jueves, 3 de septiembre de 2020
Mientras vivas, vive
miércoles, 2 de septiembre de 2020
Euno, el esclavo que llegó a ser rey
Aunque para muchos es el gladiador Espártaco el símbolo de la lucha de los esclavos romanos por la libertad, gracias sobre todo a la novela de Howard Fast y a la película de Stanley Kubrick protagonizada por Kirk Douglas, antes de él otro esclavo, un tal Euno o, si se prefiere, Eúnoo, se rebeló contra la esclavitud en el siglo II antes de nuestra era y antes que Espártaco. Nos hablan de él los fragmentos que nos han llegado del historiador griego Diodoro Sículo.
A Euno, el esclavo rebelde, heraldo de libertad.
Entre ellos había un esclavo de origen sirio que pertenecía a un tal Antígenes de Enna, que se jactaba de poder predecir el futuro. Obtuvo reputación de prestigioso futurólogo, ya que, si bien sus predicciones que no se cumplían caían enseguida en el olvido, las que se realizaban, cuando acertaba por casualidad estadística, eran celebradas y reconocidas. Se llamaba Euno, nombre parlante que significa en griego benévolo, que tiene buenos sentimientos.
Según parece, el origen de la revuelta de los esclavos fue que un tal Damófilo, vecino de Enna, trataba despiadadamente a sus muchos siervos, por lo que estos decidieron matarlo. Fueron a consultar antes a Euno si su plan contaba con el beneplácito divino, y este les respondió afirmativamente.
Ejecutado Damófilo, Euno fue proclamado rey, con lo que se cumplía una de sus más antiguas profecías, si no era su sueño más querido: un esclavo que llegaba a ser rey. Adoptó el nombre real de Antíoco y llegó a acuñar monedas de bronce con su efigie, a juzgar por el hallazgo de una de ellas en Sicilia en la que se lee "Rey Antíoco", que se cree que alude a Euno y no a la dinastía siria de los seleúcidas.
Los esclavos rebeldes lo consideraron su jefe absoluto. Armó toscamente a varios millares de ellos y saqueó la isla. Se enfrentó a las tropas romanas a las que venció en algunas ocasiones gracias a su superioridad numérica.
En Sicilia muchas ciudades cayeron en poder de los rebeldes, hasta que el cónsul Lucio Calpurnio Pisón Frugi obtuvo una victoria sobre él en el año 133 antes de nuestra era, y finalmente el general romano Rupilio recuperó Tauromenio después de un duro asedio en el que los rebeldes llegarían, forzados por la hambruna, a comerse los unos a los otros según la leyenda. Rupilio tomó después la ciudad de Enna, muriendo Cleón. La represión fue durísima. Euno sobrevivió pero fue detenido y encarcelado, muriendo en prisión en Morgantina.
martes, 1 de septiembre de 2020
Diez mil o más negacionistas en Londres
Una multitud sin mascarilla y sin guardar la distancia reglamentaria de seguridad, entre la que se ven pancartas como “MEDIA is the VIRUS”, que podemos glosar como Los medios de comunicación y manipulación de las masas son el auténtico virus, se reunió en Trafalgar Square en la capital británica par protestar contra las medidas decretadas contra la epidemia del virus coronado.
Piers Corbyn, de 73 años, hermano del exlíder laborista Jeremy Corbyn, fue arrestado tras negarse a ser identificado por la policía y multado con 10.000 libras esterlinas por la organización de la manifestación de Trafalgar Square bajo el lema “Unite for Freedom” el sábado 29 de agosto de 2020, quien, megáfono en mano, aseguró que la pandemia no era más que un montón de mentiras para lavarnos el cerebro y mantenernos controlados, por lo que la futura vacunación que quieren vendernos para volver a la normalidad no era necesaria.
Otro discurso, esta vez el de David Icke, negacionista y teórico de la conspiración según la prensa inglesa del Régimen, se convirtió en arenga incendiaria. Comienza regocijándose el orador de hallarse en una isla de cordura dentro de un mundo de locura, para acto seguido decir que las medidas tomadas frente al virus coronado eran puro fascismo, un fascismo justificado sanitariamente. Lamenta que haya que alejarse seis pies, entre uno y medio y dos metros, de otras personas para protegerse del virus y que no se pueda estar fuera de la propia burbuja más de quince minutos. “Tenemos un virus tan inteligente que solo infecta a los que participan en las protestas que el gobierno quiere detener”.
