jueves, 15 de diciembre de 2022

Eseemeeses varios

Lo reprobable no es quién sea, si bueno o malo, el monarca coronado que empuñe el cetro, sino la existencia del cetro mismo y la corona, es decir, la monarquía.

 
El colmo del absurdo: saber estadísticamente lo que habría pasado si no hubiera pasado lo que ha pasado, cosa que no puede haber Dios omnisciente que la sepa.
 
No obraron de buena ni de mala fe, sino simplemente de fe, con una fe ciega, inquebrantable e irracional, una fe que no es mala, pero buena tampoco desde luego.
 

A los sueños les sucede lo mismo que a las posibilidades: se realizan y mueren, dejan de ser sueños y posibilidades para convertirse en realidades, en ideas.
 
 "Hay gente que conoce el precio de todo y el valor de nada", según Oscar Wilde. "Todo necio confunde valor y precio", escribió Machado completando lo anterior.
 
 
 
 Nietzsche certificó la muerte de Dios: Dios ha muerto. RIP. Pero su muerte no significa que su trono haya quedado vacante. Se asientan en él otras posaderas.
 
Credo quia absurdum: Lo creo porque es absurdo. No importa si lo que creo es o no es verdad. Cuanto más absurda la creencia, mayor el entusiasmo que despierta.
 
El banco a sus clientes: Hemos observado que retira dinero en efectivo regularmente. Si gestiona sus transacciones digitalmente, no necesita dinero en efectivo.
 
La creación de nuevas formas de familia homosexuales, monoparentales etcétera, no desestructura la esencia y existencia de la familia, la refuerza y fortalece.
 

 Conócete a ti mismo. Cuanto más sabemos sobre nosotros mismos, nos volvemos más reales y, paradójicamente, más falsos o, dicho de otro modo, menos verdaderos.
 
El capitalismo es imposible porque es real, y por eso mismo no puede ser, porque ya es. Le sucede lo mismo a la realidad: no es posible, porque ya es realidad.
 
Confía en la Ciencia. Les daba vergüenza la fórmula religiosa “ten fe en la Ciencia”, como si de un nuevo ídolo se tratara, y trocaron la fe por la confianza.
 
 
 
¿Qué hay en la caja fuerte del Banco Mundial? Nada, lo mismo que hay en el Sancta Sanctorum del templo de Jerusalén al que sólo puede acceder el Sumo Sacerdote.
 
¿Cómo pruebas y demuestras fehacientemente al mundo tu cordura si te han encerrado en un manicomio y ha recaído sobre ti un diagnóstico fatal de esquizofrenia?
 
 La cratología (del griego cratos, poder y logía, tratado) es la ciencia que estudia el Poder que conocemos a fuerza de padecerlo en carne propia como látigo.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

¡Alto (iba ya a decir 'stop') a los anglicismos! (V)

    Se ha puesto de moda referirse a la todopoderosísima industria farmacéutica de los grandes laboratorios fabricantes de fármacos -helenismo este que vale tanto para medicina como para veneno- con el anglicismo big pharma, que a veces aparece escrito entre nosotros big farma, con efe en lugar de pe hache. Literalmente es la Gran Farmacia, o la Gran Farmafia, como prefieren algunos aludiendo a sus  características mafiosas. El poder de los grandes laboratorios, siempre considerable, se ha visto fortalecido a raíz de la declaración de la pandemia de virus coronado por parte de la ominosa y abominable OMS, que es a su vez subvencionada por dicha industria, entrando en un círculo vicioso que se retroalimenta sin cesar.


 
    El virus de una simple gripe fue coronado y declarado no ya epidemia estacional sino pandemia universal y se llamó, como bien se sabe, covid, un acrónimo formado con las iniciales de otras palabras inglesas mezcladas con el exitoso latinismo “virus”: co- (de “corona”) vi- (de “virus”) y d- (de la palabra “disease”: enfermedad), a lo que se añadió el número 19 que se refiere al año 2019 de la cosecha. La adopción de la palabra “Covid” tal cual en español da cuenta de la globalización de la enfermedad, que se hizo viral, nunca mejor dicho, y de la importancia de la lengua del Imperio como lengua franca o universal en estos tiempos que nos corren. 
 
