viernes, 25 de julio de 2025

Releyendo 1984 de Órgüel

Cualquiera que haya leído la novela 1984 de Jorge Órgüel, escrita en el año del Señor de 1948, cuyo título alteraba las dos últimas cifras del año de su composición, lectura muy recomendable en todo momento y más aún en estos malos tiempos para la lírica y la épica que corren, recordará quizá el papel desempeñado por la figura controvertida de Emmanuel Goldstein. 
 
  
No era el Big Brother o Gran Hermano, pero sí su creación más exitosa que justificaba su existencia y represión. Goldstein es el enemigo Número Uno del Partido gobernante.  Debido a su oposición al Gran Hermano, todos los días a partir de las 11 de la mañana se fomentaba la celebración en todos los lugares públicos de manifestaciones de histeria colectiva y catártica contra él: los «Dos Minutos de Odio», que tanto nos recuerdan a los aplausos a las ocho desde los balcones de la pandemia. Las masas televidentes y telecreyentes, hipnotizadas por la propaganda del Gran Hermano, suspendían toda actividad para manifestar histéricamente su odio hacia el trampantojo de Emmanuel Goldstein, un odio contra el enemigo del Régimen que en realidad liberaba el reentimiento contra el propio sistema. 
  
 Del tal Goldstein no sabían nada salvo lo que el Partido les contaba a diario de él, presentándolo precisamente como el enemigo por excelencia del pueblo, como la amenaza que ponía en peligro la falsa paz de su mundo.  El Partido había creado una figura de oposición al Régimen, que controlaba absolutamente, cuya existencia toleraba a fin de destruirla simbólicamente una y otra vez, y así justificar la represión.  
 
La ficción distópica de Órgüel parece haber sido superada con creces por la actualidad. Incluso el Occidente de hoy, a imagen y semejanza de la Oceanía orgüeliana, tiene su Emmanuel Goldstein, cuyo nombre propio podría ser Vladimir Putin. Es el enemigo de Europa. Ha invadido Ucrania. Puede destruirnos lanzándonos una bomba atómica... Se lo hemos oído decir muchas veces a 'la vestal de los mercados apátridas' como define Diego Fusaro  a la regenta de la Comisión Europea. Lo han repetido todos los gerifaltes europeos. Se lo hemos oído, como no podía ser menos, a  nuestro Presidente del Ejecutivo, a su Ministra de la Guerra y a todo el coro de Ministros y Ministras a su servicio, que repiten el mismo argumentario dictado por los asesores de las altas instancias agitando el fantasma de la Guerra de Putin.  
 
Putin, en efecto, puede ser uno de los avatares del tal Goldstein, ma non solo. Puede serlo cualquiera, por ejemplo, entre nosotros también la Extrema Derecha, la Desinformación, o el mismísimo Odio, tipificado como delito, en general, por un Partido que hace del corazón y del amor su nuevo emblema erótico. Pero sin duda la magia de un nombre propio con apellido de un monigote de carne y hueso tiene más enganche popular para personalizar al enemigo y encarnar el odio.
  
Es una vieja y probada práctica del Poder hacer creer que la contradicción y el enemigo están fuera de nuestras fronteras, extramuros, en un espacio exterior administrado por el propio Poder, desenfocando así la mirada sobre nuestras propias contradicciones internas y proyectándola hacia el enemigo exterior, del que se dice, que está listo para invadir nuestra civilización y destruirla. 
 
Al igual que en la novela de Órgüel, siempre hay un Emmanuel Goldstein detrás de cada contradicción, detrás de cada distorsión, detrás de cada mal, del que poder echar mano. Su papel es encarnar la disidencia para poder controlarla, dirigir el odio del pueblo canalizándolo hacia el amor al sistema, justificar la represión manteniendo la ilusión de una amenaza constante. Es un elemento esencial en la maquinaria de propaganda de la fe y dominación del Estado democrático totalitario.
 
War is peace, freedom is slavery... (según el Ministerio de la Verdad) 


Releer la novela de Órgüel, con su neolengua políticamente correcta y controvertida, de la que hablamos en Universo orgüeliano y en Más neolengua orgüeliana, así como de la vigilancia cada vez mayor de nuestras sociedades, en Homenaje de Cataluña a Órgüel, también puede servir, en efecto, para liberarnos durante un momento de la manipulación y del hechizo hipnótico de la sociedad del espectáculo. 
   
Hay que apagar la radio y la televisión, esas antiguallas, y sobre todo, la pantalla del PC u Ordenador Personal o tableta y el móvil artificialmente inteligente que todos hemos incorporado debido a sus muchas ventajas y pese a sus no pocos inconvenientes, alejándonos de nuestra condición de televidentes y  telecreyentes,  y embarcarnos en esta lectura o relectura ligera y veraniega.  

jueves, 24 de julio de 2025

Contra la AEMET

La AEMET, Agencia Estatal de Meteorología, realiza proyecciones a futuro a raíz de unos modelos estadísticos que tienen muy poco o nada que ver con la realidad. 

