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jueves, 8 de enero de 2026

Minucias

¿Dónde están los Reyes Magos? Secuestrados y abducidos por Papá Noel, ese trasunto de San Nicolás/Santa Claus, el obispo subido a los altares, canonizado visualmente por Coca-Cola en sus campañas publicitarias de 1931 y 1964 con ilustraciones del artista Haddon Sundblom, que viene antes que ellos, que según el calendario religioso no llegan hasta el 6 de enero, día de la Epifanía, palabro griego que significa 'revelación' o 'manifestación', que es cuando los cristianos primitivos celebraban el nacimiento de Jesús -no el 25 de diciembre, funfunfún-, junto con su bautismo y la adoración de los Reyes Magos, en realidad astrólogos, de Oriente. El problema es que los calendarios escolares prolongan las vacaciones hasta el día después de Reyes. Y los niños que reciben el oro, el incienso y la mirra este día no tienen mucho tiempo para jugar con sus regalos, ya que al día siguiente tienen la inevitable vuelta al cole. De hecho, en algunas cabalgatas han metido hasta los renos... 
  
Medicina progresista, la que, como la Ciencia, progresa que es una barbaridad. Se le atribuye al cantautor, actor y médico italiano polifacético Enzo Jannaci (1935-2013) la siguiente sentencia que dejó para la posteridad a modo de aforismo: “La medicina, en este siglo, ha hecho enormes progresos; pensad en cuántas nuevas enfermedades ha sabido inventar”. 
 
Superflu: la supergripe, uno de esos inventos modernos, llegó ruidosamente con el clamor pagado de “expertos” periodistas y políticos. Se ha ido silenciosamente, casi sin darnos cuenta, haciendo mutis por el foro. ¿Qué inventarán ahora para amedrentarnos de nuevo a fin de mantener el negocio y que siga la obligación del uso innecesario de las mascarillas? ¿Cuántos millones en comisiones?
 
Información meteorológica.  O bien hoy o a más tardar mañana mismo hará su irrupción espectacular en la península ibérica la borrasca borrascosa Goretti, según la Agencia Estatal de Meteorología. Vendrá acompañada de ciclogénesis explosiva y fuerte temporal de frío y nieve. No es propiamente una ola de frío extremo, porque la metáfora de las olas que van y vienen está reservada al calor producido por el calentamiento global debido al cambio climático, pero provocará un temporal marítimo considerable en el norte, azotando el litoral con fuertes rachas de viento y lluvia. Si salen de casa, mejor que no lo hagan, aconsejan las autoridades sanitarias asesoradas por el comité de sabios y sabias de la AEMET, abríguense bien por la cuenta que les trae.
 
  
All is fake: Todo en nuestro mundo es falso: las relaciones personales son falsas, las noticias son falsas, los políticos son falsos, la historia es falsa, el sistema económico y financiero es falso y, para decirlo pronto de una vez sin que nos duelan prendas, la realidad, en definitiva, es falsa como ella sola. 
 
Morocco plays footballLa monarquía del reyno alauita, descendiente que es del primo y yerno del Profeta, se promociona como el reyno del deporte rey, donde el balompié brilla tan intensamente como el sol. "Descubre Marruecos", dice la campaña publicitaria que presenta al país moro como un destino ideal para los amantes del fútbol y del sol, que no en vano es el astro rey, es decir, el balón. Juega la publicidad con la metáfora del balón como sol resplandeciente para atraer a la hinchada balompédica del turismo soleado. El país se prepara así para ser coanfitrión de la Copa Mundial de la FIFA en el año del Señor de 2030, Dios (o sea Estado y Capital)mediante, junto al reyno de España y la república portuguesa.  
 
 
 
¿Dónde está el enemigo? La Unión Europea está haciendo todo lo posible para provocar una guerra con Rusia. Todas las máscaras han caído, todas las coartadas se han desmoronado. A estas alturas, debería estar claro para todos que nuestro enemigo no está tanto en Moscú, como pretende la Emperatriz Sisí, como en Bruselas, que es quien nos señala dónde está nuestro Enemigo. 
 
American way of life: El tipo come hamburguesas en MacDonald's tres veces por semana, se bebe al menos un litro de Coca-Cola light o cero diariamente, ve toneladas de Netflix o series de Amazon Prime Video a diario, porno en PornHub los sábados por la noche, se le hace la boca agua hablando de libertad y democracia, los valores norteamericanos, cree a pies juntillas que Estados Unidos ha liberado a Venezuela, usa anglicismos en su "trabajo" para mostrar a todos que está "IN" y no “OUT”, llama a sus amigos y colegas "BRO", que es apócope de 'brother', sueña con sus "próximas" vacaciones de ensueño en Miami Beach y su visita a New York, New York... le encanta el modelo de vida norteamericano, es decir está ideológicamente condicionado y conectado con la máquina de guerra blanda estadounidense SoftPower, que a través de la cultura jolivudense anafabeta consigue que uno desee lo que el tío Sam desea que desee sin necesidad de recurrir al HardPowe, la maquinaria pesada militar. 
 