    Los nombres anglosajones de otras enfermedades fueron adaptados al castellano: el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, frente al acrónimo inglés AIDS) provocado por el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana, frente al IHV anglosajón), por no hablar de la Gripe porcina, la Gripe aviar o el Ébola (por la región de África donde hizo su aparición). Pero en este caso adoptamos tal cual el acrónimo inglés, imponiéndose generalmente el género gramatical masculino (el covid, al confundirse la enfermedad con el “virus”), frente a los intentos de imponer el femenino de políticos y periodistas  (la covid), tal vez por ser el género gramatical de la palabra “enfermedad”.
 
 
    En el lenguaje popular y coloquial a la enfermedad se la llamó  “peste”, y al virus “bicho”, y también “covicho”. De covid  deriva  “covidiota”, referido a quien no guarda las medidas impuestas de higiene y seguridad para frenar la propagación del virus, palabra que se ha visto obligada a recoger nuestra docta Academia en su diccionario. 
 
    Otro anglicismo completamente innecesario es classroom, compuesto de class 'clase' y de room 'habitación, sala' Aparte de ser el nombre de un servicio educativo gratuito desarrollado por Google, el servidor que nos acoge gentilmente, para fomentar la enseñanza virtual y la teleenseñanza, fuera de ese contexto resulta completamente ridículo. Hay quien lo traduce literalmente por 'sala de clase', cuando tenemos, bien antigua, una palabra patrimonial que es aula, la olla, por lo que no hacía falta este anglicismo para las jaulas estudiantiles. 
 
 
    Antes de tipificarse el delito de odio entre nosotros, ya se hablaba mucho de haters, literalmente ”odiadores, odiantes”, concepto opuesto por lo tanto a lover, popular entre nosotros en la expresión latin lover, “amador o amante latino”. Un hater es alguien que expresa su rechazo y odio a determiandos colectivos basándose, según nuestro Ministerio del Interior en su "raza real o perceptiva, el origen nacional o étnico, el lenguaje, el color, la religión, el sexo, la  edad, la discapacidad intelectual o física, la orientación sexual u otro factor similar". Generalmente estos odiadores expresan su animadversión en publicaciones y comentarios en redes sociales aprovechándose del anonimato que brindan las nuevas tecnologías.


     Pero quizá el más innecesario de todos los anglicismos era web, que en inglés significaba desde el siglo XIII "telaraña", y también se aplicó a las membranas interdigitales que tenían las aves palmípedas. De 1990 arranca su significado de "red informática", como abreviación de la expresión WWW "World Wide Web", o sea, RIU, que podríamos decir nosotros: Red Informática Universal. De ahí se habla de páginas web, para traducir web pages. La pronunciación castellana sería güeb, con unda diéresis bien marcada para pronunciar el sonido vocálico "u".

martes, 13 de diciembre de 2022

En pelotas

    Ahora que se habla tanto del emirato árabe de Catar donde se celebra el mundial de balompié, conviene recordar que no hace más de diez años, las autoridades cataríes censuraron la exhibición de dos estatuas griegas antiguas que representaban a sendos atletas olímpicos helenos: una databa de la época arcaica, en concreto del siglo VI antes del cristo-que-se-organizó, con minúscula, con el advenimiento mesiánico del Cristo con mayúsculas, y la otra era una copia romana de un original griego clásico. 
 
    El caso es que no se exhibieron en el emirato árabe y volvieron a Grecia, su país de origen, sin haber sido contempladas por los ojos de los cataríes tal como las concibieron y trajeron al mundo sus creadores. El director del museo niega que haya habido censura. Lo que no puede negar, habida cuenta de que ha sido así, es que las citadas esculturas no fueron expuestas al público. Al parecer, según fuentes griegas próximas al ministerio de cultura del país heleno, los organizadores del evento querían cubrir los sexos de los jóvenes atletas con unos taparrabos de tela negra... 
 
Una de las dos estatuas griegas del año 520 a. de C. censurada en Catar.
 
    La exposición versaba, por lo visto, sobre la historia de los juegos olímpicos que, como se sabe, nacieron en Grecia, en la ciudad de Olimpia. Quizá las autoridades cataríes ignoraban que los atletas antiguos participaban completamente desnudos en dichos juegos. Al espectáculo de la competición se sumaba también el de la belleza de la desnudez de los cuerpos exhibidos, como revelan todas las fuentes iconográficas de las que disponemos. 
 
