Si por algún azar nos llegan fotos tremebundas de inocentes criaturas muertas, ahora que es tan sencillo compartir imágenes por la Red, enseguida serán desacreditadas y se considerarán "fake images", por decirlo con un término de la lengua del Imperio. O nos acostumbramos a verlas, inmunizados ante el sufrimiento y el dolor ajenos, sin que nos afecten lo más mínimo o, para que no nos afecten, nos decimos a nosotros mismos que están manipuladas.
jueves, 3 de marzo de 2022
Fuegos artificiales sobre Damasco
Si por algún azar nos llegan fotos tremebundas de inocentes criaturas muertas, ahora que es tan sencillo compartir imágenes por la Red, enseguida serán desacreditadas y se considerarán "fake images", por decirlo con un término de la lengua del Imperio. O nos acostumbramos a verlas, inmunizados ante el sufrimiento y el dolor ajenos, sin que nos afecten lo más mínimo o, para que no nos afecten, nos decimos a nosotros mismos que están manipuladas.
miércoles, 2 de marzo de 2022
A vueltas con Sócrates
Frente al silogismo clásico que dice “Todos los hombres son mortales, Sócrates es un hombre, luego Sócrates es mortal”, que opera como una sentencia efectiva de muerte que condena a Sócrates a morir una y otra vez siempre que se formula, Sexto Empírico nos transmite un razonamiento que libra a Sócrates, como veremos, de morir y deja que de alguna manera siga vivo. Dice así: Por ejemplo, Sócrates muere o cuando es o cuando no es. Son, en efecto, dos momentos distintos: uno en el que es y está vivo, y otro en el que ya no es sino que ha fallecido; por lo que debe morir necesariamente en uno de los dos. Pues bien, cuando es y está vivo, no muere, puesto que vive sin duda; pero cuando ha muerto no muere otra vez, ya que estaría muriendo dos veces, lo cual es absurdo. Por tanto, Sócrates no muere. (*)
Sexto Empírico desarrolla este razonamiento basándose en el argumento contra el movimiento que atribuye a Diodoro Crono, y que este tomó del presocrático Zenón de Elea, en, donde negándose el movimiento se niega también la muerte, lo que nos libera a también a todos los mortales de morir. Dice así: En efecto, lo que se mueve o bien se mueve en el lugar en que está o bien en el que no está; pero ni lo primero ni lo segundo; por lo tanto nada se mueve. Y si nada se mueve de ello se sigue que nada se destruye. Pues así como nada se mueve, ya que no se mueve en el lugar en que está ni tampoco en el que no está, del mismo modo el ser vivo no muere ni en el momento en que está vivo ni tampoco en el que no lo está, y en consecuencia no muere nunca. Y si esto es así, viviendo siempre según él (sc. Diodoro) «seguiremos viviendo».(**)
Pues la manera de resolverla es renunciando a hacerlo y planteándola una y otra vez. Sócrates, como nombre propio de un personaje histórico, fue condenado a muerte en Atenas por un tribunal democrático en el año 339 antes de Cristo y murió bebiendo la cicuta, como sabemos, pero sin embargo “sócrates”, convertido en nombre común, con minúscula, sigue vivo y no puede morir nunca, cada vez que alguien haga como él y haga caso a su demonio interior que le dice que diga que no y se pregunte qué son las cosas, o sea las ideas, poniéndolas siempre en tela de juicio.
(*): οἷον ὁ Σωκράτης ἤτοι ὢν θνήσκει ἢ μὴ ὤν. δύο γὰρ οὗτοι χρόνοι, εἷς μὲν ὁ καθ' ὃν ἔστι καὶ ζῇ, ἕτερος δὲ καθ' ὃν οὐκ ἔστιν ἀλλ' ἔφθαρται· διόπερ ἐξ ἀνάγκης ὀφείλει κατὰ τὸν ἕτερον τούτων θνήσκειν. ὅτε μὲν οὖν ἔστι καὶ ζῇ, οὐ θνήσκει· ζῇ γὰρ δήπουθεν· θανὼν δὲ πάλιν οὐ θνήσκει, ἐπεὶ δὶς ἔσται θνήσκων, ὅπερ ἄτοπον. οὐ τοίνυν θνήσκει Σωκράτης. (Sexto Empírico, Aduersus physicos o Contra los dogmáticos I, 269).
