martes, 15 de febrero de 2022
Un presente más brillante
lunes, 14 de febrero de 2022
Peligroso asomarse al interior
Si no existiera el miedo, habría que inventarlo para someter a la ciudadanía. Caviló en su fuero interno el Ministro del Interior del Gobierno del país. No lo proclamó a la prensa porque no podía declarar algo así con la boca grande a los medios de comunicación en la rueda de prensa. Pero estaba firmemente convencido de ello. No tenía por qué preocuparse de corroborar esa hipótesis. No necesitaba inventar el terrorismo porque ya existía realmente en el país desde tiempos muy remotos. Era el monstruo que había creado el propio Ministro del Interior para poder combatirlo y justificar su propia existencia, la existencia de su Ministerio, y en última instancia del Gobierno.
Resulta que el Presidente del país más poderoso del mundo declara ahora, para atizar el fuego, que existe -con el verbo grandilocuente que se emplea para Dios y todas las abstracciones ideológicas- una amenaza terrorista global, es decir, del mundo mundial, creíble -con este adjetivo apelan a la vieja fe decimonónica para resucitarla-, que ya no procede de un pequeño país árabe del que casi nadie ha oído hablar pero cuyo nombre inspira pavor, sino de todos y cada uno de sus súbditos, que somos nosotros, potenciales bombas contagiosas. Dicho Presidente, en el que algunos ingenuos creyeron ver alguna vez una esperanza de regeneración para la humanidad, se embarca con todo su equipo, por lo tanto, en luchar contra un fantasma que él ha creado, lo que en la lengua del imperio llaman: Global War on Terrorism o sea GWOT.
El Ministerio de Defensa del mismo país negociaba desde hacía mucho tiempo la venta de más de doscientos carros de combate a otro país que, lejos de ser una (pseudo-, como todas) -democracia, era una monarquía absoluta pero muy rica gracias a sus yacimientos petrolíferos y a las reservas recientemente descubiertas de minerales preciosos, una dictadura en la que la mujer vive fuertemente segregada y discriminada por razón de su sexo, y la homosexualidad está castigada como un delito de pena capital con muerte por ahorcamiento.
Esta situación, lejos de ser un impedimento para el establecimiento de tratos comerciales y lejos de provocar una intervención humanitaria o invasión armada del primer país sobre el segundo, es ignorada y pasada por alto. Sin duda porque el suculento contrato que están a punto de firmar es multimillonario: supera los tres mil millones, lo que constituye una suma astronómica, difícilmente imaginable.
El dinero, aunque no proporciona la felicidad y es causa de desgracias múltiples, caviló el primer ministro, es siempre bienvenido en las arcas y los bolsillos de los magnates de un país que pretende así solucionar de alguna manera la crisis económica que ellos mismos habían desencadenado y generado.
La Ministra de Sanidad, por su parte, escuchaba boquiabierta las cavilaciones en voz alta del Ministro del Interior de su gabinete. Se dijo a sí misma, frotándose las manos: "Si no existiera el enemigo letal, habría que inventarlo sin duda alguna para poder combatirlo y derrotarlo, y sojuzgar a la ciudadanía convenciéndola de que todo el mundo es potencialmente contagioso. Hay dos posibilidades teóricas, se dijo a sí misma: lanzar un virus respiratorio severo agudo que obligue a toda la población, una vez perdidos el sentido común, además del olfato y el gusto, al uso de mascarilla (y aun doble mascarilla) en espacios exteriores e interiores, eso, o un virus gastrointestinal que obligue a llevar pañales en el culo a toda la población so pena de en el momento menos pensado cagarse uno, si no los llevase, como suele decirse vulgarmente, por las patas abajo. El grupo de expertos debe estudiar ambas posibilidades y decantarse inmediatamente por el lanzamiento de uno de esos dos virus para avisar a la prensa y a todos los medios." Hay que declarar, en todo caso, el Estado de Alarma para que la excepción se convierta en la regla. No importa que alguien diga que es anticonstitucional. Lo primero es la salud. Esa y no otra es la constitución de las personas. Sólo hace falta convencer a la gente, reducida a 'población' y 'ciudadanía', de que su vida y la de sus seres queridos corre peligro para justificar lo injustificable.
