sábado, 4 de febrero de 2023

Refutación del punto, la recta y el plano ( y 2).

    En nuestra vida diaria no hay puntos, ni líneas rectas, direcciones únicas, caminos derechos, sentidos unívocos, distancias cortas, ni tampoco planos. Para llegar a un supuesto punto hay que dar a veces muchas vueltas, muchos rodeos, tomar muchas curvas y senderos alternativos, recorrer muchos meandros y bifurcaciones. Para llegar a un punto no vamos a encontrar nunca un trayecto rectilíneo, y probablemente nunca encontremos ese punto al que pretendíamos llegar. 

 
    Es más: algunas veces descubriremos que el punto al que queremos llegar, ese objetivo que nos habíamos trazado, esa meta que queríamos lograr a toda costa, no existe en la realidad, sino sólo en nuestra imaginación, por lo que nunca llegaremos al destino de esa tierra prometida. 
 
      Más aún; si por casualidad existe y llegamos un buen día a ese destino, descubriremos que no merecía la pena, al menos no tanto como el viaje que provocó que nos pusiéramos en marcha. Lo importante no es llegar cuanto antes, lo importante es andar, inventar el camino y regodearse en él, y descubrir la belleza al asomarnos a la ventanilla del tren y sentir el aire fresco en la cara, los aromas de los campos que vamos dejando atrás, los fotogramas en movimiento del paisaje. La meta, el punto imaginario que nos hemos trazado, no importa. 
 
     Soledad Bravo cantaba con su poderosa voz cristalina el poema del venezolano Aníbal Nazoa, titulado "Punto y raya", cuya letra dice así: Entre tu pueblo y mi pueblo / hay un punto y una raya. / La raya dice no hay paso; / el punto, vía cerrada. / Y así entre todos los pueblos, / raya y punto, punto y raya. / Con tantas rayas y puntos / el mapa es un telegrama. / Caminado por el mundo / se ven ríos y montañas, / se ven selvas y desiertos, / pero ni puntos ni rayas, / porque esas cosas no existen, / sino que fueron trazadas / para que mi hambre y la tuya / estén siempre separadas
 

viernes, 3 de febrero de 2023

Refutación del punto, la recta y el plano (1).

    El profesor de matemáticas del instituto, al que apodábamos Pitagorín, nos explicaba que la distancia más corta entre dos puntos era la línea recta. Matemática pura, sentenciaba. Era un axioma, una verdad que no necesitaba demostración porque se imponía por sí sola. Pero no dejaba de ser, pensábamos sin querer nosotros, algo abstracto, algo verdadero, seguramente, en el plano geométrico e ideal, o sea, matemático, pero no en el plano de la realidad de la vida cotidiana. 
 
   Al leer una porrada de años después como por casualidad “La destrucción de nuestro sistema del mundo por la curva de Mar” (Ed. Lucina 2001) de Red Marut (pseudónimo de Bernard Traven) en impecable traducción del alemán al español a cargo de Luis-Andrés Bredlow, me vino a la memoria el viejo profesor del instituto. Este libro era un ataque despiadado en toda regla a la geometría y a la matemática axiomática que pretende ser verdad, y lo es, pero a costa de no ser real. Ya lo dijo Einstein, según cuenta Bredlow: En la medida en que las formulaciones de la Matemática se refieren a la realidad, no son ciertas, y en la medida que son ciertas, no se refieren a la Realidad.

       Supe, gracias al traductor, que Bernard Traven (o Bruno Traven, como prefieren llamarlo en México, país que lo acogió y que él fotografió) había escrito, entre otras, la novela "El Tesoro de la Sierra Madre", que fue llevada al cine en 1948 por John Huston, protagonizada por Humphrey Bogart, una película magistral sobre la fiebre del oro, un oro en polvo que arrastrado por el vendaval y mezclándose con la arena, vuelve así al final de la película a la Sierra Madre de donde había salido, dejando vacías las bolsas de los codiciosos buscadores.  


