lunes, 17 de agosto de 2026

En cada día que amanece...

    Publica Fernando Savater una breve reflexión en The Objective titulada ¡Atentos al tontómetro!a propósito del reciente eclipse total del Sol que hemos "vivido", que no tiene desperdicio. Según él el eclipse ha servido para medir la estupidez del personal que nos rodea y la nuestra propia, que no dejamos de ser, por muy únicos que a veces nos creamos, uno más del montón; y si el personal es estúpido, nuestra humilde persona no deja de serlo menos por lo tanto.
 
     Hace bien en recoger los titulares de los periódicos que sirven de pasto a sus lectores como “España entrega su corazón al eclipse” o “España estremecida por la súbita oscuridad”. ¿Quién será esa señora enamoradiza y asustadiza que se estremece cuando oscurece? Recojo por mi parte algunos titulares más que dan cuenta de la general idiocia nacional: El eclipse sobrecoge a media España, El eclipse solar deja a más de 300 personas atendidas en España, la mayoría por dolor en los ojos.  Y este otro, que constata la asistencia de cuatro ministros y ministras del gobierno progresista: El Gobierno gasta 72.358 euros en el acto institucional del eclipse, con "zona VIP" y 300 invitados en el Observatorio de Yebes. Más este de nuestro querido El Periódico Global: Se acabó la espera: España vivirá su primer eclipse de Sol total del siglo, que añade el siguiente subtítulo adobado con su jerga progresista: Millones de españoles y turistas ultiman los preparativos para ver, sobre las 20.30, cómo la Luna cubre completamente el Sol. Estas son las claves de un fenómeno acompañado de un enorme desafío logístico.
 
    El Ente Público de RTVE, por su parte, se interesa por cómo ha vivido “el mundo de la cultura y de la política” el fenómeno astronómico, publicando los testimonios y las fotos de un conocido actor nacional y de un guitarrista y astrofísico británico que ha disfrutado del eclipse en Teruel, que, como dicen por allá  y para desgracia turolense, "también existe": Así ha vivido el mundo de la cultura y de la política el eclipse solar de 2026
 
      Muchos influencers han apelado al horaciano carpe diem: aprovecha este momento que no ha pasado desde hace un siglo, así que, como dice la canción y repiten los más optimistas, "vive, que solo se vive una vez". ¿No será que, habida cuenta de que una vez no es ninguna, no es verdad que sólo se viva una vez, sino, más bien, que no se vive en verdad ninguna vez? 
 
    La mayor ironía de la reflexión a la que nos invita Savater reside en que “cada día, al final de la tarde desaparece el sol y lo vemos sustituido por la luna durante seis o siete horas: llamamos noche a ese magnífico milagro, que tanto influye en nuestras costumbres e imaginación, pero ya hoy no asombra a nadie”. Y concluye magistralmente de esta guisa: ¿Qué usted se siente trastornado y sacudido por el eclipse? ¿Que lo considera la mayor ocasión que vieron los siglos? ¿Que lo tiene usted como un ejemplo de lo pequeños que somos los humanos comparados con el enorme universo o algo igual de profundo? Pues nada, que resulta que es usted tonto, ni más ni menos. 
 
    O por decir lo mismo con un pareado: En cada día que amanece, el número de tontos crece. Pero no se interprete, insisto en esto, como algo exterior a nosotros: también dentro de nosotros crece el número de los estúpidos que somos. 
 
    Y por decirlo con otro dicho oportuno: Si los tontos se echaran a volar, jamás veríamos la luz solar (o el Sol brillar, según otra versión de la paremia)Y en este último caso no podríamos aprovechar la energía fotovoltaica pero quizá así podríamos frenar el cambiamiento climático provocado por el calentamiento global. 
 
La foto elegida por la NASA: el eclipse a su paso por Zaragoza. 
 
     No hay que usar, insisto en esto, la frase para descalificar o reírse de los demás, sino para hacer una crítica social con ciertos ribetes de sarcasmo, expresando así la falta de reflexión colectiva que a todos, incluido uno mismo, a veces el que más, a todos y cada uno de nosotros nos embarga. 
 
    Lo más singular que yo recuerdo de ese magno evento astronómico es que, estando sentado a la sombra del tilo, muy frecuentado a la sazón por inofensivas abejas, avispas y abejorros atraídos por la intensidad de la fragancia, que acudían a libar la miel de sus flores, cuando se produjo la oscuridad, que fue el único eclipse que 'vivimos', porque aquí estaban los cielos nublados, como de costumbre, abejorros, avispas y abejas no sé si desaparecieron pero sí que enmudecieron, por lo que dejamos de oír su zumbido haciéndose un silencio sepulcral. Cuando volvió a hacerse la luz,  solo un par de abejuelas continuaron zumbando y libando algo despistadas.

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