(**)τὸ γὰρ κινούμενον ἤτοι ἐν ᾧ ἔστι τόπῳ κινεῖται ἢ ἐν ᾧ μὴ ἔστιν· οὔτε δὲ τὸ πρῶτον οὔτε τὸ δεύτερον· οὐκ ἄρα κινεῖταί τι. τῷ| δὲ μηδὲν κινεῖσθαι τὸ μηδὲν φθείρεσθαι ἀκολουθεῖ. ὡς γὰρ διὰ τὸ μήτε ἐν ᾧ ἔστι τόπῳ κινεῖσθαι τι μήτε ἢ ἐν ᾧ μὴ ἔστιν οὐδὲν κινεῖται, οὕτως ἐπεὶ τὸ ζῶον οὔτε ἐν ᾧ ζῇ χρόνῳ ἀποθνήσκει οὔτε ἐν ᾧ μὴ ζῇ, οὐδέποτε ἄρα ἀποθνήσκει. εἰ δὲ τοῦτο, ἀεὶ ζῶντες κατ' αὐτὸν καὶ αὖθις γενησόμεθα. (Sexto Empírico, Aduersus mathematicos o Contra los profesores I, 311).
martes, 1 de marzo de 2022
'La Trasformación' de Kafka
La palabra
alemana “Verwandlung”, cuyo campo semántico es el cambio en el sentido de mutación, puede traducirse tanto por "trasformación", que tiene un significado más genérico, como por "metamorfosis", que apunta por un lado al lenguaje de la mitología
clásica, pensemos en Las metamorfosis de Ovidio, por ejemplo, y por el otro al de la zoología, como en el caso de la mutación del renacuajo en rana o de la oruga en mariposa.
Quizá sea La Trasformación mejor traducción que La Metamorfosis, por ese valor genérico que tiene en castellano la palabra latina transformatio pero en todo caso no deja de ser una discusión un tanto bizantina de esas a las que se entregan los tertulianos ociosos cuando no tienen otra cosa mejor que discutir. Si la palabra alemana significa ambas cosas, la elección a la hora de traducir es una cuestión meramente literaria o de preferencia personal. Y ya se sabe que traduttore, traditore, como dicen los italianos, o sea que todo traductor a la hora de hacer una traducción comete, muy a su pesar, una traición.
A mí personalmente me gusta más "La trasformación" como traducción de "die Verwandlung", porque me parece una palabra más nuestra, más trasparente, más de andar por casa, ya que es un término patrimonial castellano, mientras que "metamorfosis" es una palabra culta, un helenismo del ámbito de la zología y la mitología clásica. Pero es una cuetión de gusto personal.
De todas formas, se quedará para siempre, me temo, con el título de "La metamorfosis" porque la primera versión española del relato en la célebre Revista de Occidente eligió esa traducción, evocando así "Las metamorfosis" de Ovidio, un poema didáctico que tiene muchísima solera literaria sobre trasformaciones mitológicas de personajes legendarios como, por ejemplo, la de Narciso, un joven muy bello que se enamora de su propia imagen reflejada en un lago y cuando va a besarla se precipita al agua y se ahoga, trasformándose en un narciso, la flor que crece junto a los estanques. O la de Aracné, más cercana de la narración kafkiana, de la joven que castigada por la diosa Minerva por su soberbia desafiante, se convirtió en araña, encogiéndosele brazos y piernas y alargándosele los dedos a la vez que se hinchaba su cuerpo y quedaba recubierto por una capa de pelo corto y negro, condeanda a vivir colgada de un hilo toda su vida prisionera de la telaraña que ella misma tejería. Por seguir la tradición este título ovidiano se ha mantenido hasta la fecha.
