jueves, 8 de enero de 2026

Minucias

¿Dónde están los Reyes Magos? Secuestrados y abducidos por Papá Noel, ese trasunto de San Nicolás/Santa Claus, el obispo subido a los altares, canonizado visualmente por Coca-Cola en sus campañas publicitarias de 1931 y 1964 con ilustraciones del artista Haddon Sundblom, que viene antes que ellos, que según el calendario religioso no llegan hasta el 6 de enero, día de la Epifanía, palabro griego que significa 'revelación' o 'manifestación', que es cuando los cristianos primitivos celebraban el nacimiento de Jesús -no el 25 de diciembre, funfunfún-, junto con su bautismo y la adoración de los Reyes Magos, en realidad astrólogos, de Oriente. El problema es que los calendarios escolares prolongan las vacaciones hasta el día después de Reyes. Y los niños que reciben el oro, el incienso y la mirra este día no tienen mucho tiempo para jugar con sus regalos, ya que al día siguiente tienen la inevitable vuelta al cole. De hecho, en algunas cabalgatas han metido hasta los renos... 
  
Medicina progresista, la que, como la Ciencia, progresa que es una barbaridad. Se le atribuye al cantautor, actor y médico italiano polifacético Enzo Jannaci (1935-2013) la siguiente sentencia que dejó para la posteridad a modo de aforismo: “La medicina, en este siglo, ha hecho enormes progresos; pensad en cuántas nuevas enfermedades ha sabido inventar”. 
 
Superflu: la supergripe, uno de esos inventos modernos, llegó ruidosamente con el clamor pagado de “expertos” periodistas y políticos. Se ha ido silenciosamente, casi sin darnos cuenta, haciendo mutis por el foro. ¿Qué inventarán ahora para amedrentarnos de nuevo a fin de mantener el negocio y que siga la obligación del uso innecesario de las mascarillas? ¿Cuántos millones en comisiones?
 
Información meteorológica.  O bien hoy o a más tardar mañana mismo hará su irrupción espectacular en la península ibérica la borrasca borrascosa Goretti, según la Agencia Estatal de Meteorología. Vendrá acompañada de ciclogénesis explosiva y fuerte temporal de frío y nieve. No es propiamente una ola de frío extremo, porque la metáfora de las olas que van y vienen está reservada al calor producido por el calentamiento global debido al cambio climático, pero provocará un temporal marítimo considerable en el norte, azotando el litoral con fuertes rachas de viento y lluvia. Si salen de casa, mejor que no lo hagan, aconsejan las autoridades sanitarias asesoradas por el comité de sabios y sabias de la AEMET, abríguense bien por la cuenta que les trae.
 
  
All is fake: Todo en nuestro mundo es falso: las relaciones personales son falsas, las noticias son falsas, los políticos son falsos, la historia es falsa, el sistema económico y financiero es falso y, para decirlo pronto de una vez sin que nos duelan prendas, la realidad, en definitiva, es falsa como ella sola. 
 
Morocco plays footballLa monarquía del reyno alauita, descendiente que es del primo y yerno del Profeta, se promociona como el reyno del deporte rey, donde el balompié brilla tan intensamente como el sol. "Descubre Marruecos", dice la campaña publicitaria que presenta al país moro como un destino ideal para los amantes del fútbol y del sol, que no en vano es el astro rey, es decir, el balón. Juega la publicidad con la metáfora del balón como sol resplandeciente para atraer a la hinchada balompédica del turismo soleado. El país se prepara así para ser coanfitrión de la Copa Mundial de la FIFA en el año del Señor de 2030, Dios (o sea Estado y Capital)mediante, junto al reyno de España y la república portuguesa.  
 
 
 
¿Dónde está el enemigo? La Unión Europea está haciendo todo lo posible para provocar una guerra con Rusia. Todas las máscaras han caído, todas las coartadas se han desmoronado. A estas alturas, debería estar claro para todos que nuestro enemigo no está tanto en Moscú, como pretende la Emperatriz Sisí, como en Bruselas, que es quien nos señala dónde está nuestro Enemigo. 
 
American way of life: El tipo come hamburguesas en MacDonald's tres veces por semana, se bebe al menos un litro de Coca-Cola light o cero diariamente, ve toneladas de Netflix o series de Amazon Prime Video a diario, porno en PornHub los sábados por la noche, se le hace la boca agua hablando de libertad y democracia, los valores norteamericanos, cree a pies juntillas que Estados Unidos ha liberado a Venezuela, usa anglicismos en su "trabajo" para mostrar a todos que está "IN" y no “OUT”, llama a sus amigos y colegas "BRO", que es apócope de 'brother', sueña con sus "próximas" vacaciones de ensueño en Miami Beach y su visita a New York, New York... le encanta el modelo de vida norteamericano, es decir está ideológicamente condicionado y conectado con la máquina de guerra blanda estadounidense SoftPower, que a través de la cultura jolivudense anafabeta consigue que uno desee lo que el tío Sam desea que desee sin necesidad de recurrir al HardPowe, la maquinaria pesada militar. 
 
 
   
Calendario: Quizá te dé algo que pensar el hecho de que el calendario que utilizamos y nos utiliza del vigente año del Señor de 2026 en el que ya nos hallamos inmersos sea el mismo que el de 1987, por lo que a falta del actual puede servirte el que te proponemos de hace treinta y nueve años. Algunas de las fiestas señaladas en rojo puede que no sean ya festividades en tu país o Comunidad Autónoma, y puede que alguno de los días marcados en negro sea eventualmente festivo. Pero al margen de esa contingencia, la distribución de los días, meses y semanas es exactamente la misma. ¿Por qué será? ¿Se repiten los años?  

miércoles, 7 de enero de 2026

Comunicado núm. 3: Contra el calendario escolar

En España, las clases se reanudan tras las vacaciones de Navidad en la mayoría de las comunidades  hoy miércoles 7 de enero de 2026, por lo que algunos niños, como los personajes de la viñeta de Gabriel Pérez-Juana, les han pedido a los Reyes Magos que les traigan el virus de la gripe para evitar la irremediable vuelta al cole:
 

¿Qué aprenden los niños en la escuela? Podríamos contestar a esta pregunta diciendo, como decía el otro, que básicamento cuentos y cuentas, y quedarnos tan anchos, lo que sería una respuesta seguramente cierta, pero no por ello verdadera. 
 