    Grande ha sido mi sorpresa cuando leyendo recientemente "Contra los profesores" o sea Aduersus mathematicos de Sexto Empírico, especialmente los libros III y IV, "Contra los geómetras" y "Contra los aritméticos" respectivamente, encuentro que el opúsculo de Red Marut presenta sorprendentes coincidencias en sus formulaciones con el tratado  escéptico  de Sexto. 
 
    Ambos textos coinciden en la refutación del punto. Así, Red Marut: El punto sólo puede ser pensado; sólo puede ser inventado por el pensamiento. Ningún ser humano puede imaginar un punto. No hay ningún punto, ni en la Tierra ni en otra parte alguna del universo. ¿Qué es un punto? Un punto muestra una ubicación y como tal, no tiene tamaño o dimensión alguna. 
   
   
    Y Sexto, por su parte refuta la línea del siguiente modo: La línea es longitud sin anchura, pero algo así es inconcebible ni entre las cosas sensibles ni entre las inteligibles. Entre las primeras la longitud de una cosa la percibiremos siempre con una cierta anchura por muy mínima que sea. Si privamos de anchura a la longitud, la abolimos efectivamente. A nuestros sentidos no se les ofrece ninguna longitud sin anchura. 
 
    Sexto le atribuye a Aristóteles la objeción de que podemos concebir la longitud de un muro sin conocer su anchura: Pero en este caso, afirma Sexto, estamos percibiendo la longitud de un muro que no está desprovisto de anchura, sino cuya anchura concreta nosotros desconocemos o no podemos percibir, lo cual no demuestra que el muro esté desprovisto de anchura.    

jueves, 2 de febrero de 2023

Y otra tanda de eseemeeses y teletipos

El Minotauro que halló Teseo, el héroe, en el centro del Laberinto y contra el que tuvo que combatir heroicamente era su propia imagen en un espejo reflejada.

 
Mosaico romano del Laberinto y el Minotauro, antigua Conímbriga, Coimbra (Portugal)   
 
 Se oye a veces decir que vivimos en un país libre -¿de qué? me pregunto yo- y que hay libertad de expresión, pero no es verdad, hay censura feroz: autocensura.
 
La mejor intervención humanitaria que podrían desempeñar las tropas de nuestros ejércitos sería no provocar acciones que requieran su intervención humanitaria.
 
Decir que los medios de comunicación no reflejan la realidad es falso: no solo la reflejan, sino que la crean; lo que no reflejan es, sin embargo, la verdad.
 
Cuando el modelo no se ajusta a la realidad, en vez de descartar el modelo erróneo, hacen que la realidad, esa vieja dama impresentable, se ajuste a su modelo.
 

Joven leyendo a la luz de una vela, Matthias Stom (c. 1630)
 
 
La ley antiterrorista necesita crear al terrorista -definirlo- para poder combatirlo. Si no lo hay, el Estado, el mayor terrorista, lo crea haciéndolo existir.
 
Hay un altruismo, por así decir, paradójicamente egoísta detrás del que se ocultan unos deseos inconfesables de promoción personal y de salvación individual. 
 
Si ya se sabe según las encuestas quién va a ganar las elecciones, no hay ninguna razón para celebrar los comicios que no sea la corroboración de las encuestas.
 

