
¿Qué aprenden los niños en la escuela? Podríamos contestar a esta pregunta diciendo, como decía el otro, que básicamento cuentos y cuentas, y quedarnos tan anchos, lo que sería una respuesta seguramente cierta, pero no por ello verdadera.


471- Una Nueva Era. La coronación del cuadragésimo cuarto Emperador, elegido democráticamente, que tuvo lugar en el año del Señor de 2009 en Guásinton abría una Nueva Era, dijeron, una New Age en la lengua del Imperio, que se escribiría con letras de oro en el gran libro en curso de la Historia Universal de la Humanidad. Al cabo del tiempo se vio que era mentira que hubiera empezado una Nueva Era, porque eras no hay más que una, si acaso, que es esta misma y que no es ninguna propiamente hablando porque no se contrapone a ninguna otra, en la que estamos inmersos aquí y ahora, todavía, y resulta que al fin y la postre, más vieja que el catarro de Matusalén, así que no tiene nada de nueva por mucho que se empeñen y empecinen en inaugurarla cada dos por tres, porque es el mismo perro al que no hacen más que cambiarle el distintivo del collar, una Nueva Era más inveterada ya que la nana que cantaba la bisabuela para dormir a los bisnietos en la cuna. Las Nuevas Eras son como los Años Nuevos: meros fuegos fatuos de artificio, pompas de jabón que revientan en el aire. Todos sabemos en el fondo de nuestro corazón que no hay años nuevos: que ni siquiera hay años en plural, que sólo hay un año, uno solo y por lo tanto ninguno, que se repite siempre a sí mismo cíclicamente, anualmente, como el Ave Fénix que muere y renace de sus cenizas.
472.- Genocidio, la palabra del año. Un periódico español ha decidido que la palabra del finiquitado año 2025 ha sido 'genocidio', por delante incluso de 'Inteligencia Artificial'. Ya quedó la segunda el año 2024, y este año de rima fácil que hemos dado por terminado se ha llevado la palma, imponiéndose incuestionablemente, para definir lo que está pasando, que no ha terminado todavía, en Gaza, cuando la masacre que el ejército de Israel está llevando a cabo en la franja se disimula con eufemismos. El periódico, siguiendo la definición del Diccionario de la Lengua Española de la docta Academia, ha decidido llamar a las cosas por su nombre. Dice el DLE que un genocidio, cuya etimología procede del griego γένος génos 'estirpe' y el sufijo latino -cidio (matanza, presente en homicidio, suicidio, filicidio...) es “el exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad”. Quizá sea más interesante reivindicar el uso de otro término, siguiendo la propuesta del politólogo estadounidense M. J. Rummel, que engloba una amplia gama de crímenes, incluido el genocidio, que sería democidio, el crimen que perpetra el Estado, cualquier estado, contra el pueblo, ya sea el propio o el ajeno.
473.- Dios proteja a Bulgaria. Bulgaria se incorpora a la zona euro, convirtiéndose en el miembro número veintiuno. Seguirá manteniendo su moneda, la leva, que coexistirá con el euro, hasta el verano. Los precios se expresan ya en el país ribereño del mar Negro en ambas monedas, pero a partir del verano los bancos ya no cambiarán las levas por euros. Durante este mes de enero coexistirán en el mercado ambas monedas, pero a partir de las calendas de febrero solo circulará el euro. La moneda de un euro representa a Iván de Rila, el santo patrón de Bulgaria, junto con las inscripciones en cirílico del nombre del país y el de la moneda 'euro'. Más significativa es la moneda de dos euros, que retrata a San Paisio de Hilandar y la inscripción “Dios proteja a Bulgaria” alrededor del canto de la moneda. Este hecho nos recuerda a los españoles de cierta edad que en el año del Señor de 2002 la peseta fue sustituida por el euro, y cómo los precios se dispararon inmediatamente haciéndose la falsa equiparación de que un euro eran cien pesetas, cuando en realidad la equivalencia teórica de un euro era 166,386 pesetas. Algo que valía 100 pesetas entonces, por ejemplo un café en un bar, pasó a costar 1 euro, es decir 166,386 pesetas. ¿Qué ha sucedido desde entonces con el euro en el Ruedo Ibérico? Pues muy sencillo que ha perdido un 45,5% de su poder adquisitivo inicial, o lo que es lo mismo, que lo que entonces costaba 100€ ahora nos cuesta 183,53€. ¡Que Dios omnipotente, si puede, proteja efectivamente a Bulgaria y la coja confesada!
Un frío que pela / bajo estrellas que titilan / y la luna nueva.
Doce campanadas / daba el reloj del salón, / doce puñaladas.
Huyendo de Herodes / sobrevive hasta Pilatos / hecho un cristo el hombre.
¿Qué es del niño que hay / en el corazón, que no / quiere ser mayor?
La luna se esconde, / vergüenza el mundo le da, / no se sabe dónde.
Por esta estación / del ferrocarril ya no / pasa ningún tren.
Aterecedor / por el rostro y la piel, / el viento glacial.
Ya se acaba el año, / concluye sin conclusión / otro calendario.
Jinete y corcel / al galope no son dos, / sino un solo ser.
¿Dulce Navidad? / Empalaga el paladar, / más agria que hiel.
Otra navidad / vanidad de navidades / todo falsedad.
Esta noche paz, / mañana vuelta a empezar / la guerra otra vez.
Carcelero soy, / funcionario de prisiones, / prisionero yo.
Siempre vivirá, / en los centros comerciales, / vana navidad.
Sueña el minotauro / que puede del laberinto / escapar volando.
Llegan las rebajas / de las cosas y nos dejan / solo las migajas.
Hace mucho frío. / Bajo un sol que no calienta, / se congela el río.
Tictac, el reloj, / bomba de relojería, / pronto estallará.
Las migas de pan / sacudidas del mantel / son para el gorrión.
Cortocircuitó / el árbol de navidad: / se carbonizó.
Cuánta indigestión: / el turrón y el mazapán / y el regio roscón.
Al amor del fuego, / fría la noche, y la luna, / frío el universo.
Luce el astro rey, / pero no calienta ya; / se ha resfriado el sol.
El año concluye / y vuelve a empezar de nuevo, / pero el tiempo... huye.