    La risa, a diferencia del orgasmo femenino, es algo que no puede fingirse. No he podido aguantarla imaginando la cara de los adustos jeques árabes. Seguro que alguno se sintió perturbado por algún deseo inoportuno debajo de la chilaba ante la contemplación de la belleza sin tapujos de las antiguallas de las esculturas de los efebos griegos. Y es que, por lo visto, la desnudez todavía escandaliza a algunos fundamentalistas sin ningún fundamento. Aunque sea en una obra de arte. 
 
    Por otro lado, un deportista español, bicampeón del mundo de guaterpolo, hizo las maletas y se fue a jugar a Arabia Saudí en la liga de dicho deporte acuático durante una temporada, firmando con el equipo de Kohbar por una cuantiosa suma de petrodólares. 


    En la ciudad donde vivía nuestro campeón, Kohbar de unos 300.000 habitantes, allá en el Golfo Pérsico, sus piadosos habitantes se pasaban las horas del día rezando. El deportista se sorprendía de lo rezadera que era la sociedad saudita. Más de una vez se había encontrado con la desbandada general en los entrenamientos y en los lugares públicos por ser la hora sacrosanta de la oración islámica. Y eso sucedía, claro, todos los días, cinco veces a lo largo del día mirando hacia la Meca. (Que no nos extrañe que los musulmanes miren hacia allá, los cristianos, aunque no lo sepan, miran hacia Jerusalén por el simple hecho de que los altares de las iglesias están todos orientados en esa misma dirección). Rezan al amanecer antes de la salida del sol, en la hora del cénit al medio día, a media tarde antes de la puesta del sol, al anochecer y por la noche.

    También le sorprendía al bicampeón lo
 puritanos y pudorosos que podían llegar a ser los deportistas de la península arábiga. Ya sabíamos que las mujeres musulmanas iban cubiertas de la cabeza a los pies y que era difícil que trascendiera algo de su belleza femenina fuera del ámbito doméstico. Ahora sabemos además, gracias a este testimonio, que los guaterpolistas árabes no utilizan el típico y escueto  bañador de nadador, sino que llevan uno por encima de la rodilla. Al parecer no hay ninguna ley que les prohíba usar el calzoncillo ajustado que cubre nalgas y verijas por debajo de la cintura hasta las ingles y deja ver los muslos desnudos, pero se sienten más cómodos con un calzón más recubridor.

 

    Al término del primer entrenamiento pudo comprobar algo de lo que ya le habían advertido: que a la hora de ducharse, una vez acabados los entrenamientos, no debía quitarse por nada del mundo el bañador en el vestuario pues estaba terminantemente prohibido ducharse en cueros a la vista de los demás, lo que nos da una idea de la falta de higiene y del exceso de pudor con que los árabes saudíes tratan el cuerpo masculino,  que seguramente consideran igual que el femenino fuente de pecado.     

lunes, 12 de diciembre de 2022

Dos Grandes Hombres: Vladimir y Volodymyr

    La revista TIME, siguiendo los pasos del Financial Times, ha elegido a Zelenski personaje del año 2022 para su portada, uniendo su nombre propio a "el espíritu de Ucrania". Ambas publicaciones destacan la resiliencia, palabra mágica donde las haya, que puede significar a la vez una cosa y su contrario, porque vale tanto para la resignación sumisa y la aceptación de todas las imposiciones como para la rebeldía, del ucraniano que “nueve meses después de una brutal lucha por la supervivencia nacional contra los invasores rusos” confiesa que lo que más le gustaría en este momento en lugar de enfrentarse a un invasor despiadado es ir a pescar con su hijo una carpa en el río Dnipro, que supongo que es el Dniéper, proyectando una imagen pacífica donde las haya. 
 
