Superanus no es latín clásico, sino un desarrollo del latín tardío y medieval, recogido como veo que está en el Glossarium Mediae et Infimae Latinitatis de Du Cange y W. Meyer (1886) y atestiguado en varios documentos, por lo que no hace falta restituirlo con un asterisco como forma supuesta pero no documentada. Así, por poner un ejemplo cualquiera, leemos en el Chartularium de la abadía de San Víctor de Marsella de finales del siglo XI: Et dono ibi, in alio loco, juxta via superana, quae vadit ad Artiga, petia de terra. Y te doy allí, en otro lugar, junto al camino de arriba, que va a Artiga, una pieza de terreno. Donde aparece la expresión via superana como “camino de arriba”, con el significado local, puramente topográfico de “situado en una posición elevada”.
lunes, 18 de mayo de 2026
De la soberanía popular
Superanus no es latín clásico, sino un desarrollo del latín tardío y medieval, recogido como veo que está en el Glossarium Mediae et Infimae Latinitatis de Du Cange y W. Meyer (1886) y atestiguado en varios documentos, por lo que no hace falta restituirlo con un asterisco como forma supuesta pero no documentada. Así, por poner un ejemplo cualquiera, leemos en el Chartularium de la abadía de San Víctor de Marsella de finales del siglo XI: Et dono ibi, in alio loco, juxta via superana, quae vadit ad Artiga, petia de terra. Y te doy allí, en otro lugar, junto al camino de arriba, que va a Artiga, una pieza de terreno. Donde aparece la expresión via superana como “camino de arriba”, con el significado local, puramente topográfico de “situado en una posición elevada”.
domingo, 17 de mayo de 2026
Pareceres CX

sábado, 16 de mayo de 2026
¡Qué buenos son, que nos llevan de excursión!
Ya por entonces los centros públicos comenzaban a competir con los privados y concertados en la organización de las llamadas “actividades extraescolares”, hasta el punto de que en la actualidad todos disponen prescriptivamente de un Departamento a ellas consagrado, y de un Jefe encargado de hacer su programación y el seguimiento de dichas actividades fundamentales para el normal funcionamiento del 'currículo educativo' (sic) de un centro escolar de primaria y secundaria que se precie, cuya obligatoriedad sin ellas resultaría intolerable, igual que un calendario sin festividades, un trabajo sin vacaciones o una semana sin finde. (Cuando hablamos aquí de "actividades extraescolares" no nos referimos a las clases de natación, ballet, artes marciales y encaje de bolillos con las que los padres complican las agendas de sus hijos fuera del horario escolar privándoles así de juego libre, sino a las que organizan los propios centros escolares, dentro de su horario lectivo, para proyectarse en la sociedad escurriéndose de sí mismas a fin de volver corriendo al redil y hacer más soportable la reclusión obligatoria).
Parece a fin de cuentas como si las Actividades Extraescolares, por lo tanto, se hubieran convertido en las auténticas actividades del Centro Escolar, las que más lo caracterizan y definen, siendo las intraescolares, por emplear este término para las clases magistrales y cada vez menos magistrales, poco más que un breve paréntesis entre una y otra extraescolar y una disculpa para realizar las que realmente promocionan al Centro, las que rompen con la reclusión claustrofóbica, sin las que esta sería insoportable. Los profesores que critiquen la excesiva realización de dichas actividades, por su parte, serán ellos mismos tachados de intransigentes cavernícolas y carcas chapados a la antigua por pretender tener a los alumnos "amarrados al duro banco" de las galeras turquescas que siguen siendo, pese a todos los pesares, las aulas. Como consecuencia de todo esto, la mayoría de los centros escolares han cambiado y se han convertido en centros de actividades extra-escolares: organizan excursiones, intercambios de "inmersión lingüística" (sic) y viajes que hacen la competencia a las agencias del gremio; hacen turismo para dar una vuelta -eso es el "tour"- y volver tras el garbeo del giro de Copérnico a lo de siempre y a lo mismo.
viernes, 15 de mayo de 2026
In memoriam José Domínguez Muñoz, El Cabrero
jueves, 14 de mayo de 2026
Gym o no gym
miércoles, 13 de mayo de 2026
Dos chistes y una tira cómica contra la obligación de ir al cole
martes, 12 de mayo de 2026
Porsiacaso
lunes, 11 de mayo de 2026
Secuencia de coplas con bordón
Los buitres sobrevuelan el balneario, donde, viejos, los huéspedes, toman los baños.
De vez en cuando baja un buitre y abduce a algún anciano.
No echan nada en el viejo cine Las Vegas, cerrado a cal y canto, sin cartelera.
¡La sala oscura, platónica caverna, ciega ya y muda!
Una víbora muerta en el camino; la mató a bastonazos un peregrino.
Libraba al mundo -eso es lo que él creía- de un mal futuro.
El hombre es la medida de cualquier cosa que exista o que no exista, bien poco importa.
Lo dijo el griego, que hacía al hombre ser antropométrico.
Viene la zorra al bar a mediodía a mendigar las sobras de la comida.
¡Pobre raposa, la que robó gallinas pide limosna!
En Zaragoza, pues, soldado raso, yo, sirviendo a la patria, marcando el paso.
Hace ya tanto que parece que nunca, y, sin embargo...
El virus son los medios informativos, el móvil en cabeza, ahora mismo,
lo sabe todo y es más listo que nadie, nos vuelve tontos.
Creer en uno mismo es otra forma de fe monoteísta y religiosa.
Lo digo yo, que así es como lo creo, y todo dios.
domingo, 10 de mayo de 2026
Sobras ortográficas
Se habla mucho de las faltas de ortografía, y muy poco de las sobras; es decir, de lo que está de más en la escritura. Serían sobras de ortografía, poner, por ejemplo, tildes donde no debería haberlas. Una sobra de ortografía que cada vez veo más y que me preocupa es "vinierón" (sic): acentuar una palabra llana como si fuera aguda, lo que se debe a una imposición de la norma sobre el oído, que no se ha comprendido y escuchado, pero que se apresta a obedecer. Quien escribe "vinierón" sabe que hay una regla orotográfica que dice que en español se pone tilde sobre la vocal correspondiente a todas las palabras agudas acabadas en -n o -s, como, por ejemplo "canción" o "inglés". Quien escribe "vinierón" no se para a escuchar a su oído y a oír si la palabra es aguda, llana o esdrújula porque su oído, ensordecido por la imposición de la norma, probablemente no le diga nada, pero se apresura a obedecer y cumplir -la ley es la ley- la regla susodicha, aprendida y no comprendida, escribiendo algo que no pronunciará nunca.

