La primera frase de la novela de Kafka acaba precisamente utilizando el verbo verwandln, de donde deriva el sustantivo que da título a la novela: Als Gregor Samsa eines Morgens aus unruhigen Träumen erwachte, fand er sich in seinem Bett zu einem ungeheuren Ungeziefer verwandelt. En la versión de Jorge Luis Borges se traduce por 'convertir': Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto. Una traducción más literal es la de Carlos Fortea (editorial Octaedro): Cuando Gregor Samsa despertó una mañana de una noche llena de sueños inquietos, se encontró en su cama, convertido en un bicho monstruoso. (Nótese la diferencia entre el "monstruoso insecto" de Borges y el "bicho monstruoso" de Fortea para ungeheuren Ungeziefer.)
Según Joseph Gabel, el protagonista de la novela, Gregor o Gregorio Samsa, como se prefiera, que sabe que es hombre, y a quien sus semejantes rechazan como a una mala bestia, diríamos nosotros, es el símbolo trasparente del judío en busca de asimilación. Pero quizá no haga falta ir tan lejos en las interpretaciones. ¿Acaso no nos hemos sentido todos alguna vez, como el protagonista de la narración kafkiana, un 'bicho raro'?
lunes, 28 de febrero de 2022
"Me encanta ir a trabajar en bici"
domingo, 27 de febrero de 2022
¿Se demuestra el movimiento andando?
Diógenes Laercio atribuye a Zenón de Elea el argumento que anula el movimiento, que dice: “El móvil no se mueve ni en el lugar en el que está ni en el que no está”. (Diógenes Laercio, Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, IX, 72) Ζήνων δὲ τὴν κίνησιν ἀναιρεῖ λέγων, “τὸ κινούμενον οὔτ᾿ ἐν ᾧ ἐστι τόπῳ κινεῖται οὔτ᾿ ἐν ᾧ μὴ ἔστι”
A Sexto Empírico hay que agradecerle que nos haya transmitido este mismo argumento que él atribuye a Diodoro Crono, uno de los grandes lógicos de la escuela de Mégara “que exponía argumentos sofísticos en contra del movimiento así como en contra de muchas cosas.” El movimiento no puede según él darse en ningún sitio y, por lo tanto, en rigor es imposible. Diodoro Crono habría, pues, retomado y reformulado el razonamiento de Zenón contra el movimiento. En los Esbozos pirrónicos II, 242 lo presenta así: Si algo se mueve, o se mueve en el sitio en el que está o en el que no está. Pero ni en el que está, pues permanece, ni en el que no está, pues ¿cómo actuaría algo en donde de entrada no está? Luego nada se mueve. (En el texto original: “εἰ κινεῖταί τι, ἤτοι ἐν ᾧ ἔστι τόπῳ κινεῖται ἢ ἐν ᾧ οὐκ ἔστιν. οὔτε δὲ ἐν ᾧ ἔστιν, μένει γὰρ, οὔτε ἐν ᾧ μὴ ἔστιν· πῶς γὰρ ἂν ἐνεργοίη τι ἐν ἐκείνῳ ἐν ᾧ μηδὲ τὴν ἀρχὴν ἔστιν; οὐκ ἄρα κινεῖταί τι.”)
Un poco más adelante (II, 245) nos cuenta la réplica del médico Herófilo, que era contemporáneo de este Diodoro. Diodoro, a la sazón, se había dislocado un hombro y acudido a Herófilo para que se lo curara. El médico se burló de él diciéndole: “El hombro se ha dislocado o estando en el sitio en el que estaba o en el que no estaba; luego no se ha dislocado”. Era la manera que tenía Herófilo de decirle al sofista que se dejara de tales argumentos, que lo único que hacían era impedir que le aplicara el tratamiento médico para curarle su dolencia.