Por su parte, el Vicepresidente, que había sido cesado o que había dimitido, nunca se sabrá muy bien qué había pasado en aquel gabinete, hacía unas declaraciones explosivas a sus íntimos que casi pasaban desapercibidas: "Yo ya no soy político, puedo decir la verdad." Mentía, evidentemente, porque político seguía siéndolo, como todo bicho humano: lo que ya no era era político profesional.
domingo, 13 de febrero de 2022
Varia
Según la EMA, s.e.u.o., se reportan 8.807 muertes hasta el 20 de enero a raíz de las vacunas COVID-19 en Europa. Sin embargo, según Eudravigilance hasta el 29 de enero 38.983. En todo caso, sean 38.983 o sean 8.907 los muertos son demasiados, ¿no es un sarcasmo seguir cacareando que las susodichas vacunas "salvan vidas"?
oOo
Dice una actriz: El teatro es terapéutico, es un alivio descansar de nosotros mismos. Lo dice el actor, que deja de ser el que es, que descansa de ser él mismo para ser otro, pero también puede decirlo el espectador que, durante la hora y media que dura más o menos pero por ahí la representación, se olvida de sí mismo, si la obra es buena, y se mete en la piel y el decorado de otro, aliviándose de la gravedad de sus problemas y de sí mismo. Quizá eso y no otra cosa sea la catarsis de la que hablaba Aristóteles, la terapia del teatro.
oOo
Por más vueltas que le doy, / no encuentro ningún sentido / a seguir siendo el que soy.
Por más vueltas que le doy, / no sé yo de donde vengo / ni tampoco a dónde voy.
Por más vueltas que le doy, / modo alguno yo no encuentro / de poder saber quién soy.*
*Variante: de reconocer quién soy.
oOo
Vio un pastor en la montaña / lo que no
ve el Rey de España, / lo que Dios, que todo ve, / no ha podido nunca
ver.
Hay otras
versiones de este acertijo que ejemplifica sin querer el principo de identidad. El hecho de que en algunas, como la siguiente, intervenga el Rey de Castilla, si no es una rima forzada,
delata su posible antigüedad.
Vio en la montaña un pastor / lo que no el Rey de Castilla / ni el Pontífice en su silla / ni Dios, con ser Dios, lo vio.
Un hombre en el campo ve / lo que el Rey no ve en su villa; / ni el Pontífice en su silla, / ni Dios con su gran poder, / tampoco ha podido ver.
(Solución: La
respuesta correcta sería “otro como él”. No puede responderse “un pastor”, porque
eso también podrían verlo el Rey de España, el pontífice o Dios mismo. Sin embargo ni el Rey de España (o el de Castilla), ni el Papa ni Dios pueden ver otro como ellos porque sólo hay uno, habida cuenta de la monarquía y del monoteísmo.
oOo
RIP
Los antiguos romanos les deseaban a sus muertos que la tierra les fuera leve, es decir, que no les pesase: STTL: sit tibi terra leuis. Los cristianos utilizaron en seguida el acrónimo RIP: Requiescat In Pace sobre las tumbas, que en estos tiempos en que ya no se estudia latín se ha sustituido por su traducción DEP: Descanse En Paz. En la lengua del Imperio, curiosamente, el acrónimo latino RIP, responde a Rest In Peace, lo mismo básicamente que el inglés.
