domingo, 29 de marzo de 2026

Falsos profetas

    El único profeta que nunca miente, como escribió, Arquíloco, es Zeus, o sea Dios, porque él formula la predicción y él hace que se cumpla su vaticinio: Zeus de los dioses el profeta más veraz, / [hace él la profecía] y la hace al fin cumplir (Ζεὺς ἐν θεοῖσι μάντις ἀψευδέστατος / [...] καὶ τέλος αὐτὸς ἔχει). 
  
     Pero en rigor no hay Zeus ni Dios que valga, por lo que no hay profetas tampoco verdaderos. El único que pudiera serlo es aquel que formulara la profecía y la hiciera cumplirse, como el que dice vas a morir y acto seguido va y te asesina haciendo que se cumpla la sentencia dictada de tu muerte. 
 
    Pero cada dos por tres hay una falsa alarma, es decir, una fementida llamada a empuñar las armas. ¿Hay motivos para preocuparse por lo que está sucediendo en el mundo? Sin duda alguna, la situación en algunos puntos del globo terráqueo es muy delicada. Cada conflicto puntual puede ser la chispa que encienda la Tercera Guerra Mundial, nos dicen. Y a la tercera, ya se sabe, va la vencida, que es definitiva.
 
    Cada dos por tres se declara una crisis para, a continuación, promulgar las medidas anticrisis que estaban previamente preparadas. 

    Y ya están los pájaros de mal agüero diciéndonos que hagamos acopio de provisiones -comida enlatada, básicamente, y agua, mucho líquido elemento, que guardemos el oro que cagó el moro y la plata que cagó la gata (la identificación del dinero y las heces es proverbial, ambas cosas son lo más genuinamente nuestro que poseemos) y nos hagamos generadores propios de energía a ser posible renovable. 
 
    La salvación está al alcance de la mano de cada uno que quiera salvarse. Solo hay que ser un poco espabilado. Llevo sesenta y tantos años, desde que aprendí a hablar y a escuchar, oyendo sistemáticamente siempre la idéntica monserga. 
 
    Es el estado de alarma permanente, la crisis, la catástrofe siempre inminente y siempre pospuesta, como el fin del mundo, que no llega porque este mundo no tiene ni principio ni fin, un horizonte apocalíptico que se posterga periódicamente como el espejismo del horizonte inalcanzable. 
  
    Si un influencer, nombre hoy del falso profeta, se equivoca en sus predicciones debería perder credibilidad, pero la cosa funciona al revés: cuantos más disparates lanza, más fólogüers consigue en sus retículas sociales, paradojas de la vida contemporánea moderna. 
 
    Mientras tanto el mundo real, sea lo que sea lo que esta expresión quiere decir, permanece en un segundo y discreto plano, confundido con el ruido de fondo de los que anuncian apocalipsis inminentes y catastróficos desastres.

4 comentarios:

  1. En esa guerra tan actual-izada confluyen las tres religiones monoteístas: el cristianismo más sanguinario y bestial con el judaísmo más resentido y asesino contra el islamismo martirizante y estupidamente redentorista; en un baño de sangre y un espectáculo imbécil que reactiva profecías y le permite a Mammón engrandecer los sacrificios, movilizar sus apalancados activos y activar el consumo emocionante para poblaciones moribundas.

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  2. Cómo es posible que sean los más tontos los que mandan en cada país, porque uno diría que es algo propio de España y qué va, es algo general. Y es algo que nos distingue de los animales ya que jamás pondrían los lobos, por ejemplo, al más cretino como jefe de la manada. Además no puedes hacer nada porque en los partidos de la oposición encuentras más de lo mismo, de modo que lo único que puedes hacer es no votar y seguir viendo la comedia desde tu sillón.

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