sábado, 8 de octubre de 2022

¡Alto (iba ya a decir 'stop') a los anglicismos! (I)

    En vez de decir que tenemos un coach o coaching podemos decir un 'entrenador' o un 'entrenamiento', si la cosa va por lo físico, y si va por lo otro, por lo psíquico o espiritual, un 'mentor', resucitando el nombre propio de Méntor, personaje de la Odisea, consejero de Telémaco.

    ¿Qué necesidad hay de decir crowdfunding cuando disponemos de un precioso término grecolatino que es 'micromecenazgo', que utiliza el prefijo griego micro- 'pequeño' y el término mecenazgo, que deriva del nombre propio de Gayo Cilnio Mecenas, aquel consejero del emperador Augusto y patrocinador y protector de artes y artistas?

    ¡Que nos inundan de fake news a todas las horas del día y de la noche no es un secreto para nadie! No hace falta más que encender el televisor y sintonizar una cadena pública o privada, da igual para el caso, a la hora de un informativo. Sin embargo, siempre hemos dicho que todo lo que decían los medios eran 'patrañas', 'bulos', 'cuentos' y, en definitiva, 'cochinas mentiras'. No hace falta recurrir al inglés para  dárselas uno de enterao y para que no lo entienda el vulgo a la primera.

 

    Decir que tenemos un look tal o cual no nos ahorra más que alguna sílaba, habida cuenta del monosílabo de la lengua del Imperio británico que empleamos, cuando podemos decir como toda la vida se ha dicho 'aspecto' 'apariencia' y hasta 'cara' o 'tipo'.

    En vez de hablar de vuelos low cost podemos decir 'baratos' o 'tirados de precio', si son muy baratos. La mayoría de las veces son tan baratos que cuesta más el tren o autobús de cercanías del aeropuerto a nuestro destino que el vuelo propiamente dicho al destino aeroportuario.

    ¡Cómo se ha impuesto lo de hacer las cosas on line cuando podemos decir tranquilamente 'en línea', usando la vieja palabra latina linea, que era el nombre de la fibra o hilo del lino -la cuerda que nos amarra y que marca la raya- y, sin embargo, cómo no ha cuajado o coagulado off line, que sería lo contrario, o sea, sin conexión, qué bendición, a internet o a otra red de datos!

     ¿Qué diferencia hay entre hacer running y ser runner, cuando puedes decir simplemente que eres 'corredor' y que sueles 'salir a correr', o si te empeñas en profesionalizarte, que practicas 'atletismo' y eres 'atleta', resucitando estas nobles y olímpicas palabras griegas?

    ¿Hay alguna diferencia entre ser single,  como dicen algunos, derivado del latín singulus vía anglosajona, y estar 'soltero',como se ha dicho toda la vida, derivado de solitarius, que generó dos palabras distintas (soltero/solitario), además del plus de tener unos conocimientos elementales muy básicos de la lengua del Imperio de los que presumir?

    ¿Qué necesidad había de ningún sponsor cuando disponíamos del nombre propio convertido ya en común de 'mecenas', para hablar de un patrocinador, y no tener que recurrir al viejo nombre latino del padrino vía anglosajona (sponsor sponsoris 'fiador, garante', y coniugii sponsor 'el que da palabra de casamiento o de unión conyugal')?

       ¿Por qué nos empeñamos en decir y escribir week-end -yo sería más partidario, en todo caso, de escribir güiquén como se hizo con el güisqui- cuando toda la vida hemos esperado el 'fin de semana' (o 'finde', como lo abreviamos ahora) confiando ilusamente en que supusiera el definitivo fin de la semana laboral y no la vuelta a empezar de todos los lunes?

viernes, 7 de octubre de 2022

Fábula del hacha y el mango

“El bosque seguía muriéndose y los árboles seguían votando al hacha. Ella, mucho más astuta, los había convencido de que por tener el mango de madera era uno de ellos”.


