domingo, 25 de octubre de 2026

Power has the people

    La cantante estadounidense Patti Smith, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes del año del Señor de 2026, ofreció a su paso por las Asturias de Oviedo, dos actuaciones para conmemorar el quincuagésimo aniversario de su primera actuación en España. El recital del Teatro Jovellanos, el 20 de octubre, organizado por la fundación que le otorgaba el premio, llevaba por título precisamente «50 años después». El acceso fue gratuito mediante la obtención de entradas por inscripción previa, agotándose las localidades enseguida. Debido a la altísima demanda, se organizó al día siguiente un segundo concierto, también gratuito, para dar cabida a las cinco mil personas que se habían quedado sin entrada, en el Palacio de Deportes de la Guía.
 
  
    Pero quizá el momento más emocionante se produjo el jueves 22 cuando unas tres mil personas sorprendieron a la propia Patti Smith cantando y coreando su mítico himno People have the power, para mí, por cierto, dicho sea de paso, la peor de todas sus canciones por lo que a la letra se refiere, en la antigua Fábrica de Armas de Oviedo. Varias corales asturianas y cientos de voces anónimas acompañaron a Patti, que cantó acompañada de su hijo Jackson y el músico de su banda Toni Shanahan, ambos a la guitarra acústica. Patti se emocionó y recordó que había escrito la canción con su esposo Fred 'Sonic' Smith, ya fallecido, el padre de su hijo Jackson y su hija Jesse, presentes ambos con ella en el escenario. 
 

      En ¿El pueblo tiene el Poder o El Poder tiene al pueblo? ya hablamos de cómo la madrina del punk, aquella que cantaba "Jesucristo murió por los pecados de algunos, pero no por los míos; estos me pertenecen a mí" y que recientemente visitó al Papa de Roma, se había acabado convirtiendo en la abuela de la democracia con su himno People have the Power, a lo que contraponíamos allí la fórmula del revés Power has the people, para subvertir directamente la letra de la canción y decir algo de verdad, denunciando el falso empoderamiento, en realidad dominación, del pueblo.
 
 
     Me dicen que la frase que propongo suena extraña en inglés, como si estuviera mal dicha y hubiera invertido el orden 'natural', pero suena igual de mal en castellano, porque no es políticamente correcta, porque se presenta como la antítesis exacta de la communis opinio de que bajo el Régimen democrático gobierna el pueblo, que es el mantra de la canción de Patti que tanto se ha coreado, y es por aquello de que una mentira que se repite una y otra vez nos resulta tan familiar que acaba pareciendo que tiene que ser verdad a la fuerza, pero no es cierto: es el Poder el que tiene a la gente, no la gente la que tiene el Poder, porque ¿para qué iba a quererlo la gente? 
 
    Al invertir el sujeto y el objeto, transformamos una proclama democrática en una poderosa denuncia sobre cómo el Régimen, el Poder, se ha adueñado de la población engañándola, controlándola y dominándola con su consentimiento, porque la contrafórmula que propongo a la consagrada “the Power to the people”, lo que indica en verdad es "the Power over the people", que el Poder recae sobre el pueblo, o, si se prefiere un sustantivo menos definido, sobre la gente, que así queda convertida en pueblo definido, ya sea español o marroquí, con una definición que es una jaula o un ataúd, como todas las definiciones, que encierra en este caso a la gente entre unas fronteras nacionales y bajo un régimen político.

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