A José Bergamín por su aforismo: "Vale más un pájaro volando que ciento en la mano".
oOo
Pasó volando un pájaro, ha pasado
como la sombra rauda de un flechazo,
fugaz, en alas de increíble vuelo,
surcando el claroscuro de la tarde
y dejando malherido el cielo abierto.
¿Pasó? ¿Pasaba? ¿Qué ha pasado? ¿Un cuervo
deslumbrador por su negrura intensa
como mosca en el contraste de la leche?
¿Sería el cuervo literario, el cuervo
parlante de la fábula, al que burla
astuta la raposa, vieja zorra?
de azul resplandeciente de zafiro?
¿O acaso era, mal agüero, un mirlo
que barrunta la tragedia y va enlutado,
de pico reluciente de oro viejo?
¿Sería una corneja fulgurante
o la oscura urraca de destellos blancos
o el arrendajo pardo ceniciento
el solo cromo de este viejo álbum?
¿Será otro pájaro? ¿Un milano acaso?
No puedo precisar exactamente,
no alcanzo a definirlo y enjaularlo:
pasó volando, cierto: ha pasado
porque era libre, pájaro que vuela
como la sombra rauda de un flechazo
surcando el cielo abierto de la tarde,
fugaz, en alas de increíble vuelo.

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