Nos explicamos: Eso se enseña en la escuela, y eso las más de las veces se aprende, es cierto. Pero no es verdad que sólo se aprenda eso, porque es una verdad a medias. Y ya se sabe: las verdades a medias son también mentiras a medias, ya que les falta la otra mitad. 
 
En la escuela se aprende algo más, mucho más importante que los cuentos y las cuentas, algo que se interioriza enseguida, muy pronto, desde los primeros años, y que se interioriza antes en la escuela que en el seno familiar, algo tan evidente que, precisamente por eso mismo, suele pasarnos desapercibido. 
 
Podríamos decir, empleando una expresión que ha hecho fortuna entre los pedopsicagogos, algo que forma parte del currículo oculto. Quizá algún lector podría, llegado a este punto, anticiparse a la respuesta y contestar que se aprende a obedecer el principio de autoridad indiscutible que representa el maestro de turno. Y es cierto, pero es algo muy trivial, y algo que no sólo se aprende en la escuela sino, antes, quizá, en la familia.
  
El aprendizaje del respeto y la obediencia debida a los mayores no es exclusivo de la escuela, aunque allí a la vez que el niño se adentra en sus primeras letras obedece también la voz del maestro que le grita que guarde silencio, o que no salga del patio del colegio cuando vaya al recreo. Es evidente que el niño aprende a obedecer en la escuela. Y este aprendizaje conlleva muchas veces la pérdida de la curiosidad innata en él... 
 
Pero lo que se aprende en la escuela, lo que forma parte de ese currículo oculto que decíamos, lo que es tan evidente que, oh paradoja, por eso mismo no se ve y pasa casi completamente desapercibido, es la inculcación de la noción del tiempo por la vía de la sumisión efectiva a él de dos maneras:
 
1ª- Con la imposición del calendario escolar anual, que señala unas fechas lectivas y otras, las vacaciones, que no lo son, que determina también el principio y el fin de un curso escolar, dividiendo el tiempo en tiempo de ocio y tiempo de trabajo (algo que será vital, es decir, mortal de necesidad para el niño que será el futuro adulto), y con la imposición más concreta de la semana con sus días laborables y su fin de semana sabático: al niño se le está inculcando, semana tras semana, la institución artificial de la semana, que pasará a ser algo natural en él: es decir acabará viendo que una imposición social de un calendario escolar conlleva la futura sumisión a la semana laboral; 
 
2ª- Con la imposición cotidiana del horario escolar aplicado a cada jornada; con los timbres de entrada y de salida, los horarios rígidos que establecen el comienzo de una clase o actividad a una determinada hora y el final de otra a otra hora, el tiempo de trabajo y de recreo. 
 

Resulta curioso cómo los niños escolarizados antes de la edad obligatoria ya llaman trabajos a tareas tan sencillas y placenteras como colorear, dibujar, modelar con plastilina, o cosas por el estilo, familiarizándose ya de hecho con el futuro mundo laboral. 
 
Una de las primeras cosas que aprenden los niños es a decir la hora que es. Es fundamental la lectura del reloj, saber la hora que es, pero más aún la sumisión al horario y al calendario escolar. 
 
Dentro de la reificación o cosificación del tiempo a que estamos sometidos en el sistema educativo español, a imitación del norteamericano y otros europeos, se maneja la noción de Crédito universitario, palabra significativa donde las haya, tomada del ámbito de la economía de la banca, como equivalente za unas 25 ó 30 horas de trabajo total del estudiante, lo que incluye clases, estudio personal, prácticas y preparación de exámenes, siendo 25 horas el mínimo establecido por la normativa común europea y común,gracias a lo que el estudiante acredita sus horas de formación, es decir, las horas invertidas en a) Someterse al tiempo cronometrado del reloj y a la propia institución académica, y b) Hacer que hace algo provechoso en ese tiempo. 
 
Contra esta nueva imposición del tiempo queremos levantar también nuestra protesta más enérgica. La enseñanza inconsciente más importante de la escuela, desde nuestro punto de vista, es, pues, la inculcación de la noción del tiempo, de la división entre el tiempo de trabajo y el del ocio, entre la clase y el recreo. 
 
Este aprendizaje, se argumentará, no forma parte del programa oficial de ningún curso específico. Es cierto, pero subyace a la programación de todos ellos: es la estructura profunda, digamos, de la institución escolar: es la primera lección que se aprende, es lo que hay detrás de cualquier programación: un intento de domesticación del tiempo, una imposición rítmica de un segmento de trabajo que se complementa con otro de ocio, que se contraponen y se complementan. 
 
 
De esta manera se llena el vacío del tiempo: una carga lectiva y otra que no lo es, su descarga que posibilita una nueva carga: clase y recreo, negocio y ocio, Lunes y Domingo. Un tiempo de aburrimiento y otro de diversión que al final concluyen en lo mismo: del tiempo vacío que en principio podía servir para lo que fuera hemos pasado a un tiempo previamente destinado al trabajo y otro a la diversión.
 
Este trabajo no tendría por qué ser aburrido necesariamente, pero acabará resultándolo a pesar de que tanto el maestro como los discípulos pongan de su parte todo su empeño en que así no sea: es el resultado de la institución del tiempo. 
 
Las actividades, en sí, son divertidas; el deseo de aprender y la curiosidad inicial del niño son ilimitadas. El tiempo de ocio, al estar previamente destinado a ello, programado, no resultará siempre divertido, a pesar de los esfuerzos del niño. Al final, uno y otro tiempo podrán resultar de una u otra forma o de las dos a la vez, indistintamente: es decir, será aburrido ir a clase aunque en algunos momentos haya destellos de diversión; y será divertido ir al recreo o ir a jugar, aunque en algunos momentos cunda el aburrimiento, como les sucede a veces a los niños en épocas de vacaciones cuando no saben qué hacer y, claro, se aburren. Son consecuencias de la división o especialización previa del tiempo. De esta manera el niño se somete al hombre y el hombre a la institución del Sábado.

martes, 6 de enero de 2026

Carta de Sus Majestades, los Reyes Magos de Oriente

    Cuando era yo pequeño, escribía todos los años una carta a sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, quienes la madrugada del 6 de enero me dejaban los regalos. Pero cuando me enteré de que los Reyes eran los padres, me llevé una desilusión y dejé de hacerlo. Recuerdo como si fuera ahora mismo especialmente una mañana del día de Reyes, cuando yo ya no era un niño. Recién levantado, no podía dar crédito a lo que veía, porque había nevado como no ha vuelto a nevar nunca igual desde entonces: una fina nevada cubría todo el paisaje descubriéndolo ante mis ojos, como nunca hasta entonces. Sobre la nieve, unas misteriosas y numerosas huellas y pisadas... 

