejo (1570-1641) de poco más de medio metro
de estatura emplazada en el centro histórico de Bruselas a comienzos del
siglo XVII que representa a un niño pequeño desnudo orinando dentro del
cuenco de la fuente, que se ha convertido en uno de los símbolos
emblemáticos de esa ciudad, que, según la inevitable Güiquipedia
simboliza "el espíritu independiente de sus habitantes".
jueves, 20 de febrero de 2025
Qualsevol nit pot sortir el sol
"Qualsevol nit pot sortir el sol" es una de las canciones más bellas que conozco, tanto por su letra como por su música. Con aire de nana, es una invitación -pero no a dormir, sino a despertar y a soñar despiertos- cantada y compuesta hace cincuenta años, en 1975, en catalán por Jaume Sisa, el cantante galáctico, que narra desde el comienzo una fiesta a la que van llegando todos los invitados: se mezclan en ella fundiéndose y confundiéndose los personajes de ficción de la infancia tanto del folclore popular como de la cultura de masas. Por aquí desfilan el hombre del saco, Caperucita Roja, Popeye, los tres cerditos, los Reyes Magos, Charlot… Y cuando ya han llegado todos los invitados la canción se cierra con una apelación al oyente: sólo faltas tú.
hi ha la lluna que fa llum, /els convidats van arribant /i van omplint tota la casa / de colors i de perfums. / Heus aquí a Blancaneus, / en Pulgarcito, els tres porquets, / el gos Snoopy i el seu secretari /Emili, i en Simbad, / l'Ali-baba i en Gullivert.

miércoles, 19 de febrero de 2025
¡Urdaibai no se vende!
martes, 18 de febrero de 2025
La moza que tenía miel en el culo
La expresión castellana “luna de miel”, que es un préstamo del inglés “honeymoon”, donde está atestiguada desde 1546, relaciona entre nosotros la miel con los placeres del amor. “Luna” es sinónimo de mes lunar o lunación, es decir, del tiempo comprendido entre dos conjunciones consecutivas de la Luna con el Sol, que suele ser 29 días y pico. La miel hace referencia a la dulzura de ese período en que los recién casados se aíslan del mundo y emprenden un viaje para consagrarse a los deleites afrodisiacos.
lunes, 17 de febrero de 2025
Chascarros y chascarrillos
domingo, 16 de febrero de 2025
Amerika
La banda alemana de música metalera y resonancias wagnerianas Ramstein le dedica esta canción a los Estados Unidos de América, cuyos habitantes se refieren a su país como "América", usando la sinécdoque del todo por la parte para referirse con el nombre que designa a todo el continente a un solo país, el suyo, dentro de él, lo que resulta ofensivo para el resto de los americanos tanto del norte como del centro y del sur, y cuyo estribillo en la lengua del Imperio es "We're all living in Amerika" (Vivimos todos en América; o mejor, en Estados Unidos), a lo que añaden en su lengua germánica no sin ironía: "Amerika ist wunderbar!" (América, o sea USA, es maravillosa).
Este tema satírico, que como dice la propia letra no es una canción de amor, fue publicado por la banda en 2004, pero sigue veintiún años después plenamente vigente, tras las elecciones norteamericanas, cuyo ganador ha prometido "make America great again", volver a hacer a los Estados Unidos de América grandes otra vez en todo el universo mundo.
He aquí la letra en traducción española:
Todos vivimos en Estados Unidos. /
Estados Unidos es maravilloso. / Estados Unidos, Estados Unidos.
Cuando hay baile, yo quiero dirigirlo, / aunque tú gires solo. / Déjame controlarte un poco, / te enseñaré cómo hacerlo bien. / Formamos una comparsa encantadora, / La libertad suena en todos los violines. / La música viene de la Casa Blanca / y delante de París está Mickey Mouse.
Todos vivimos en Estados Unidos. / Estados Unidos es maravilloso. / Estados Unidos, Estados Unidos.
Conozco pasos que son muy útiles / y te protegerán de los pasos en falso. / Y el que al final no quiera bailar, / aún no sabe que tiene que bailar. / Formamos una comparsa encantadora, / Te mostraré el rumbo. / Papá Noel viene a África / y frente a París está Mickey Mouse.
Todos vivimos en Estados Unidos. / Estados Unidos es maravilloso./ Estados Unidos, Estados Unidos.
Coca-Cola, Wonderbra.
Todos vivimos
en Estados Unidos,/ Estados Unidos, Estados Unidos./ Esta no es una
canción de amor. / Esta no es una canción de amor. / No canto en mi
lengua materna. / No, esta no es una canción de amor.
