sábado, 4 de octubre de 2025

Recuperar la soberanía

    De vez en cuando la gente hace un descubrimiento importante: que los gobiernos elegidos democráticamente por el pueblo no gobiernan en realidad, porque están gobernados desde fuera, desde arriba: porque quien manda es Don Dinero, el más poderoso de todos los caballeros. Y donde manda capitán, que es el Capital, no manda marinero. ¿De qué sirve entonces la democracia parlamentaria? ¿Para qué sirve un gobierno sujeto al gobierno del vil metal, llámese Fondo Monetario Internacional o Banco Mundial? ¿Quién ha elegido democráticamente a Herr Kapital, das Kapital, que diría el reverendo Carlos Marx, como Dios todopoderoso del universo mundo? Algunos de los avatares de esta divinidad son Mister Dolar, o Mister Euro, la moneda única y monoteísta que sustituyó a las politeístas pesetas, francos, marcos, liras y demás divinidades trasnochadas menores que ya son poco menos que la calderilla del recuerdo, y que algunos añoran. 
 
    Hay, en efecto, quienes abogan por la vuelta a las viejas monedas nacionales para recuperar las esencias patrias de nuestra memoria histórica, como hay quienes abogan por el rechazo al dinero digital en favor del dinero físico, cuyo uso está sujeto a menos restricciones por lo que consideran que nos hace más libres del control estatal (pero no del dinero). 
 
    Entre los primeros, Giorgio Agamben publica en la Red una columna el 23 de septiembre titulada Moneta e Memoria  que establece la conexión etimológica entre la moneda y la memoria, dado que el latín 'moneta', origen de nuestro término 'moneda' y del inglés 'money', era la diosa romana equivalente de la griega Mnemósine, la Memoria. Higino, por ejemplo, escribe que de Júpiter y Moneta nacieron las Musas, equiparando de hecho a Moneta con la titánide Mnemósine, la Memoria. Pero Moneta no es la traducción del griego Mnemósine, que sería más bien 'memoria', sino un epíteto también de Juno, la hermana y esposa de Júpiter, Iuno Moneta, junto a cuyo templo se instaló en Roma una ceca donde se acuñaba la moneda. 
 
    Entra Agamben en el debate sobre la abolición de la moneda única europea y la recuperación de la moneda tradicional de cada país y escribe que cada nación del viejo continente, al renunciar a la soberanía sobre su propia moneda, ha renunciado también a su propio legado de recuerdos, a su memoria histórica, diríamos con la expresión a la moda. Y más adelante: “Cuando un distinguido economista declara que la única manera de que Francia (y quizás todos los países europeos) salgan de su crisis es recuperar la autoridad sobre su propia moneda, en realidad está sugiriendo que ese país redescubra su relación con su propia memoria. La crisis de la comunidad europea y su moneda, que ya nos afecta, es una crisis de memoria, y la memoria —no lo olvidemos— es para cada país un lugar eminentemente político. No hay política sin memoria, pero una memoria europea es tan frágil como su moneda única”. 
    De alguna manera, el filósofo italiano tras la conexión etimológica que establece entre el dinero y la memoria histórica está sugiriendo o proponiendo, como el economista cuyo nombre propio no cita, que cada país europeo recupere su soberanía nacional recobrando su propia memoria económica. No es ningún secreto su oposición al engendro de la Unión Europea: Ha dejado escrito: "Para decirlo sin tapujos ni reservas: si realmente queremos pensar en una Europa política, lo primero que tenemos que hacer es quitar de en medio a la Unión Europea, o al menos estar preparados para el momento en que, como ahora parece inminente, se derrumbe". La oposición, justa y necesaria, a las políticas de la Unión Europea lo lleva no solo a decir simplemente que no a dichas políticas supranacionales, sino a querer recuperar el viejo patrón de la soberanía de la nación, que no debe confundirse nunca con la soberanía popular. 

viernes, 3 de octubre de 2025

Elogio de la docencia

 La docencia es una de las profesiones más nobles a las que uno puede dedicarse. Por eso se la llama magisterio, que en latín quiere decir “lo más importante”.

Magisterio se contrapone etimológicamente a ministerio, “lo menos importante”; la condición propia de los que mandan, que son los más mandados: la servidumbre.

Pero la docencia no consiste en transmitir conocimientos, sino en despertar la inteligencia, para lo que es contraproducente la acumulación de los saberes. 

 
En efecto, conocer, en el sentido de atesorar conocimientos eruditos a través de la memorización, no sólo es poco inteligente sino un obstáculo para el aprendizaje.

Pues solo se aprende de los propios desengaños; saber, no sabemos nada, pero tenemos muchas, demasiadas certezas que entorpecen el descubrimiento de la verdad.

Aprender es liberarse, tanto el maestro como el discípulo de su condición previa, y de la fe y las creencias que albergan, que hacen imposible el arte de vivir.

Aprender es desaprender, desprenderse de certidumbres e ideas que ciegan razón y corazón. Aprender es liberarse uno. Enseñar es ayudar a liberarse a los demás.


Las aulas son jaulas donde los niños, pájaros prisioneros dentro, aprenden a hacer lo que la propia institución académica que los recluye no les permite: volar.

Aprender, amarrados al palo de una estaca como estamos y pudiendo movernos solamente según la longitud de la soga, es romper el cordel invisible que nos ata.

La buena conducta y buena educación no se basan en la vieja moral retributiva de premio y castigo, sino en el paulatino desprendimiento del ego de uno mismo.

