martes, 13 de octubre de 2026

Pareceres CXXIX

635.- Otra plaga. Igual que la avispa asiática, el picudo rojo que se zampó las palmeras, o, en el reino botánico, el plumero, la chinche apestosa, procedente de Asia, que campa a sus anchas, ha venido para quedarse. No se puede tender la ropa fuera de casa ni abrir las ventanas porque enseguida se inmiscuyen en nuestra intimidad. Cada hembra puede poner unos cincuenta huevos y hasta quinientos a lo largo de su vida. Si se las pisa o asusta, despiden el hediondo olor que las caracteriza. Con la bajada de temperaturas habrá menos, dicen. Las chinches que huelen que apestan suelen colarse por grietas, hendiduras, huecos y agujeros en los cimientos y los techos de las casas. También entran, por supuesto, por las ventanas y los marcos de las puertas. No muerden ni pican. En ese sentido son inofensivas, pero vuelan y zumban como va spas y son pestilentes, como una bomba fétida, lo cual nos hace pensar que algo huele mal, a podrido, en Dinamarca. Something is rotten in the state of Denmark, o, por quitar el nombre propio, que no deja de ser, como todos,  un pseudónimo, algo huele a podrido aquí y ahora mismo en el estado en el que estamos. 
   
636.- Uno no es un número. εἷς ἀνήρ, οὐδεὶς ἀνήρ (héis aneér, oudeís aneér) es un proverbio griego que significa 'un solo hombre no es ningún hombre'. Se interpreta a menudo como que un hombre tomado individualmente no es nada sin la comunidad de los demás porque tiene poco peso específico. Suele utilizarse, al modo de unus testis, nullus testis ('un testigo no es ningún testigo') para señalar que el voto, la opinión o la mera presencia de un solo individuo no debe considerarse significativo si no cuenta con el apoyo de otros miembros del mismo conjunto. Pero si quitamos al hombre de enmedio, nos queda un refrán más transparente y claro: Uno no hace número: un non fai número, en gallego; um nâo faz número en portugués, también hay un dicho popular asturiano que dice un nun fai númberu», un solo elemento, ya sea una persona o una cosa, no cuenta ni tiene peso suficiente por sí solo para formar un grupo, un equipo o una decisión porque no constituye un número, no es una unidad de por sí. Y paradójicamente resulta que el uno es el fundamento de los números. 
  
637.- GePeeSe. Cuando vas en coche, es el GPS (Global Positioning System, en la lengua del Imperio) el que conduce y te guía a ti, conductor, diciéndote dónde girar, qué calle tomar o evitar, cómo llegar a tu destino. Te dejas guiar por esa tecnología de navegación que se fundamenta en una red de satélites que determina tu ubicación exacta (latitud, longitud y altitud), la velocidad y la hora que es en cualquier lugar del planeta Tierra. Es agradable y relajante porque no tienes que pensar y te da, al mismo tiempo, la seguridad de que no te vas a perder porque sabes adónde vas y te dice "ya has llegado a tu destino". Sin embargo, delegas en él y por lo tanto pierdes a cambio tu sentido de la orientación, que de este modo va mermando hasta acabar desapareciendo. Pues bien, lo que podríamos llamar 'sumisión intelectual' viene a ser eso mismo: delegas tu espíritu crítico en una ideología u ortodoxia, una autoridad que te dice qué es correcto pensar y qué no. Te dejas conducir por ese Sistema de Posicionamiento Mundial que te da la seguridad de estar en el "lado correcto de la Historia". Eso te ahorra el esfuerzo de pensar por tu cuenta porque eso piensa por ti. Lo cual puede resultar en principio relajante y tranquilizador. Sin embargo, poco a poco, tu pereza intelectual aumenta y tu espíritu crítico disminuye hasta que llega el día en que ya ni siquiera tienes la capacidad para reflexionar sobre, por ejemplo, lo que acabas de leer aquí y ahora mismo, y te preguntas si no estarás en un estado de sumisión intelectual. 
 
  
638.- Chascun honnit la milice. La frase, en francés antiguo, ha aparecido en la protesta estudiantil del 9 de octubre de 2026 en la Escuela del Louvre, en París, y significa “Todo el mundo aborrece la milicia (o el servicio militar)”, y viene a ser la transposición de uno de los lemas que corean los estudiantes franceses Tout le monde déteste la police, que no necesita mucha traducción. No hay, por lo que se me alcanza, fuente medieval que documente la frase, por lo que la antigüedad del dicho no está verificada, pero eso no quita para que sea una expresión razonablemente popular. Todo el mundo, en efecto, detesta el servicio militar (o la policía, y en general las Fuerzas del Orden y Cuerpos de Seguridad del Estado), incluso los propios militares y policías que se ven obligados a ser los perros guardianes del sistema. Algo dentro de ellos también se rebela contra el uniforme. De ahí que en la ilustración adjunta el paisano le haga una peineta al militar. Las jeunes insoumis-es 'jóvenes insumisas' -allí también se usa el femenino genérico para dar visibilidad a las mujeres- quieren dinero para la universidad y no para el ejército, como reza una de sus pancartas: "Du fric pour l'université, pas pour l'armée":  pasta para la uni, no para el ejército. 
  
639.- Saturno devorando a uno de sus hijos. Esta miniatura representa al dios Saturno (Crono entre los griegos, confundido a menudo con su casi homónimo Chrono, el Tiempo, que viene a ser la personificación del Futuro, entre nosotros) devorando a uno de sus hijos, tomada de un manuscrito iluminado por el artista Robinet Testard en torno al año del Señor de 1496, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia, y que ilustra el mito clásico de Crono (Saturno en la mitología romana) que devora a su descendencia tras nacer por temor a que se cumpla la profecía de que uno de sus hijos, andando el Tiempo, iba a destronarlo. Los Estudiantes franceses ven acertadamente en este mito ('relato' en lenguaje actual) “L'État dévorant ses enfants” a papá Estado devorando a sus hijos. Los estudiantes franceses ven en este relato que Saturno es el Estado, y que el Estado son los padres, que devoran a sus tiernas criaturas por miedo a que sus vástagos los destronen, como irremediablemente, ay, sucederá. 
 
 

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