Me preguntaba yo por qué les deseábamos a los muertos la paz, y me venía enseguida a la mente la idea metafórica de que la vida es una guerra, y que sólo al final del camino se encotraba la paz, como cantaba el llorado Franco Battiato en Nómadas (1988): camminatore che vai cercando la pace al crepuscolo, la troverai, la troverai alla fine della strada. Un bello epitafio: "Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo, la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino."
sábado, 12 de febrero de 2022
El simbolismo de la estaca
El cantautor catalán Lluis Llach compuso una canción, L'estaca en 1968, que se convirtió enseguida en todo un himno prohibido contra la dictadura franquista en primer lugar, y que alcanzó enseguida la categoría de un símbolo contra todo tipo de dictaduras o ataduras. Actualmente se cuentan hasta cincuenta versiones de esta canción en francés, inglés,
corso, vasco, occitano, italiano, sueco... La
canción, compuesta originalmente en catalán, se ha traducido a
numerosas lenguas, y ha llegado a popularizarse tanto que, según la
inevitable Güiquipedia, en algunos lugares se considera que es una
canción autóctona, convertida en un símbolo de lucha por la libertad. Al
parecer ha sido himno del sindicato polaco Solidarnosc, de la
revolución tunecita de 2011 y hasta de un club de rugby... Compuesta y cantada originalmente en catalán, se ha interpretado también como un alegato a favor de la independencia de Cataluña del garrote del Estado español. Si Cataluña logra la independencia algún día, la canción sin embargo podrá seguirse cantando: la estaca en ese caso ya no representaría a España, sino a la propia Cataluña. Es lo bueno de algunos símbolos, que valen para todas las circunstancias.
La letra es un diálogo entre un abuelo llamado Siset y un joven. El viejo le dice al muchacho que si no ve la estaca a la que están amarrados y que les impide andar. Si no ve la atadura, jamás podrá liberarse de ella. Pero esa atadura no es solo individual, sino colectiva, por eso es preciso tirar fuerte todos juntos para romperla.
La expresión 'estar a (la) estaca' es en la jerga marinera estar con sujeción, sin poder separarse de un lugar. De ahí que se diga que si alguien está a la estaca está reducido a pocos medios, a escasas facultades, como dice la docta Academia con su inmensa pedantería, y, en definitiva, que tiene poca libertad. El verbo 'estacar', por su parte, significa clavar en tierra una estaca y atar a ella una bestia. Se ha empleado sobre todo, en la esfera caballeresca, para sujetar al caballo. Por lo que el simbolismo de la estaca está relacionado íntimamente con la falta de la libertad, dado que es el obstáculo que impide el movimiento circunscribiéndolo a un punto.
En la siguiente imagen se insiste precisamente en esto último, en tirar todos juntos de la cuerda que nos ata a la estaca, que por otro lado está podrida, para que caiga, por lo que no será difícil derribarla. La canción se convierte enseguida en un himno que se corea, que anima tanto a cantar el estribillo como, haciendo lo que dice la letra, a tirar todos juntos de la cuerda para liberarnos de la sujeción.
El problema de esta imagen es que no refleja la atadura individual de cada uno de los que están tirando de la cuerda para derribarla: es una exhibición de tiro de cuerda en equipo. Deberíamos suponer una única estaca a la que todos estamos amarrados por una cuerda individual, de modo que tirando todos y cada uno de ella podamos troncharla.
He aquí la letra, compuesta por Lluis Llach a los veinte años, en versión original y traducida al castellano:
L'avi Siset em parlava / de bon matí al portal / mentre el sol esperàvem / i els carros vèiem passar.
El viejo Siset me hablaba / al amanecer, en el portal, / mientras esperábamos la salida del sol / y veíamos pasar los carros.
Siset, que no veus l'estaca / on estem tots lligats? / Si no podem desfer-nos-en / mai no podrem caminar!
Siset: ¿No ves la estaca / a la que estamos todos atados? / Si no conseguimos liberarnos de ella / nunca podremos andar.
Si estirem tots, ella caurà / i molt de temps no pot durar, / segur que tomba, tomba, tomba / ben corcada deu ser ja. / Si jo l'estiro fort per aquí / i tu l'estires fort per allà, / segur que tomba, tomba, tomba, / i ens podrem alliberar.
Si yo tiro fuerte por aquí / y tú tiras fuerte por allí, / seguro que cae, cae, cae, / y podremos liberarnos. / Si tiramos todos, ella caerá. / Ya no puede durar mucho tiempo. / Seguro que cae, cae, cae, / pues debe estar ya bien podrida.