     Yo, lo repito, ya no era un niño. Pero algo me decía que la noche de Reyes, a pesar de todos los pesares, seguía siendo una noche mágica. Aquella mañana encontré una misteriosa carta al pie del árbol de navidad dirigida a mi nombre:
 
    “Querido niño, pues, mal que te pese sigues siendo un niño todavía y lo seguirás siendo toda tu vida. Este año no nos has escrito como hacías hasta ahora y eso nos ha hecho comprender que ya eres un mozalbete, y que ya no crees en nosotros... Y es que tú, amiguito, como muchos otros de tu edad, ya conoces lo que muchos niños, ingenuos e ilusos, todavía ignoran. Has oído decir que Melchor, Gaspar y Baltasar son... los padres. Por eso no has puesto el calcetín y la zapatilla al lado de la chimenea, ni has permanecido toda la noche en duermevela con el corazón palpitante para sorprendernos a nosotros, a nuestros pajes o a los camellos dejándote los regalos, ni has madrugado y te has levantado temprano a ver qué te habíamos dejado... 
 
    Pero, aunque te parezca mentira, eso no nos duele a ninguno de nosotros tres: eso es bueno y nos alegramos de ello. Significa que estás creciendo y haciéndote mayor. Es bueno desengañarse porque eso supone que uno estaba engañado y que se ha dado cuenta y librado del engaño.  
 
Los Reyes Magos despertados por el ángel, maestro Gislebertus de Autun (siglo XII)
 
    Lo malo, querido niño, es que enseguida empezáis, según vais creciendo y entrando en la sociedad adulta, a creer en otras cosas, sustituyendo una ilusión o un error por otro. Empezáis a creer entonces en cosas mucho menos inocentes que nosotros como en vuestra identidad personal, el nacionalismo, Dios, la democracia o la trasmigración de las almas, o cualesquiera otras ideas que se te ocurran. Y al volver a creer en algo, después del desengaño, los que os vais haciendo mayores volvéis a engañaros. 
 
    ¡Lástima que las cosas  tengan que ser siempre así! Qué pena que cuando nos desengañamos de algo volvamos enseguida a engañarnos con otra cosa. Es triste que tengamos que sustituir un error por otro, una creencia por otra, y que no nos conformemos con el desengaño radical, que sería lo mejor de todo para todos… En fin, así son las cosas de la vida, según parece. 
 
     Por eso mismo, hoy vamos a decirte una cosa a ti especialmente y, a través de ti, a todos los que conserváis algo del niño que habéis sido. Vamos a revelarte uno de los secretos mejor guardados a lo largo de toda la historia, nuestro secreto, el mismo que le dijimos al niño aquel que nació en Belén hace muchos años y que fuimos a adorar siguiendo el curso de la estrella. Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar, proclaman, proclamamos solemnemente que nosotros no somos los padres porque los padres... no existen, ni tampoco la familia sacrosanta. Firmado: Melchor, Gaspar y Baltasar".

lunes, 5 de enero de 2026

Un pedo en todos los morros

Ocurrió en el año 50 de la era cristiana en la provincia romana de Judea, durante la fiesta de la Pascua judía, en Jerusalén. Quizá podamos resumir en pocas palabras la situación política de Oriente Próximo en aquel entonces  recurriendo a unas palabras del historiador Kovaliov: Mientras el alto clero del Templo de Jerusalén y los grandes propietarios se habían, en general, reconciliado con los romanos, la masa popular, oprimida por un doble juego, era un vivero de descontentos. El pueblo creía firmemente en la llegada de un Mesías, el prometido Salvador, que debía salvar a los hebreos de la opresión de los extranjeros e instaurar en la tierra el reino de la Verdad.

¿Qué es lo que sucedió exactamente? Un legionario romano, que se hallaba a la sazón de guardia en el Templo, no sin la complicidad seguramente de sus compañeros de armas que le reirían la gracia, se levantó la túnica a la vista de todo el mundo con un gesto absolutamente obsceno y provocador, mostró sus verijas y, dándose la vuelta acto seguido, sus nalgas desnudas que enfiló hacia los fieles que se hallaban celebrando la Pascua judía y agachándose con el trasero al aire soltó una ventosidad tan irreverente y ensordecedora que, se diría, el cuesco hizo retumbar las paredes del  sacrosanto Templo salomónico. 


El Templo durante el Pésaj, la Pascua Judía.

El pedo puede expresar muchas cosas en el ser humano, desde la vergüenza de aquel al que se le escapa involuntariamente en público hasta el desprecio hacia alguien o algo cuando se emite adrede, desde intenciones humorísticas de graciosa camaradería y burlesca broma hasta una gravísima falta de respeto y de consideración hacia los demás. En este caso, el gesto era una gravísima injuria a las sagradas creencias de los cientos si no eran miles de judíos que celebraban la pascua congregados en el Templo, como si aquella ventosidad quisiera penetrar con su hedionda fetidez en el recinto sagrado del Sancta Sanctórum y expresar sin palabras algo tan irrespetuoso como “¡Esta es mi ofrenda a vuestro Dios, me cago en Él!”.

Cuenta el incidente el historiador de origen judío Flavio Josefo, que vivió en el siglo primero de nuestra era y escribió en griego,  en un pasaje del libro II, capítulo 17, de la Guerra de los judíos y en otro del libro XX, capítulo 5, de sus Antigüedades judías. Hay algunas pequeñas diferencias entre ambas versiones, por ejemplo el número de muertos, que va de treinta mil a veinte mil, pero coinciden pese a lo exagerado de la cantidad en lo fundamental, varios millares de muertos.