    Celebro la ocurrencia de esta brevísima fábula del bosque que no cree que el hacha y los árboles estén hechos de la misma madera. No sé si será un proverbio turco, como a mí me ha llegado, o no. Sospecho que lo de “turco” solo sea para darle el prestigio del barniz de la sabiduría oriental, como si dijéramos “chino” o “árabe”, por aquella percepción que tenemos en Occidente de que la luz nos viene de Oriente: ex Oriente lux

    De cualquier modo, en la forma en que me ha llegado no creo que sea muy antiguo, porque se hace referencia a la moderna democracia representativa con la expresión “votando al hacha”. Hasta finales del siglo XVIII, en efecto, por 'democracia' se entendía “democracia directa” a la griega, como en la Atenas de Periclés, donde se tomaban las decisiones en asamblea. Sólo a partir de entonces, la democracia pasa a conllevar entre sus notas definitorias la noción moderna de representativa que supone votar a alguien para que tome el timón y nos gobierne. 

    Estoy convencido de que esta fábula del hacha y el mango, tal como se ha presentado, es una fábula moderna. Sin embargo, sí que creo que de alguna forma es un refrán popular porque refleja el sano escepticismo del pueblo y de la gente, que en seguida descubre la mentira con la que se pretende engañarla.

    Buen ejemplo de esto podría ser esta viñeta, que, a su modo, también es una microfábula: El lobo promete a las ovejas en un mitin electoral volverse vegetariano, y todas aclaman al líder que, como cabe esperar, incumplirá sus promesas devorándolas una tras otra, cosa que está en su naturaleza.

 

    Buscando hacia atrás un poco en la tradición clásica literaria grecolatina algún antecedente de la fábula del hacha y el mango, encuentro en el repertorio de fábulas griegas de Esopo una que podría ser el origen de la fábula moderna que he presentado. Se trata de la número 142 (Las encinas y Zeus), que dice así en la traducción de Pedro Bádenas de la Peña publicada por Gredos.

Las encinas y Zeus. Una vez las encinas, llegándose a presencia de Zeus, arriesgaron estas palabras de reproche: «Oh, Zeus, fundador de nuestra raza y padre de todas las plantas. Si íbamos a ser cortadas, ¿por qué nos creaste?» A esto Zeus, sonriendo, contestó así: «Vosotras mismas proporcionáis el instrumento que se vuelve contra vosotras. Si no hubierais engendrado todos los mangos, no habría hachas en casa de los campesinos.» 

El bosque y el leñador, Gustavo Doré (1832-1883)

    Encuentro en el fabulista francés Jean de La Fontaine, una fábula inspirada en la queja de las encinas a Zeus de Esopo, titulada El bosque y el leñador (libro XII, fábula 16, publicada originalmente en 1679), que ilustró el grabador francés G. Doré, como tantas otras suyas. En traducción castellana de don Bernardo María de Callada en octosílabos romanceados, dice así: 

Acababa un leñador / de perder de su hacha el mango. / No podía repararse / esta pérdida hasta tanto / que se dejase en el bosque / de cortar por unos años. / Suplicóle humildemente / el hombre que un solo palo / le prestase, a fin de hacer / para su hacha un nuevo mango. / Y ofreció que a emplear iría / en otra parte sus brazos / dejando en pie a las encinas / y demás árboles altos, / cuya antigüedad remota / veneraban los humanos. / Dióle el inocente bosque / otras armas (costóle harto). / Púsole el mango a su hierro, / y de él se sirvió el ingrato / para ir a su generoso / consolador despojando / de sus más bellos adornos. / Su propio don fue su estrago. / De esta manera obra el mundo, / y así lo hacen sus sectarios. / Se sirven del beneficio / los que están beneficiados / contra el mismo bienhechor. / Mas ¿de qué sirve afearlo? / ¡Quién no se lastimará / de que hasta los solitarios / dulces y sombríos bosques / experimenten tal pago! / ¡Ah! Por más que yo predique / y me haga incómodo, es llano / que la ingratitud y abusos / no serán menos usados!