Però, Siset, fa molt temps ja, / les mans se'm van escorxant,/ i quan la força se me'n va / ella és més ampla i més gran.
¡Pero, ha pasado tanto tiempo así! / Las manos se me están desollando, / y en cuanto abandono un instante, / se hace más gruesa y más grande.
Ben cert sé que està podrida / però és que, Siset, pesa tant, / que a cops la força m'oblida. / Torna'm a dir el teu cant:
Ya sé que está podrida, / pero es que, Siset, pesa tanto, / que a veces me abandonan las fuerzas./ Repíteme tu canción.
Si estirem tots, ella caurà...
Si tiramos todos, ella caerá...
L'avi Siset ja no diu res, / mal vent que se l'emportà, / ell qui sap cap a quin indret / i jo a sota el portal.
El viejo Siset ya no dice nada; / se lo llevó un mal viento / - él sabe hacia donde -, / mientras yo continúo bajo el portal.
I mentre passen els nous vailets / estiro el coll per cantar / el darrer cant d'en Siset, / el darrer que em va ensenyar.
Y cuando pasan los nuevos muchachos, / alzo la voz para cantar /
el último canto de Siset, el último que me enseñó.
Si estirem tots, ella caurà...
Si tiramos todos, ella caerá...
Puede suceder como escribíamos en Confidencias de un paquidermo, recreando la fábula de Jorge Bucay, que esa estaca ya no exista, o que sólo exista ya en nuestra mente, porque es fruto de nuestra educación, o que siendo insuficiente para detenerlos, como les sucede a los elefantes adultos, estos no hagan amago de tirar de ella y se limiten a moverse en círculo, sin alejarse de la tranca. Cuando son jóvenes, son encadenados a una estaca de la que entonces no tienen fuerzas para liberarse. Cuando son adultos, siguen encadenados a la misma estaca, ridícula ya, de la que ya no les costaría nada zafarse dada la robustez que ha adquirido su masa corporal, pero ni siquiera lo intentan porque han aprendido la lección, porque creen que es imposible. No en vano se ha dicho muchas veces que las cadenas más difíciles de romper y las prisiones de la que es prácticamente imposible escapar, porque son las de máxima seguriad, son las mentales. El que no sabe que está prisionero nunca intentará escapar de la prisión.
viernes, 11 de febrero de 2022
De maestros y pedagogos
jueves, 10 de febrero de 2022
La porra y el bastón
Leído este
alegato treinta y ocho años después -ignoro si el presidente del gabinete socialista leyó la carta, lo que sí es cierto es que si la leyó,
hizo caso omiso, o sea ningún caso de la recomendación de Chicho-,
resulta que me entero ahora de que el Ministerio del Interior sustituye las
porras de goma por porras extensibles metálicas: más
de veinte mil de dichas porras de acero cuyo precio
asciende a los dos millones de euros (unos ochenta euros cada una),
llamadas eufemísticamente 'bastones policiales extensibles', y
“bastones policiales defensivos', van a ser empleadas
principalmente por los policías destinados en
Seguridad Ciudadana y las Unidades de Intervención Policial, más
conocidos como antidisturbios. Obsérvese cómo ha desaparecido la palabra "porra" sustituída por el eufemismo "bastón", en apariencia, aunque sólo en apariencia, menos agresivo, porque el bastón tiene un uso primordial que es apoyarse en él al caminar, y secundariamente puede servir para golpear, pero en el caso de la porra su uso único es como arma de aporreo.
Estos bastones, hechos con acero o aleación de máxima calidad, pasan de los 26 centímetros cuando está plegados a un poco más del doble en toda su extensión y pesan poco más de medio quilo. Se trata, siempre según el Ministerio, de un elemento de fácil portabilidad que va siempre con el policía, discreto, dado su reducido tamaño" y poseedor además de "un efecto psicológico disuasorio por su efecto ruidoso al desplegarse".