En la misma obra III 66 de Sexto Empírico, leemos la siguiente anécdota cuyo protagonismo atribuyen algunos a Diógenes de Sinope, el cínico, que se ha hecho bastante célebre dando lugar a la frase proverbial de “el movimiento se demuestra andando”, que no es ninguna demostración propiamente hablando porque no es lo mismo mostrar algo ante los ojos que demostrarlo mediante la razón. Nada más real, en efecto, que el movimiento y, sin embargo, nada más falso: (…) preguntado uno de los cínicos por el argumento del movimiento, no respondió nada, sino que se puso de pie y caminó estableciendo de hecho y mediante la evidencia que el movimiento era consistente realmente. (…) τῶν κυνικῶν τις ἐρωτηθεὶς κατὰ τῆς κινήσεως λόγον οὐδὲν άπεκρίνατο, ἀνέστη δὲ καὶ ἐβάδισεν, ἔργω καὶ διὰ τῆς ἐναργείας παριστὰς ὅτι ὑπαρκτή ἐστιν ἡ κίνησις.
En Esbozos pirrónicos III, 71 vuelve Sexto a presentar un poco más desarrollado el razonamiento: “Si algo se mueve: o se mueve en el sitio en el que está o en el que no está. Pero no en el que está, pues en él está quieto si de verdad está en él. Y tampoco en el que no está, pues una cosa no puede actuar ni sufrir efectos allí donde no está. Por consiguiente, nada se mueve.” He aquí el texto en la versión original griega que concluye diciendo οὗτος δὲ ὁ λόγος ἔστι μὲν Διοδώρου τοῦ Κρόνου: “Este es el argumento de Diodoro Crono”: εἰ κινεῖταί τι, ἤτοι ἐν ᾧ ἔστι τόπῳ κινεῖται ἢ ἐν ᾧ οὐκ ἔστιν. οὔτε δὲ ἐν ᾧ ἔστιν· μένει γὰρ ἐν αὐτῷ, εἶπερ ἐν αὐτῷ ἔστιν· οὔτε ἐν ᾧ μὴ ἔστιν· ὅπου γάρ τι μὴ ἔστιν, ἐκεῖ οὐδὲ δρᾶσαί τι οὐδὲ παθεῖν δύναται. οὐκ ἄρα κινεῖταί τι.
sábado, 26 de febrero de 2022
Sometidos a una identidad
viernes, 25 de febrero de 2022
Vargas Llosa y la muerte de Sócrates
Publicaba nuestro ilustre premio Nobel don Mario Vargas Llosa el domingo 20 de febrero de 2022 en El País una tribuna titulada La muerte de Sócrates. Decía que había leído recientemente el libro de Antonio Tovar La vida de Sócrates, que había comprado en los años ochenta porque le dijeron que era un libro magnífico, que lo es, pero que no había leído hasta ahora porque también le advirtieron de que su autor era “un franquista”, que probablemente lo fue.
A raíz de la reciente lectura de este libro, se aprovecha nuestro premio Nobel para publicar en el periódico oficial del Régimen un artículo donde reivindica la dignidad de la muerte de Sócrates. En el subtítulo que le pone sentencia de un plumazo que lo único que importa de Sócrates no es su vida, ni qué es lo que defendía o atacaba el filósofo griego, sino su suicidio, dejándonos perplejos a sus lectores.
En primer lugar, hay que decir que Sócrates no se
suicidó. Fue condenado a muerte por un tribunal democrático en el
año 339 antes de Cristo. Sentencia Vargas Llosa que su muerte es más
importante que su vida, y que de Sócrates lo que queda es su
ejemplo. Lo repite varias veces en su penoso artículo: Lo
realmente ejemplar en él tuvo que ver más con su muerte que con su
vida. Ese es el mayor ejemplo que nos ha dejado. Al final lamenta, no sé si haciendo uso de la ironía socrática, que no hayan seguido ese ejemplo muchos dictadores que en el mundo han sido, aunque se me escapa por completo la comparación de Sócrates con los déspotas de este mundo.
Sócrates había vivido setenta años cuando fue juzgado en Atenas de los cargos de corromper a los jóvenes y de no creer en los dioses de la ciudad. Se había dedicado toda su vida a preguntarse qué son las cosas, una pregunta que cuestiona la realidad y que cuando afecta a la política y al gobierno puede resultar muy molesta a los gobernantes, independientemente del régimen político.