 
   
Calendario: Quizá te dé algo que pensar el hecho de que el calendario que utilizamos y nos utiliza del vigente año del Señor de 2026 en el que ya nos hallamos inmersos sea el mismo que el de 1987, por lo que a falta del actual puede servirte el que te proponemos de hace treinta y nueve años. Algunas de las fiestas señaladas en rojo puede que no sean ya festividades en tu país o Comunidad Autónoma, y puede que alguno de los días marcados en negro sea eventualmente festivo. Pero al margen de esa contingencia, la distribución de los días, meses y semanas es exactamente la misma. ¿Por qué será? ¿Se repiten los años?  

miércoles, 6 de agosto de 2025

Contra reloj y calendario

 

Os traigo aquí un texto en verso de hace más de dos mil años, escrito en latín, y transmitido por Aulo Gelio (Noches Áticas, III, 3, 5), formado por nueve senarios yámbicos pertenecientes a una comedia hoy perdida titulada, al parecer, La mujer beocia, atribuida a Aquilio. Comenta Aulo Gelio que el gramático Varrón consideraba, sin embargo, que estos versos eran de Plauto, aunque no se encuentran en ninguna de sus veintiuna comedias conservadas. Añadía también que si los versos no eran plautinos en sentido estricto, eran plautinísimos, es decir, muy del estilo de los de Plauto. Sólo él supo dar voz a tantos esclavos y mujeres, es decir, a tantas voces del pueblo que se reían de la seriedad austera del orden establecido, y del hecho de que hubiera esclavos para que los patricios o plebeyos creyeran que eran libres. 
  
Dos versos contra el reloj que,  si no son de Plauto mismo porque suelen atribuírsele a Aquilio, son plautinísimos sin embargo nos sirven para rebelarnos contra el cambio de hora y contra el cómputo del tiempo cronometrado en general: ut illum di perdant, primus qui horas repperit, / quique adeo primus statuit hic solarium! (¡Maldito sea / ¡Confunda el cielo a / ¡Pierdan los dioses a  /   el primero que inventó las horas / y el primero que implantó además aquí el reloj!).

El monólogo es un grito de protesta que tiene la particularidad de ser una de las primeras quejas contra la imposición del reloj (en forma de cuadrante solar en este caso) sobre la vida humana, puesto en boca de alguien que se muere de hambre porque "no es hora de comer". En Roma, sobre el Foro, se cernía ya, amenazador, un reloj solar que marcaba las horas. Era un lugar público habitual de reunión como revela la expresión ad solarium uersari que quiere decir merodear por los alrededores del reloj de sol. Así dice el texto en versión original en latín:

Ut illum di perdant, primus qui horas repperit,
quique adeo primus statuit hic solarium!
Qui mihi comminuit misero articulatim diem.
Nam me puero uenter erat solarium
multo omnium istorum optumum et uerissumum:
Ubiuis monebat esse, nisi quom nil erat.
Nunc etiam quod est non estur, nisi soli lubet;
itaque adeo iam oppletum oppidum est solariis,
maior pars populi aridi reptant fame.


¡Confunda el cielo al primero que inventó las horas
y  que además  primero aquí  plantó un reloj!
Me ha roto el día, triste de mí,  en pedazos mil.
Pues de pequeño  yo, era el  vientre mi reloj
mucho mejor que todos estos y más  de fiar:
comer quería, a menos que nada hubiera, siempre.
Ahora que hay, si el sol no quiere,  no se come;
Y además ya está de relojes llena la ciudad;
casi todo el pueblo, flacos, ya se mueren de hambre.

    El reloj determina las horas de forma que la hora de comer no es la hora en la que el estómago reclama su satisfacción, sino la hora que el reloj  determina a ese fin. Se ha producido una inversión: es el reloj, y no el estómago, el que impone la hora de comer, el que manda, debido a lo cual el vientre, enjuto, se muere de hambre al estar sometido al rígido dictamen del reloj.  Frente a lo que sucede ahora, cuando la ciudad se ha llenado de relojes -y más ahora mismo, en nuestros propios tiempos, diríamos nosotros, cuando no es preciso llevar un reloj porque los relojes han entrado en el ámbito más íntimo de la vida privada, y el reloj somos nosotros mismos-, el vientre recuerda tiempos mejores. Cualquier tiempo pasado fue mejor, porque en el pasado no había relojes, esos grandes dictadores, que marcaran los ritmos biológicos. Todavía el reloj (y el calendario) no habían invadido el ámbito de la subjetividad, pero ya había comenzado sin duda un largo período que aún no ha concluido.

La persistencia de la memoria o Los relojes blandos (1931) de Salvador Dalí.

