miércoles, 21 de octubre de 2026

La fuerza del Hamor

    El Puto Amo, como le bautizó uno de sus ministros más leales y acólitos feligreses por su conocimiento de la lengua de Chéspir, el Fucking Master, que se presenta a la reelección electoral de sí mismo, ha introducido en la campaña  el componente emocional, la viva emoción, a falta del fuste político e intelectual, con el pronunciamiento en público y sin pudor ninguno, en medio de un mitin político celebrado en Fuenlabrada, de la fórmula sacramental, solemne y matrimonial: “Te quiero”, dirigida como un dardo de Cupido a su pareja,  presente en el acto. 
 
    De la mano de su cónyuge accedió al recinto y de su mano subió también al escenario para dejar, por ahora, la foto de la campaña: un abrazo y un beso que son una imagen viral en las retículas sociales. Ha convertido así a su compañera en un activo electoral para voltear los malos augurios que pesan sobre su figura y su familia, victimizándose él y su entorno más inmediato como símbolo vivo de una persecución encarnizada por las fuerzas del Hodio (sic por la mayúscula sobra ortográfica). Ha dicho: “Nos han intentado quebrar de todas las maneras y han logrado justo lo contrario. Hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Así que, que lo escuchen alto y claro: te quiero”. 
     Ella, en primera fila, escuchaba transida de emoción con las lágrimas en los ojos mientras el público, no menos embargado por la emoción, canturreaba: “¡Qué bonito! ¡Qué bonito!”. 
 
    Frente al discurso del Hodio, que se ha convertido en un delito en el código civil, asistimos ahora al discurso del Hamor por parte del Hombre-Profundamente-Enamorado-De-Sí-Mismo, un amor que, recién declarado con la consabida fórmula sentimental y sacramental de “te quiero”, se amortiza y convierte en mortaja del sentimiento que se suponía que latía por debajo. 
 
    Empalagosa y hortera, por lo demás, la puesta en escena: 
-El corazón rojo como símbolo de la emoción palpitante del partido, que ha desplazado prácticamente al puño izquierdista y a la rosa empuñada. 
 
 -El eslogan populista y simplón: "La fuerza (que se traduce en “el gobierno”) de la gente", un gobierno que no ejerce la gente activamente -¿sobre quién iba a hacerlo?-, sino que padece pasivamente, porque es un yugo que se les impone a los de abajo o, como se ha dicho a veces, a la gente de a pie que no se sube a las poltronas de los ministerios ni a las estatuas ecuestres. 
-Un populismo que lejos de invocar al pueblo o 'populus' invoca a la gente, un sustantivo que no se deja definir tan bien como el otro. 
-Y siempre el mensaje ramplón de que hay que avanzar y seguir adelante, de que hay que progresar aunque no se sepa muy bien hacia dónde. 
 
    Poco importa ya que el Fucking Master of the Global World and the Universe prometiera limitar los mandatos a dos legislaturas. Ha cambiado de opinión, y pretende, si no lo impide Dios, o sea la mayoría democrática del país expresada en los votos, poner en marcha una tercera legislatura y una cuarta y así hasta el infinito, si el electorado se lo permite, porque hay que seguir avanzando y haciendo que el país “progrese adecuadamente”, como se decía antaño, porque todavía, “necesita mejorar”. 
 
  
    Ha dicho a su mujer: “Gracias por ser mi esposa, por ser la madre de mis hijas y por ser mi mujer: te quiero”. Le faltó cacarearlo en inglés, que suena más cursi: I love you, baby. La declaración hecha en público suena a impostura, pero con ella se gana a un público enfervorizado previamente entregado e incondicional. Al final acabaron todos sus secuaces coreando una estúpida canción de un cantante emergente que sonaba por la megafonía y decía algo así: “Ella es mi Tatiana, / Ella es mi Daysi, / Ella es mi mundo, / Ella es mi baby. / Cuando estamos juntos, / to' desaparece, / todo en un segundo”.  
 
    Se celebraba así el Hamor, la fuerza de la gente que puede con todo para “hacer un país mejor”, y evitar que los malos, los oligarcas, las élites, los hodiosos ultras arrebaten las pensiones a los sufridos pensionistas después de una vida de esfuerzo y de trabajo y cotización. El Jefe del Ejecutivo que no se resigna a dejar de serlo y que cuando decía "te quiero" quería decir "me quiero" puso a bailar a todo el partido y a gran parte de su gobierno al final del acto, dándolo todo de sí, contagiando al auditorio de un insospechado optimismo, destacando el frenesí bobalicón con aspavientos propios del delirio entusiástico de una bacante -"ese estilito Malibú te va genial"- de la actual secretaria  general del partido, un partido que ha perdido las dos siglas centrales de las cuatro que tenía.  
 

2 comentarios:

  1. El discurso parco del Hamor del Hamo y la expresión corporal del trance es un signo emoticonizante de la Henchida derrota del último partido consolándose con la Hinchada. La estupidez y sub-normalidad infantilizada se ha hecho con todo el ámbito donde se hace la política que hacen los políticos y corean los votantes sumidos en la desesperación esperanzada.

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  2. No tiene desperdicio el comentario todo él, pero sobre todo, la última frase, genial.

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