Los buitres sobrevuelan el balneario, donde, viejos, los huéspedes, toman los baños.
De vez en cuando baja un buitre y abduce a algún anciano.
No echan nada en el viejo cine Las Vegas, cerrado a cal y canto, sin cartelera.
¡La sala oscura, platónica caverna, ciega ya y muda!
Una víbora muerta en el camino; la mató a bastonazos un peregrino.
Libraba al mundo -eso es lo que él creía- de un mal futuro.
El hombre es la medida de cualquier cosa que exista o que no exista, bien poco importa.
Lo dijo el griego, que hacía al hombre ser antropométrico.
Viene la zorra al bar a mediodía a mendigar las sobras de la comida.
¡Pobre raposa, la que robó gallinas pide limosna!
En Zaragoza, pues, soldado raso, yo, sirviendo a la patria, marcando el paso.
Hace ya tanto que parece que nunca, y, sin embargo...
El virus son los medios informativos, el móvil en cabeza, ahora mismo,
lo sabe todo y es más listo que nadie, nos vuelve tontos.
Creer en uno mismo es otra forma de fe monoteísta y religiosa.
Lo digo yo, que así es como lo creo, y todo dios.