Se acercaba la fiesta de los Ácimos, en la que era costumbre entre los hebreos comer panes no fermentados, es decir, sin levadura. Una gran muchedumbre venida de todas partes se congregaba en el Templo de Jerusalén, de donde años atrás Jesús había expulsado no sin violencia a los mercaderes porque habían convertido un lugar de oración en un vulgar mercado donde se rendía culto al dinero en vez de a Jehová. El procurador romano, temiendo alguna revuelta tumultuosa, había ordenado que una cohorte se apostara con sus armas en los pórticos para velar por el mantenimiento del orden público. La medida no era extraordinaria, ya que así solía hacerse todos los años por esas fechas, por lo que no era extraña la presencia de legionarios romanos. 


Esta es la crónica exacta de los hechos según Flavio Josefo: Al cuarto día de la festividad, un soldado romano descubrió su sexo, propiamente sus vergüenzas o partes pudendas, y se lo mostró a la gente (τετάρτῃ δὲ ἡμέρᾳ τῆς ἑορτῆς στρατιώτης τις ἀνακαλύψας ἐπεδείκνυε τῷ πλήθει τὰ αἰδοῖα). La versión que nos da en la Guerra... tiene más lujo de detalles: uno de los legionarios levantándose la túnica (εἷς τις τῶν στρατιωτῶν ἀνασυράμενος τὴν ἐσθῆτα) y agachándose indecentemente (καὶ κατακύψας ἀσχημόνως), mostró a los judíos el trasero (προσαπέστρεψεν τοῖς Ἰουδαίοις τὴν ἕδραν ), y descerrajó un ruido acorde a su postura (καὶ τῷ σχήματι φωνὴν ὁμοίαν ἐπεφθέγξατο).

Los que lo vieron se irritaron y dijeron que no era a ellos a quienes injuriaba de ese modo, sino, lo que era mucho más grave, al fino olfato y a los oídos de su Dios, es decir a Yahvé o Jehová mismo que habitaba en la cámara secreta de aquel Templo que había levantado con sus propias manos el sabio rey Salomón mil años atrás. Los más exaltados  insultaron al procurador de Judea, responsabilizándolo personalmente y alegando que era él el que había apostado allí a los soldados... Los jóvenes más radicales y predispuestos al motín y a la algarada, cogieron piedras y apedrearon enseguida a los legionarios romanos, pues consideraban, además, que no era una ofensa individual protagonizada por un legionario desvergonzado cualquiera, sino una afrenta colectiva perpetrada en toda regla por el ejército  del senado y el pueblo de Roma contra lo más sagrado de sus íntimas creencias y religiosas convicciones. 
 
 
  Maqueta del templo de Jerusalén
 
La indignación de los presentes fue tal que algunos gritaron enardecidamente “¡Muerte a los romanos!”. El procurador rogó que mantuvieran la calma, pero no logró persuadir a los cada vez más descontentos judíos según se extendía la noticia de la oprobiosa y flatulenta blasfemia. Temeroso de que aquello desembocara en una revuelta, ordenó a todas las tropas destacadas en la ciudad que acudieran al Templo enseguida, donde cundió el pánico entre la multitud ante la llegada de los soldados, hasta el punto de que los que trataban de huir murieron en el intento agolpándose y atropellándose los unos a los otros,  pisoteados y aplastados entre sí. La fiesta dejó de ser tal para convertirse en un multitudinario duelo luctuoso. Por todas partes corrían las lágrimas y se oían los lamentos por los cientos de cadáveres, si no eran miles, que quedaban de resultas. 

Horacio, en una de sus sátiras hace una alusión despectiva, y no es la única que hace, a los judíos (libro I, 9, 69-70): Hodie tricesima sabbata: uin tu / curtis Iudaeis oppedere? “Hoy es día treinta y es sábado: ¿acaso quieres soltarles un pedo a los pelados judíos?” La traducción es de J. L. Moralejo, que en nota explica el significado del adjetivo “curtis” que aplica el poeta a los judíos aludiendo a su circuncisión.

¿Puede haber alguna relación entre los versos de la sátira de Horacio y el episodio que narra Flavio Josefo? Obviamente, no. Los hechos históricos acaecieron en el año 50 d. de C., por lo que Horacio, que había muerto cincuenta y ocho años atrás, no podía estar aludiendo a algo que todavía no había sucedido. Sin embargo, podría haber una relación inversa en el sentido de que la ocurrencia del incidente protagonizado por el legionario romano, ya fuera suya propia o ya alentada por alguno de sus conmilitones o mandos, podía haber surgido del recuerdo de la lectura de la célebre sátira de Horacio, donde el poeta narra el encuentro que tuvo en la Vía Sacra de Roma con un pesado del que no podía librarse. Esta sátira, a fin de cuentas, es una de las más conocidas y celebradas del poeta de Venusia, y de ahí podía haber surgido la ocurrencia de “curtis Iudaeis oppedere” es decir de soltarles un pedo en las narices -el prefijo ob- antepuesto a pedere, origen de nuestro peer, le confiere ese matiz de inmediatez al verbo- a los circuncisos judíos. Pero esto no es más que una hipótesis.

Muro de las Lamentaciones, Jerusalén.

Las legiones romanas ya habían irrumpido años atrás en la ciudad y masacrado a miles de judíos, profanando el templo de Yahvé. El propio Pompeyo se había adentrado incluso en el Sancta Sanctórum, un recinto vacío y sin decoración, salvo un revestimiento de oro, al que sólo tenía acceso el sumo sacerdote una vez al año para quemar incienso con motivo de la fiesta de la expiación (Yom Kippur). Y en el año 70 de nuestra era el emperador Vespasiano entraría triunfal en Jerusalén y destruiría finalmente el Templo dejando atrás miles de cadáveres. Lo único que queda de él es el Muro de las Lamentaciones, la muralla que lo contenía circunvalándolo,  donde los judíos lloran la pérdida del Templo.

domingo, 4 de enero de 2026

Tiempo vs. dinero, y viceversa

    No cuesta mucho trabajo entender cómo el tiempo es dinero según el conocido adagio inglés time is money (o el tiempo es oro, que dice el correlato castellano), acuñado al parecer por B. Franklin en su ensayo Consejos a un joven comerciante (1748), cosa que ya se decía en muchas otras lenguas: En alemán: Zeit ist Geld, en francés: Le temps c'est de l'argent, en griego moderno (y casi clásico también): Ο χρόνος είναι χρήμα, o en portugués: O tempo é dinheiro e o resto é conversa ('palabrería'). 
 