En el mapa de nivel de riesgo para la salud por zonas meteosaludables, los colores aeméticos van del verde, sin riesgo, al rojo de peligro, sálvese quien pueda.

  La alcaldía de Madrid cierra el Parque del Retiro porque el calor es malísimo para la salud y puede darnos un yuyu o peor aún, un jamacuco; despropósito total.

El consistorio murciano, siguiendo el ejemplo madrileño, cierra parques y jardines públicos para "proteger" a su vecindario de la ola de calor que nos invade.


Preguntada la IA por qué cierran parques públicos durante la canícula si a su sombra es donde mejor se está, responde con disonancia cognitiva: Por seguridad.

El peligro potencial del refugio climático que son los parques urbanos es que el calor de las altas temperaturas y el viento levantisco echen abajo el arbolado.

  La Agencia Estatal hace que añoremos aquellos partes meteorológicos en blanco y negro, cuando el hombre del tiempo anunciaba para mañana: pronóstico variable.

Pronóstico del tiempo para este verano en España de la AEMET: Lo más probable es que sea más cálido de lo normal en comparación con el año pasado y el invierno.

 Justifican su existencia creando falsas alarmas con colores llamativos hasta el rojo infernal para meternos en el alma y en el cuerpo un canguelo tremebundo.
 
No hay datos reales, sino hipotéticos, que se proyectan a futuro tomándolos como si fueran reales con los que estructuran, puro humo, sus modelos matemáticos.

 El exceso de calor provocado por el calentamiento global producido por el cambio climático debido a la acción humana es el coco infantil espantoso y fantasmal.
 
 El calor puede ser mortal, según el gobierno balear; la prevención es vital. Llame al teléfono de asistencia a la ciudadanía ante cualquier síntoma de malestar. 
  
Sí, ya estamos en verano otra vez. Hace nada estábamos en invierno. En invierno hace frío, y el frío mata: se suceden los resfriados y también las neumonías. 
 
El Cambio Climático asume en la actualidad el papel que tradicionalmente desempeñaban Zeus o Júpiter, dioses del cielo y los fenómenos meteorológicos extremos. 
 
La crisis climática es el factor determinante que hace que las olas de calor extremo que estamos sufriendo ahora mismo en Europa sean más intensas que sin él. 
 
El verano mata tanto como el invierno, y uno se puede morir porque hace calor o porque hace frío por eventos climáticos extremos tanto de calor como de frío.

miércoles, 23 de julio de 2025

Congreso, a secas

El Congreso de los Diputados pasa a denominarse "Congreso" a secas, como acordó la mayoría parlamentaria en el pleno del martes 22 de julio pasado, que ha sido el último del presente período de sesiones antes de las vacaciones estivales de sus señorías. 
 
El Reglamento de la Cámara Baja, además, será reescrito en el llamado lenguaje inclusivo. Esta reforma del Reglamento, instada inicialmente por el gobierno progresista, ha salido airosa. Únicamente los partidos conservadores votaron en contra, por considerar innecesaria esta nueva redacción del texto, que les parecía "farragosa". 
Fachada actual

Aunque la fachada no se modificará, el Congreso de los Diputados, que es como se denomina actualmente, 'como si todos los parlamentarios fueses varones'(?) que interpretan erróneamente los feministas, pasará a denominarse Congreso a secas. Tampoco van a quitar uno de los dos leones melenudos de bronce, ambos machos, sustituyéndolo por una leona para la pareja heterosexual, que protegen simbólicamente la entrada a las Cortes posando su garra sobre la bola del mundo y que reciben los nombres de Daoíz y Velarde en honor de los héroes del 2 de mayo. Habría que destituir a uno de ellos, para que hiciesen juego con los diputados y diputadas, y fueran león y leona, y a esta última denominarla, para no ser menos que los héroes, con el nombre de una heroína, por ejemplo, Agustina de Aragón. Todo sería así más equitativo e igualitario, y todos (y todas) estarían más contentos (y contentas).
 
En este caso no se aplicará la redundancia del femenino como en el caso del Consejo de Ministros y Ministras progresistas, lo que obligaría a decir, en el lenguaje inclusivo que pregonan, “Congreso de los Diputados y las Diputadas”, sino que se eliminará también el masculino genérico actual, por lo que quedará solo Congreso.
 
Fachada políticamente corregida
 
 La docta Academia define Congreso, con mayúscula inicial, como “cuerpo legislativo de ámbito nacional, compuesto por los diputados o representantes de los electores”, distinguiéndolo de congreso, con minúscula inicial, que es la “reunión, generalmente periódica, de los miembros de una asociación o colectividad para exponer y debatir temas previamente fijados”. 
 