Se elogia aquí la docencia porque despierta la inteligencia y abre la mente, embotada de ordinario por prejuicios y condicionada por el lastre del pasado.



Si se elogia tanto la docencia es porque rompe moldes y esquemas, y enseña la mentira de las verdades y la realidad, cuya falsía suele pasarnos desapercibida.

Contra la educación que predica los valores bursátiles, la sumisión a la dictadura de los mercados y la venta al mejor postor de nuestra fuerza de trabajo;

contra la pedagogía moderna, que desprecia la inteligencia y fomenta  la visceral incontinencia del esfínter anal, consagrándola como libertad de expresión;

contra la venta de la mano de obra y conversión de nuestra vida en trabajo asalariado, reloj cronometrado y misérrimo jornal: no hay dinero que lo valga.

jueves, 2 de octubre de 2025

Supermercados futurizos

    A la vista del vídeo que acompaña a esta entrada, se pregunta uno hasta qué punto una emisión televisiva como esta de un informativo que hace una cadena privada, pero podría ser pública, porque para el caso da igual, es información o es propaganda. De hecho es más un anuncio publicitario que una noticia informativa, aunque también lo es. Atención al mensaje implícito y subyacente, porque parece que todo son bondades y no lo son: un establecimiento comercial abierto las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana. Es el triunfo total del mercado, que no se subordina ya a los horarios laborales ni a las festividades, sino que salta por encima de ellos y se abre al flujo constante de capitales y mercancías.

    Para entrar en el establecimiento hay que identificarse previamente introduciendo el nuevo DNI que es nuestro número de teléfono móvil individual e intransferible, y a continuación nuestra tarjeta de crédito, pues el pago que se haga será siempre con dinero digital.

    El abanico de mercancías, una vez que se ha abierto la puerta del comercio, es amplio en este caso, desde alimentos frescos y congelados hasta productos de limpieza e higiene. Al final no se pasa por caja, dice la locutora televisiva. En su lugar, funciona la Inteligencia Artificial, que detecta automáticamente todos los productos que llevamos y nos cobra descontando su precio de nuestra tarjeta de crédito. Acto seguido, recibimos el tique en la pantalla de nuestro teléfono supuestamente inteligente, cuyo número hemos introducido al comienzo de la operación para entrar en el establecimiento mercantil.

      Se ha creado, dice la información publicitaria o la publicidad informativa, un nuevo espacio “que tiene las bondades del autoservicio y la bondad de una tienda”, con lo que “se mejora muchísimo la experiencia de compra del cliente”.

    Si entran varias personas a la vez no hay ningún problema: la IA, que funciona mediante cámaras y sensores de peso en las estanterías, detecta a cada cliente y lo va siguiendo. 

    Los entusiastas de este nuevo sistema dicen que es más rápido ya que se evitan las largas colas frente a la caja y está abierto al público en cualquier horario.

    Ha desaparecido el factor humano: el dependiente, el cajero, el tendero... Se eliminan así puestos de trabajo, aumentando la cifra de desempleados y el trato personal o la interacción, como dicen ahora, con los clientes. Sucede ya en muchas gasolineras, donde el usuario hace el trabajo del empleado. El empresario se ahorra, así, un puesto de trabajo ya que el cliente hace su trabajo bajo el nombre de “autoservicio”: antes te servían la gasolina, ahora te la sirves tú y te cobran lo mismo, porque si bien la desaparición del trabajo asalariado podría considerarse una liberación de la maldición bíblica de ganarse el pan con el sudor de la frente, mientras no desaparezca el salario -cada vez se habla más de una renta básica para todos-, o sea, el capital, seguimos en las mismas o peores circunstancias.

    La tecnología no está colaborando con el trabajo humano facilitándolo y haciéndolo más cómodo, sino reemplazándolo. De hecho se habla de robots reponedores de productos en las estanterías. 

Robot reponedor 

    Ha desaparecido el dinero en efectivo prácticamente, pero no seamos ingenuos, pecado imperdonable a estas alturas: eso no significa que haya desaparecido efectivamente el dinero.  Nada más lejos de la realidad, sino todo lo contrario: se ha sublimado, adquiriendo el carácter sobrenatural e inmaterial, espiritual y divino, que siempre ha tenido. La desaparición del dinero contante y sonante, por otra parte, ya sucede en los establecimientos actuales donde se puede efectuar el pago en metálico o con tarjeta, que a su vez puede ser de débito o de crédito, y que resulta para todos más cómodo ya que no hay que andarse con engorrosos cambios.

    Uno no necesita hablar con nadie. Hace la compra silenciosamente con total privacidad. Y se va, como si hubiera entrado a hacer sus necesidades en un retrete.

    Pero la IA de Gúguel también nos informa y hace al mismo tiempo propaganda so pretexto de información que la emisora televisiva emitiendo juicios de valor como este: Atención: Los supermercados del futuro se caracterizarán por el uso intensivo de inteligencia artificial (IA), cámaras y sensores para un seguimiento en tiempo real de los productos y clientes, y pantallas digitales que ofrecerán información detallada de los alimentos. Esto permitirá la compra autónoma sin colas y pagos automáticos, experiencias de compra personalizadas y la promoción de hábitos alimentarios más saludables y sostenibles.