    Es fácil verlo porque estamos acostumbrados a que computar y cronometrar el tiempo sea equivalente de monetizarlo. Suele decirse también: El tiempo, que es lo que más vale, no lo da Dios de balde, y, Quien defiende su tiempo, defiende su dinero. Pero ese tiempo no es nunca presente porque el tiempo presente, al mentarlo ya es ausente. De hecho se dice también: que el tiempo presente es un segundo: lo demás o es pasado o es futuro
 
      El tiempo no debe desperdiciarse por lo mucho que vale, porque según la ética protestante es un don divino que debe aprovecharse, por lo que es un pecado perder el tiempo, desperdiciarlo. El sociólogo Max Weber en su obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo argumenta que esta mentalidad transformó la vida de Occidente, y cita a Benjamin Franklin y el citado Time is money para ilustrar cómo el aprovechamiento del tiempo pasó de ser una norma religiosa a un imperativo económico. La institución del tiempo aparece en el trabajo, que es la conversión de la actividad humana, la fuerza de trabajo, que decía Carlos Marx para referirse a la capacidad de hacer cosas, supeditada a una finalidad en dinero. El trabajador se convierte a través del trabajo en dinero. El hombre es dinero, como cantaron Alceo, que citaba a Aristodamo como autor de la máxima, y Píndaro. No es solo por aquello que se oye decir a veces de "tanto tienes, tanto vales", sino esto otro de "tanto ganas, tanto eres". El Nombre Propio es el fundamento último del dinero, la forma más pura del Capital: la firma, por ejemplo, del pintor en el cuadro es lo que le da valor a este, como el precio en la etiqueta da valor al producto. 
 
    Es así como gracias al trabajo, el dinero se ha vuelto tiempo, y la nueva verdad “Money is time” es el reverso de la vieja: es solo el tiempo, esencialmente vacío y futuro, la moneda que vale para el capital más perfecto. Quizá se haga algo difícil verlo a primera vista, pero es sin embargo lo que vamos a intentar hacer aquí. Hemos tomado el clásico “el tiempo es dinero” y le damos la vuelta para ver si “el dinero es tiempo”. Cuando decimos esto último de que el dinero es tiempo pensamos automáticamente en “el dinero es tiempo futuro” porque el dinero representa la posibilidad, la promesa y la proyección hacia un futuro que el propio dinero crea, dado que no es solo un medio de intercambio comercial actual, sino la herramienta que permite planificar, idear y construir el futuro con la promesa de acceder a bienes y servicios, por lo que se convierte en un medio de ejercer el poder. 
 
    El escritor victoriano George Gissing (1857-1903) reflexionó en su novela "The Emancipated" sobre el aforismo "El tiempo es dinero", dándole la vuelta y escribiendo sobre la relación inversa del proverbio común: Time is money says the proverb, but turn it around and you get a precious truth. Money is time. With money I buy for cheerful use the hours which otherwise would not in any sense be mine..." (El proverbio dice que el tiempo es dinero, pero dale la vuelta y obtendrás una verdad preciosa. El dinero es tiempo. Con dinero compro para mi uso alegre las horas que de otro modo no serían mías en ningún sentido...). 
 
    El dinero no proyecta su valor en el futuro, sino que crea el futuro que proyecta. Esta interpretación no procede de un economista, sino de un escritor como Borges que en el cuento El Zahír, expresa su convencimiento de que el dinero, a pesar de su aparente materialidad -el dinero físico, diríamos hoy-, es en realidad inmaterial, espiritual o virtual, que diríamos también, ya que no tiene un valor intrínseco sino extrínseco que nosotros le otorgamos por ser una promesa de lo que se puede adquirir con él. Escribe Borges literalmente. "nada hay mas inmaterial que el dinero, ya que cualquier moneda es, en rigor, un repertorio de futuros posibles". 
 
    En otras palabras, el dinero no es valioso por sí mismo, sino por lo que puede permitirnos hacer en el futuro, ya sea comprar bienes o servicios, y, antes que eso, porque nos garantiza de alguna manera un futuro. En resumen, la frase "el dinero es futuro" destaca la relación intrínseca entre el dinero y la proyección hacia lo que está por venir, tanto a nivel individual como en el ámbito social y económico. 
 
    No en vano se recurre en castellano a veces a la expresión “labrarse un porvenir”, que, proveniente de la agricultura (labrar es arar la tierra para sembrar en ella a fin de cosechar), significa asegurar trabajando con esfuerzo un futuro. Puede también relacionarse con otra expresión castellana “ganarse la vida”, donde la vida sustituye al jornal (derivado de *diurnalem, lo que ganaba el jornalero durante un día de trabajo o jornada, de ahí que también un jornalero sea un ganapán, que alude a la maldición bíblica de "ganarás el pan con el sudor de tu frente" y por referirse al mozo de cuerda que "se ganaba la vida" -dinero y tiempo- llevando recados o transportando bultos de un punto a otro, como espécimen de trabajador sudoroso por excelencia). 
 
    Resuena, a propósito, la pregunta que le hace Miguelito a su amiga Mafalda en la viñeta impagable de Quino a propósito de la expresión "trabajar para ganarse uno la vida": Pero ¿por qué esa vida que uno se gana tiene que desperdiciarla en trabajar para ganarse la vida?

sábado, 3 de enero de 2026

Pareceres XCVI

471- Una Nueva Era. La coronación del cuadragésimo cuarto Emperador, elegido democráticamente, que tuvo lugar en el año del Señor de 2009 en Guásinton abría una Nueva Era, dijeron,  una New Age en la lengua del Imperio, que se escribiría con letras de oro en el gran libro en curso de la Historia Universal de la Humanidad. Al cabo del tiempo se vio que era mentira que hubiera empezado una Nueva Era, porque eras no hay más que una, si acaso, que es esta misma y que no es ninguna propiamente hablando porque no se contrapone a ninguna otra, en la que estamos inmersos aquí y ahora, todavía, y resulta que al fin y la postre, más vieja que el catarro de Matusalén, así que no tiene nada de nueva por mucho que se empeñen y empecinen en inaugurarla cada dos por tres, porque es el mismo perro al que no hacen más que cambiarle el distintivo del collar, una Nueva Era más inveterada ya que la nana que cantaba la bisabuela para dormir a los bisnietos en la cuna. Las Nuevas Eras son como los Años Nuevos: meros fuegos fatuos de artificio, pompas de jabón que revientan en el aire. Todos sabemos en el fondo de nuestro corazón que no hay años nuevos: que ni siquiera hay años en plural, que sólo hay un año, uno solo y por lo tanto ninguno, que se repite siempre a sí mismo cíclicamente, anualmente, como el Ave Fénix que muere y renace de sus cenizas.  