La pregunta socrática de ¿qué es...? inicia un diálogo interminable con el que no se trata de responder al problema que plantea y dar por zanjado el asunto llegando a una conclusión y anulando la preguntacon el cierre en falso de la respuesta, sino haciendo que la interrogación viva y se renueve constantemente. Practicaba un diálogo filosófico, lo cual quiere decir que perseguía apasionadamente la verdad que no poseía y que, en consecuencia, tampoco creía poseer, lo que resultaba una provocación pública cuando chocaba como hacía habitualmente con los numerosos creyentes poseedores de ella.
Es cierto que una vez pronunciada la sentencia que lo condenaba a la pena capital podía haberse zafado de la muerte. Tuvo la oportunidad de
recurrir y proponer una contrapropuesta consistente en pagar una
elevada multa aceptando el dinero que le ofrecían sus jóvenes
discípulos a los que, a diferencia de los sofistas, que eran los
intelectuales de su época, nunca había cobrado un céntimo. Prueba
de ello era su pobreza.
Ya Jenofonte, que es una de las fuentes junto con Platón que tenemos sobre su vida, nos dice que Sócrates comparaba a los sofistas con prostitutos que vendían su sabiduría por dinero, lo que le parecía poco decente, tan poco honroso como vender la hermosura por dinero, como hacían algunos efebos, cuando lo decoroso era que un muchacho se entregara a su amante gratis et amore. No me entretengo ahora en el tema de la pederastia homosexual ateniense.
Sócrates, pues, rechazó el dinero de sus acaudalados discípulos en aquel trance como lo había rechazado durante toda su vida. El jurado seguramente lo hubiera aceptado. Pero él, en su discurso de apelación, proclamó que la ciudad, en cambio, debería pagarle una pensión como agradecimiento por sus servicios, lo que a la mayoría le pareció una provocación intolerable. Finalmente, se avino, para evitar la condena, a pagar una multa acorde con sus haberes, que eran pocos y que resultaba, por lo tanto, ridícula a oídos de sus jueces. La segunda y definitiva votación arrojó una mayoría mucho más aplastante que la primera a favor de la pena de muerte.
La muerte de Sócrates, Jacques-Louis David (1787)
Todavía en la cárcel, pues trascurrió un mes entre la sentencia de muerte y la ejecución consistente en la bebida de una pócima de cicuta, Sócrates siguió recibiendo a sus discípulos y charlando con ellos como si no pasara nada, preguntándose interminablemente por las cosas. Y claro está, preguntándose, cómo no, qué era la muerte a la que sus conciudadanos lo habían condenado, y reconociendo que “aquello que no sé tampoco creo saberlo”, como bien dice en su discurso de defensa ante el jurado que nos ha trasmitido Platón.
Conviene, por cierto, desmentir aquí aquello que todos hemos oído alguna vez que dijo Sócrates de “Sólo sé que no sé nada”. Comparándose con otros conciudadanos suyos, como, por ejemplo, con algún prestigioso sofista que cobraba y mucho por sus enseñanzas, Sócrates decía, que era probable que ninguno de los dos, ni él ni el otro, supiese nada de provecho “pero ése se cree que lo sabe, no sabiéndolo. Mientras que yo, así como no lo sé, tampoco me lo creo.” En ese pequeño punto podría decirse que Sócrates era el hombre más sabio, como había proclamado el oráculo de Delfos, no porque supiera mucho, ni siquiera porque sólo supiera, como se ha hecho proverbial, que no sabía nada, sino porque, sencillamente, no creía saber lo que no sabía. Saber, incluso que uno no sabe nada, es mucha presunción sapiencial. Por eso, en su último discurso ante el jurado, cuando ya conoce la sentencia condenatoria de los jueces, sus últimas palabras fueron: “Pero, sí, ya es hora de que nos marchemos, yo a morir, vosotros a vivir; pero cuáles de nosotros vamos a mejor negocio, cosa es oscura para todo ser, salvo si acaso para el dios”.