    ¿Qué quieren decir las dos últimas frases? ¿Qué es una experiencia de compra personalizada? ¿Qué hábitos alimentarios más saludables y sostenibles fomentan estos supermercados futurizos? Al parecer se “minimizan la interacción física y la manipulación de objetos, mejorando la higiene” En Amazon Go hay hasta la posibilidad de comprar con este sistema de autoservicio, el colmo de los refinamientos, sentado uno, sin apearse de su automóvil.


miércoles, 1 de octubre de 2025

Versos de Prada

    Este Prada no es el agudo columnista de algunos periódicos y revistas españoles de derechas, novelista por otro lado notable además de católico practicante, obeso confeso y a mucha honra, y mártir de las tres o cuatro lectoras desocupadas y beatas y de todos los que todavía lo soportamos, ni tampoco es el costurero italiano, el cual, que yo sepa, no se ha metido de modisto de altos vuelos a poeta todavía. 

    Los que traigo hoy aquí a colación son unos versos breves pero llenos de enjundia epigramática de don Manuel González Prada, escritor peruano injustamente olvidado o más bien poco conocido o ignorado por estos pagos, ya fallecido, pero cuyas rimas siguen vivas, hoy más que nunca, todavía, sin perder ni ripio del ritmo en el baile de las palabras.

Manuel González Prada  (1844-1918)

    Vienen como anillo al dedo  para este medio de lectura rápida sobre la pantalla fugaz que es internet, o sea la Red de la telaraña cibernética, y no sobre el papel –aunque no hay mal que por bien no venga, ya que la falta de papel supone muchos más árboles que se salvan de la tala.

    Su característica más notable es, aparte de la brevedad telegráfica, la condensación aforística del pensamiento. Allá van, espigados aquí y allá de su obra poética, estos epigramas que hablan un poco de todo: de la maldad e ignorancia, si no son la misma cosa, del ser humano; del amor; de la relatividad del bien y el mal; y una declaración de principio que no tiene desperdicio, antes del “Je ne regrette rien” de Edith Piaf.

Quien muchos días se pasa /  sin ver a un necio de frente, / no tendrá seguramente /  ningún espejo en su casa. 
*
El vicio y la virtud, el bien y el mal, / simples cuestiones de ángulo visual.
 * 
De nada estuve nunca arrepentido, /  a no ser del pecado... no cometido. 

Todo cabe en lo posible; / ¿Por qué razón no cabrá? / Nada existe más absurdo /  que la misma realidad. 
 * 
Yo figuro en la comedia /  de mi vida, o la tragedia, / como el autor, el actor /  y el sereno espectador.
 *
 Ser el diamante o la arcilla, /  la palmera o el zarzal, / el rumiante o el microbio, / el monarca o el patán, / todo es el mismo, /  todo es igual. / Sucumbir hoy o mañana, / de vejez o enfermedad, / podrirse bajo la tierra /  o en los abismos del mar, / todo es lo mismo, / todo es igual. 
 * 
 La dulce muerte del sueño /  venga y cierre mis pupilas: /  el olvidar que se vive / es lo mejor de la vida. 

 En la sesuda experiencia / de las personas ancianas, / no busquéis verdad o ciencia, / buscad errores con canas. 
*
 La creencia prudente y acertada, / la más segura, no creer en nada. 
*
 ¿Dónde tus luces divinas,  / oh Religión decantada? / Viejo candil de posada, /  más humeas que iluminas.
 * 
Todos somos hermanos /  (recordémoslo bien); /  todos somos hermanos, /  como Caín y Abel. 
 * 
Orgullo no te cause el patriotismo, / que son también patriotas / que aman sus escondrijos y sus peñas /  los topos y las ostras. 
 * 
 ¡Es un perro! decimos / al denigrar a un zote. / Con más razón, al insultar a un perro, /  repetirán los perros: ¡Es un hombre!

martes, 30 de septiembre de 2025

Café cantante y sonante

Viaje a Egipto con visita turística guiada a la Ciudad de los Muertos, el gran cementerio cairota donde viven, paradójicamente, un millón y medio de personas. 
 
La catástrofe no es algo pavoroso que nos amenace con su futura presencia, sino la espada desenvainada de Damoclés que pende ahora mismo y aquí sobre nosotros.
 
Naufragar en el olvido donde dormitan los recuerdos y sueña el hada melancólica envuelta en espléndidos harapos, un destino turístico que no tiene turoperador.
 
El hombre, homo non sapiens más que sapiens, se considera con soberbia rey de la creación, cuando es el último mono consagrado a destruir la vida en el planeta.
 
 El periódico terrorismo climático: Del calor severo al fuego devastador y ahora las lluvias torrenciales: la crisis climática ya es lo normal en las Españas.
 
España, segundo país europeo con más muertes por calor durante el año del Señor de dos mil veinticuatro: seis mil setecientos cuarenta y tres fallecimientos.
 
No puede haber consenso científico. La ciencia es un popurrí de ideas preconcebidas que acaban en el cementerio ideológico tratando de explicar lo inexplicable. 
 
Tras el éxito de Olas de Calor, los servicios informativos de la tele, radio y prensa ponen en escena Olas de Frío, la nueva superproducción de esta temporada.
 
Por mucho que nos duela un desengaño, sea amoroso o de la índole que sea, debería ser siempre, por la liberación del engaño que supone, bienvenido y alegrarnos.
 

La salud no es el bienestar propio de cada uno sino algo público, que debe ser gestionado por el Ministerio sanitario competente en aras de un dios desconocido.
 