    Rebuscando en el repertorio de fábulas literarias castellanas, encuentro esta de Samaniego, más breve, titulada “La hacha y el mango”, que es la número 12 de su libro IV, inspirada en La Fontaine y lejanamente en Esopo, compuesta por hendecasílabos (salvo un heptasílabo) con rimas pareadas. Está incluida en su Fábulas en verso castellano para el uso del Real Seminario Bascongado, publicado en 1784.

Un hombre que en el bosque se miraba / con una hacha sin mango suplicaba / a los árboles diesen la madera / que más sólida fuera / para hacerle uno fuerte y muy durable. / Al punto la arboleda innumerable / le cedió el acebuche; y él, contento, / perfeccionando luego su instrumento, / de rama en rama va cortando a gusto / del alto roble el brazo más robusto. / Ya los árboles todos recorría, / y mientras los mejores elegía / dijo la triste encina al fresno: “Amigo: / infeliz del que ayude a su enemigo”.

jueves, 6 de octubre de 2022

"Un poco de gripe"

    Había publicado el otro día el Jefe del Ejecutivo, como dicen los periodistas, o “Representante gubernamental de España”, como prefiere autodefinirse él en su perfil de Tuíter, la red social del pajarito que pía y que yo no suelo frecuentar, a los cuatro vientos el 25 de septiembre en su cuenta el siguiente mensaje: “Esta mañana he dado positivo en #COVID-19. No podré estar hoy junto a @salvadorilla y todos los compañeros y compañeras de @socialistes_cat en Gavà. Feliz #FestaDeLaRosa. Continuaré trabajando extremando las precauciones.”).

 

    Disculpaba así su ausencia en un acto público debido a que extremaba las precauciones porque había dado positivo en ¡#COVID-19!

    Me llamó la atención el lema que había elegido para presentar su perfil de “Gobernamos contigo”, que me recordaba a mí a aquel lejano eslogan deportivo de la dictadura "contamos contigo", expresando una idea de co-gobernanza o co-gobierno, como si el Presidente del Gobierno de ¡#España! (¿Quién será esta señora?) quisiera dar a entender que él no era más que uno más, que gobernaba junto con los restantes diecisiete presidentes autonómicos de las taifas españolas, o, más en general, con todos los españoles (¡y las españolas!, no vayan a sentirse excluidas de su gabinete de gobierno), es decir con todos los votantes y contribuyentes. 

  

    Pero lo que más me ha llamado la atención es este vídeo revelador como él sólo que me envían en el que comienza disculpándose por no estar de forma presencial, sino a través de una pantalla, debido a que "la" COVID-19 -¿Quién será esta otra señora?- se lo impide. Acto seguido declara, para no preocuparnos, que está bien “solo con un poco de gripe”. Es decir que la famosa #COVID-19 que le impide estar de forma presencial en un acto público y que le obliga a extremar las precauciones para -se supone- no contagiar a los demás, no es más que “un poco de gripe”, o sea, una vulgar influenza o catarro de toda la vida.

    Estaba el presidente, no sé si voluntaria- o involuntariamente, gripalizando la otrora terrible #COVID-19, quitándole importancia, trivializándola y minimizándola. Era este el movimiento contrario al que hemos asistido durante los dos largos años de la pandemia que se sacó la OMS de la manga para lucrar a la mafia de la industria farmacéutica que consistía en la covidización -se inventaron hasta el palabro- de la gripe de toda la vida, esa que se curaba con tratamiento médico en una semana y en siete días sin el médico. 


     ¿Se deberá, me preguntaba yo, este “poco de gripe” que le había entrado al co-presidente al hecho de no llevar corbata? Descorbatado, en efecto, aparece en el vídeo, sin la corbata azul oscuro sobre el fondo blanco de su camisa del perfil... Recordemos que en unas estrambóticas declaraciones había pedido a sus ministros y ministras y al sector privado que siguieran su ejemplo y evitaran el uso de la corbata para ahorrar energía y gastar menos en aire acondicionado en medio de la pertinaz ola de calor.