La magia negra de nuestros días hace a los medios (in)formativos masivos ocuparse tanto de la producción como de la distribución noticiosa de falsas novedades.
 

miércoles, 1 de febrero de 2023

Años setenta

    Viendo casualmente esta fotografía de una playa de los años setenta se me ocurren algunas observaciones, que comparto con mis escasísimos lectores. Llama la atención a primera vista por ejemplo que no se ven tatuajes en brazos, piernas y espaldas de la gente que están ahora tan de moda y que convierten los cuerpos humanos en lienzos y pinturas al fresco. Ya se había puesto de moda el bronceado y había hecho irrupción el biquini, y en los chicos el slip, como se llamó al calzoncillo ajustado al cuerpo por debajo de la cintura hasta las ingles, pero dejando aparte esas modas en los trajes de baño que van y vienen, llama poderosamente la atención la esbeltez de los cuerpos, por contraposición a las obesidades mórbidas que padecemos en la actualidad ya muchas veces desde la infancia, debidas, sin duda, a una mala alimentación y quizá a una vida demasiado sedentaria y hogareña, abocada a las pantallas que al duro banco tanto nos amarran.
 
 
    El otro día en la piscina municipal coincidí con un grupo escolar de niños y niñas que iban a aprender a nadar con sus profesores de Educación Física -no les gusta a nada que digamos de "gimnasia" y prefieren esa rimbombante y horrísona denominación, que tanto recuerda al culturismo y a la cultura física- y sus monitores de natación, y lo que me llamó la atención al verlos enseguida fue su obesidad general, tanto de los niños como de las niñas. No sé si tendrá algo que ver, algo tendrá, seguramente, el hecho de haber estado confinados durante la pandemia, castigados sin salir de casa y sin poder corretear, como recuerdo yo que hacíamos los niños y las niñas en mi infancia por las calles. Quizá sea algo que venga de atrás, de antes de la pandemia. (Me hace gracia, entre paréntesis, este modo de hablar que toma como referencia temporal la pandemia que ha marcado en nuestras vidas como el nacimiento de Cristo un antes y un después, y así hablamos de antes, de durante y de después de la pandemia).
 
 
    No es ese el recuerdo que tengo yo de los niños de mi infancia, cuando lo normal no era estar obeso, como hoy día, sino delgados, hasta el punto de que si había algún niño obeso se le ridiculizaba despiadadamente enseguida, y pasaba a ser Gordito Relleno, como aquel personaje entrañable e inocentón de la historieta de Peñarroya de la revista Pulgarcito.
 
 
    Pero si hay algo que me llama poderosamente la atención, aparte de la ausencia de accesorios tales como sombrillas, sillas, tumbonas y demás trastos que la gente suele llevar en la actualidad a las playas, y choca particularmente, es que no había teléfonos móviles, lo que hacía que la gente hablara entre sí y se relacionara -o no se relacionase, si no quería- con los demás que estaban allí, pero no con amigos y familiares ausentes. Parece que entonces la gente vivía el momento presente, no como ahora que, gracias a los esmárfones, estamos ausentes cuando estamos presentes, y viceversa, pendientes siempre de nuestra prótesis individual. Hoy en día, tanto si estamos solos como acompañados, cada cual está más pendiente de su móvil que de quien tiene al lado.
 
    Esos móviles que no podían aparecer en la foto de arriba porque aún no se habían inventado son hoy nuestra propia personalidad, hasta tal punto que se considera un delito o al menos una intromisión intolerable que alguien hurgue en nuestra preciosa y preciada intimidad. Podría decirse, sin incurrir en ninguna falsa nostalgia ni en la banda sonora de aquellos años de estúpidas canciones de verano de la oprobiosa dictadura, cuando se puso tan de moda ir a broncearse y no tanto a bañarse a las playas, que en aquella playa de la foto no hay prácticamente nada, y que hay casi todo, sin embargo.

martes, 31 de enero de 2023

Al invierno ningún lobo se lo comió.


 Al invierno ningún      lobo jamás     vivo se lo comió. 
Ni tampoco ningún     virus letal      ni un infernal calor. 
A su cita llegó,      poco puntual;     pero por fin llegó
el invierno. Cayó,     mira, el primer     manto de nieve albar. 
Sopla un viento glacial.    Puesta de sol     gélida. El astro rey
se hunde crepuscular.     Ha de caer,     plomo, la noche, que es 
 larga. En ella, sin fin      vamos a entrar      pronto a perder los dos. 
Que la muerte, ojalá,     si ha de llegar,     vivos nos halle, amor.
 

lunes, 30 de enero de 2023

Pintadas

¿Vida post mortem? ¿Hay acaso vida antes? 
¿En Marte, vida? ¿La hay siquiera aquí en la Tierra? 
 