Sócrates, pues, no se suicidó. Su muerte, obligado a suicidarse, fue una ejecución. No puede ser, pues, ningún ejemplo para nadie. Afirma Vargas Llosa que sus ideas no convencerían a nuestros contemporáneos, pero ¿qué ideas tenía Sócrates, alguien que cuestionaba constantemente todas las ideas?, sin embargo todos, prosigue nuestro ilustre Nobel, reverencian cómo murió. Esa reverencia, señor Vargas Llosa, es una manera de renovar su condena a muerte, y solo sirve para certificar su defunción y desentenderse de su vida, que es lo único que importa.
Parece que está disponible en Youtube la espléndida película que Roberto Rossellini rodó en 1970 para la RAI sobre el proceso y la muerte de Sócrates, que le recomendaría ver al señor Vargas Llosa si no la ha visto. Hasta la fecha sólo disponíamos de la versión original italiana (nunca estrenada en España, a pesar de haber sido rodada en un pueblecito de Madrid, Patones de Arriba), pero ahora podemos verla en V.O. subtitulada en español.
También le ofrezco, por mi parte, aunque usted no va a leer esto probablemente porque tendrá cosas mucho más importantes que leer, el dossier que preparé en su día para los alumnos de segundo curso de bachillerato sobre la figura de Sócrates, donde aparece entre otros materiales el oportunísimo texto "¡Viva Sócrates!" que Agustín García Calvo publicó en El País en 1999, en el que, al contrario que usted, pretendía reivindicar la vida y no la muerte del último de los presocráticos.
jueves, 24 de febrero de 2022
Mensajería breve de textos
El zar ruso lanza una ofensiva militar, operación especial, dice él, a fin de “desmilitarizar y desnazifizar Ucrania”, tachando al régimen de Kiev de genocida.
Del amor posesivo. Cuando la persona amada se resiste a la posesión, aparece la denominada violencia de género: la maté porque era mía: a fin de que lo fuera.
La psiquiatría en colusión con la industria farmacéutica fabrica constantemente pacientes para el mercado so pretexto de curar el mal psíquico que provoca.
La infelicidad es psicológicamente un fracaso indivudal, y moral- y religiosamente, un pecado, por lo que no es un problema social sino un problema personal.
Anatomía de una epidemia: la tristeza. El consumo de psicofármacos ansiolíticos y antidepresivos sirve para hacer crónica la depresión en lugar de erradicarla.
No hay nación que carezca de mitos fundacionales que se remontan a los tiempos históricos de Maricastaña y le otorgan carta de naturaleza y supuesta dignidad.
La construccicón de una nación se hace no sin sangre por contraposición a las demás en el campo de batalla de la identidad en el que seguimos debatiéndonos.
La interpretación de la historia en función de los intereses políticos y económicos es la materia prima con que se construyen las naciones y los nacionalismos.
miércoles, 23 de febrero de 2022
Oh Canadá
martes, 22 de febrero de 2022
¡Alegrémonos!
La primera estrofa reza así en latín: Gaudeamus igitur, iuuenes dum sumus; post iucundam iuuentutem, post molestam senectutem nos habebit humus. Cuya traducción sería más o menos: Disfrutemos jóvenes hoy de nuestra suerte. Tras la juventud gozosa y vejera enojosa nos tendrá la muerte.
En la segunda estrofa aparece el tópico tema inevitable en la poesía medieval del ubi sunt: ¿Dónde están los que antes que nosotros vivieron en el mundo? Vete a los infiernos, dirígete al cielo si quieres verlos. Ubi sunt qui ante nos / in mundo fuere?/ Adeas ad inferos, / transeas ad superos / hos si uis uidere.
Y en la última estrofa se entona el inevitable panegírico del mundo académico: Viva la academia y vivan los profesores... Viuat Academia, / uiuant professores!/ Viuat membrum quodlibet, / uiuant membra quaelibet, / semper sint in flore.
