lunes, 5 de octubre de 2026

Magacín de actualidades (I)

La única noticia verdadera de un periódico es la fecha de su cabecera. Y ni eso siquiera, porque, al día siguiente ya es una fecha histórica, efímera como es.
 
¿Qué hora es? La hora puntual que marca un reloj, una vez que se sabe, ya no es la hora que es, sino la que era, la que ya ha sido y que fue, la hora que pasó.
 
 
El reloj, ya analógico o ya digital, es como la lenta tortuga que persigue raudo y veloz Aquiles, el de los pies ligeros, inalcanzable porque nunca se detiene.
 
Algunos establecimientos comerciales, sospechando que el dinero físico era fómite o foco de infección, no aceptaron pagos en efectivo por razones sanitarias. 
 
El dinero, en cualesquiera de las formas, materiales o inmateriales, que quiera adoptar es, efectivamente, un foco de infección que corrompe todo lo que toca.
 
Cuando voy a comprar el pan, la mayoría de la gente paga acercando la tarjeta o el móvil al datáfono, muy grato al panadero, que prescinde así de calderilla.
 
  Liberan a miles de presos antes de concluir su condena por falta de espacio en las cárceles, que se han quedado pequeñas, en régimen de Libertad Condicional.
 
La construcción de nuevos establecimientos penitenciarios paliaría la falta de espacio de unas prisiones que, hoy por hoy, se hallan al límite de su capacidad.
 
Las pelotas de goma que utiliza la policía son de letalidad reducida. No pretenden matar a nadie, sino, como mucho, sacarle un ojo para que no vea lo que pasa.
 
Los estudiantes franceses prenden fuego a sus propios liceos. Los ánimos están que arden, dicen los periodistas y los profesores, ante las protesta estudiantil.
 
 
 
Dicen los bachilleres y universitarios galos que la enseñanza que reciben es una vergüenza, que hay muchos recortes mientras aumenta la inversión en armamento.
 
Se saltan las clases para darnos una lección, dice una profesora, que lamenta el uso desproporcionado y violento de la fuerza contra los menores por la policía. 

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