Los modestos placeres personales -un cigarrillo, una copa- son considerados por la Santa Inquisición Médica nocivos actos terroristas contra la pública salud.
 
El tabaco y el alcohol matan. El Estado, que no los prohíbe, desaconseja su consumo, pero, buen recaudador, los grava económicamente con impuestos gananciales.
 
No es el pueblo o gente común y corriente quien necesita a los políticos profesionales, sino estos los que necesitan al pueblo a fin de ser por él legitimados.
 
Los políticos profesionales tanto de izquierdas como de derechas no sirven al interés colectivo o común, sino solo al privado, o sea, al interés del Capital.
 
Los políticos pirómanos son los que avivan el fuego de la polarización y luego se presentan como bomberos salvadores del incendio que ellos mismos provocaron.
 
Los diputados y senadores, en el actual sistema de partidos políticos, son la voz cantante de sus respectivos partidos, no del pueblo que se supone representan. 
 
 
Nunca me ha interesado el deporte rey, balompié o football, que, como el brandy aquel, era 'cosa de hombres', elemento aglutinador de identidades masculinas.
 
En los bares y el vecindario el fútbol era la conversación masculina obligada, y uno se sentía un bicho raro marginado si no compartía la afición mayoritaria.
 
 La FIFA fomenta la participación de niñas y mujeres jóvenes en la práctica del hasta hace poco masculino deporte rey con la Liga Profesional de Fútbol Femenino.
 
Si exigimos, con toda la razón del mundo, la retirada de los libros de texto que contengan elementos de adoctrinamiento ideológico, nos quedamos sin ninguno.
 
La Plataforma Ciudadana 'Salvemos el Dinero Físico', opuesta al dinero digital exclusivamente, se aferra al pago en metálico en las transacciones comerciales.
 
Yo propondría, consciente de su poco seguimiento, la creación de la Plataforma Ciudadana: “No salvemos el Dinero en ninguna de sus formas físicas ni digitales”.
 
¿Vuelve la mili a España? Lo que no se ha ido no vuelve. El ejército sigue ahí. El servicio militar ha sido sustituido por la Educación Secundaria Obligatoria.
 
Herodes, que es otro nombre del Régimen actual que todos y cada uno padecemos, sigue asesinando al niño que llevamos dentro perpetrando la matanza de inocentes.
 
Contra la obligación compulsiva de ser, producir y consumir, lo mejor es negarse a hacerlo y entregarse sin valor consuntivo a la contemplación de la belleza.

lunes, 29 de septiembre de 2025

Dos apuntes: La ociosidad y el grano de arena.

1.- OTIVM, CATVLLE, TIBI MOLESTVM EST: Dicen que la ociosidad es la madre de todos los vicios. Hasta un poeta tan sensible como Catulo se dice a sí mismo que no le conviene estar ocioso, como si él supiera lo que le conviene y lo que no. ¡Qué mala prensa tiene en este mundo nuestro el ocio, il dolce far niente, que en latín se contrapone al negocio, desde que nos dijeron que teníamos que trabajar para ganarnos la “vida”, reduciéndola a mísero jornal! Y, sin embargo, de la ociosidad es de donde pueden surgir todas las artes, gozos y libertades. Lo que pasa es que a los Señores del Tiempo, es decir a los fabricantes de relojes, calendarios, y agendas varias, no les gusta que vivamos libres de su control, sin estar cumpliendo constantemente planes y objetivos preestablecidos. Quieren que planifiquemos nuestra vida, que diseñemos, como ellos dicen, nuestro futuro, que cronometremos nuestro tiempo, que trabajemos para convertir todo lo que toquemos en oro, como el rey Midas, en oro, como la rima infantil, de lo que cagó el moro, es decir, en mierda, según la lúcida interpretación freudiana del dinero. Quieren que no vivamos, que nos limitemos a existir sobreviviendo en una triste existencia que ni siquiera merece el digno nombre de “vida”, en definitiva, en una forma de muerte. Sin embargo, sólo el que no cronometra el tiempo ni hace planes para el futuro, el que no sabe ni en qué día ni hora vive, puede encontrarse lo inesperado, como el que se pierde en el bosque. Eso sí que puede ser vida: lo que no nos esperamos, lo que no estaba previsto ni programado en nuestras agendas, lo único que puede sorprendernos y que, al contrario de los negocios y empresas humanas, está más allá del éxito y del fracaso, más allá de la victoria y de todas sus derrotas, y más allá del vicio y de la virtud -dice a veces la gente que la ociosidad es la madre de todos los vicios, pero también lo es de todas las virtudes, habida cuenta de que vicio y virtud son una y la misma cosa como nos recuerda el epigrama de Prada: El vicio y la virtud, el bien y el mal, / simples cuestiones de ángulo visual. 