 
    Dicen que lo han elegido el personaje del año porque es el reflejo del hombre corriente de ficción convertido en el presidente que interpretó en una serie satírica de televisión que le lanzó a la fama. También lo presentan como la antítesis del presidente ruso Vladimir Putin, escondido en el Kremlin, cuya obsesión por reconstruir un imperio ha costado decenas, posiblemente cientos, de miles de vidas. Si se presenta a Vladimir como la antítesis de Volodymyr, resulta que el primero es el villano y el segundo el héroe, un personaje que ha sabido utilizar las redes sociales para hacer campaña sin descanso en busca de apoyo militar y financiero occidental, mendigando a los europeos y norteamericanos para que asuman los enormes costes de enfrentarse al zar ruso Putin y ofrezcan a Kiev una vía de adhesión a la UE y de paso a la OTAN.  Ambos se llaman igual, Vladimiro, o Baldomero, en castellano. Ambos son Jefes de Estado. Ambos hacen lo que le hace el Estado al pueblo: la guerra.

    El Financial Times ha elegido a Zelenski, el actor ucraniano sonriente con su atuendo caqui militroncho, como persona del año destacando que a sus 44 años se ha ganado un lugar en la Historia por su extraordinario despliegue de liderazgo y fortaleza. 
 
    En uno y otro caso no estaría de más recordar a otro Gran Hombre que ya ha pasado a la Historia, es decir que ya está muerto, otro Vladimiro o Baldomero. Me refiero a Vladimir Illich, alias Lenin, otro Gran Hombre, que ya es Historia y que escribió algo que resulta muy oportuno recordar a estos otros dos Baldomeros o Vladimiros que aspiran también a pasar a la Historia: La república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo, y por lo tanto el capital. Cimenta su poder de un modo tan seguro, tan firme, que ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partidos, dentro de la república democrática burguesa, hace vacilar este poder.
 
 
    En el caso del ucraniano la realidad ha imitado a la ficción. Anunció su candidatura presidencial en la víspera de Año Nuevo de 2018, con una plataforma antisistema y anticorrupción sorprendentemente similar a la del personaje que interpretaba en televisión. Poco después, derrotó al titular anterior por una aplastante mayoría de los votos. La ficción se hacía realidad.
 
    Zelenski ha dado la chapa en innumerables parlamentos, conferencias y actos. En cada ocasión ha adaptado el mensaje a la audiencia, a menudo apelando más los corazones que a las razones de la gente, utilizando su púlpito mediático para presionar a los gobiernos para que proporcionen más dineros y armas para la causa. 
 

 
    Perdió, sin embargo, mucho crédito insistiendo en que el misil que mató a dos personas en Polonia el 15 de noviembre pasado era obra de Rusia, contra lo que afirmaban los propios polacos y estadounidenses de que probablemente se trataba de un cohete antiaéreo ucraniano “perdido”, pero Zelenski seguía diciendo erre que erre que era ruso y que requería una rápida respuesta aliada, ya que la OTAN está obligada a defender a cualquiera de sus aliados, y Polonia lo es, cuando ha sido atacado. 
 
    Ese mismo argumento debería, en buena lógica, volverse ahora contra Ucrania al haber atacado “sin querer” a Polonia, uno de los aliados de la OTAN. Estaba claro que Zelenski lo que quería y ha querido desde el primer momento era arrastrar a la UE y a la OTAN a la guerra. ¡Cuanto mejor estaría pescando alguna carpa en el río con su hijo, que es lo que realmente le gustaría hacer, y renunciar a su papelón de Gran Hombre llamado a hacer Historia y a figurar en las listas de nombres propios de las páginas del libro ensangrentado de Clío! 

  
    Repasando, por cierto, la hemeroteca resulta que en el año 2007, la misma revista TIME -¿o ya no es la misma?- eligió el rostro de Putin, el Zar de la Nueva Rusia, como personaje del año. Los años, igual que los nombres propios de los Grandes Hombres, pasan. Y los personajes del año también.

domingo, 11 de diciembre de 2022

Lluvia de dinero

    El sueño de que se ponga de repente a llover interminablemente, y que las gotas de la lluvia infinita que cae del cielo sean billetes de banco llevó a decenas de conductores de Moscú a salir a trompicones de sus coches y tirarse al suelo de la autopista a la caza del dinero contante y sonante, palpable y efectivo y no inmaterial como el que quieren imponer los bancos y gobiernos ahora, cuando vieron que su sueño se hacía realidad aquel día rutinario y gris como cualquiera. 
 