Contra la historia, olvido a fin de que revivan inmemoriales y benditos los recuerdos.
 
 Duró lo mismo que una gota de rocío sobre una brizna de hierba al despuntar el sol.
 
 Será el mejor nacionalismo aquel que sea de mínima o, mejor, ninguna intensidad. 
 
Mejor un pez que nada en aguas de la mar salada que un pescado en la pescadería. 
 
Cometa yo multicolor que vuela al viento.
 
 La paz, un lobo disfrazado de cordero. 
 
 No tengo miedo a lo desconocido, más miedo me da lo conocido que conozco. 

Las imágenes atrofian la imaginación. 
 
 
 Ser algo el día de mañana, sí, cualquier cosa, mas poca cosa, poquita, casi nada. 
 
 ¡Ay! ¡Cuántos jóvenes prematuramente viejos,  envejecidos, más que el buen Matusalén! 
 
Todos los nombres propios son pseudónimos.
 
 Últimas noticias: nada nuevo bajo el sol. 
  Pero el Sol ¿no es nuevo cada día que amanece? 
 
Lo que se pierde, bien mirado, es también, por otra parte, aquello mismo que se gana. 
 
 ¿Quién me ha metido en la cabeza esta idea?  ¿Quién me ha metido en ella todas las ideas?
 
 Los españoles no nacemos españoles, nos hacemos, si no nos hacen antes, españoles.
 
 Ahora es el momento: ahora mismo o nunca.

domingo, 29 de enero de 2023

Escalada armamentista

    Sugerir que la escalada de armamento provoca la muerte, como hace la viñeta de Eneko publicada en el diario Público es algo tan evidente que mencionarlo resulta trivial, superficial. En las cuatro viñetas de la izquierda vemos a dos escaladores que trepan por las dos laderas de lo que parece una montaña, pero son algo más que dos meros escaladores más que una montaña, como vemos a continuación en la viñeta más grande de la derecha. Los escaladores serían los países empeñados en incrementar sus presupuestos de "defensa". Y la montaña, como comprobamos enseguida, no era tal montaña, sino la silueta de la mismísima Señora Inmortal de la Guadaña, es decir la Muerte, como se ve por su calavera descarnada, su negro manto y la cuchilla afilada de la guadaña que porta con la que cercena las vidas a su paso. 
 
 
    Cuando se va a cumplir pronto el año de la guerra espectacular de Ucrania, asistimos a una nueva fase del conflicto, como dicen los pedantes: La guerra ya no va a ser meramente defensiva, la defensa de un pequeño país invadido por otro mucho más poderoso. El presidente ucraniano pretende pasar a la ofensiva, y por eso codicia carros de combate y aviones y misiles, que les pidió a los Reyes Magos no para defenderse ya sino para atacar al invasor en su propio territorio. La Unión Europea, y el eje británico-estadounidense de la OTAN van a facilitarle el armamento, con lo cual la guerra alcanzará sin duda mayores dimensiones
 
    El gobierno español, el más progresista de nuestra historia nacional, el gobierno de la Gente, como se autodefine,  no va a ser menos que sus homólogos europeos, por lo que se apresta a participar en esta santa cruzada de Dios enviando también armamento pesado de última generación al frente de combate. 
 
    En lugar de rebajar la tensión y generar situaciones que favorezcan el alto el fuego, los países de la órbita británico-estadounidense y europea han decidido echar más leña a la fogata. 
 
