-¿Te has enterado de la convocatoria de elecciones generales?
-No, no tenía ni idea... Yo vivo permanentemente desinformado.
-¡Qué felicidad la tuya!
-¡No me digas que ya estamos otra vez con esas! ¿No decían que no tocaban este año todavía, sino el que viene?
-Sí, eso decían, pero ya ves, el 'fucking master' ha cambiado de opinión y las convoca ahora para finales del mes que viene.
-¡Oh no, cielo santo, la que se nos viene encima! ¡Van a empezar a prometernos tanto el gobierno como la oposición, que son las dos caras de la misma moneda, el oro y el moro!
-De hecho, hay quien opina que la campaña electoral ha empezado ya el mismo día que se anunció la convocatoria.
-Habrá que taparse los oídos para no oír el ruido insoportable.
-¿A quién vas a votar tú, si puede saberse?
-Claro que puede saberse y te lo voy a decir: Hace tiempo que resolví el dilema político de una manera muy sencilla: el día de los comicios yo me quedo en casita tan tranquilo. Yo no voto. Por dos razones, básicamente.
-¿Cuáles son?
-Una, porque las elecciones no sirven para nada efectivo. Tanto los que están en el gobierno ahora y quieren seguir estándolo, como los que esperan llegar a estarlo, son los mismos perros con collares diferentes por mucho que se presenten con distintas siglas, programas e ideologías.
-Bueno, eso es lo que se discute en la campaña electoral; si son o no son los mismos, como tú dices, si es mejor votar a unos o a otros. Podríamos estar días enteros discutiéndolo, y no nos pondríamos de acuerdo.
-Y la segunda razón por la que no voto, es porque si votas no tienes derecho a quejarte.
-No, eso es un disparate. Es justamente al revés. Tienes que votar porque, si no votas, otro elige por ti y entonces no tienes derecho a quejarte y a pedir que rindan cuentas.
-Eso no tiene ninguna lógica. Hay que invertir ese argumento: Si depositas tu voto en una urna, no tienes luego derecho a quejarte porque has delegado tu representación no en alguien de carne y hueso sino en una lista de nombres propios ordenados jerárquicamente elaborada por un partido político, una lista cerrada en cuya elaboración no se te ha tenido en cuenta para nada. ¿Has elegido tú acaso a las personas que van en esa lista?
-No, otro las ha elegido por mí. Digamos que el partido...
-Luego no te quejes
-Bueno, ese es el inconveniente de las listas cerradas, es cierto...
-Pero es que si votas y eliges un partido que te represente y este no cumple o incumple las promesas electorales que motivaron tu elección, no puedes revocarlo. Tienes que esperar cuatro años, creo, para para hacerlo, y votar a otro partido, generalmente opuesto, que también va a decepcionarte, porque una vez que alcanzan el poder no pueden hacer nada más que lo que está mandado porque los que mandan son los más mandados, son impotentes. Así que no tienes mucho derecho a quejarte si los has puesto donde están.
-Bueno, puede que tu voto no haya ido a parar al saco del gobierno sino al de la oposición.
-Es indiferente. Da lo mismo. Los votos de las urnas van a parar todos al mismo saco.
-¿A qué saco, si puedes ser más explícito?
-A la papelera. Yo, que no voté, que ni siquiera salí de casa el día de las elecciones ni se me ocurrió votar por correo tampoco, líbreme Dios o quien pueda de semejante extravagancia, no soy de ningún modo responsable de haber elegido a esos representantes que no representan a nadie, ni siquiera a sí mismos, y tengo, por lo tanto, todo el derecho del mundo a quejarme todo el tiempo que desee, del desastre que han causado los votantes y que no tiene nada que ver conmigo. Vergüenza me daría haberlos elegido.
-Tu actitud no es muy democrática, que digamos.
-Por supuesto que no. Yo no soy demócrata.
-¡Acabáramos! Entonces eres...
-¡Alto ahí, para el carro! No me digas lo que soy.
-Sí, sí, si no eres demócrata es porque estás a favor de la dictadura y el fascismo.
-No, yo no he dicho eso. Yo lo que digo es que la democracia es la dictadura y el fascismo más perfectos que hay.
-No votar en una hora tan decisiva como esta para España me parece una irresponsabilidad.
-Voy a decírtelo de una manera más positiva: yo, no votando como la mayoría, voto al candidato ideal, al más competente para ejercer el poder, al que no se va a dejar sobornar ni corromper, el único que va a resolver todos los problemas y que no va a crearlos para justificar luego que los resuelve, el único que va a cambiar el sistema, porque es el único que va a defender a la gente de a pie, y es, huelga decirlo: Nadie.



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