    Los diez carriles de una de las autopistas de entrada y salida a la capital de todas las Rusias no fueron suficientes para absorber el monumental atasco de tráfico que se organizó cuando unos desconocidos –ángeles bienhechores del Señor, que regalaba dinero gratis a los moscovitas como si fuera el maná caído del cielo, según unos, o quizá idiotas, según otros, o tal vez ladrones, como en las películas, perseguidos por la policía, que se desembarazaban del botín- lanzaron una lluvia de billetes que revolotearon y se posaron al fin como hojas que caen de los árboles en otoño al soplo del viento sobre asfalto. 
 
 
    Muchos conductores deteniendo en marcha sus utilitarios que los utilizan a ellos como chóferes salieron a recogerlos a la calzada, esparcidos como estaban por el firme, haciendo acopio de ellos. Eran numerosos billetes de banco de mil rublos, unos 25 euros al cambio aproximadamente.
 
    El problema de estos billetes, cuando los conductores los examinaron atentamente con detenimiento es que eran falsos. Saltaba enseguida a la vista. ¡Qué desilusión! El sueño se desinflaba como pompa de jabón. 
 
 
         En uno de ellos alguien podía haber escrito con un bolígrafo a mano una cita imprescindible de Lenin para entender las cosas: El capital, una vez que existe, domina la sociedad entera, y ninguna república democrática, ningún derecho electoral pueden cambiar la esencia del asunto. 
 
    Pocos se pararon a pensar que, en verdad, aunque no salte tan pronto a la vista, todos los billetes de banco, aunque sean de curso perfectametne legal, son falsos en verdad. Pocas veces nos paramos a pensar, engañados como estamos, que el dinero, siendo real como es, una cosa realísima, la realidad de todas las realidades, no deja de ser pese a eso una mentira al fin morrocotuda.

sábado, 10 de diciembre de 2022

Ni olvido ni perdón

He aquí la variopinta fauna ibérica asilvestrada y orgullosa por el idiotismo y del idiotismo mediático, todo un conjunto de especímenes propicios para ser exhibidos en un zoo temático con decorado pandémico para la ocasión. Ellos han sembrado el terrorismo informativo y fomentado el odio. Para ellos no hay ni olvido ni perdón.


1.-Luis Enjuanes (virólogo del CSIC): "Que a los no vacunados no les cubra la Seguridad".

2.-Benjamín Prado (poeta): "Que les pidan el pasaporte hasta para ir a comprar pan".

3.-Risto Mejide (publicista): "Hay que ponerles etiquetas para distinguirlos por la calle".

 

4.- Miguel Lago (humorista): "Hay que darles dos hostias".

5.- Anabel Alonso (cómica): "Que tengan envidia. Vosotros no podéis, y no debéis".

6.- Federico Jiménez Losantos (periodista): "Gentuza, criminales, bebelejías".

 

7.- Ana Rosa Quintana (presentadora de televisión): "Hay que vacunar a los niños, el nuevo foco de contagio".

8.- Susana Griso (presentadora de televisión): "Hay que hacerles la vida imposible".

9.- Iñaki López (presentador de televisión): "Cuñados, votantes de VOX".

10.- Ángel Expósito (periodista): "¿Tenemos que pagarle la Seguridad Social a estos?".

11.- José Sacristán (actor): "Estos necios matan. Que paguen por imbéciles".

12.- Javier Gurruchaga (cantante):  "Que no salgan de casa. Son un peligro público".

13.- Angélica Rubio (periodista): "La culpa es de la justicia, que protege a estos locos".

14.- Ernest Folch (periodista): "No podemos clavarles jeringuillas; sí, quitarles el trabajo".

15.- Antonio Maestre (periodista): "Vacunación forzosa para los egoístas".


16.- José García (periodista): "Sin tolerancia. La libertad de un imbécil no vale nada". 

17.- Juan del Val (guionista): "Son estúpidos. Les tendrían que perseguir".

18.- Dani Mateo (cómico): "Mira que eres idiota, fantasma antivacunas".