 

 Busto de Catulo en Sirmión, lago de Garda

2.- APORTAR UNO UN GRANO (O SU GRANITO) DE ARENA (PARA QUE SE HUNDA EL BARCO).- No encuentro por ninguna parte el origen constructivo del dicho “aportar uno su grano de arena” para lograr algo positivo. La IA de Gúguel me brinda, solícita y presurosa, este ejemplo políticamente correcto: "Para combatir el cambio climático, es importante que todos aportemos nuestro granito de arena con acciones diarias". Lo único que encuentro es el refrán: Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero, cuya primera parte nos recuerda la paradoja del sorites clásico que formuló Eubúlides de Mileto, de la escuela megárica: un grano de arena no hace nunca un montón (una duna, un arenal, una playa). En su lugar he hallado una cita en Agustín de Hipona donde el santo nos advierte de que hay que tener mucho cuidado con los llamados “peccata minuta”, o “faltas pequeñas” que no son graves de por sí cuando son pocas, pero sí cuando su número aumenta y llegan a ser muchas. Y pone como ejemplo los granos de arena, que si se echan en una nave en número pequeño no importan ni cuentan nada, pero en gran cantidad pueden llegar a hundirla: Quam minutissima sunt grana harenae! Si harenae amplius in navim mittatur, mergit illam ut pereat. '¡Qué menudísimos son los granos de arena! Si se echa en una nave más cantidad de arena, la hunde hasta irse a pique'. Encuentro que en francés la expresión homónima "mettre son grain de sable" significa eso mismo en sentido figurado pero tiene una connotación negativa: poner un obstáculo imprevisto a la realización de un proyecto o de un mecanismo del funcionamiento del sistema.
 
 

domingo, 28 de septiembre de 2025

Pareceres LXXXVI

421.- El pinchacito. Tal era el título, con un diminutivo cariñoso que le quita gravedad al asunto, de un episodio de la serie infantil italiano-española Croco Doc, emitido hace tres años, en el que el personaje de Dani, un torito, temía la vacuna que debía ponerle el doctor Crocodoc, el pediatra de Zoolandia, cuyo enfermero era el hipopótamo Hipo Crat, nombre que alude a Hipócrates, el padre de la medicina.  A Dani, el torito, le llega el turno de vacunarse y está preocupado por el pinchazo, como él llama a la triple inoculación, por eso se esconde debajo de la cama. No quiere ir al Centro de Salud porque no está enfermo. Su padre le convence de que "a veces hay que ir al médico para no ponerse enfermo". El médico se encargará de explicarle que la triple vírica, que no es obligatoria pero sí altamente recomendada, que le va a poner no es que sea tres veces mayor que una ordinaria, sino que inmuniza frente a tres enfermedades: rubéola, sarampión y paperas, le explica que las vacunas en general son necesarias para protegerse de futuras enfermedades y le insiste en que no duelen. Dani, convencido de que va a obtener una protección importante para su salud, se deja pinchar, y el doctor cocodrilo le firma un documento acreditando que ha sido un niño valiente y que puede sentirse orgulloso. Atención al siguiente diálogo entre el doctor y el padre y su hijo que no tiene desperdicio: -Hay un papá que no quiere ponerles vacunas a sus hijos. -Me parece mal, pero que muy mal, fatal. -Es que dice que las vacunas son malas. -Eso es una mentira grande como una casa; no, como un castillo; no, espera, como un rascacielos de cien pisos. -Papá, tenemos que decirle a ese señor que vacune a sus hijos. Si no, pueden ponerse malitos. -Exacto, y no solo ellos. También pueden contagiar a otros niños que no están vacunados.
 
  
422.- Quema de la bandera nacional. El presidente de los Estados Unidos quiere penalizar la quema de una bandera americana, pero en 1989 la Corte Suprema de Estados Unidos determinó en el caso de el Estado de Texas contra Johnson que quemar la bandera nacional en protesta por algo era un acto de libertad de expresión protegido por la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense. La decisión fue tomada por un estrecho margen de cinco votos sobre cuatro de los nueve jueces que componían dicho tribunal, pero sentó el precedente de anular las leyes estatales contra la profanación de banderas que estaban vigentes en la mayoría de los Estados. El Tribunal dictaminó que el hecho de que el público se ofendiera por una idea o expresión no es razón suficiente para prohibir esa expresión. 
 
423.- ¿Quién depende de quién? Tendemos las criaturas humanas a considerarnos el elemento agente del proceso de domesticación agropecuaria, los que domesticamos la agricultura y la ganadería. Según James C. Scott, que propone un cambio de óptica, la cosa puede verse también del revés: “Nosotros domesticamos el trigo, el arroz, la oveja, el cerdo, la cabra. Pero si observamos el asunto desde un ángulo ligeramente diferente se podría argumentar que somos nosotros los que hemos sido domesticados”. Si uno se pone a cultivar un huerto o un jardín, puede darse cuenta de que inconscientemente se convierte en esclavo de su cultivo, en que su jardín o su huerto lo domestican a uno. Uno trabaja día tras día, agachado o de rodillas, quitando la maleza, fertilizando, desenredando, podando, protegiendo y, en términos generales, remodelando su entorno inmediato para satisfacer las expectativas de su jardín o de su huerto. Mirado desde este punto de vista, no está claro quién depende de quién. Si nuestro jardín o nuestro huerto no puede prosperar sin nuestros cuidados, podría afirmarse que nuestra supervivencia como especie no puede prosperar sin esas atenciones domésticas. Sucede lo mismo con los animales. No es fácil dilucidar quién sirve a quién, en el doble sentido de ser útil y de estar al servicio de algo, con el ganado bovino, ovino o caprino, por poner solo tres ejemplos: hay que criar a las reses, llevarlas a pastar, alimentarlas de forraje y protegerlas. Al final, el ganadero se aprovecha de su ganado para comerciar con la carne, obtener leche y productos lácteos, curtir las pieles y demás. El destino final del ganado y de los productos agrícolas es el consumo humano, pero no puede pasarse por alto el hecho de que, mientras viven, los cereales y legumbres y los animales antes de ir al matadero son objeto de una rutina exigente y solícita que atiende a su bienestar y a su seguridad, lo que nos hace dependientes de ellos tanto como a ellos de nosotros.
 