472.- Genocidio, la palabra del año. Un periódico español ha decidido que la palabra del finiquitado año 2025 ha sido 'genocidio', por delante incluso de 'Inteligencia Artificial'. Ya quedó la segunda el año 2024, y este año de rima fácil que hemos dado por terminado se ha llevado la palma, imponiéndose incuestionablemente, para definir lo que está pasando, que no ha terminado todavía, en Gaza, cuando la masacre que el ejército de Israel está llevando a cabo en la franja se disimula con eufemismos. El periódico, siguiendo la definición del Diccionario de la Lengua Española de la docta Academia, ha decidido llamar a las cosas por su nombre. Dice el DLE que un genocidio, cuya etimología procede del griego γένος génos 'estirpe' y el sufijo latino -cidio (matanza, presente en homicidio, suicidio, filicidio...) es “el exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad”. Quizá sea más interesante reivindicar el uso de otro término, siguiendo la propuesta del politólogo estadounidense M. J. Rummel, que engloba una amplia gama de crímenes, incluido el genocidio, que sería democidio, el crimen que perpetra el Estado, cualquier estado, contra el pueblo, ya sea el propio o el ajeno.


473.- Dios proteja a Bulgaria. Bulgaria se incorpora a la zona euro, convirtiéndose en el miembro número veintiuno. Seguirá manteniendo su moneda, la leva, que coexistirá con el euro, hasta el verano. Los precios se expresan ya en el país ribereño del mar Negro en ambas monedas, pero a partir del verano los bancos ya no cambiarán las levas por euros. Durante este mes de enero coexistirán en el mercado ambas monedas, pero a partir de las calendas de febrero solo circulará el euro. La moneda de un euro representa a Iván de Rila, el santo patrón de Bulgaria, junto con las inscripciones en cirílico del nombre del país y el de la moneda 'euro'. Más significativa es la moneda de dos euros, que retrata a San Paisio de Hilandar y la inscripción “Dios proteja a Bulgaria” alrededor del canto de la moneda. Este hecho nos recuerda a los españoles de cierta edad que en el año del Señor de 2002 la peseta fue sustituida por el euro, y cómo los precios se dispararon inmediatamente haciéndose la falsa equiparación de que un euro eran cien pesetas, cuando en realidad la equivalencia teórica de un euro era 166,386 pesetas. Algo que valía 100 pesetas entonces, por ejemplo un café en un bar, pasó a costar 1 euro, es decir 166,386 pesetas. ¿Qué ha sucedido desde entonces con el euro en el Ruedo Ibérico? Pues muy sencillo que ha perdido un 45,5% de su poder adquisitivo inicial, o lo que es lo mismo, que lo que entonces costaba 100€ ahora nos cuesta 183,53€. ¡Que Dios omnipotente, si puede, proteja efectivamente a Bulgaria y la coja confesada!

474.- Lucha contra la desinformación. Nos dicen a todas horas que la "lucha contra la desinformación" es la gran batalla del siglo XXI, el baluarte definitivo de la democracia contra el caos. Lo que se está desplegando, sin embargo, ante nuestros ojos, en nombre de la protección de la verdad, es todo lo contrario: una epidemia o, mejor, una pandemia informativa y la amenaza más grave a la libertad de expresión del pensamiento desde finales del siglo XX. Durante los últimos cinco años, hemos presenciado que gobiernos de todos los colores, instituciones europeas, grandes tecnológicas, medios de (in)comunicación y agencias de verificación de hechos con datos numéricos se han arrogado el derecho de decidir, en nombre de la evidencia científica, qué es aceptable y qué debe ser censurado y cancelado. Preguntémonos ¿quién decide qué es "verdad" y qué no lo es hoy en día? No se abre un debate ni lo decide cualquiera de nosotros con la anuencia de los demás, sino un puñado de burócratas de Bruselas, los sedicentes expertos, los algoritmos de Meta, periodistas convertidos en censores -ellos que antaño eran las víctimas de la vieja censura- y oenegés financiadas por multimillonarios. Ninguno de ellos son filósofos, en el sentido de amantes de la sabiduría (que no poseen), sino catocósofos, es decir, depositarios de ella (κάτοχοςkátochos en griego clásico significa posesor, tenedor, de ahí el neologismo que acabo de inventarme y patento de catocosofía) por lo que ninguno de ellos rinde cuentas cuando se equivoca (y se equivocan a menudo). Cuando un estado o una plataforma se atribuye el derecho a decir: «Esto es falso, por lo tanto, no puedes decirlo», no está protegiendo la verdad, está eliminando la crítica razonada y la posibilidad misma de buscarla juntos, reemplazando la asamblea del pueblo soberano por un estamento clerical de verificadores que al poseer la verdad la falsifican. Recordemos el proverbio machadiano:  "¿Tu verdad? No, la Verdad, / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela". 
 475.- Sexualidad, Cuerpos, identidades y orientaciones. Es el título de una guía sobre sexualidad para señoritas, como se decía antaño, o para chicas jóvenes, como se prefiere decir ahora, patrocinada por el Instituto Canario de Igualdad, que no tiene desperdicio. Confunde intencionadamente sexo y género, basándose en la autoridad de Judith Butler, introduciendo la falsa creencia de que el sexo se puede cambiar para adecuarlo a la “identidad subjetiva” de cada persona. En este sentido, la guía muestra constantemente a mujeres con pene y a hombres con vulva, normalizando la transexualidad. Más allá de la asignación del sexo, la identidad sexual hace referencia a la percepción subjetiva (que incorpora factores psicológicos y de personalidad) que cada persona tiene en relación con el hecho de sentirse hombre o mujer. La guía «valida, normaliza y refuerza la idea de que someterse a tratamientos hormonales o quirúrgicos es una opción liberadora y transgresora», banalizando las operaciones de cambio de sexo, cirugías e implantes. Igualmente induce a pensar que los postulados queer son transgresores y que acabarán con los roles sexistas existentes cuando lo que consiguen es todo lo contrario: sacralizar el género, sustituyendo la homosexualidad por la “identidad de género”, creando cientos de etiquetas para las «identidades sexuales»; justificando la obligación de aceptar en los espacios para las mujeres a hombres “autoidentificados” como mujeres en base a una falsa diversidad, inclusión y tolerancia y produciendo la normalización de una neolengua que borra a las mujeres en el plano simbólico, por lo que la guía es contraria a la igualdad que predica al reforzar los estereotipos sexistas existentes.