    Como diría Macbeth en la lengua de Shakespeare a otro propósito que aquí no viene a cuento, pero que no deja de venir al caso sangrante que nos ocupa del miedo que nos metieron en el cuerpo y en el alma y que nos ha confinado bajo arresto domiciliario, alejado de nuestros amigos, familiares y del resto de la gente, restringido la movilidad nocturna, enmascarillado en interiores y exteriores, y empujado a vacunarnos porque se nos exigía el código QR del certificado correspondiente para poder viajar o poder entrar a un bar o restaurante y hasta para trabajar y ganarse el pan a algunos: «A tale told by an idiot, full of sound and fury, signifying nothing » (Un cuento contado por un idiota, todo estruendo y furia, y sin ningún sentido).

miércoles, 5 de octubre de 2022

Me parece a mí (V)

21.- ¿Qué quiere el pueblo? El pueblo, evidentemente, no sabe lo que quiere, pero sabe lo que no quiere: no quiere más reyes que los tres legendarios Magos de Oriente o los cuatro de la baraja, rechazando así cualquier imposición monárquica que constriña su soberanía. Sin declarar su amor a la república, que tampoco sería muy natural, proclama en estos octosílabos transmitidos por don Federico García Lorca, esencialmente populares, su aversión hacia la Corona: “Si tu madre quiere un rey, / la baraja tiene cuatro: / rey de oros, rey de copas, / rey de espadas, rey de bastos”. El pueblo, madre, se rebela contra el gobierno de uno solo, sea el rey, sea el presidente de la república, sea el alcalde o el representante democrático de la voluntad popular de turno; en suma, contra cualquier pretensión autoritaria; el pueblo rechaza, por lo tanto, el gobierno de un individuo, que eso es lo que significa la voz griega “monarquía”, porque los individuos, como muy bien sabe todo el mundo, no existen, son, como el átomo, una invención o falsificación científica de la realidad para que pueda haber masas. 
 
 
22.- Se acostumbra a todo la gente, a todo uno acostumbrándose acaba siempre: a lo bueno, malo y peor: a la comida basura, o bazofia rápida, a la vivienda que es basura, a la telebasura y a las relaciones basura y al reciclaje -matrimonio, divorcio, pareja, amistades-, al trabajo basura, -contrato, salario, horario- , a la basura-basura, al estado y al capital como las cosas más naturales del mundo. La gente se acostumbra al hábito de la docilidad y al tedio de someterse a unos horarios y a una agenda, a la espantosa mansedumbre rutinaria, a votar en las elecciones, es decir, a meter un papel en un contenedor de basura, a perder el tiempo con la disculpa de ganar dinero, y a sobrevivir, es decir a malvivir, en lugar de vivir: en definitiva la vida, que es la muerte, cotidiana, o sea a tirar la vida, la propia vida, como la cosa más natural del mundo, a la basura. 
 

23.- De la muerte de Dios: El loco y entrañable Zaratustra de Nietzsche gritaba apocalíptico, cuando bajó de la montaña: Dios ha muerto. ¿Ha muerto Dios? No exactamente. Ya nos decía él que en realidad se había travestido: Dios era el Estado. Pues bien, ahora ya ni eso, después de la privatización y desmantelamiento del Estado a cargo del Capital. El Ser Supremo, que algunos imaginábamos barbudo y judío, un poco a lo Carlos Marx, como nos lo inculcaron en la infancia, resulta que no era así. Ya otros osaban decir que por qué hablábamos de Él y no de Ella, confundiendo el sexo con el género gramatical. Hoy sabemos algo más. Cuando Jesús echó a los mercaderes del templo, no podía sospechar que realmente ellos eran los sumos sacerdotes, y no meros mercachifles, de un dios mucho más poderoso que Jehová, que era amor, y que el Templo era el lugar más adecuado para el mercadeo. ¿Qué mejor lugar para rendirle culto al Dinero que la entidad bancaria del Sancta Sanctórum, donde no había nada, o sea, donde sólo había dinero? ¿Quién iba a decirle al pobre e inocente orate judío que Jehová, su Dios, era el Becerro de Oro? El Becerro de Oro es Dios, se hizo divino, y desde entonces está en todas partes, lo ve todo, lo sabe todo. El dinero es omnipotente, universal, ubicuo, a pesar de sus epifanías particulares (dólar, yen, yuan, euro -ya hemos visto cómo la sustitución de una moneda por otra no afecta para nada al funcionamiento del mundo, a lo sumo sirve para encarecer un poco más “la vida”, como dice la gente con resignación). 
 
