181.- La mejor traducción: No
hay una traducción definitiva en absoluto de ninguna obra literaria.
Si existiera algo así, no habría ninguna necesidad de traducir
periódicamente los mismos textos una y otra vez. En cambio, vemos
que cada cierto tiempo aparecen nuevas traducciones de muchísimas
obras que tienen ya decenas de versiones a un mismo idioma, lo que se
debe, entre otros motivos, a que las lenguas cambian, evolucionan
como organismos vivos que son. Algunas palabras caen en desuso y
otras entran de repente en la lengua, dependiendo de modas y
costumbres, por eso lo ideal sería leer las obras en su versión
original pero como non omnia possumus omnes y nuestros conocimientos
de otras lenguas son siempre muy limitados, tenemos que recurrir a
las traducciones, a falta de poder beber de las fuentes originales.
Las traducciones envejecen, se hacen obsoletas con el paso del
tiempo, por eso hay que rehacerlas constantemente.

182.- Prostituir(se): El
verbo latino «prostituere» es verbo compuesto de «pro» y
«statuere», con el sentido primigenio de 'estar frente', 'estar a
la vista', de donde acaba significando “estar expuesto a la venta”,
vía exponerse a la codicia o antojo del deseo. Dícese tanto de los
vendedores que están frente a sus tiendas para anunciar sus
productos como de los productos mismos que se exponen para su venta
en el escaparate de la tienda. Especialmente, dícese de quienes
PRO-ST-itυyen a otros o se PRO-ST-itυyen a sí mismos poniéndose
frente al PRO-ST-íbυlο (destaco con las mayúsculas el preijo PRO- y la raíz simple -ST- del verbo stare que comparte con statuerel). Horacio usa ese verbo una
vez referido a su libro que había de ponerse en venta, y que estaba
impaciente por salir a la luz y exhibirse, al igual que un joven esclavo deseoso
de hacer la calle, como dice Moralejo en su traducción de las Epístolas horacianas. El autor le previene a su libro que va a aparecer en el mercado de lo que le espera,
y que lo hará arrepentirse cuando su amante se harte de él. Ha de gustar
a todos mientras esté en la flor de la vida; pero a la postre
acabará devorado por las polillas o exiliado en algún remoto lugar.
Más aún, acabará rebajado (¿o elevado?) a la categoría de libro escolar, es decir, de lectura obligatoria de los
escolares.

183.- Más o menos. Este
desgraciado planeta Tierra, y nosotros, sus humanos habitantes, que
gira dentro del sistema solar no alrededor del Sol, sino de la
palabra “más” debería rectificar su órbita y ponerse a girar
sensu contrario, en torno a la palabra “menos”, y en vez de ir a más, ir a menos: menos policías, menos fronteras, menos
guerras, menos terratenientes, menos cárceles, menos ideologías,
menos religiones…

184.- ¿Año nuevo? Se nos va
del calendario y de la agenda 2023. Creía yo ingenuamente el año
pasado que éste iba a ser el año en el que menos idiotas iban a
cruzarse en mi camino, y lamento haberme equivocado, así que volcaré
todas mis esperanzas en el año nuevo que dicen que ha comenzado ya, anoche después de las doce campanadas, aunque en realidad
siempre he sospechado que no hay años nuevos, que siempre es el
mismo año que se repite una y otra vez y que renace cuando finaliza. Pero no dejo
de reconocer el éxito que tiene el cambio numérico de año, que da
la falsa sensación de que cerramos un ciclo para abrir otro con
nuevas y diferentes expectativas e ilusiones, y más cuando, como es
el caso de un servidor, uno ya es más viejo que el catarro de
Matusalén. Pero también debo agradecer, y no dejo de hacerlo, el estar rodeado de gente
que mantiene una de las características más elementales y básicas
del género humano, que es la de ser animales sociales, que se
empeñan, pese a todas las recomendaciones sanitarias, en no guardar
la distancia social con sus congéneres. Quien conserva esta
característica es grato para mí, quien la ha perdido es uno de esos
idiotas que tanto se han cruzado en mi camino, como he dicho más
arriba, alguien que es mejor que se mantenga alejado y distanciado,
dentro de su idiocia particular, putodefendiendo, como dicen los
jóvenes ahora anteponiendo el prefijo puto- a las palabras que quiere denigrar, su limitación putomental.

185.- Terrorismo sanitario. Ante
el repunte de enfermedades respiratorias como la gripe A y B (pronto
vendrán la C, la D... y sucesivas, hasta la Z) y el Covid-19, que sigue vivito y
coleando, que en la última semana ha mostrado un aumento
considerable del 37,17 por ciento, el Ministerio de Sanidad ha
publicado recomendaciones para prevenir el contagio que incluyen el
lavado de manos, cubrirse la nariz o boca al toser o estornudar y
usar mascarilla lo más opaca posible a fin de evitar la respiración
en caso de padecer síntomas compatibles con una infección
respiratoria. Por último, se -impersonalmente- recomienda seguir las
pautas de vacunación frente a microorganismos respiratorios, es
decir, arremangarse y someterse a los jeringuillazos que se
dispongan, y evitar, en lo posible, acudir al puesto de trabajo con
síntomas de enfermedad, para lo que será preciso que el médico de
cabecera nos dé la baja, claro.

Respuesta de Stefano Scoglio, coautor de Virusmanía, a la pregunta: ¿Qué es un virus?