    Pero la guerra, antes que provocar la muerte, que también la provoca, claro está, genera mucha "vida": artículos en la prensa, debates a favor y en contra, informaciones varias, miles de telediarios y programas televisivos de tertulianos, desfile de opiniones, viñetas como estas de Eneko, o la de El Roto, que sacaba el otro día en el Periódico Global...
 
 
    Y esa "vida" que provoca la guerra mueve dinero, mucho dinero, porque, al fin y al cabo, como sentenció lapidariamente Cicerón "el dinero es el nervio de la guerra", y donde él dice "nervio" nosotros podemos entender "móvil" y "motor". 
 
    De la pandemia, igual que de la guerra que vino a sustituir a la primera en los informativos, lo que importa es que dure, que dure mucho, que mueva mucho dinero a la mayor gloria de la industria farmacéutica y armamentista respectivamente, y sobre todo de la industria de la información, que es tan poderosa o más que las mencionadas, y cubre a ambas oportunamente. La pandemia va a cumplir tres años de edad, y la guerra está a punto de cumplir su primer aniversario.
 
    La industria armamentista o armamentística, que de las dos maneras parece que se puede decir, es, no cabe duda, la auténtica gran beneficiada e interesada en esta nueva fase del conflicto, como dicen los pedantes, de Ucrania. Se frota, por ello, las manos este sector industrial que,  según la impresentable ministra del ramo del Gobierno de España “genera muchos puestos de trabajo”. En sus propias palabras: La industria española de Defensa crea muchos puestos de trabajo. Camufla hábilmente con esa frase tan demagógica la mención del armamento denominando a la industria de las armas “industria de Defensa”, y nacionalizándola además como “española” para que veamos que la pasta queda en casa, por así decir. La prostitución también, señora ministra, crea muchos puestos de trabajo sin ningún género de duda, pero eso no la dignifica.

sábado, 28 de enero de 2023

Mas esemeeses y teletipos

¿Puede alguien decir el nombre de una sola persona a la que la vacuna le haya salvado la vida? Sin embargo, a más de uno le ha dado al otro barrio el pasaporte.
 
 “Yo hablo de lo que me echen con tal de vender Cantabria” -significativo 'vender' del octogenario sátrapa cántabro, que no quiere jubilarse y dejar su satrapía.
 
La alcaldesa de Chicago, preguntada sobre la ola creciente de atracos en la ciudad que regenta, aconseja a la ciudadanía no llevar encima dinero en efectivo.
 
La viróloga oficial predijo con un mes de antelación que en Navidad habría más contagios que el año pasado, pero falló, ave de mal agüero, su don de profetisa. 
 
 
La viróloga oficial del Reino "entra en los hogares" españoles, según el Periódico Global, a través de todos los medios audiovisuales a su alcance con el Virus.
 
 Al saludable negocio de la Farmacopea Industrial no le interesa económicamente hablando curar enfermedades, sino que se vuelvan crónicas y duren en el tiempo.
 
Un enfermo que se cura, sea real o sea imaginario como el de Molière, es un cliente que se pierde, y perder clientela no le interesa al negocio farmacéutico.
 
Frente al “No te quedes con la duda” puntual y concreta de algo, se propone aquí “Quédate con la duda” como método escéptico que cuestiona todas las “verdades”.
 
Lo que les interesa a los inversores en industria armamentista no es que haya paz, sino guerra que mueva dinero, que es, según Cicerón, el nervio de la guerra.
 
Publica el Periódico Global al pie de una imagen de una señora un mensaje subliminal de bondad del cubrebocas: "protegida -sic, pero ¿de qué- con mascarilla".


viernes, 27 de enero de 2023

Más versos de Daniel Lima

    El poeta brasileño Daniel Lima nos ha dejado versos memorables como los de este pequeño poema que reivindica la duda que nos libera de todas las certezas: Antes, vivia na certeza, / como uma águia aprisionada na gaiola. / A dúvida me libertou / deixando-me voar no espaço livre, / não mais certo de nada / senão da importância do voo.