Hago notar que en el caso de la Cámara Alta no hace falta decir “Senado de senadores (y senadoras, o quizá *senatrices)”, porque sería una redundancia innecesaria, la palabra nos viene así ya del latín de los romanos, 'senatus', emparentada como está etimológicamente con los seniores, es decir, con los más viejos, vestigio del consejo de ancianos de la tribu primitiva. 
 
Pero en el caso de la Cámara Baja me temo que sí hacía falta, ya que, dado que tanto tirios como troyanos gustan ya de cacarear innecesariamente “españoles y españolas, ciudadanos y ciudadanas, ministros y ministras...”, ¿por qué no podían poner, políticamente corregidos más que correctos, “Congreso de los diputados y las diputadas”, a imagen de la “Cámara de diputadas y diputados” que antepone el femenino al masculino, primero las damas, de la república de Chile? 
 
Lo hacen, seguramente, no por no duplicar y prolongar tanto el nombre de la institución, cosa que no les importa en absoluto a la hora de alargar sin necesidad sus discursos, sino, sobre todo, para evitar, me parece a mí, cacofonías resonantes, no poco significativas, por otra parte, dado el eco castellano de la rima 'putadas', que la docta Academia define como derivado malsonante de puta y “faena, mala pasada”, y que asocia con jugosos sinónimos como trastada, jugada, jugarretaperrería, cerdada, guarrada, carajada, y, del otro lado del charco, chingadera.

martes, 22 de julio de 2025

Zona de Emisiones Ultrabajas

Ocupémonos de la actualidad, que vale lo mismo que decir de la intemporalidad, porque no hay nada más actual que la eternidad, ni nada más eterno que lo actual.

 Si el Partido quisiera abolir de verdad la prostitución, como pretende su programa, tendría que disolverse y abolir el capitalismo, además, que (lo) sustenta.

El Reino Unido rebaja la edad del voto de dieciocho a dieciséis años en un intento desesperado, asimilando a los más jóvenes, de salvar el sistema democrático.

 La democracia sistémica, que no permite la revocación del sufragio, convierte el voto en arma arrojadiza que se vuelve contra el pueblo supuestamente soberano.

 No hay camino que valga antes de echarse el peregrino a andar, porque el camino no está hecho ni previamente trazado por nadie: se hace a cada paso, caminando.
 
Si muchos individuos creen que hay una crisis económica y actúan basándose en ese miedo, la creencia puede provocar por hiperstición que esa crisis se produzca.
 

El Pentágono se dispone a crear pandemias virtuales a fin de optimizar su estrategia de intervención en pandemias reales 'protegiendo a militares y civiles'.

La colilla mal apagada de un cigarrillo fue la posible causa del gigantesco incendio, cuya humareda, olor y pavesas llegaron hasta la capital de las Españas.

 Las poblaciones previa- y cautelarmente confinadas al extenderse el incendio fueron al fin desalojadas de sus domicilios ante el avance pavoroso de las llamas.
 
 El problema no es tanto, como creen las almas cándidas, la humanización de los robots, como la robotización de los humanos dejándonos dirigir como las máquinas.
 
¡Planifica tu funeral, ya sea inhumación o cremación, y ahorra un sesenta por ciento; si no lo programas, no podrás beneficiarte, una vez muerto, del descuento!  
 
 El alcalde de Brihuega ruega a la avalancha de turistas domingueros que se repartan entre semana para retratarse de blanco impoluto en los campos de lavanda.
 

La tecnología, que prometía emancipación y más conexión, ni nos ha emancipado de nuestras inveteradas servidumbres ni nos ha relacionado tampoco entre nosotros.


Hay quienes declaran su amor con un “te amo” en un mensaje de texto mandado por correo electrónico y finiquitan su relación amorosa a golpe de guasape digital.
 
Hasta los científicos más desengañados y competentes se ven obligados a alinearse con las "verdades oficiales" dictadas por presiones sociales o económicas.


 La Inteligencia Artificial produce nuevas, seductoras y muy a menudo erróneas "verdades", siendo nosotros incapaces de verificar sus afirmaciones rigurosamente.

No es raro que nuestra salud mental requiera cada vez más visitas a psicólogos, psicoanalistas o psicoterapeutas, ni que tengamos que recurrir a psicofármacos.

 ¿Son vándalos y gamberros los que destrozan las cámaras de control de emisiones en Londres o gente cabreada que protesta por las multas y el afán recaudatorio?
 
 
 Mientras la industria armamentista cumple con su función destructiva, otras empresas se frotan ya las manos con sus planes de reconstrucción de lo destruido. 
 