 
24.- ¿Qué conductor cuando ha detenido amablemente el coche ante un peatón en un paso cebra, por ejemplo ante una ancianita con muletas que cruza lentamente la calzada, no se ha sentido un magnánimo filántropo que acaba de realizar la buena acción del día o un gesto caritativo por lo menos al cederle el paso y perdonarle la vida, no haciendo lo que el propio coche que se ha visto obligado a detenerse contra su propia voluntad le pedía: pisar a fondo el pedal del acelerador y atropellar al peatón en el acto y darse después a la fuga, prosiguiendo su loca carrera a toda velocidad hacia ninguna parte, su destino, donde nada ni nadie lo espera? 
 
25.- Addendum a una frase de Marcel Proust: Cuando se está enamorado de alguien, ya no se quiere a nadie, se deja de querer a los demás, incluso a la persona de la que se está enamorado. Amar a una persona supone, por la dedicación exclusiva y excluyente que conlleva, no querer de veras con el corazón a nadie. El pez grande se come al chico, lo mismo que el Amor mayúsculo, el gran amor exclusivo, devora al amor minúsculo, al buen amor, al cariño que no se niega a nadie ni nada y que nunca se resigna a ser uno solo, sino múltiple.
 
 
 

martes, 4 de octubre de 2022

Apertura del segundo sello

    Juan en la isla griega de Patmo tuvo una visión reveladora que relató en el último libro de la Biblia, el Apocalipsis, palabra griega ἀποκάλυψις apokálypsis, que significa 'revelación, es decir, descubrimiento'. El término moderno 'apocalipsis', sin embargo, no significa eso, sino catástrofe, fin del mundo, destrucción total, debido precisamente al contenido de la visión que tuvo Juan y que nos relató en ese libro, donde tras las epístolas del profeta a las siete iglesias cristianas de Asia, narra la constitución del tribunal de Dios para el Juicio Final y el despliegue de las fuerzas para luchar contra el mundo y proceder a su destrucción.

    Enseguida aparece el pergamino sellado con siete sellos que cierran los secretos divinos. Cuando el Cordero, que representa al cordero pascual, abrió el primero de los siete sellos, apareció un jinete que montaba un caballo blanco y portaba un arco. Le fue dada una corona. A continuación se abre el segundo de los siete sellos, y, según la traducción que manejo de Nácar-Colunga, “Salió otro caballo, bermejo, y al que cabalgaba sobre él le fue concedido desterrar la paz de la tierra y que se degollasen unos a otros, y le fue dada una gran espada” (Apocalipsis, 6, 4). Este segundo caballo y su jinete son, obviamente, una alegoría de la guerra. 


    Cotejando el texto original griego, me detengo en la última frase: καὶ ἐδόθη αὐτῷ μάχαιρα μεγάλη (y le fue dada una gran espada). Reparo en la forma verbal ἐδόθη, que los traductores vierten al castellano como “fue dada”, y me fijo en la frase misma, que es una estructura pasiva en la que brilla por su ausencia el Complemento Agente. Estamos, en efecto, como diría un gramático, ante un Sujeto Paciente  “una gran espada”, que recibe la acción del verbo, un verbo pasivo “fue dada”, y nos falta el Complemento Agente ("por alguien"). En la conversión activa diríamos “(Alguien) le dio una gran espada”, o bien, dejándolo impersonal, en la llamada pasiva refleja,  “Se le dio una gran espada”.