Todos vivimos en Estados Unidos. /
Estados Unidos es maravilloso. / Coca-Cola, a veces guerra.
Todos
vivimos en Estados Unidos, / Estados Unidos, Estados Unidos.
sábado, 15 de febrero de 2025
¿Dónde está el infierno?
viernes, 14 de febrero de 2025
El dinero que mueve el Amor (por San Valentín)

jueves, 13 de febrero de 2025
Como Ulises, la mar, la vela y la estrella.
“Como Ulises” se titula esta bellísima canción del llorado Javier Krahe del año 2002, que resume a la perfección en los cinco minutos largos que dura el argumento de la Odisea de Homero contado con mucha gracia y buen sentido del humor en impecables octosílabos castellanos y rima consonante. Guarda una sorpresa al final: añade un pequeño detalle que hace que la canción difiera de la homérica epopeya y que nos encontremos ante un final inesperado. Y es que no siempre al final hay un happy end.
Yo, como Ulises, he sido / de Penélope el marido, / y me alejé de esa joya / por unirme a Agamenón, / que iba a la guerra de Troya; / me pedía el cuerpo acción.
Y tuve acción, tuve guerra, / ríos de sangre por tierra, / y, entre hecatombes y vino, / Aquiles, casi divino, / Y el mejor de mis engaños: / un caballo de madera. / Y Aquiles que desespera / y muere. Fueron diez años.
Y me volví para casa, / puse de Ítaca el rumbo, / y ya sabéis lo que pasa, / dando un tumbo y otro tumbo. / Y, ¿qué queréis que uno haga / si al primer tumbo me tumbo / en el lecho de una maga?
Baste deciros que tanto / de Calipso fue el encanto / que me acosté en aquel lecho / un par de años, quizá tres, / y siempre estaba deshecho. / Pero el tiempo es como es.
Y rompe el encanto un día. / Y sigues tu travesía, / resistes a duras penas / cánticos de las sirenas, / y visitas el infierno / donde Aquiles y tu madre, / aunque Cerbero les ladre, / tienen frío, y es eterno.
Y otra vez de vuelta a casa, / otra vez de Ítaca el rumbo, / y ya sabéis lo que pasa: / doy un tumbo y otro tumbo / y, otra vez mi suerte aciaga, / y, esta vez casi sucumbo / en el lecho de otra maga.
Circe de turbio recuerdo / me quería para cerdo. / Lo fueron mis camaradas, / a mí me salvó algún dios. / Y le afeé sus cerdadas: /"¡Que te zurzan, Circe, adiós!".
Y, al mar, me dicta mi instinto, / al mar, que es un laberinto. / Y sopla un viento contrario / y doy con un sanguinario / cíclope vil, Polifemo. / Aunque me tuvo a su antojo, / era un borracho y un memo. / Le clavé un palo en el ojo.
“Nadie”, gritaba, “me ciega; / Nadie”, gritaba acusica. / "Con Poseidón no se juega". / Y naufrago hacia Nausícaa, / linda princesa feacia, / a quién traté en plan colega / con extrema diplomacia.
Y me alojé en el palacio / de su padre, el rey feacio, / y me contaron mi historia / sin saber que yo era yo, / y en un momento de euforia / mi gloria me descubrió:
“Señores, sí, soy Ulises, / vuelvo de muchos países, / debo seguir navegando, / Ítaca me está esperando”. / Me ofrecieron un navío / y remeros, los mejores. / Y zarpé hacia mis amores, / mi Penélope y el crío.
Ítaca al fin. Veinte años... / Ítaca al fin. ... no son nada: / unos cuantos desengaños / y es el mar, agua pasada. / Me disfracé de mendigo: / vi a Penélope casada /con un antiguo enemigo.
Y ahora soy un exmarido / y un expadre, y he sabido / que guardó un tiempo mi ausencia / bordando que era un primor, / que se agotó su paciencia, / que rompió su bastidor
en uno de sus repentes / y a uno de los pretendientes / parece ser que le dijo: / “Padre serás de mi hijo / y tendremos otros varios. / Ulises, si es que regresa, / se llevará una sorpresa. / Me lo dictan mis ovarios”.
Y ahora, perdido mi rumbo, / ahora voy adonde sea, / un tumbo doy y otro tumbo / y prosigo mi odisea / en otras tristes canciones. / Sólo Hermes y Atenea / comparten mis libaciones.
No sé cual es más bella, si / la mar, la vela o la estrella, y / las tengo al navegar, / las tengo al navegar, / las tengo al navegar: / la estrella, la vela y la mar.
