 424.- TDAH.- ¿Qué significan esas misteriosas siglas? ¿Qué se esconde detrás de ellas? ¿”Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad”? Déficit es un latinajo que se utiliza en economía como sinónimo de “falta” y se opone a superávit. ¿Falta de atención? Hiperactividad, por su parte, es un término híbrido grecolatino: hiper es un prefijo etimológicamente hermano de super, pero parece que está por encima de él, dada su rareza culterana. Y actividad es un término latino. La palabra sugiere exceso de actividad. Es como si contrapusiéramos al déficit de atención el superávit de actividad. Pero la palabra clave es la primera: trastorno. Todos hemos pensado y sentido alguna vez que padecemos un trastorno, y cuando descubrimos lo que significan esas siglas, nos sentimos de alguna manera diagnosticados desde el juguete chino del tiktok hasta nuestras redes sociales más íntimas. Todos padecemos TDAH, todos tenemos dificultades de concentrarnos en lo que hacemos, y nos distraemos. No otra es la función de los medios de distracción masivos que, so pretexto de informarnos, nos desinforman de lo que pasa. Todos -no digamos ya los niños, que se distraen con el vuelo de una mosca- acabamos distraídos y dedicándonos a la multitarea, y a la ansiedad. ¿Es posible que algún niño no reciba en algún momento de su infancia ese diagnóstico cada vez más frecuente? ¿No hay TDAH en la edad adulta? ¿Hay tratamientos de psicoterapia que ofrezcan buenos resultados a la hora de aumentar nuestra atención y disminuir nuestro exceso de actividad y de activismo? ¿Habrá que recurrir a la medicación para hacer frente a esta 'enfermedad'? 
 

425.- Guerra a la guerra.  Escribía la escritora y periodista considerada la primera corresponsal de guerra española Carmen de Burgos Seguí (1867-1932) en 1910 un artículo titulado “¡Guerra a la Guerra!”, que conviene recordar en estos tiempos de guerra, beligerancia y rearme en Europa y el resto del planeta. Recoge en él multitud de reflexiones contra la guerra y contra la imposición del servicio militar obligatorio. Escribe la Seguí: “Entendamos bien todo esto, para no caer en la anomalía de que el partido socialista pida el servicio militar obligatorio; lo que hay que pedir es la supresión de los ejércitos, el desarme, las conclusiones de la conferencia de La Haya, que acaben de una vez para siempre las odiosas guerras. Las del siglo pasado costaron la vida a catorce millones de hombres. ¿Comprendéis el horror de esta cifra? ¡Ninguna guerra vale una sola vida. ¡Hay en ellas tanto amor, tanto dolor! Yo he visto la guerra, he presenciado la tristeza de la lucha; he contemplado el dolor de las heridas en las frías salas de los hospitales, y he visto los muertos en el campo de batalla...” Entresaco de su artículo este otro párrafo:  “No existe ninguna barbarie comparable a la que suscita la guerra, y sin embargo, se le concede tanto poder a los que la sostienen, que la prensa enmudece, los ciudadanos callan, y todos la secundan, escudados en la frase absurda de que es un mal necesario. ¡Necesaria la guerra!” A lo que me permito apostillar: Sí, la guerra es necesaria o quizá mejor en plural: las guerras son necesarias para que creamos que esto, por contraposición, es paz. Sucede lo mismo con las cárceles: son necesarias para que los que estamos eventualmente fuera de ellas creamos que vivimos en libertad por contraposición a los que viven dentro. 

Retrato de Carmen de Burgos, Julio Romero de Torres (1917)   

sábado, 27 de septiembre de 2025

El 'fucking master' global y su vasallo nacional

    Hay quien dice que el presidente del gobierno español actual, habida cuenta de su poca proyección nacional, ha buscado incansablemente la internacional, y la ha conseguido allende nuestras fronteras gracias a su conocimiento del idioma del Imperio y a sus asesores. Prueba de ello es el galardón que ha recibido de manos del filántropo multimillonario norteamericano cofundador de Microsoft, nada más y nada menos que el Global Goalkeeper Award del año 2025 -algo así como el Premio Mundial al Mejor Portero, Guardameta o, con una imagen mitológica clásica un tanto terrorífica, Cancerbero que ha impedido que el balón del negacionismo sanitario, climático y general entre en la portería.
 

    El caso es que nuestro querido presidente ha sido reconocido como un líder que ha impulsado el progreso -no en vano se autodenomina progresista- a escala internacional para alcanzar los inalcanzables ODS Objetivos de Desarrollo Sostenibles, guardián de los goles -goals: objetivos- de la agenda 2030, con sus diecisiete policromados colores y propósitos bienintencionados de acabar con la pobreza y el hambre en el mundo, las guerras y un larguísimo etcétera fomentando el adoctrinamiento de las masas. 
 