    Pero ¿quién le ha dado la espada a este sanguinario jinete para que siembre la guerra a su paso? Leo que algunos estudiosos de la Biblia han llamado a este uso de la voz pasiva en el Antiguo y Nuevo Testamento en el que no se menciona el complemento agente “passivum divinum” y también “passivum theologicum”, y que la explicación sería que el agente que se oculta es YHWH, el tetragámmaton o cuadrilítero, o sea el nombre impronunciable de Jehová o Yavéh.

    Estamos acostumbrados nosotros al uso que hacen de la llamada voz pasiva sin complemento agente especialmente los periodistas, porque no siempre conocen el causante que ha provocado una noticia, o porque no interesa mencionarlo, pero en el caso que nos ocupa, la frase quiere centrar la atención en el Sujeto Paciente “una gran espada” y en su valor simbólico innegable, y  de ella se dice que le fue entregada al apocalíptico jinete del caballo bermejo, esto es de un rojo encendido como de sangre, sin necesidad de mencionar al complemento agente, que sería la divinidad.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis, Beato de Liébana (c. 776)
   
  Falta el autor de la entrega de la espada, que no puede ser otro más que Dios mismo, que es uno y trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo,  ya sea directa- o indirectamente a través de sus serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades, principados, arcángeles y ángeles. No se menciona el nombre de Dios porque según el precepto no debe ser mencionado “en vano”.

    La denominación de pasiva divina o teológica no tiene ningún fundamento gramatical. No hace falta recurrir a esas etiquetas para constatar que en la literatura apocalíptica se intenta más subrayar y enfatizar el hecho en sí que su agente, que siempre se sobreentiende y que no hace falta mencionar.

 

  La Guerra o La cabalgata de la Discordia, Henri Rousseau (1894)

    Sin embargo, algo de razón tienen los que dicen que quien ha liberado al jinete de la guerra, de cuya cabalgata hablábamos aquí,  y quien le ha armado con una gran espada sólo puede ser el dios del Sinaí, Jehová o Yavéh, el Señor de los Ejércitos, que en su versión contemporánea sería Mammón, o sea Don Dinero, que a través de la industria armamentística, suministra las espadas que, como la catana japonesa, el sable del samurái, una vez desenvainadas reclaman desesperadamente una víctima.  Tienen que hacer que la sangre se derrame. La espada tiene que matar.

    Y para que el Señor pueda -podrá si es todopoderoso como afirma, pero eso está por ver- celebrar su Juicio Final y pronunciar su veredicto definitivo sobre la salvación o condenación eterna de las almas, es preciso que la espada mate antes a todos, que no quede nadie vivo sobre la superficie de la Tierra.   

lunes, 3 de octubre de 2022

Teletipos (7)

Nolo episcopari. En la Edad Media se consideraba que el clérigo que no quería ser proclamado obispo era el candidato más idóneo para desempeñar esa dignidad.
 

Ya tenemos el emplasto para la herida, se dijeron los expertos. ¿Será menester provocar ahora una lesión, se preguntaban, para ponerle la tirita como apósito?

 
La industria del automóvil se reinventa haciéndonos creer que el coche eléctrico, su nuevo producto estrella que salvará al planeta, es la solución definitiva.
 
El angelismo beato y bobalicón del "todo eléctrico" es como todo "todo" un dogma que hace posible que en nombre de la Ecología se perpetre un crimen ecológico.
 
Escribe Jonathan Swift que la sátira es una especie de espejo donde el espectador descubre generalmente todas las caras excepto la suya, (la única que importa).
 
Tambores de guerra: La retórica beligerante comenzó con aquella frase: "Estamos en guerra". El enemigo entonces era un virus invisible. Rusia es hoy el enemigo.
 