 Y el broche de oro lo puso:

Miguel Ángel Revilla (presidente de Cantabria): "Hay que vacunarles, por las buenas o por las malas, por lo civil o por lo militar".

viernes, 9 de diciembre de 2022

Triplandemia 'made in USA'

    Durante una reciente conferencia de prensa, la directora de los CDC (Centros para la Prevención del Control de Enfermedades), la doctora Rochelle P. Walensky, alentó a los estadounidenses a usar mascarillas para reducir la propagación de la triplandemia o triple pandemia de enfermedades respiratorias durante las fiestas navideñas, así como a revacunarse y a alejarse de los demás. 
 
 
 Euristeo se mete en una tinaja muerto de miedo ante el can Cérbero que le trae Heraclés.
 
    Asustaba así a los norteamericanos como asustó Heraclés a su primo Euristeo cuando en el último y más difícil de sus doce hercúleos trabajos le presentó, recién traído de los infiernos, al monstruo de las tres cabezas, el tricefálico can Cérbero, el guardián de la mansión de Hades. Las tres cabezas del monstruo tricefálico con que nos amenazaba la doctora son la vieja Gripe de toda la vida -que había desaparecido ilusoriamente de la faz del mundo gracias a las mascarillas, dicen sus defensores, ya que no gracias a las fraudulentas vacunas-, el Covid-19 y el VSR o VRS (RSV en la lengua del Imperio), que es el Virus Sincitial Respiratorio o Virus Respiratorio Sincitial, si se prefiere, en nuestra lengua, que afecta sobre todo a los niños, pero también a los adultos, para el que todavía no han encontrado la panacea de la vacuna. 
 
 
  
     Para limitar el daño de esta triple circulación de virus, la directora de los susodichos CDC estadounidenses alentó a todos los estadounidenses elegibles a recibir los refuerzos de las vacunas el covid, y, de paso, la de la gripe, que no está de más. 
 
    Si a principios de septiembre, el presidente gagá de los United States of America había declarado durante una entrevista que, colorín colorado, la pandemia había terminado en el Nuevo Mundo, resulta que no, que el viejo estaba chocho y por lo tanto chocheaba. No sólo no ha terminado la pandemia, sino que se ha triplicado porque a fecha de hoy, además del virus coronado, tenemos epidemia de gripe que también golpea a los Estados Unidos, reaparecida misteriosamente, y virus sincitiales varios. 
 
 
   La Señora Walensky predicando con el ejemplo.
 
    Actualmente, las hospitalizaciones están en su punto más alto, ante lo cual la señora Walensky, que ha predicado con el ejemplo vacunándose y enmascarándose, recomienda usar mascarilla para reducir el riesgo de contagiarse y de propagar virus respiratorios durante las entrañables fiestas navideñas. La doctora Walensky dijo que Estados Unidos se enfrenta actualmente a una nueva ola de enfermedades, una nueva sobrecarga de su capacidad hospitalaria y al riesgo de una muerte trágica que es totalmente prevenible si se utilizan las vacunas y las mascarillas. 
 
    También se recomienda la adopción de gestos de barrera y medidas sanitarias como lavarse las manos, aislarse cuando se está enfermo o aumentar la ventilación durante la temporada de virus respiratorios. Nada nuevo. Los Estados Unidos se encontrarían, según las autoridades sanitarias, en medio de una tormenta con la circulación simultánea de estos tres virus respiratorios: una triplandemia, por si no teníamos bastante con la de los dos años pasados.
 

jueves, 8 de diciembre de 2022

La cordura de los locos frente a la locura de los cuerdos

    Decía Chesterton, ese gran amigo de las paradojas, que un loco no es alguien que haya perdido la razón, como vulgarmente se cree, sino alguien que lo ha perdido todo, absolutamente todo menos la razón paradójicamente, que es lo único que le queda. Y pienso en la lucidez de la locura, psicosis esquizofrénica diagnosticada como tal y recluida contra su voluntad en un hospital psiquiátrico, que muchas veces nos pregunta: ¿Tú crees que yo estoy loca de verdad? ¿No razono, no tengo razón igual que tú? Y pienso en cómo Chesterton le da la razón a la locura y, de rechazo, tacha de locura toda esta infamia que es el mundo de los que presuntamente estamos cuerdos. 
 