Antes vivía en la certeza, / como un águila atrapada en una jaula. / La duda me liberó / dejándome volar en cielo abierto, / no seguro ya de nada / más que de la importancia del vuelo.

 


    Entre los Sonetos quase sidos destaca este Alma simultânea, que, con sus catorce hendecasílabos blancos -sin rima- agrupados en dos cuartetos y dos tercertos, dice así en versión original:

Tenho qualquer idade em qualquer tempo: / velho agora e menino logo adiante; / aqui jovem e depois homem maduro; / às vezes nem nascido, às vezes morto.

A idade em mim rebenta impetuosa / não do tempo existido, mas das coisas / que me criam, e também que são criadas / pelo que sou e sinto em face delas.

Menino e velho sou, não sucessivo, / mas simultâneo a cada sentimento /- múltipla idade de uma alma múltipla.

Às vezes já estou morto há muitos anos, / muito depois e frio; mas às vezes / sinto que vou nascer, sinto-me antes.

Autorretrato, Christian Krohg (1852-1925)
 

Tengo cualquier edad en cualquier tiempo:/ viejo ya y niño luego en adelante;/ joven aquí y después hombre maduro; / a veces no aún nacido, a veces muerto.

La edad en mí revienta impetuosa / no del tiempo que fue, sino de cosas / que me crean y son también creadas / por lo que soy y siento frente a ellas.

Niño y viejo soy, mas no sucesivo, / simultáneo en cada sentimiento / -una edad múltiple de un alma múltiple.

A veces muerto ya hace muchos años,/ mucho después y frío; pero a veces / siento que voy a nacer, me siento antes.

     

jueves, 26 de enero de 2023

Pareceres (XIII)

61.- Odiseo, o sea Ulises, arriba náufrago y desnudo, después de haber perdido barco y tripulación, a la costa de la isla de Esqueria, donde viven los feacios, y donde la princesa Nausícaa, que se hallaba en la playa bañándose con sus esclavas, lo encuentra y lo lleva hasta el palacio de su padre, el rey Alcínoo. De camino le habla de cómo su pueblo ha levantado un hermoso templo al dios Posidón, el señor de los mares, que se alza en mitad del ágora pavimentada con lajas labradas hundidas en tierra. No es un pueblo guerrero, pues, como dice el poeta, no se preocupa de otras armas que no sean las del mar: Cuidan de los aparejos allí de sus negros navíos, / de las amarras y velas, y dan pulidez a los remos, / pues a feacios no preocupan ni arco ni flechas, / sino los mástiles, remos y naves bien equipadas / con los que cruzan ufanos el mar plateado de espumas. Gracias a los feacios y solo a ellos Ulises, o sea Odiseo, podrá surcar el mar  y regresar de la guerra a Ítaca, su reino. 
 
Nausícaa, William McGregor (1937)
 
62.- Mucho se habla de la violencia machista en nuestro país, que se ceba en los malos tratos y llega hasta el asesinato de las mujeres por parte de sus parejas masculinas. Cada vez que aparece un caso de estos en los medios de comunicación se publicita hasta la saciedad dando pábulo a los medios de (in)formación de masas. Se dice por ejemplo en la prensa que diciembre de 2022 ha sido el mes más trágico en los últimos veinte años en lo que respecta a violencia de género en España: 13 mujeres han sido asesinadas en 28 días. Y así como se da bombo y platillo a esta lacra, se pasa por alto otra mucho más clamorosa: el índice de suicidios en nuestro país: suele haber 11 cada día. En el caso del suicidio es muy difícil echar la culpa a alguien, pero, en el fondo, es la misma violencia la que se ejerce contra los demás que contra uno mismo. Eso explica que el cristianismo haya condenado la muerte voluntaria igual que el asesinato: No matarás es un mandamiento de la ley de Dios que se refiere tanto a las vidas ajenas, incluidos los animales, como también la propia de uno mismo, porque no somos dueños ni de las unas ni de la nuestra tampoco. Precisamente es una violencia posesiva la que se ejerce en uno y otro caso: La maté porque era mía. Yo también soy mío, por eso tengo derecho a matarme. Es la misma violencia, se mire como se mire. 
 