 

viernes, 2 de enero de 2026

Advertencia de las autoridades a la ciudadanía

Ha concluido el simulacro empalagoso de paz, amor y felicidad. Pueden regresar a sus hogares conduciendo con prudencia  y cumpliendo con la normativa vigente que ha entrado en vigor con el año nuevo de llevar la baliza V-16 homologada por la DeGeTé, cuyo afán recaudatorio es proverbial, bajo sanción de 80 euros que irán a parar a las arcas del Estado y que se reduce graciosamente a la mitad si pagan el importe en el plazo volungatorio de veinte días naturales. (Pueden, ya saben, cometer infracciones de tráfico tales como exceso de velocidad, conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas o no llevar puesto el cinturón de seguridad, pero si son sorprendidos in fraganti crimine serán multados y, en su caso, podrán perder los puntos del permiso que graciosamente se les concede para circular por las vías públicas ya sean automovilistas, peatones o ciclistas).
 
 
 Congelen los langostinos sobrantes, si ha sobrado por ventura alguno, para las próximas celebraciones y futuras mariscadas, así como las no poco estúpidas sonrisas de condescendencia que exhiben ordinariamente para el año venidero. 
 
Pueden ya insultar (o sea decir lo que piensan y sienten de verdad en su fuero interno) a sus familiares, vecinos, jefes, compañeros de trabajo y allegados, sin necesidad de desearles prosperidad y toda suerte de felicidades que compre el dinero. Pueden incluso desearles a algunas personas lo peor, que es que se cumplan todos sus sueños, para que de esa forma dejen de soñar.
 
A continuación, hagan el favor de disolverse pacíficamente hasta el próximo año recogiendo, si hacen el favor, los restos del botellón. 
 
La Dirección General de Salud Pública del Estado que vela por su seguridad y bienestar, por su parte, les alerta sobre las bajas temperaturas que marcan los termómetros durante estas señaladas fechas y les recomienda mucha precaución, que siempre es poca, ante las heladas y enfermedades respiratorias invernales que pueden contraer pese a haberse si es el caso innecesariamente vacunado.
 
  El Estado y el Capital (y de paso la Iglesia, institución ya algo trasnochada pero fundamental en la creación e institución histórica del evento mitológico que han celebrado) les agradecen su participación en el montaje navideño y en la celebración de estas entrañables festividades tradicionales, si prefieren la versión laica del asunto, y les desean un feliz y próspero año nuevo, que de nuevo no tendrá más que el número (pero eso ya lo irán descubriendo ustedes un poco más adelante), recordándoles que pronto comenzarán las rebajas de enero, en las que podrán seguir consumiendo y consumiéndose a precios asequibles. 
 
Todos ustedes han podido comprobar que las fiestas navideñas, saturnales o del solsticio de invierno, si prefieren la definición alternativa, han sido la perfecta excusa para incrementar alrededor de pantagruélicas cenas y comilonas que se nos indigestan a todos y a todas el volumen de compraventa de artículos inútiles con nuestras tarjetas de débito y crédito, esos regalos convencionales que nos meten por los ojos en la cabeza los publicitarios a sueldo de las multinacionales, que ni siquiera salen de nuestro corazón sino de los reclamos propagandísticos que intercambiamos una vez al año para intentar olvidar nuestra frustración. Por eso estas festividades que ahora concluyen celebran el consumismo que nos consume a los consumidores empujados a consumir(nos).
 
Por otra parte, como habrán podido comprobar las almas piadosas que esperaban el Adv(enim)iento, ya ha pasado la fecha y no se ha producido el milagro en el mundo, así que tendrán que esperar un año más, otro año más, con la misma fe inquebrantable con que lo hacen desde hace dos mil años, que se dice pronto, la llegada del Redentor, el Salvador, el Amado, el Mesías, en suma, la venida de Aquel Que No Viene Nunca.    

jueves, 1 de enero de 2026

Celebrando a Euclides de Mégara

    Cuando la pitonisa de Apolo del oráculo de Delfos sentenció que el hombre más sabio del mundo era Sócrates, el propio nominado fue el más sorprendido por semejante respuesta,  y se dedicó, como buen amigo que era del saber, a averiguar qué podía haber de cierto en ese sorprendente veredicto oracular. 

    Fue visitando una tras otra a todas las personalidades de la Atenas de su época, que era la de Periclés, a  políticos, intelectuales, artistas, preguntándoles qué sabían. La sola pregunta resultaba impertinente porque cuestionaba la supuesta posesión de la verdad de sus sapientísimos conciudadanos.

    La figura de Sócrates resultó enseguida incómoda a los poderosos de aquel mundo, que es este mismo nuestro, todavía, tanto que llegaron a compararlo con un tábano, o una mosca cojonera, diríamos hoy con expresión más castiza. Pues resultaba molesto que alguien pusiera en tela de juicio la realidad preguntándose una y otra vez qué son las cosas.
 

    Ante la afirmación que hacen algunas personas, generalmente bien instaladas dentro del sistema de dominación democrático vigente, de que "Así es la realidad" o "Así son las cosas" o "Las cosas son como son", Sócrates se preguntaba una y otra vez:   ¿cómo son las cosas?, ¿qué son las cosas?, ¿qué es la belleza?, ¿qué es la libertad?, ¿qué es la política?, ¿qué...? Ese era el quid, la clave, de la cuestión: la pregunta se renovaba constantemente, siempre viva en el aire.