    Me he entretenido y divertido, por mi parte, componiendo la que podría ser la continuación de este monólogo de queja de un hombre del siglo XXI, consciente de la gravedad cada vez mayor del peso (y no del paso) del tiempo, cuyo cómputo se impone a todos y cada uno de los rincones del planeta, ajeno a los ritmos naturales y vitales, y de lo funesto que es para el disfrute de nuestra vida que nuestras actividades se acomoden a unos horarios y calendarios preestablecidos, y a un futuro, por lo tanto, y no al revés. Es decir, parece que se ha cumplido aquello de que el hombre ha sido hecho para el sábado, o sea, para obedecer al calendario que establece días de ocios y de negocios,  y no el sábado, esto es, el calendario, para el hombre, y que, debido a esa imposición, nosotros no tenemos tiempo, sino que es el tiempo el que, de hecho, nos tiene (y bien cogidos) a nosotros: 

¡Maldito sea el inventor de la semana
que nos impuso su triste contabilidad,
retorno eterno de lo mismo y no lo mismo!
¡Con toda mi alma lo maldigo y aborrezco!
Me ha destrozado a mí la vida el impostor
con ese invento, porque no es verdad, porque es
mentira y gorda!   ¡No hay un ciclo natural
de siete días, como el sol y la luna, el mes,
las estaciones o año! Sin embargo, siempre
tras el domingo vuelve el lunes, y vuelve así
la misma rueda de la historia a comenzar
como si fuera lo más normal del mundo. Y no,
no debería ser así. Si no es verdad
como el otoño o la primavera o el verano
o el invierno, como el Sol que trae y lleva el día,
o la Luna ya menguante o nueva o ya creciente
o llena allá en el firmamento, ¿cómo es que hay
semanas en el calendario y días negros
y otros rojos? Dicen que su origen se halla
en el cuento veterotestamentario aquél
del Génesis que abre la sacrosanta Biblia
de que Dios creó el tinglado de este mundo en seis
jornadas, y al séptimo día descansó el Señor
y estableció, sabático, el Sabat, cayendo
en flagrante contradicción y en un contrasentido,
pues ¿cómo es que había números y días
antes de que Él creara el mundo? ¿Es la semana
anterior al mundo? ¿A quiénes engañar pretenden
con el viejo cuento hebreo? ¿Quien habrá que no haya
sufrido en carne propia la rutina atroz
de un lunes?¿Quién no ha deseado que llegue el fin
de la semana toda y de todas las semanas
absolutamente, y no ha sentido la alegría
y la tristeza, ambas caras de una misma
moneda, de una larga tarde de domingo,
que anuncia el fin de fiesta y la reiteración
del  mismo ciclo  y círculo vicioso que
 convierte nuestra vida en un futuro y muerte?
 ¡Sea, pues, maldito, y que los dioses lo confundan,
el  que por decreto la semana estableció
en el trescientos veinte y uno, triste año,
después de Cristo! ¡Sea Constantino el Grande,
aquel emperador romano que recibió
las aguas del bautismo antes de su muerte,
execrado, pues, y el calendario laboral
de días negros y días rojos, que él impuso
consagrando el día del Sol o del domingo al ocio,
maldito sea y condenado al ostracismo!
Lo que más deseo ahora yo, es el verdadero
y auténtico week-end que ponga fin al ciclo
eterno y pare el curso de nuestra historia, el fin
definitivo de la semana y las semanas.
¡Que no haya más relojes ni haya calendarios
que cronometren nuestro tiempo y nuestras vidas!
  
 

domingo, 2 de enero de 2022

Contracalendario

ENERO 
 Vuelve ya a rodar 
otro Año Nuevo, que es
viejo ya al nacer. 
 
FEBRERO 

Se metió al corral
el invierno a retozar: 
 ya se marchará. 
 
MARZO 
 
 
Marzo, mes del dios
de la guerra que es la paz, 
y la ley marcial.
 
 ABRIL
 En abril su cruz
labra y porta cada cual
igual que Jesús.
 
 
MAYO
 No te inmoles más
 en aras del porvenir,
ahora y aquí. 
 
 JUNIO
 Crece el día ya:
en la hoguera de San Juan
  la noche arderá.
 
 JULIO
¿Quién no ha de olvidar
 la semana, el año, el mes,
 día y hora ya?
 
 AGOSTO
 Arde, augusto, el sol
y se agosta agosto, el mes
del Emperador. 

 
 SEPTIEMBRE 
El ocio estival
 llega al fin y en marcha está
 ya el curso escolar.
 
 OCTUBRE
Hojas de papel
secas echa el vendaval
de octubre a volar.
 
 NOVIEMBRE
 Se nos olvidó
dar cuerda al reloj, y el sol,
ay, se ensombreció.
 
  DICIEMBRE
 Líbranos de ti,
 calendario laboral;
 tú, supremo mal.