63.- No deberíamos ofendernos demasiado porque alguien nos llame en un arrebato de ira “¡hijo de puta!”, o más bien hijoputa, o joputa, o hijueputa, como en algunos países sudamericanos. No es tanto una invectiva contra la figura sacrosanta de nuestra madre, cuya sublimación es Nuestra Señora la Virgen María, como la constatación de que todos, incluida la madre que nos parió, somos, como la prostituta, a la vez vendedores y mercancías: nos vendemos a nosotros mismos bajo el pretexto de que hay que trabajar para vivir, por lo que acabamos viviendo, si a esto se puede llamar vida y no subsistencia, para trabajar.
 
Mujer contando monedas, alegoría de la avaricia, Mathias Stom (c. 1635)
 
 
64.- ¿A qué huelen los billetes nuevos cuando, recién salidos del horno bancario, empiezan a circular tan impolutos y flamantes, sin las muchas huellas de mugre, sangre, sudor y lágrimas todavía que el uso imprime al vil metal? No nos llamemos a engaño, no digamos que no huelen a nada todavía. Esos billetes van a servir para hacerse virales como los virus y sobornar a alguien que se creía insobornable, para mostrarnos todas las vilezas que somos capaces de cometer, y para demostrarnos también que todo en la vida tiene un precio. Como cantó el poeta romántico, una oda no vale nada si no está escrita al dorso de un billete de banco... Los billetes nuevos parecen asépticos. Parece que no tienen historia detrás. No han adquirido la pátina de roña que hace que parezca que son lo que son en realidad. Parece que no están envilecidos por el uso. Démosles tiempo, que eso es lo que piden: el dinero requiere tiempo para crecer y multiplicarse, sólo eso. Démosle tiempo al tiempo, démosle tiempo al dinero. Por muy blanqueado que esté, el dinero es siempre dinero negro. Por muy limpio que esté, el dinero es siempre dinero sucio. Por muy virtual y digital que sea, el dinero es siempre real y, por lo tanto, falso. 
 
 
 
65.- En el tercer milenio de la era cristiana los trabajadores de todo el mundo deberíamos unirnos y rebelarnos contra las cadenas que nos atan todavía a la vieja servidumbre del trabajo asalariado, supervivencia vergonzosa del sistema esclavista de producción, gritando al unísono: “¡Basta ya!”. Resulta irónico, si no fuera un sarcasmo sangrante, que en las calendas de mayo se festeje el día del trabajo en conmemoración de los mártires anarquistas de Chicago al grito decimonónico de “¡Viva la clase obrera!”, cuando debería oírse un sordo y desgarrado “¡Abajo el trabajo!”. Ahora que las dictaduras han desaparecido de la rugosa faz de la vieja Europa, nos han dejado sin embargo estos cadáveres putrefactos que hieden pero no mueren, inequívoco caldo de cultivo de explotación, frustración y subordinación a jefes y jefecillos, empresarios, que, a diferencia de los políticos democráticos no admiten elección ni revocación. Enroquémonos, desprestigiando el supuesto carisma liberador del trabajo, en las barricadas del dolce far niente, y entreguémonos a la holganza de la pereza, bendita sea la vagancia, saboteando todas las entidades tanto públicas como privadas, modernas maquinarias que nos devoran, forzándonos a obedecer ciegamente a una rutina cronometrada y jerárquica. La revolución todavía pendiente pasa por trabajar lo menos posible, por convertirnos en parásitos del sistema, acelerando así la vertiginosa caída del capitalismo –no lo verán tal vez estos ojos que comerá la tierra-, último acto heroico que nos queda acaso a los náufragos postreros de la Historia Universal.