Exceso de mortandad: Los primeros en percatarse, los empleados de pompas fúnebres. Hay más muertos de lo normal, pero no hay acuerdo en a quién se los cargamos.
 
 
Think tank. No debería haber tanques de pensamiento o depósitos de ideas; ni lo uno ni lo otro debería estancarse, sino todo lo contrario: fluir como los ríos.
 
Comité de expertos: los tertulianos que frecuentan los platós televisivos son todólogos, doctores opinadores de la Santa Madre Iglesia de la Científica Ficción.
 
Vacunolatría: Las vacunas contra el COVID-19 han salvado tantos millones de vidas como la fe tantos millones de almas de la condenación eterna tras la muerte.
  
El consejo de ministros y ministras del gobierno más progresista de la historia de España aprueba un aumento extra del gasto de Defensa, esto es para la Guerra.
 
World War III. Su Santidad el Papa ha hablado: "Estamos viviendo la tercera guerra mundial". Ni primera ni segunda ni tercera. La paz, sin más, del cementerio. 
 

En el restaurante del hotel-balneario: POR FAVOR, USEN LA MASCARILLA MIENTRAS LES SIRVEN. Una vez servidos, ¿podemos quitárnosla y empezar a comer y contagiar?

«Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España», según la Constitución, que sin embargo no define qué cosa es esa España que hay que defender.

domingo, 2 de octubre de 2022

Imaginerías de la muerte en Sebald Beham

    La representación personificada más común de la Muerte en los grabados de Hans Sebald Beham (1500-1550) es un esqueleto alado. El ángel de la muerte suele venir acompañado siempre de un reloj de arena, como en este grabado fechado en 1542 y firmado con el monograma de las iniciales del autor HSB, en el que sorprende a una mujer que duerme reclinada sobre su brazo derecho plácida- y completamente desnuda mostrándonos en el centro de la composición su vulva desprovista de vello, con un pie en el suelo y otro sobre el lecho. Una frase en alemán “Die Stund ist aus” (Se acabó la hora, es decir, tu tiempo) figura en el margen inferior derecho al lado del orinal.  
 
 
    En un grabado anterior de 1541 la Muerte aparece disfrazada de bufón con el inconfundible reloj de arena que señala que la hora ha llegado, y  acompaña a una anciana ricamente vestida y ataviada bajo la inscripción latina en letras capitales de OMNEM IN HOMINE VENVSTATEM MORS ABOLET (La Muerte destruye toda la belleza humana).
 
 
    Con ese mismo lema latino, otro grabado vuelve a representar al ángel alado de la muerte, que esta vez no es un esqueleto, sino un varón cuya cabeza es una calavera, que sorprende por detrás a una mujer desnuda en la plenitud de su vida sujetándola por las manos. La representación del ser humano en ambos grabados es una mujer, porque 'humanidad' en alemán, como en castellano, tiene gramaticalmente el género femenino (die Menschlichkeit). Vuelve a aparecer, como símbolo inevitable, el reloj de arena, esta vez, en el suelo. El grabado está fechado en 1547.
 
 
    Pero quizá el grabado más impresionante de las representaciones que Sebald Beham hizo sobre la muerte sea el que se conoce como Der Tod und das unzüchtige Paar ("La muerte y la impúdica pareja"), que nos sorprende porque representa a una pareja que se masturba mutuamente en presencia de un niño y de la propia Muerte.  Obra de juventud, está fechada en 1529 (y firmada con el monograma "HSP" por la pronunciación de su apellido Peham en Nuremberg, tras su establecimiento en Frankfurt se convierte en "HSB", porque allí se pronuncia Beham) y ha sorprendido siempre por su crudeza sexual. Hay cuatro figuras humanas entrelazadas. El grabado representa a una pareja desnuda, que, podemos suponer, son Adán y Eva, que están masturbándose recíprocamente. Pero fuera ya del paraíso, una vez expulsados de él, porque han perdido la inocencia. La mujer agarra firmemente el pene del hombre, que se encuentra en el centro de la composición, y el hombre acaricia la vulva de la mujer.
 