Antaño cuando uno se moría se le daba la extremaunción, hoy se le hace reanimación cardiopulmonar; morir, mueres igual; en el segundo caso, rotas las costillas. 

lunes, 21 de julio de 2025

Dulía, hiperdulía y latría

    Distingue la teología cristiana tres tipos de culto religioso según la siguiente gradación jerárquica, a saber, de menor a mayor:  la dulía, la hiperdulía y la latría
 
    La dulía, según la docta Academia, es término griego que significaba en principio 'servidumbre', y que se refiere al culto que se tributa a ángeles, santos y beatos en proceso de santificación; la hiperdulía, que aumenta con el prefijo hiper- el grado de veneración, es el culto que se le rinde a Nuestra Señora, La Virgen María, por ser la madre de Dios; llatría, por último, término también griego, que significa 'adoración', se define como “reverencia, culto y adoración que sólo se debe a Dios”.
 
    Dejando aparte a ángeles, santos y beatos, a la Virgen María y al propio Dios, que para deleite y tormento de los ateos ha muerto y resucitado bajo nuevas y numerosas advocaciones, el diccionario de la docta Academia recoge el sufijo -latría, que define escuetamente como “adoración” y entra en la composición de varias palabras que esconden, precisamente, como máscaras el rostro duro del viejo dios monoteísta. 
 
    Entre las diversas -latrías que podemos encontrar se halla la iconolatría, por ejemplo, que es la adoración de las imágenes, tan característica de nuestra época, en la que valoramos más que las cosas en sí, sus apariencias, y en la que todas las imágenes pueden considerarse sagradas. En el siglo VIII floreció en el mundo la iconoclasia. Los iconoclastas negaban el culto a las imágenes y rechazaban la autoridad de normas, maestros y modelos. Pero eso es historia. Nada más lejos de nuestra realidad, que, si se caracteriza por algo, es precisamente por la iconodulía, todo lo contrario. 
 
    La idolatría, haplología de ido(lo)latría, es la adoración sensu stricto de los ídolos, que son imágenes de la divinidad que es objeto de culto y de veneración (y aquí entrarían las diversas zoolatrías, ofiolatrías, demonolatrías...), pero hay una idolatría también más vulgar y genérica, que consiste en el amor excesivo y vehemente por alguna cosa o hacia alguna persona, que se idolatra y, por lo tanto, se diviniza.
 
     Tenemos también la necrolatría que es la adoración y el culto que se tributa a los muertos para propiciarlos y que quizá radica en el temor que nos inspiran y en la sospecha que albergamos de si no estaremos todos muertos ya.
 
    Con ese sufijo, se pueden formar neologismos como estatolatría, por ejemplo, que sería el culto al Estado considerado un ente divino por algunos, como Hegel.
 
     Otro neologismo: vacunolatría, la adoración a la que hemos asistido en todos los medios de (in)formación de masas de las vacunas sin sentido crítico ninguno, que “salvan millones de vidas” porque vienen a ser algo así como el Santo Grial, según la opinión carente de fundamento de los adictos a la Gran Farmacopea.
 
    Otro neologismo es tecnolatría, que al parecer acuñó Ernesto Sabato en alguno de sus escritos, y que sería la veneración idealizada de la tecnología, caracterizada por la creencia irracional de que puede solucionar todos los problemas, hasta los que no son técnicos. Tecnolatría y tecnocracia son dos características de nuestra época: la primera justifica a la segunda que es el gobierno o ejercicio del poder que llevan a cabo los técnicos o especialistas, en detrimento de los políticos.  De hecho, nuestras modernas democracias son tecnocracias.
 
    Pero si alguna -latría resulta especialmente deleznable es la autolatría narcisista o egolatría, el culto o amor excesivo al ego propio de uno mismo y a su personalidad individual, que puede conducir al extremo de la autogamia o sologamia de quienes dicen que no se casan ni con Dios, pero acaban casándose consigo mismos, una boda de momento sin validez legal, pero matrimonio de hecho indisoluble, consistente y a prueba de divorcio.
  

domingo, 20 de julio de 2025

Aerolínea de altos vuelos a bajos precios

La aerolínea irlandesa de bajo coste, cuyo logo es un ángel femenino amarillo sobre el fondo del azul del cielo que vuela con sus alas desplegadas hacia arriba y proyecta una imagen de libertad, seguridad y protección en sus altos vuelos, a la vez que los cuatro trazos que unen el ala y el resto del cuerpo del ángel sugieren las cuerdas del arpa que es el símbolo de Irlanda, ha cumplido el 8 de julio 30 años, cuando su primer vuelo despegó de la católica Irlanda hacia el aeropuerto londinense de Gatwick, llevando entre sus pasajeros, según las malas lenguas, mujeres irlandesas que iban a abortar a Londres.