He aquí una versión moderna del himno a cargo del grupo Kundala para la Universitat Oberta de Catalunya:
Agustín García Calvo compuso en latín una versión peculiar a la contra en una de las numerosas reclusiones que padeció en las celdas de la Dirección General de Seguridad, los célebres calabozos de la Puerta del Sol, por apoyar el pronunciamiento estudiantil madrileño desde su estallido en febrero de 1965, adelantándose al mayo del 68 francés hasta su reintegración al orden en 1969, lo que motivó su expulsión de la cátedra y su posterior exilio a París en plena dictadura franquista.
Escribió en Actualidades (Editorial Lucina, 1980), donde publicó su versión del clásico Gaudeamus, que "repetirse a sí mismo interminablemente ritmos y tonadas era uno de los modos más placenteros que podía tomar el Tiempo", y así compuso este antihimno, cuyo lenguaje es similar al de la versión tradicional estudiantil, que es el latín medieval de los clerici uagantes, siguiendo su esquema rítmico y métrico.
La letra arranca de una leve modificación de la primera estrofa, que en la versión original viene a decir que debemos alegrarnos mientras seamos jóvenes porque después de los gozos placenteros de la juventud y de los molestos achaques de la vejez nos tendrá la tierra, es decir, la huesa, o sea, la fosa del cementerio.
Gaudeamus igitur, / iuvenes dum sumus; / post iucundam iuventutem,/ post molestam senectutem, /nos habebit humus. La última palabra de la estrofa, humus, no tiene nada que ver con el humo (que se dice fumus en latín), ya que significa tierra, suelo, terruño, de donde nos vienen a nosotros las palabras cultas y con hache intercalada inhumar y exhumar, que valen por enterrar y desenterrar respectivamente, y también la tra(n)shumacia, que viene a ser el pastoreo itinerante, pero también el adjetivo humilis -e, origen de nuestro humilde, y el verbo humiliare, de donde nuestro humillar, proviene de ese árbol genealógico con el significado original de "a ras de tierra", y también tiene relación con esta palabra, qué le vamos a hacer, el género humano característico del animal rationale, toda una lección de humildad etimológica.
La versión de García Calvo de esta primera estrofa sólo modifica los adjetivos que se aplican a la juventud ("rebellem" en vez de "iucundam") y a la vejez, ("pacatam" en lugar de "molestam"). A continuación hace una parodia de las demás estrofas, con unas cuantas proclamaciones "críticas y ardorosas" de lo que representó aquel movimiento estudiantil para que queden como recuerdo vivo.
Ofrezco una traducción al castellano un tanto libre, si no libérrima, de su versión que permite sin embargo que pueda cantarse según se hace comúnmente. La letra es por cierto, muy apropiada, como se verá si se lee, para entonar a contracorriente en todas las graduaciones y ceremonias de aperturas y cierres de cursos académicos y escolares.
I. Gaudeamus igitur, / iuvenes dum sumus. / Post rebellem iuventutem, / post pacatam senectutem, /nos habebit humus.
1. Disfrutemos jóvenes / hoy de nuestra suerte. / Tras la juventud guerrera / y resignada vejera, /nos tendrá la muerte.
II. Vbi sunt qui ante nos / in mundo fuerunt? / Ossa sub terra crepant, miseri nos increpant, / quod numquam vixerunt.
2. ¿Dónde están los que anteayer / en el mundo fueron? / Bajo la tierra sus huesos / se revuelven cual posesos / porque no vivieron.
III. Nos autem iam nolumus / obsequi isti legi, / neque argentum pro labore, / nec laborem pro amore, / neque regere nec regi.
3. Pero no queremos ya / esa penitencia, / ni dinero por labores, / ni trabajo por amores, / mando ni obediencia.
IV. Si nescimus forsitan / quae fieri velimus, / at ea quae nos premunt, / at ea quae falsa sunt, / ea satis scimus.
4. Si no sabemos quizá / qué es lo que queremos, / lo que no queremos que haya, / lo que es falso de esa laya / sí que lo sabemos.