Recordó a Aldous Huxley y a George Orwell, que profetizaron esto que está sucediendo ahora, y citó a Percy B. Shelley, su poema “The Mask of Anarchy”, escrito en 1819, concretamente unos versos que hacían que la multitud irrumpiera en aplausos: 'Rise like Lions after slumber / In unvanquishable number, / Shake your chains to earth like dew / Which in sleep had fallen on you - / Ye are many - they are few.’ (Alzáos cual leones tras el sueño / en un número invencible / echad vuestras cadenas a tierra cual rocío / que mientras dormíais os cayó -Vosotros sois muchos, ellos pocos). “Toda la historia humana es unos pocos controlando a muchos, porque los muchos se lo consienten a esos pocos”. El orador y la multitud comienzan a gritar ¡Libertad! ¡Libertad!
Lo más relevante, desde mi punto de vista, de su discurso es la constatación de que las autoridades tienen el poder que nosotros les hemos conferido. Es la vieja distinción que hacían los romanos entre “auctoritas” (authoirity) y “potestas” (power). La autoridad sanitaria, por ejemplo, es en principio quien tiene legitimidad, prestigio y crédito conferido por su competencia en una materia, pero el poder para gobernar o ejercer el mando se lo da el pueblo, que en este caso desautoriza a las autoridades. La manifestación se convierte así en una expresión antiautoritaria, contraria a las decisiones injustificadas que toman las autoridades. “Quieren que creamos que la autoridad tiene poder, dijo, el poder de las autoridades en todo el mundo es sólo el poder nuestro que nosotros les damos”.
lunes, 31 de agosto de 2020
Al menos treintamil negacionistas en Berlín
domingo, 30 de agosto de 2020
Vuelta al cole
sábado, 29 de agosto de 2020
Lejos de la vecindad humana
Escribe el apóstol de la
desobediencia civil, civil disobedience, Henry David Thoreau
(1817-1862) en Walden or Life in the woods (1854),
que eligió ir a vivir a los bosques porque quería vivir solo,
deliberadamente, para afrontar los hechos esenciales de la vida y...
"no descubrir, a la hora de la muerte, que no había vivido". Eligió
voluntariamente durante un período determinado de su vida alejarse
de la sociedad y de la vecindad humana para vivir en la naturaleza. De
alguna manera practicó, al modo de los antiguos ermitaños o como el cínico Diógenes, el
distanciamiento social, aislándose de los demás, pero lo hizo motu proprio, no por obligación de decreto ley, como muchas personas en la actualidad, que se han visto confinadas en la soledad de su residencia ante una emergencia sanitaria que han declarado los gobiernos.
I have never felt lonesome, or in the least oppressed by a sense of solitude, but once, and that was a few weeks after I came to the woods, when, for an hour, I doubted if the near neighborhood of man was not essential to a serene and healthy life. Nunca me he sentido solo ni oprimido en modo alguno por un sentimiento de soledad sino una sola vez, y ello fue a las pocas semanas de mi llegada a los bosques cuando, por una hora, me asaltó la duda de si la vecindad próxima del hombre no sería esencial para disfrutar de una vida serena y saludable.
To be alone was something unpleasant. But I was at the same time conscious of a slight insanity in my mood, and seemed to foresee my recovery. In the midst of a gentle rain while these thoughts prevailed, I was suddenly sensible of such sweet and beneficent society in Nature, in the very pattering of the drops, and in every sound and sight around my house. El estar solo resultaba ingrato. Con todo, era consciente de la anormalidad de mi ánimo y presentía ya mi recuperación. En medio de una suave lluvia, en tanto prevalecían estos pensamientos, me di cuenta de pronto de la dulce y beneficiosa compañía que me reportaba la Naturaleza misma, con el tamborilear acompasado de las gotas y con cada uno de los sonidos e imágenes que arropaban mi casa.
an infinite and
unaccountable friendliness all at once like an atmosphere sustaining
me, as made the fancied advantages of human neighborhood
insignificant, and I have never thought of them since. Every little
pine needle expanded and swelled with sympathy and befriended me. I
was so distinctly made aware of the presence of something kindred to
me, even in scenes which we are accustomed to call wild and dreary,
and also that the nearest of blood to me and humanest was not a
person nor a villager, that I thought no place could ever be strange
to me again. Era una sensación de solidaridad tan infinita e
inefable, cual atmósfera que me guardara en su seno, que hacía
insignificantes todas las ventajas imaginarias que pudiere
comportar la vecindad humana, en las que no he vuelto a
pensar ya desde entonces. Cada pequeña aguja de pino se dilataba,
henchida de simpatía y amistad para conmigo. Tan patente se me hizo
la presencia de algo vinculado a mí, hasta en aquellos paisajes que
solemos considerar inhóspitos y tristes, y que lo más
allegado a mí por humanidad y sangre no era persona ni ciudadano
alguno, que pensé que ningún lugar podría ya resultarme
jamás extraño.






















