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jueves, 22 de octubre de 2026

Pareceres CXXX

640.- ¿Quién progresa adecuadamente? La expresión «progresa adecuadamente», abreviada PA, era una calificación escolar descriptiva que se utilizó en las Españas en sustitución de las notas numéricas o tradicionales (como el Aprobado o el Bien), que se introdujo en el sistema educativo español en la década de los ochenta y se mantuvo durante la aplicación de la LOGSE a partir de 1990 en la etapa de educación primaria. Indicaba que el alumno, si era el caso, alcanzaba los objetivos previstos para su nivel sin mayores dificultades. Si no los lograba, aparecía en su lugar “necesita mejorar”, que venía a sustituir el ominoso “suspenso”. Con las reformas educativas posteriores, estas fórmulas descriptivas fueron sustituidas de nuevo por escalas de calificación cualitativas (Insuficiente, Suficiente, Bien, Notable, Sobresaliente) y numéricas (del 1 al 10). Creo que se perdieron enseguida el Muy Deficiente y el O absoluto, por considerarlos ofensivos. Pues bien, nuestros gobernantes progresistas se aferran a esa vieja retórica ya démodée, y quieren convencernos de ambas cosas a la vez: por un lado nos dicen que España progresa adecuadamente, y por otro añaden, para seguir ellos en el gobierno, que aún necesita mejorar. 
 
  
641.- Solo una -cracia es buena. De entre las palabras acabadas en -cracia, voz griega que, como se sabe, significa 'gobierno', 'dominio' o 'poder', que recoge el diccionario de la docta Academia de la Lengua Española, y que enumero en orden alfabético: acracia, aristocracia, autocracia, bancocracia, burocracia, cleptocracia, dedocracia, democracia, eurocracia, falocracia, fisiocracia, gerontocracia, ginecocracia, meritocracia, oclocracia, partitocracia (y su variante castellanizada partidocracia), plutocracia, tecnocracia y teocracia, la menos deleznable es la primera de todas, porque todas las demás constituyen una imposición política de gobierno y de poder organizado que se le endilga a la gente. La lengua permite que se creen nuevos términos, como hizo el poeta Ezra Pound, por ejemplo, cuando denunció los gobiernos de las sedicentes democracias de Inglaterra, Francia o los Estados Unidos de América, que eran países que no estaban gobernados o controlados por sus respectivos pueblos, o por los delegados que representasen a sus pueblos o que actuasen al menos en interés de sus pueblos o de la ciudadanía, como se dice ahora, sino por los usureros, y forjó dos neologismos: usurocracia, bastante claro, y danistocracia, formado este último sobre el griego δανειστής 'prestamista' o 'acreedor”, prácticamente sinónimo del primero. 
  
642.- Facciosos.- El sábado 17 de octubre, cientos de miles de personas salieron a las calles en toda Francia a manifestarse contra el alto coste de la vida, a favor de los servicios públicos y del poder adquisitivo: antiguos  Chalecos Amarillos, estudiantes de secundaria y universitarios, que son los que iniciaron la protesta, agricultores y trabajadores. La jornada también estuvo marcada por violentos incidentes: el ayuntamiento de Limoges fue incendiado, hubo saqueos en varias ciudades y enfrentamientos con las fuerzas del orden: cientos de personas arrestadas y numerosos policías y gendarmes heridos. El actual monarca francés, elegido democráticamente, dijo: «Ayer, sábado 17 de octubre, unos facciosos, procedentes de grupúsculos de ultraizquierda, a los que se sumaron numerosos delincuentes, se entregaron a una violencia desenfrenada en nuestras ciudades». Utilizó la palabra “facciosos” (factieux, en la lengua de Molière), como Luis XVI hace más de doscientos años, cuando otros factieux irrumpieron, invadiendo el palacio de las Tullerías, en las estancias reales arrastrando un cañón... Ambos jefes de Estado explican la violencia desatada usando el mismo término: faccioso, algo obsoleto ya en castellano, que nos viene del latín, y que está relacionado con “facción”, que es etimológicamente, además de los rasgos de la cara que hacen a uno ser uno distinto y a la vez igual que los demás, la acción de hacer algo con alguien, y, da nombre a un partido político, una liga, una corporación, una camarilla, pero cargado de connotación negativa, porque los que lo hacen son malos y lo que hacen es malo. Si fueran buenos e hicieran algo bueno se denominaría de otra forma, tal como escribía Salustio: 'esta (asociación) entre los hombres de bien se llama amistad, entre los malvados facción (o bandería, o pandillaje, o conspiración)' haec inter bonos amicitia, inter malos factio est. 
 
 
643.- Earth is so beautiful. La astronauta francesa que regresó a la Tierra el 10 de octubre después de 235 días en órbita declaró en inglés: «El espacio es duro, pero también nos une. He intentado ver divisiones y fronteras (desde el espacio), pero no las he visto. Lo que sí que he visto desde la ventanilla es que la Tierra es preciosa, la que todos compartimos». La Tierra es preciosa vista desde el espacio exterior. Lo que ha dicho es sencillo pero, al mismo tiempo, difícil de entender como ella misma comprobó al someterse otra vez a la ley de gravitación universal terrestre y poner los pies sobre la tierra. Lo dijo ayudada por dos compañeros que la sujetaban, muy emocionada, para que pudiese adaptarse a la gravedad. Su mayor desafío ahora era “mantenerse ella sola de pie, después de haber ensayado la levedad de su ser durante ocho meses. Lo que era claramente visible desde arriba ya no tenía el mismo significado aquí abajo. En la física cuántica el mero acto de observar altera lo que vemos. Asignamos nombres a las cosas dependiendo de nuestro punto de vista, pero ya no establecemos un único punto de vista verdaderamente estable cuando perdemos la estabilidad. 

644.- Lenguas y almas muertas. Me envía un amigo una columna de un periodista titulada Elogio del latín, que me recuerda a lo que yo mismo, o más bien algún antepasado mío, escribía cuando aún era profesor de lenguas clásicas rodando por esos institutos de Dios, que es el Estado, y publicaba aquel Elogio del estudio del latín y otros saberes inútiles en un blog que escribía por entonces. Dice, entre otras cosas, el periodista que el latín “no es un cadáver [...] sino la columna vertebral de la cultura occidental” y también que “las lenguas muertas no necesitan que nadie las resucite, porque son ellas las que nos mantienen vivos frente al analfabetismo funcional”, y también: “Dicen los apóstoles de la torre de Babel de la modernidad que el latín y el griego son "lenguas muertas". Ignoran, en su soberbia tecnológica, que lo único que realmente agoniza en las aulas es la capacidad de pensar con rigor”. Item más: “Las lenguas llamadas muertas no necesitan que nadie las resucite, porque son ellas las que nos mantienen vivos frente al analfabetismo funcional”. En estos tiempos que corren, esta defensa no deja de ser un anacronismo, algo que va contra los tiempos, una apología de una causa perdida como la del ferrocarril, por ejemplo, pero quizá por eso mismo merezca la pena defenderla.