 

Desde entonces la compañía se ha convertido en la mayor de Europa en transporte de pasajeros. Dicen que empezó con cuatro vuelos diarios y ahora pasa de los mil seiscientos. Empezó con un avión, y ahora tiene una flota de más de trescientos surcando los aires. 
 
Aterrizó y se implantó en el Reino de las Españas en el año del Señor de 2002. En la actualidad la sucursal española desarrolla en las redes sociales una campaña agresiva de publicidad. Estos son algunos de sus sarcásticos y poco respetuosos tuites reprochando a sus pasajeros que exijan mayores y mejores prestaciones por los bajos precios que pagan: 
 
los pasajeros pagan 19,99€ y esperan un masajista personal a bordo 
 
no te gustan nuestras reglas? ve andando a tu destino buenos días
 
nosotros llegamos a tiempo, no como tu cita
 
no cobramos por leer esto todavía
 
hoy es un gran día para alejarte a 10.000 metros de tus problemas
 
paga 8€ por sentarte con tu pareja 
 
no paga 8€ por sentarte contigo pero sí 70€ por un croissant en el aeropuerto
 
no cobramos por aplaudir cuando aterriza el avión... todavía 
 
buenas tardes a los pasajeros que saben que en la maleta gratis cabe toda la ropa para el finde
 
buenos días solo a los pasajeros que entienden lo que 40x20x25 significa 
  
  
Logo de la sucursal española. 
 
Estos tuites insisten en la puntualidad y bajas tarifas, y en la gratuidad de la maleta "donde cabe toda la ropa para el finde". Resulta chocante la definición que hacen de maleta con sus dimensiones máximas de 40 cm. de largo, por 20 cm. de ancho por 25 de alto, que corresponden más a las dimensiones de un bolso o mochila de viaje que puede llevarse como equipaje de mano y colocarse debajo del asiento, por lo que no es una maleta de cabina que se guarda en los compartimentos superiores sobre los asientos que hay que facturar. 
 
Recomiendo vivamente este vídeo satírico y humorístico que critica la multiplicidad de bajos precios de las aerolíneas low-cost:
 

sábado, 19 de julio de 2025

El rapto de Europa

Según la mitología griega, Europa era una princesa fenicia de la que se enamoró Zeus, cuando la vio jugando con sus amigas en la playa de Sidón, o de Tiro, según otras fuentes. El dios, enardecido de amor por la belleza de la muchacha, se transformó en un toro de resplandeciente blancura y cuernos en forma de luna creciente -"media Luna los cuernos de su frente", que cantó Góngora-; y se acercó y tumbó mansamente lamiéndole los pies a la doncella. Ella, asustada al principio, cobró ánimo y acabó confiándose, acariciando los cuernos y la testuz del toro y sentándose sobre su lomo, momento en el que la bestia aprovechó para lanzarse al mar y llevársela consigo arrebatada. 
 

La travesía, de Oriente, de donde nos viene la luz del sol, a Occidente, donde se pone el astro rey, acabó en la isla de Creta, donde el dios -el "mentido robador de Europa" según el verso gongorino- forzó a la joven a unirse a él en un acto de violencia que marcaría desde su origen el destino trágico de Europa. 
 
 
Y, como recompensa por su forzosa sumisión, otorgó el nombre propio de la princesa a esa parte del mundo donde se había producido su unión: había nacido Europa como fruto de una abducción y de una violación. 
 
No es Zeus ahora quien ha raptado a la ya vieja Europa, sino Ares, el viejo dios de la guerra en su aspecto más brutal, con la complicidad de Atenea, que es también una diosa guerrera, armada de lanza y escudo, y considerada la diosa de la estrategia y la contradictio in terminis de la “inteligencia militar” y están haciendo de la guerra la nueva razón de su existencia. 
 

La Unión Europea (UE), asesorada por una comisaria a la que votan sospechosamente tirios y troyanos, lo que revela que igual dan que dan lo mismo los unos que los otros, las derechas que las izquierdas,  ha emprendido una estrategia masiva de rearme que abre una espiral peligrosa y destructiva; que puede desatar fuerzas muy difíciles de contener.
 
Bruselas ordena que se multiplique por cinco la inversión en "defensa, seguridad y espacio", recortando otras partidas como la Política Agraria Común, dentro del nuevo marco financiero plurianual para el período de 2028-2034. Todo ello forma parte de la agenda, de su agenda de cosas que deben hacerse, que se han de hacer (un participio de futuro pasivo o gerundivo de la vieja gramática latina), cosas que se dejan para el día de mañana, eternamente procrastinadas, porque no van a hacerse ahora. Contra esa agenda que llaman 2030, cuyo pin multicolor llevan las autoridades de uno y otro signo prendido en la ropa, porque todas obedecen a lo mismo, el pueblo solo sabe decir una cosa a sus legítimos representantes democráticos: Meteos la agenda dos mil treinta de marras con sus loables diecisiete objetivos por donde os quepa, si es que os cabe por algún orificio de vuestra anatomía.
  