    Estas son, entre otras, las encendidas palabras que le dedica el magnate estadounidense en la ceremonia de la entrega del preciado galardón: “Es justo decir que bajo su liderazgo hemos visto a España convertirse en uno de los países donantes más comprometidos del mundo. Presidente del Gobierno Sánchez, sus acciones están salvando y mejorando vidas tanto en España como en el resto del mundo. Es un gran honor presentarles el Premio al Mejor Guardameta Mundial de 2025”. (Sonoros aplausos y entrega del Oscar al mejor actor, que, sonriente y visiblemente satisfecho y pagado de sí mismo, se aferra al trofeo que el multimillonario filántropo no acaba de soltar, y ve recompensados sus esfuerzos por proyectarse internacionalmente, habida cuenta de la poca o mala proyección que tiene en las Españas, donde no puede salir a la calle sin ser increpado por el fascismo de la ultraderecha).
 
  
    El Jefe del Ejecutivo español ha publicado este tuit en sus redes sociales en el que rima 'futuro' con 'seguro': “España refuerza su compromiso con la Ayuda Oficial al Desarrollo: invertir en cooperación y salud global es apostar por un futuro más próspero, igualitario y seguro”. Y ha asegurado a la prensa internacional, tras su breve alocución en la sede de la ONU, que no sólo seguirá en el cargo hasta el fin de esta segunda legislatura como hicieron todos sus antecesores, que como él se pusieron como límite dos legislaturas en el gobierno, sino que, cambiando de opinión, se presentará a la tercera y a las que sigan después, perpetuándose en el gobierno y sucediéndose a sí mismo... ¿Para qué cambiar de presidente si resulta indiferente quien esté en La Moncloa y qué partido nos gobierne?
 
    Este merecido reconocimiento internacional se debe, entre otras gestas, a que llevó a cabo, como el mismo reconoció, uno de los confinamientos más severos de la población durante la pandemia del virus coronado, por lo que salvó, según sus propias estimaciones, al menos doscientas mil vidas de sus súbditos, que, de no haberse vacunado, confinado y amordazado al salir a la calle, habrían irremisiblemente fallecido. Impuso, incluso el toque de queda a la ciudadanía, pero evitó esa rancia expresión, aconsejado por sus múltiples asesores, sustituyéndola por el eufemismo de “restricción de movilidad nocturna”.
El de los cien millones de euros 
 
    Sus dineros ha costado este reconocimiento. Si recurrimos a la hemeroteca, veremos en estos dos vídeos cortos, cómo el Rey-no de España fue “uno de los países donantes más comprometidos del mundo”, como reconoce el filántropo milmillonario, por lo que cara nos ha salido la broma a los sufridos contribuyentes españoles.
 
El de los ciento treinta millones 

viernes, 26 de septiembre de 2025

Rosas para Stalin

    El pintor soviético Boris Eremeevich Vladimirski (1878-1950), nacido en Kiev, la capital actual de Ucrania, fue uno de los más notables representantes oficiales y seguidores del realismo socialista ruso, el movimiento artístico de propaganda política que promovía retratos hagiográficos de los santos padres de la revolución, la ética del trabajo y el retrato amable de la vida cotidiana en la Unión Soviética bajo la férula del partido comunista. El realismo socialista, pese a su nombre, no deja de ser, sin embargo, un idealismo, una representación, como todas, idealizada e idílica de la realidad, y, por lo tanto, mentirosa como la propia realidad que reflejaba. 
 
«Rosas para Stalin» (1949) de Boris I.Vladimirski. 
 
    Su cuadro Rosas para Stalin es un buen ejemplo de arte al servicio del Poder y de realismo socialista. El cuadro muestra a Joseph Stalin,  o José Estalin, si adaptamos su nombre como se hacía antaño a nuestro idioma con los nombres propios, el político, revolucionario y dictador soviético nacido en 1879 y muerto en 1953, coetáneo del pintor, que fue Secretario General del PCUS y Jefe del Estado de la difunta URSS entre 1946 y 1953, cuyo nombre propio dio origen al estalinismo, una doctrina basada en su interpretación del leninismo y caracterizada por una organización estatal rígida y totalitaria. Stalin aparece en el óleo como figura central y destacada rodeado de un grupo de niños pequeños que le hacen ofrenda de un gran ramo de rosas blancas y rojas. 
 
    El simbolismo del color en el lienzo es fundamental. Stalin está vestido completamente de blanco y semeja una figura angelical. Las representaciones heroicas y divinas de Stalin eran comunes en el arte soviético y formaban parte del gran mito político del Estado como padre benevolente del pueblo que mira por su bien. Los cuatro niños y una niña están vestidos con camisas blancas muy sencillas y de corte limpio, pantalones cortos azules, ella lleva falda, y pañoletas rojas al cuello, semejando boys scouts
 
    El rojo de los pañuelos, que era el color de la bandera revolucionaria, y las rosas contrasta con el blanco angelical y con los suaves tonos azules y verdes del paisaje de fondo, que presentan una naturaleza amable y romántica.  La compostura de Stalin y las expresiones de asombro de los niños que miran hacia arriba evocan un sentimiento de orgullo, respeto y reverencia. El cuadro es sencillo y resulta agradable de contemplar.  Hay poco margen para la interpretación más allá del mensaje evidente de rendir culto a la personalidad del camarada Stalin, el viejo pederasta en el peor sentido de la palabra, que no es el de amante de los niños, sino el de corruptor de la infancia. 
 
    Su mayor perversión, que no fue personal sino general y característica del comunismo soviético, es la de hacerse llamar “camarada”, una palabra igualitaria que pretendía equiparar al jefe y a sus súbditos bajo el mismo rasero; pero ya se sabe, donde hay capitán no manda marinero. 'Camarada' quiere decir compañero de habitación, aquel con quien se comparte cámara, por dormir y convivir en el mismo aposento, y compañero es aquel con quien se comparte, etimológicamente, el pan. 
 