    Quizá lo que había querido decir el oráculo, concluyó un buen día cansado de tanto preguntar, era que él era el hombre más sabio del mundo porque era el único, si acaso, consciente de su vasta ignorancia. 

    Por eso se dedicó a desengañar a los que querían escucharle y conversar con él atendiéndose a razones, jóvenes mayormente de clase alta, desocupados y aún no integrados en la sociedad adulta, como el bellísimo Alcibíades, lo que le granjeó la antipatía general de los mayores y lo que acabaría llevándolo a la muerte, reo de pena capital  por corromper a la juventud con sus enseñanzas, aunque más propiamente habría que llamarlas “desenseñanzas” o desengaños, así como por no creer en los dioses en los que creía la ciudad y por meter otros. Fue condenado a beber la cicuta letal por el régimen democrático de Atenas, ilustre antecedente del que padecemos ahora.

    El proverbio latino "philosophum non facit barba" (La barba no lo hace a uno filósofo) advierte sobre el hecho de que las apariencias engañan. Solemos decir que no hay que confundir la realidad con sus avatares, pero de hecho, en verdad,  la realidad está constituida precisamente por sus apariencias, con las que se funde y confunde, y eso es lo que un filósofo debe denunciar: las mentiras que a modo de columnas sostienen el tinglado de la realidad.

    No es sólo que las apariencias engañen, como dice el refrán, y es verdad, y, por lo tanto, no hay que fiarse nunca mucho de ellas, es que, además, las apariencias son la única realidad que hay. Ya se sabe que la mujer del César no sólo debía ser honesta, sino sobre todo aparentarlo: de hecho era más importante guardar las apariencias que lo otro. A César lo retrató Salustio para siempre cuando lo contrapuso a Catón de Útica y dijo de este último: esse quam uideri bonus malebat ("prefería ser bueno a parecerlo"). Julio César, por el contrario, prefería guardar las apariencias.
 
 

    Sócrates era frecuentado por muchos discípulos, como hemos dicho: el más famoso será Platón, fundador de la Academia, y de la filosofía académica que vino después. Uno de los menos conocidos, sin embargo, fue Euclides, fundador de la escuela de Mégara, del que queremos hacer aquí mención, para celebrar su nombre, que no hay que confundir con el matemático alejandrino que también se llamaba Euclides, mucho más conocido por la posteridad. 

    Cuando se les prohibió en Atenas la entrada a los varones megarenses a propuesta de Periclés, lo que sucedió en el año 432 antes de Cristo, en que los atenienses expulsaron a los de Mégara y prohibieron el comercio entre ambas ciudades, hecho que rompió los tratados de paz vigentes y contribuyó a la guerra del Peloponeso, Euclides era capaz de hacer cualquier cosa para escuchar los razonamientos de Sócrates. 

    Se cuenta que al anochecer se vestía con una larga túnica de mujer y se cubría con un palio multicolor –paliaba, pues, así su condición viril y de megarense, haciendo uso de esta palabra que procede del nombre de la prenda griega de vestir por excelencia, el palio o manto de lana que se echaban sobre los hombros tanto hombres como mujeres, siendo el de ellas más vistoso y colorido-, y con la cabeza velada por un chal, iba desde su casa en Mégara hasta Atenas, para escuchar las palabras aladas y desengañadas del maestro y participar en sus conversaciones durante la noche. Y antes de que cantara el gallo, recorría el camino de vuelta a casa de una distancia de poco más de veinte millas que se dice pronto y se tarda no poco en recorrer.

Euclides vistiéndose de mujer, Domenico Maroli (ca. 1612-1676) 

    ¿Qué sucede ahora? Lo primero que no hay maestros porque había uno y este régimen democrático que padecemos lo condenó a muerte, y a la filosofía la redujo, en el mejor de los casos, a ser Historia de la Filosofía, y casi ya ni eso,  gracias a la vigente ley educativa española. 

    Lo segundo,  que si los hubiera, que no los hay, tendrían que ir ellos a buscar a sus discípulos, y esperar a que se despertaran de la borrachera indecente, bien mediado el día, después de haber dormido todo el vino nocturno como consecuencia del botellón finisemanal. ¿Por qué beben los jóvenes? Beben para olvidar que la verdad es que no hay verdad, y que, por lo tanto,  el fin-de-semana no es el fin de la semana, y el fin-de-año no es el fin de año, porque ambos vuelven siempre a renacer de sus cenizas, como el ave Fénix, y a renovarse constantemente para volver a empezar siempre el lunes o el mes de enero, porque no tiene fin de verdad, y porque, al fin y a la postre, la verdad tampoco está en los posos del vino.
 

    Si algo nos ha enseñado Sócrates es que la sabiduría no se posee, es el amor a la verdad que nos lleva a cuestionarnos lo mucho paradójicamente que creemos saber, las muchas apariencias o velos de Maya que configuran la realidad. Ya que la verdad nos es inaccesible por las mentiras con que se recubre. Nuestro amor está condenado a ser un amor imposible y no correspondido, un amor platónico, nunca mejor dicho, sólo "filo-" querencia porque nunca poseeremos el objeto hacia el que se orienta nuestro deseo, la "-sofía", que es la sabiduría. Nos limitaremos siempre a ir desvelándola, para lo que tendremos que travestirnos nosotros como el buen Euclides megarense, y recorrer más de veinte millas al anochecer y entrar así en la ciudad prohibida poniendo en peligro la integridad de nuestra vida y propia persona, que es lo que siempre está en juego. 

    Pero de Euclides de Mégara ya casi nadie se acuerda -y sin embargo a él le debemos la más ilustre de las paradojas lógicas antiguas, la del mentiroso que dice que está mintiendo (prodigiosa afirmación que resulta verdadera a condición de ser mentira, y viceversa) y el razonamiento del sorites o montón de trigo, que nos pregunta cuando el montón deja de ser tal montón si le quitamos un grano de trigo, y otro, y otro... ¿cuando solo quede un grano o ninguno?-; y de Sócrates, el Sócrates de verdad, que no escribió ni una sola palabra y no porque fuera analfabeto, que no lo era, sino todo lo contrario, del Sócrates verdadero,  no del de Platón, que ese no es más que un personaje de ficción, de ese tampoco se acuerda casi nadie ya.