 
En el siglo XVII "agenda" tenía el sentido teológico de asuntos de la práctica religiosa opuesto a "credenda", que eran los asuntos de la fe, por aquello de que había que ser a la vez creyente y practicante; con el paso del tiempo la población dejó de ser practicante, y seguía siendo más o menos creyente, de hecho mucha gente se definía a sí misma como creyente no practicante. En el siglo XXI, cuando ya no hay ni práctica ni creencia a la antigua usanza, se impone el nuevo dios del moderno credo convertido en crédito que es el dinero, que hay que invertirlo para financiar los proyectos futurizos muy  loables y su agenda de planes bienintencionados -"estamos trabajando por su futuro, lamentamos las molestias actuales que pueda ocasionarles"-, como acabar con el hambre y la pobreza, y lograr la paz en el mundo para lo que hay que rearmarse, buenas intenciones con las que está pavimentado el suelo presente del infierno.
 


viernes, 18 de julio de 2025

Hacer (la) carrera

    'Hacer carrera' es una expresión que se usa para hablar del recorrido profesional moderno del hombre y la mujer igualada laboralmente a él en derechos y deberes. La palabra 'carrera' (career en la lengua del Imperio) está emparentada con el 'carro' (car), y es la forma femenina del adjetivo 'carrero' que deriva de él. En tiempos antiguos se denominaba 'vía carrera' (carraria uia en latín) a la carretera -del mismo origen- o camino apto para recorrerlo carros y carretas. Detrás del carro, la carrera y la carretera está el viejo verbo 'currere' correr, y el sustantivo culto 'cursus', curso, que nosotros aplicamos tanto al recorrido de un río, como al trascurso de ese otro río que nos arrolla cuando lo cronometramos, el tiempo, como al currículo académico, laboral o vital.    
  
 
 
    En tiempos de los romanos estaba el cursus honorum, que era la carrera política honorífica, no retribuida económicamente, por lo que solo la emprendían ordinariamente los varones patricios o plebeyos ricos que no tenían que 'ganarse la vida', que comenzaba jerárquicamente con la cuestura, el edilato, la pretura hasta el consulado en la época de la república.
 
    Hoy en día 'hacer carrera' suele empezar por cursar una carrera universitaria, y luego hacer trabajos de especialización en un determinado campo. También se usa para decir que alguien se ha desarrollado en una empresa específica, donde comenzó a trabajar en un puesto menor y ascendió hasta convertirse en gerente u otro puesto superior. 

    La docta Academia define la expresión “hacer carrera” un tanto ingenuamente como 'prosperar en sociedad', cifrando la prosperidad en una mejoría económica, pero también recoge una acepción que a mí, algo entrado ya en años, todavía me resuena en el oído pero que puede que ya esté algo desfasada,  que es, con el artículo determinado en medio, “hacer la carrera” como sinónima de “hacer la calle” es decir, estar en la vía pública a la búsqueda de clientes para el comercio carnal. No en vano se dice que la prostitución es el oficio más viejo del mundo, lo que sugiere que toda carrera profesional es en su sentido moderno una de las formas más sutiles de control social ideado por el capitalismo moderno y un oficio meretricio. 
Prostitutas callejeras
 
     La carrera profesional es una carrera de obstáculos que hay que superar para llegar a la meta, o una suerte de escalera que hay que subir con varios peldaños como la que soñó Jacob, que iba de la tierra hasta el cielo de Dios y simbolizaba la unión de lo humano con lo divino, una escalera hoy en día secularizada en la que no está muy claro si el cielo o paraíso prometido está arriba, en las alturas, o abajo. Uno siempre construye su carrera en aras del éxito futuro, lo que lo obliga a aceptar compromisos que no desea, a sacrificar parte de su vida en el altar del progreso profesional y a llevar máscaras cotidianas y adoptar comportamientos hipócritas. 
 
Escalera de Jacob, escuela francesa (c.1490)
 
     Uno se deja muchas cosas por el camino en pos del éxito profesional. Y luego es ya demasiado tarde cuando descubre todo lo que ha sacrificado para llegar a donde ha llegado, y que uno en su autorrealización profesional y personal se ha convertido en un perfecto engranaje al servicio del Estado o de la empresa privada, que solo ven a las personas como meros 'recursos humanos'.

jueves, 17 de julio de 2025

¡Reármense! ¡Ar!

Lo que está pasando ya se veía venir desde la pandemia de Dios con sus confinamientos, eufemismo políticamente correcto de 'encerronas', toques de queda, que en nuestro país se rebautizaron como 'restricciones de movilidad nocturna', porque lo primero era algo muy trasnochado de cuando la guerra y tal, salvoconductos, estados de alarma y un vergonzosísimo etcétera. 
 