    Las tiernas criaturas le rinden culto a la personalidad del Jefe, porque les han inculcado el culto a la personalidad, ofreciéndole un ramo de rosas.  El leader o Führer se presenta como Salvador del pueblo, como Cristo redivivo, como ángel inmaculadamente blanco, cuando en realidad tenía las manos, sí, esa misma mano que coloca sobre el hombro del infante, manchadas de sangre.

jueves, 25 de septiembre de 2025

¡Por güebos!

Por uebos y Manda uebos no son expresiones malsonantes ni contienen faltas de ortografía de grueso calibre como pudieran parecer a primera y simple vista: uebos es un término recogido en el diccionario de la docta Academia, aunque en desuso, que se ha visto confundido y sustituido por hipercorrección no sé si política, gramatical o por ambas a la vez por "huevos".
 
Se trata de un arcaísmo, sí, pero que, empleado en situaciones que son desgraciadamente de una actualidad muy rabiosa, como suele decirse, sirve para constatar una realidad que nos apremia. 
 
Si hacemos el análisis sintáctico, aplicando las viejas artes de la gramática que nos enseñaban en la escuela,  resulta que "uebos" es el sujeto y no el complemento directo de la frase 'manda uebos' porque si analizamos morfológicamente el término,  resulta que no es  un sustantivo plural, como pudiera parecer de entrada ni son por equivalencia fonética los huevos de las gallinas ni los testículos de ningún macho según la exitosa metáfora que evoca la forma oval de los testículos y que aventaja en popularidad a 'pelotas',  sino singular, porque si fuera plural el verbo debería concertar con él en número y decirse en congruencia *mandan uebos. Es singular como demuestra la expresión latina de la que procede mandat opus, utilizada en lenguaje jurídico en el ámbito judicial, que significa que la necesidad obliga por la fuerza, por lo que es una expresión coloquial que muestra desaprobación o incredulidad ante algo que se considera excesivo, llamativo, irracional y totalmente inesperado. 'Por uebos' se utiliza con el significado de 'sin motivo aparente, porque sí'. Etimológicamente significaría  'por obligación', porque como dice la gente, a la fuerza obligan y ahorcan.  
 
Tampoco, huelga decirlo, es en su origen una expresión sexista ni políticamente incorrecta, contra lo que pudiera parecer, pues en principio no hay ninguna alusión a los órganos genitales masculinos ni al sexo por ningún lado.
 
La evolución de la palabra es muy sencilla:  OPUS conserva la /s/ final, que no es marca de plural (porque ha evolucionado como dios, que también acaba en /s/ y resulta que es singular, como bien saben los monoteístas que dicen que Dios sólo hay uno y verdadero, llámese Dios, Alá o Jehová, y que para el plural hay que añadir –es: dioses), la /u/ se abre en /o/ > opos; la /p/ intervocálica se sonoriza y se convierte en /b/: obos, y finalmente la o breve y tónica diptonga en /ue/: uebos.  Si queremos escribirlo de una manera más fonética y acorde con la pronunciación, deberíamos hacerlo así: güebos: manda güebos.  

La palabra es castellana vieja. Aparece varias veces en el primer monumento de la literatura española que ha llegado a nosotros, el Cantar de Mío Cid. En el cantar primero, por ejemplo, que trata del destierro del Cid, en el trato de Martín Antolín con los judíos: Nos uebos avemos en todo de ganar algo, que quiere decir: “nosotros tenemos la necesidad en todo de ganar algo”. 
 
El problema es que mucha gente no entiende ya esta expresión en su sentido originario y cree que contiene una alusión sexual metafórica y explícita, y hay quienes llegan incluso a decir que hay que hacer algo “por cojones”, lo cual sí es una grosería malsonante, e incluso, algunas feministas contratacan esta expresión que tildan de machista,  diciendo “por ovarios” para contrarrestar, ovarios que no dejan de ser los órganos hueveros donde se forman los óvulos, huevitos o huevecillos. 
 
  
Pero nada de eso está en el origen, aunque la confusión resulte no poco significativa. También hay quienes modifican, tal es el éxito de la metáfora aplicada a los testículos masculinos, la expresión por "manda cojones", dando por supuesto que los huevos son los cojones, sustituyendo una palabra que nada tenía que ver con los atributos masculinos en cuestión, o centrándonos en otra parte de la anatomía, "manda narices", de donde derivan las expresiones con el verbo 'tener': "la cosa (sujeto) tiene (verbo) huevos, cojones o narices (complemento directo)".
 
El Ministerio de Igualdad -que igual da que exista o que dejé de existir, sirviendo para lo poco que que sirve, que no deja de ser mucho a la hora de sostener el tinglado- se descuelga con una zafia campaña no voy a decir que de mal gusto, pero sí de muy poco acierto, como aquella otra del Ministerio de Sanidad de "Hoy follas seguro", protagonizada por un conocido actor, que busca “sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de una transformación cultural hacia masculinidades más igualitarias y corresponsables, y lo hace a través del lema “por huevos”, una expresión muy asociada al universo masculino, al que se ha dado la vuelta con sentido del humor, resignificándola” (sic). 
 
La campaña institucional juega con la metáfora de los huevos para promocionar masculinidades más feministas como dice la letra pequeña de los carteles. 
La letra pequeña: Por una masculinidad más libre, más diversa, más feminista.