    Y pienso en los denominados enfermos mentales, privados de libertad, víctimas de un hospital psiquiátrico cuya existencia sólo se justifica por el hecho de que el Sistema tiene una fuerte tendencia a definir como enfermedad mental o conduc­ta antisocial todo aquello que no puede o no quiere digerir. Apoyándose en la psicología oficial, determina si la persona es apta o no para la supervivencia, para convivir en esta sociedad, pudiendo llegar a decretar su segregación, una reclusión que no sólo no “cura” sino que contri­buye a que el enfermo sea crónico y la enfermedad se agrave, y que sólo sirve para que los que estamos fuera creamos, por contraposición, que estamos cuerdos y no locos por completo. 
 
La nave de los locos, Jerónimo Bosch (1494-510)
 
     La prescripción indiscriminada de psicofármacos, además, se presenta cómo panacea universal pero no deja de ser una nueva herramienta de control social que por un lado invalida a las personas y por otra parte enriquece a los laboratorios farmacéuticos. Conozco un caso de alguien que me hizo esta pregunta: ¿Cómo demuestro mi cordura si estoy encerrado en un hospital psiquiátrico porque he sido diagnosticado como loco? ¿Cómo demuestro que no estoy loco?
 
   Al parecer, ya no hay manicomios en España, porque una reforma sanitaria de índole psiquiátrica decretó que se atendiera a las personas con trastorno mental de forma comunitaria y no se los aislara en un hospital especializado, por lo que se procuró cerrar los viejos manicomios y se fomentó la creación de unidades de salud mental, lo que viene a ser lo mismo. Un cambio de etiqueta. El mismo perro con distinto collar. 
 
La loca Meg, Brueghel el Viejo (1562)
 
     Quien me hizo esta pregunta me confesó que estaba muy contenta porque habían dejado de suministrarle la inyección mensual -la inyección letal, la llamaba-, y la medicación que tomaba ahora era, al parecer, menos agresiva. Creía que era una medida encaminada paulatinamente hacia su libertad, un paso adelante en su lento caminar hacia el alta médica definitiva, hacia su salvación, ese espejismo o trampantojo, esa zanahoria amarrada a un palo, ese porvenir que nunca llega. No sabe o si lo sabe en su fuero interno no quiere admitir que el alta médica sólo le llegará, ay, con el certificado de defunción.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Guerra a la guerra (y 3)

    El libro de Ernst Friedrich Guerra a la guerra es, en definitiva, una llamada a la movilización general contra la guerra que, siempre de actualidad, cobra especial relevancia en estos momentos en los que estamos asistiendo en Europa a una masacre entre dos polos imperialistas en pugna por mantener sus posiciones estratégicas y acrecentar sus recursos económicos y políticos: la televisada guerra de Ucrania, que ya se ha cobrado miles de vidas humanas desde febrero, produciendo, además, destrucción y éxodo a su paso de refugiados, exiliados, movilizaciones forzosas, desertores, que está causando graves problemas energéticos y económicos y sociales a los que nos ha llevado el capitalismo desenfrenado de este siglo veintiuno, lo que repercutirá en subidas de precios de los productos básicos y disminución del poder adquisitivo de los salarios y pensiones que afectan y afectarán cada vez más a más amplias capas de la población. 


    En el Estado Español, un Gobierno que se dice de izquierdas y 'el más progresista de la historia de España', viene desarrollando una política claramente militarista, beligerante y criminal, siguiendo totalmente a marchas forzadas la línea marcada por la UE y la OTAN, encabezada por EEUU. El llamado “Mecanismo Europeo para la Paz”, no es más que un sangriento eufemismo para camuflar orgüelianamente la guerra sempiterna. Esta guerra no puede ganarla ninguno de los dos bandos rivales: en las guerras, en todas y cada una de ellas, sólo hay perdedores, por las dos partes, nunca ganadores: solo muertos, mutilados, expoliados, vejados y empobrecidos. 
 
      Ante la parálisis de la mayoría de las organizaciones y la abducción de la sociedad civil por los medios de comunicación de masas al servicio del capital y la anestesia social posterior a la pandemia, este libro es un grito de que no estamos de acuerdo con la política militarista e imperialista del gobierno, de la UE y de la OTAN que nos arrastran a la guerra y a emplear todos los recursos en gastos militares en detrimento de usos sociales. 
 