¿Qué está pasando? Pues que hay que rearmarse como Dios manda. El Periódico Global(ista) nos informa de que el presidente de la república francesa, aprovechando el desfile militar de la fiesta nacional del 14 de julio, anunció un aumento del gasto de Defensa de 6.500 millones de euros en los próximos dos años, lo que conlleva congelación de pensiones, supresión de dos días festivos al año convirtiéndolos en laborables, y recorte de prestaciones sociales, afirmando que "Europa nunca ha estado tan amenazada desde la II Guerra Mundial". 
 

En el Reino de Bélgica, según leo en la prensa, pretenden introducir en la Constitución un “estado de crisis” que estaría a medio camino entre la presunta paz actual y la amenaza de guerra siempre futura. Esta iniciativa pretende modernizar el papel del ejército mediante un nuevo código de defensa. En la actualidad, las posibilidades de intervención militar son limitadas. En términos de seguridad, Bélgica sólo puede encontrarse oficialmente en dos estados: o bien en paz, donde se aplican las normas clásicas del derecho, o bien en guerra, un estado que, según la Constitución, debe ser proclamado formalmente, cosa que no ha vuelto a ocurrir desde la II Guerra Mundial. 
 
En tiempos de paz, el ejército no puede intervenir por propia iniciativa. Aunque pueda ser movilizado en determinadas situaciones, su papel es siempre de apoyo, secundario. Con la declaración del citado“estado de crisis” se trataría de enfrentarse a ese engendro que llaman “amenazas híbridas”, un concepto jurídico impreciso que vale tanto para un roto como para un descosido y puede servir para todo lo que los mandamases consideren que amenaza su gobernanza: ciberataques contra los servicios públicos, incendios provocados que causan cortes de electricidad, campañas de desiformación, y lo que se les ocurra que pueda desestabilizar el establishment del establecimiento del Estado y su orden establecido y estabulado. El “estado de crisis” puede servir para cualquier cosa en definitiva que no constituya formalmente un casus belli (motivo de guerra, para los que no han estudiado latín). 
 
  
El problema de este concepto de “amenaza híbrida” es su imprecisión. Será una “amenaza híbrida” lo que el gobierno decida a su conveniencia que es una amenaza híbrida. Ya en latín esta palabra significaba animal mezclado, surgido de una hembra doméstica como podía ser una cerda y de un macho salvaje como un jabalí, algo así como nuestro cerdolí,  y también el hijo de una romana libre y de un bárbaro liberto. El término tenía una ortografía dudosa, unas veces se escribía hybrida, otras hibrida y otras ibrida, normalizándose la primera forma, con aspiración e y griega, por influencia del parecido con el término griego ὕβρις hybris, un concepto que en la antigua Grecia se refería a la arrogancia de la soberbia de transgredir los límites que separan lo humano de lo divino, y que en la actualidad se aplica a los coches híbridos que combinan un motor de combustión contaminante con otro eléctrico que pretende salvar el planeta no sin arrogancia. La “amenaza híbrida” le permitirá al gobierno por ejemplo desplegar el ejército en las calles sin tener que declarar el Estado de Guerra, que es algo poco popular, muy serio y problemático. 
 
¿Quién controlará y decidirá lo que es verdad y lo que es mentira? No hay que preocuparse. Para eso tenemos al moderno Tribunal del Santo Oficio de la Inquisión, que ha vuelto de la mano de los verificadores -en verdad falsificadores- de la realidad de los hechos, los denominados factcheckers: entre nosotros Newtral, Maldita y cía, auxiliados por la Inteligencia Artificial, esa señora que no tiene ni un pelo de tonta. 
 

Parece que la represión en Europa va de la mano del rearme. Con el paso del tiempo, los “estados de crisis” se harán permanentes para que -poco a poco- la población trague y se acostumbre a hacer lo que le mandan. Las sociedades europeas acabarán siendo cuarteles si alguna vez habían dejado de serlo por ventura. 
 
El auge de las amenazas híbridas ha creado una zona gris, que requiere un Estado intermedio legalmente definido para permitir la intervención, tanto sobre el terreno como en el ciberespacio: ni paz ni guerra sino todo lo contrario. 

miércoles, 16 de julio de 2025

¿A quién le cargamos el muerto?

Durante los diez días que transcurrieron entre el 23 de junio y el 2 de julio, ambos inclusive, del año del Señor de 2025, Madrid, la villa y corte, y "rompeolas de todas las Españas", sufrió una ola de calor temprana, que vino antes de tiempo sin ser invitada, lo que la hizo especialmente mortífera, porque pilló a todos desprevenidos, la cual, según el estudio Climate change tripled heat-related deaths in early summer European heatwave del ¿prestigioso? centro de análisis climático  Grantham Institute con sede en Londres, dejó un saldo estimado de 108 muertes atribuibles al exceso de temperaturas. Más del 90% de esas muertes, es decir 98 muertes, podrían haberse evitado de no mediar el cambio climático provocado por la actividad humana. 
 