 
    Lleva el lema de Horacio: MORS VLTIMA LINEA RERUM. Se cita la parte final de un hexámetro de Horacio, concretamente el último (79) de la epístola 16 del libro I de las Espístolas: mors ultima linea rerum. “La muerte es la meta final de todas las cosas”, donde hallamos una metáfora de las carreras circenses, pues la palabra “linea”, que etimológicamente era 'hilo o cuerda de lino', alude aquí a la raya de cal al final de la carrera, es decir, a la meta.
 
    El niño es el contrapunto de la Muerte que se halla en su mismo eje. Se encuentra detrás del hombre, y apoya su mano en un saco repleto de monedas. La presencia del dinero, metáfora del paso del tiempo que acumula capital, es precisamente uno de los detalles que revela que estamos lejos del estado original paradisíaco. 
 
    La Muerte empuja al hombre hacia la mujer: Thánatos, según el nombre griego de la muerte, empuja al ser humano hacia Eros. La pulsión erótica es una pulsión tanática, de la que nacerá una criatura abocada a la muerte, como el niño sobre el que se apoya el padre Adán. Se pone en marcha el inicio de la procreación y el nacimiento, pero con ello también, la carrera hacia la ultima linea rerum, que es la meta según el verso del poeta que figura como lema de la composición. 
 
    Un detalle que sólo se aprecia a segunda vista porque está hábilmente disimulado detrás de la mano del hombre que se apoya sobre la cabeza del niño es que la Muerte, carente aquí de alas y de reloj de arena, tiene una erección de su miembro viril, en contraste con el hombre, para quien los esfuerzos de la mujer aún no han dado sus frutos, lo que sugiere que, según el artista, Thánatos es más potente que el hombre. Se ha señalado que ambos miembros, el de la Muerte y el de Adán, no están circuncidados, por lo que no corresponden ni a judíos ni a musulmanes, sino a cristianos.
 
    No debe extrañarnos que Hans Sebald Beham represente a la Muerte como un varón porque en su lengua, que es el alemán, la palabra “muerte” tiene género gramatical masculino (der Tod), igual que lo tenía en griego (ho thánatos), a diferencia de lo que sucede en latín y en las lenguas romances derivadas donde mors tiene género gramatical femenino, y por eso se la ha representado muchas veces como la Señora de la Guadaña.

sábado, 1 de octubre de 2022

La tentación de Cristo

  El Diablo le ofreció a Jesús llevándolo a un monte muy elevado la irresistible tentación de ser el dueño y señor del mundo, el poder absoluto sobre todos los reinos de esta Tierra que desde aquellas alturas se divisaban. Y le dijo: “Te daré todo esto, si postrándonte ante mí me adoras”, cosa que Jesús rechazó diciéndole: “Vete, Satanás”. 


 La tentación de Cristo, Vasili Surikov (1872)

    El argumento que esgrime Jesús para declinar la generosa oferta del demonio es que sólo hay que adorar a Dios y servirle a Él. Algunos le han preprochado que el Diablo era en realidad el alter ego de Dios, y que era lo mismo, por lo tanto, adorar al uno que al otro. Pero parece que lo que quería decir el Nazareno, sin expresarlo con estas palabras, era que el auténtico nombre del dios al que había que adorar y servir era Nadie, y ese dios prohibía adorar a cualesquiera otros dioses o demonios.



 La tentación de Cristo, Ary Scheffer (1854)

    En todo caso, nuestros políticos, poco cristianos ellos, menos cristianos que Jesús, no sólo no rehúsan el poder que les ofrece el Diablo (omnia regna mundi et gloriam eorum, como decía el evangelista: todos los reinos del mundo y su esplendor), sino que lo persiguen infatigablemente, dejándose sobornar por el Diablo, es decir, por Dios, o, más claramente, por el Dinero, que es lo mismo, al que adoran e idolatran arrodillándose ante los designios del mercado como vulgares economistas.