 
    Y sobre todo hay que denunciar a dos personajes españoles especialmente siniestros: el jefe de la diplomacia europea, que promueve el entrenamiento militar para la guerra -la UE ha entrenado ya a 1100 soldados ucranianos y espera entrenar a 15000- y que dice que no hay salida diplomática más que la guerra,  y a la  Ministra de Defensa, es decir de la Guerra, que ha enviado a Kiev el primer conjunto del sistema de defensa antiaérea de medio alcance HAWK (que significa 'halcón' en la lengua del Imperio pero que, además, es acrónimo de "Homing All the Way Killer", y esta última palabra ya se sabe lo que significa) del reino de España. Donde dijo, según la prensa: «Vamos a seguir apoyando, como lo hacen todos los países de la UE y OTAN, porque creemos que la causa de Ucrania es la causa justa, es la causa de la paz y la libertad», aseguró en rueda de prensa. Claro que estos dos siniestros personajes que mandan no son ellos más que dos mandados del Gobierno global que realmente manda y dirige el cotarro, dos títeres que no pueden hacer otra cosa que no sea más que la que está mandada desde arriba. 
 
    Por otra parte, la Academia de Infantería de Toledo, lleva a cabo la instrucción de 64 nuevos soldados ucranianos, sin experiencia militar previa, para el ejército de ese país que lucha contra Rusia en lo que se ha dado en llamar 'Misión de Asistencia Militar de la UE en Apoyo a Ucrania'. Hacen la 'mili' ucraniana en Toledo, como dice el rotativo monárquico ABC. «No hay otra salida que ganar la guerra», dice su comandante con ínfulas bélicas y ardor guerrero. Los futuros soldados estarán listos para combatir, para matar y morir, en Navidad.
 
 
      El hecho de que al declarar la guerra a la guerra no tomemos partido por la política del tío Sam, que alienta a la OTAN y a la UE a armar a Ucrania hasta los dientes para que pelee en su defensa maquillada de defensa propia, no significa que defendamos el Estado militarista  e imperialista del nuevo zar ruso que no respeta los derechos individuales y colectivos, que criminaliza la protesta y encarcela la disidencia dentro de sus fronteras, y que ha invadido Ucrania. Por supuesto que tampoco.

martes, 6 de diciembre de 2022

Guerra a la guerra (2)

    Durante este siglo, Guerra a la guerra, el fotolibro de Friedrich ha perdido quizá su voluntad subversiva de remoción de conciencias y pretensión de transformar la sociedad, acostumbrados como estamos a tantas imágenes sensacionalistas y fantásticas, falsas en definitiva, que no reflejan la realidad. La fe radical que tiene el autor en que el medio fotográfico reproduce veraz- y fidedignamente la realidad, nos resulta hoy, acostumbrados como estamos a la fotografía artística y digital, un tanto ingenua.

    En la actualidad asistimos, en efecto, a un boom explosivo de la imagen que se utiliza como medio narrativo por aquello que se dice sin mucha razón de que vale más una imagen que mil palabras. Este auge pornográfico de la imagen está en consonancia con la popularidad de la fotografía, la autoedición y manipulación, fundamentales tras la irrupción de la digitalización y de las redes sociales en las que todo el mundo publica y saca a relucir los 'trapos sucios' de su intimidad: viajes, comidas en restaurantes, autorretratos en los lugares más inverosímiles. Ya no se pide tanto a los personajones famosos un autógrafo como que posen con el que se autorretrata tomando la fotografía para publicarla en las redes y mostrar que ha estado con ese personaje.

    Originalmente las fotos de Friedrich venían, dado su afán universalista, acompañadas de un brevísimo texto en cuatro idiomas: inglés, francés, alemán y holandés. En la versión española que ahora se publica, se ha sustituido el holandés por el castellano, que aparece en primer lugar, como puede verse a continuación.

    Las fotos de Friedrich no son todo lo nítidas ni tienen toda la resolución que desearíamos, pero hay que decir en su favor que tampoco son artificiales, sino documentales y fieles reflejo de su época.

    Bertolt Brecht definió este libro como un documento fotográfico que muestra "un retrato consumado de la humanidad".