Dicho estudio 'científico' está elaborado integrando series temporales de temperaturas observadas (reales) y contrafactuales (hipotéticas). Se han inventado las temperaturas que hubiera habido sin la ola de calor, dos grados centígrados menos, y aplicado un modelo que les dice cuánta gente podría haber muerto. Y con eso la prensa sensacionalista ya tiene el titular.  
 
La estadística de mortalidad excesiva utiliza muertos reales, pero nadie sabe a ciencia cierta cuál es la causa eficiente de su fallecimiento, porque no hay autopsias fidedignas. 
 
 
Semanario El Español, Madrid, 11-17 agosto de 1957 
 
Estamos, una vez más, ante la vieja falacia: post hoc, ergo propter hoc ('tras esto, luego por causa de esto"). Ya sucedió con la pandemia: se nos informaba día a día, puntualmente, de los muertos que había habido, afirmándose que habían muerto “por” la enfermedad del dichoso virus, cuando la causa podía haber sido un accidente de tráfico, por ejemplo, o un infarto de miocardio, pero como una prueba no fehaciente, la famosa PCR, determinaba que tenían el bicho,  se suponía que era él el asesino que había provocado la muerte. Lo mismo sucede ahora con las olas de calor. Las muertes “por” exceso de calor pueden ser muertes “con” exceso de calor, y, por lo tanto, debidas a otras causas y patologías.  

Las cifras del estudio del Grantham Institute no son estadísticas oficiales, sino estimaciones de mortalidad atribuible. Para ello, los autores compararon los efectos de las temperaturas observadas con un escenario hipotético en el que el cambio climático no hubiera existido, aplicando relaciones conocidas entre calor y mortalidad a partir de datos históricos y epidemiológicos. El informe concluye que, si no se adoptan medidas contundentes, eventos como el vivido en Madrid no solo se repetirán, sino que serán cada vez más intensos y prolongados. 
 
Lo de usar a los muertos con fines propagandísticos viene de muy lejos. Pero la propaganda climática, a juzgar por la noticia de El Diario Online Líder de Información en Español, alias El (In)Mundo, da ahora un nuevo y sorprendente giro, porque ahora los muertos por el cambio climático que contabilizan ni siquiera son reales, sino hipotéticos. Y con eso ya  tienen un titular amarillista. 
 
La atribución de esas muertes al exceso de calor es problemática como demuestra el siguiente ejemplo: Cuatro científicos españoles han publicado un artículo en la revista Eurosurveillance  en el que exploran el pico de mortalidad que se produjo en las sufridas Españas tras el apagón del 28 de abril pasado, cuya causa aún desconocemos, señalando un exceso de 147 muertes. Los autores afirman que «la coincidencia temporal del exceso de mortalidad con el corte del suministro eléctrico podría reflejar posibles efectos a corto plazo sobre la salud relacionados con la interrupción de la atención sanitaria, la sobrecarga del sistema o la reducción de la resiliencia de las poblaciones vulnerables». 
 
¿Aceptamos que el apagón causó solo las 10 muertes de las que informaron los medios de comunicación o que hubo 147 muertos como consecuencias indirectas del apagón de los que Red Eléctrica sería responsable? Deberíamos hacerlo si aceptamos los muertos de la ola de calor del instituto británico porque el razonamiento es el mismo. Los muertos CON el apagón, es decir, durante el apagón,  no son los muertos POR el apagón de la misma forma que los muertos POR la calorina, vamos a dejarnos de metáforas marinas y a llamar a las cosas por su nombre (calorina, según la docta Academia, es el "calor fuerte y sofocante"), no son los mismos que los muertos CON la calorina de finales de junio. Asimismo, los muertos CON la enfermedad del virus coronado cosecha de 2019, no son los mismos que murieron POR dicha enfermedad. 
 
Ya vemos cómo en las guerras de la propaganda climática, cuando no les bastan los datos que les proporcionan los muertos reales, no tienen empacho en recurrir a los muertos virtuales. Escriben los autores: En el momento de realizar el estudio, aún no se disponía del número real de muertes observadas durante el periodo de estudio; por lo tanto, nuestros valores notificados deben interpretarse como estimaciones de la mortalidad atribuible y no como resultados observados.
 
Mientras tanto, como comentaba un amigo, las muertes relacionadas por el exceso de frío continúan siendo diez veces superiores a las relacionadas con el exceso de calor, por lo que el calentamiento global fruto del cambio climágtico sigue salvando vidas paradójicamente.