La Dirección General de la Policía también ha elaborado un protocolo específico sobre su uso en el que se detalla que, en caso de golpear con el bastón extensible a una persona, el agente deberá evitar hacerlo en vertical “de arriba hacia abajo”, además de no hacerlo “bajo ningún concepto” en “la cabeza, cuello, clavícula o columna vertebral”, prohibiéndoles a los agentes que lo usen como “técnica de estrangulación”. Dicho protocolo añade que estas defensas solo se utilizarán para “reducir, inmovilizar o detener” a personas que muestren “una resistencia activa que ponga en riesgo a los agentes o terceras personas”, que pueden actuar de manera violenta o lo hayan hecho, que amenacen con un arma blanca u otro objeto peligroso o estén a punto de poner en riesgo su vida. Y siempre después de “haber agotado las vías de diálogo, negociación y mediación previas”. El protocolo prohíbe usarlas “con mujeres embarazadas o con menores de edad penal [hasta los 18 años] siempre que esta condición sea perceptible”, así como “con personas de edad avanzada o personas débiles de salud”.
Estas armas, además, poseen una mayor resistencia y dureza que las tradicionales defensas semirrígidas, así denominan a las tradicionales porras de goma, portando además en su extremo final una punta de polímero endurecido, se supone que para mayor contundencia, lo que no corresponde -esto no se le escapa a nadie un poco espabilado- al principio que debe guiar la actuación de los cuerpos policiales de procurar la menor lesividad posible.
miércoles, 9 de febrero de 2022
Seis mensajes antivirales y una reflexión
Lo que denominaron 'pandemia' nunca fue tal cosa, sino un simulacro perfectamente orquestado por la sociedad del espectáculo, cuyas secuelas persisten todavía.
Diez mil millones de inyecciones y hay más infecciones que nunca mientras que en países empobrecidos poco inoculados apenas hay casos. ¿Habrá alguna relación?Obligado a llevar mascarilla en la calle, asegura que seguirá llevándola por seguridad aunque deje de ser obligatoria, y espera que no le obliguen a quitársela.
oOo
Un gerifalte autonómico defiende a capa y espada el uso de la mascarilla en espacios exteriores: “Es un símbolo de que la pandemia está entre nosotros”. No es un símbolo, sino un fetiche u objeto de culto al que se le atribuyen poderes sobrenaturales que no tiene, y que tiene, por el contrario, el poder de hacer realidad el simulacro de pandemia que pretende conjurar dándole carta de naturaleza. Dicho de otra manera, la mascarilla no es un símbolo de que la pandemia esté entre nosotros, sino que es ella y no un presunto virus letalísimo la auténtica pandemia que habita entre nosotros. El personal sanitario de los hospitales protocolizados por las autoridades sanitarias desautorizadas por la ciencia del sentido común porta doble mascarilla a fin de reforzar así el embeleco.
martes, 8 de febrero de 2022
Buenos y malos ciudadanos
El portavoz
del gobierno francés, el benjamín Gabriel Attal, hablando por boca de ganso como
le corresponde a su condición gubernamental, dado que está
autorizado por su cargo a opinar en nombre y representación del
gobierno de su país, por lo que no expresa ideas o palabras propias,
sino que repite como buen pupilo, con fórmula más moderna, la voz
de su amo, que en este caso es el señor Emmanuel Macron, el monarca absoluto de la Macronía, que es en loq ue se ha convertido el país galo, declaró al
periódico Le Parisien que
el presidente del gabinete de su país planeaba “en la era
post-Covid”(sic, porque el hito determina un antes y un después) “perseguir la redefinición de nuestro contrato
social”, lo que implica, y aquí viene lo más interesante, el
establecimiento de "deberes que están por encima de los
derechos, desde el respeto a la autoridad hasta las prestaciones
sociales".