V. Cui prodest ista iam / negotiorum rota, / tot consortia fabricarum, / tot commercia catenarum? / Ipsamet sibi tota.
5. ¿Para qué nos sirve ya / que gire la rueda / del progreso y sus promesas, / del comercio y sus empresas, / sin parar que pueda?
VI. Cui prosunt, quaesumus, / saecla gubernantum, / et imperia militaria / et officia statutaria? / Ipsamet sibi tantum.
6. Preguntamos el porqué / de tantos gobiernos, / los imperios y su gloria, /y los siglos de la historia. / ¡Que ardan en los infiernos!
Vivat Academia, Hans Crepaz (1938-...)
VII. Pereat ergo Dominus / nummorum et fascium, / et rex qui mortificat / et lex quae iustificat, / et qui colunt mendacium.
7. Muera, por tanto, el Señor / Capital y Estado, / muera el rey que mortifica, / y la ley que justifica / y nos ha engañado.
VIII. Pereat Accademia, / pereant professores, / et cathedrae quaelibet / et decani quilibet, / simul ac rectores.
8. Muera la Universidad / y los profesores, / los exámenes, abajo, / los diplomas, al carajo, / rector y doctores.
IX. Sed et scholae pereant / ingeniariorum, / pereat technica fatalis, pereat scientia venalis, / opium populorum.
9. No haya escuela nunca más / ni reloj que cuente, / muera la tecnología, / y la ciencia que la guía, / opio de la gente.
X. Vivat liber amor et / fratrum et sororum, / vivat et inmunitas, / libertas, communitas / omnium conservorum.
10. Viva libre el libre amor / de hermanas y hermanos. / Viva la comunidad, / y la amable libertad / en libertas manos.
XI. Vivat ars dialectica, / mors religionis; / nam quae ratio construit, / ratio ipsa destruit. / Vivat ius negationis!
11. Viva la dialéctica / negación tozuda; / lo que la razón construye, / ella misma lo destruye / al sembrar la duda.
XII. Vivat vita hominum, / si quid erit tale; / sin minus, vel pereat / et ad umbras transeat / animal rationale.
12. Viva la vida si la hay / y se da tal cosa; / pero si no, que perezca, / y el ser racional fallezca / en sombría fosa.
En la segunda estrofa, donde aparece el tema del "ubi sunt?", se pregunta la cantilena dónde están los que vivieron, y se responde que unos han ido a los infiernos y al cielo. García Calvo, por su parte, la modifica prescindiendo del cielo y del infierno metafísicos: sus huesos yacen bajo tierra, donde los muertos se revuelven porque constatan que nunca han vivido, porque han muerto sin haber vivido, recordándonos el contrahimno del maestro zamorano el dicho atribuido a Marcello Marchesi "L' importante è che la morte ci trovi vivi" (Lo importante es que la muerte nos encuentre vivos).
A propósito de la cuarta estrofa, escribía García Calvo en su quinceava entrega de "Para internet destinado a alumnos de istituto y a sus profesores" que lo que dice allí más o menos de si tal vez no sabemos qué queremos que suceda, en cambio, lo que nos oprime, en cambio, lo que es falso, eso lo sabemos bastante bien, es lo que poco después escribió algún estudiante en alguno de los muros de París: "Nous ne savons pas ce que nous voulons, mais nous savons bien ce que nous ne voulons pas", o sea: no sabemos lo que queremos, pero sabemos muy bien lo que no queremos.
Encuentro,
por otra, parte, un paralelo entre el comienzo de la octava estrofa de
García Calvo con lo que escribió el escritor y filósofo ruso Alexander
Herzen (1812-1870), recién graduado por la Universidad de Moscú en 1833:
Pereat Academia! Pereant Professores! (¡Muera la Academia! ¡Mueran los profesores!)
parodiando y contradiciendo los canturreados versos del Gaudeamus donde
se lanzan vivas pelotilleros al infame mundo académico.