No estoy llamando ganso en el sentido moderno de la palabra al monarca de la Macronía atribuyéndole las gansadas o cualidades de torpe, patoso, desgarbado y sin gracia que el vulgo confiere, la verdad sea dicha, sin mucha razón, a este palmípedo, sino en el sentido clásico que denominaba ganso al ayo o preceptor de los niños, al pedagogo, diríamos hoy con helenismo más flagrante, como metáfora humorística dado que el ganso cuando cría a sus polluelos, muestra una actitud excesivametne vigilante y atenta, yendo siempre a la zaga de sus pupilos a los que guía a picotazos.
Una cosa es respetar la autoridad cuando obra legítimamente y otra es pretender que hay que respetarla siempre, en todo caso, independientemente de cómo obre. En cuanto a las prestaciones sociales es lógico que estas, como se da en algunos países, estén condicionadas a ciertas obligaciones, pero otra cosa muy distinta es que se conviertan en prebendas otorgadas a los ciudadanos juzgados según su comportamiento moral, lo cual supone situarnos en un orden maniqueo que distingue entre ciudadanos 'buenos' y 'malos' más que ante un orden jurídico. Pero esto, que añade moral a la ley, conduce a la denuncia de los “malos ciudadanos”, definidos según el criterio de obediencia a la autoridad, para la que se exige un respeto incondicional y una obediencia ciega. El monarca absoluto de la Macronía había cacareado directamente a propósito de la inoculación: “Los deberes están antes que los derechos”, y para él la vacunación era un deber al que no podía sustraerse ningún ciudadano.
Nos hallamos ante el intento de imponer una sociedad disciplinaria en la que ya no habría derechos inalienables, sino derechos sujetos al buen comportamiento de los ciudadanos, según el modelo chino del crédito social en el que el Estado otorga 'puntos' al ciudadano para gozar de bonificaciones, y de libertades, como dice Agamben, sujetas a autorización.
Cada derecho lleva aparejados unos deberes, eso lo entiende cualquiera. Pretender lo contrario, que un deber lleve aparejados unos derechos es un disparate. Lo primero es lo primero: lo primero son los derechos. No se deben anteponer los deberes a los derechos, por lo que los comentarios del señor Macron sobre los deberes que deben anteponerse a los derechos son inaceptables.
La prevalencia de los deberes sobre los
derechos es el lema de todos los gobiernos totalitarios y autoritarios. Decir
que hay que cambiar el cotnrato social para que los deberes están antes que los derechos es redefinir
una dictadura fascista, por muy democrática que se pretenda. Se están negando los derechos individuales,
subordinándose a los derechos de la colectividad fijados por el
Estado -el gobierno determina el Bien Común-, pero al negarse los derechos individuales se están negando
también, sopretexto de salvaguardarlos, los de la colectividad. Los derechos de todos son los de cada uno, y viceversa.
lunes, 7 de febrero de 2022
Byung-Chul Han y Prometeo
El capitalismo convertido en neoliberalismo convierte a su vez al trabajador en emprendedor -empresario es término ya obsoleto- que se explota a sí mismo en su empresa, y se hace amo y esclavo de sí mismo. Nos sentimos libres mientras nos esclavizamos. Somos esclavos que se creen libres. Esta libertad imaginada impide la resistencia, la revolución. Este proceso no requiere nuestra obediencia, sino el desarrollo de nuestros gustos personales y personalidad individual propia. Cada uno se somete al sistema de poder mientras se comunique y consuma, o incluso mientras pulse el botón de «me gusta» en Facebook o en Twitter. El poder inteligente no nos obliga a callarnos. Más bien todo lo contrario: nos anima a opinar continuamente en el smartphone y las redes sociales, a dar rienda suelta a nuestra libertad de expresar cualquier sandez que nos pase por la cabeza, a compartir, a participar, a comunicar nuestros deseos, nuestras necesidades, y a contar sin pudor alguno nuestra vida, esa farsa que todos llevamos a cabo (Arthur Rimbaud). Quizá no esté mal, como conclusión, recordar aquí al viejo maestro cordobés, a Séneca: Nulla seruitus turpior est quam uoluntaria. Ninguna esclavitud es más vergonzosa que la voluntaria.






