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jueves, 30 de julio de 2026

Citas de Léautaud

Pequeño florilegio personal de citas de Paul Léautaud (1872-1956), escritor francés y crítico teatral, con subtítulos en versión original francesa: 
Paul Léautaud, Michelle Catti (1915)
 
-Es preciso que el hombre crea en algo. Prescindir de un ídolo le es imposible. Durante siglos ha creído en Dios. Esta creencia se ha embotado. Hoy cree en la ciencia. 
Il faut que l’homme croie à quelque chose. Se passer d’une idole lui est impossible. Pendant des siècles, il a cru en Dieu. Cette croyance s’est émoussée. Aujourd'hui, il croit en la science. 

-No estamos lejos nunca de odiar lo que amamos.
 On n'est jamais loin de détester ce qu'on aime.

-¡No escogemos nada en la vida: nuestros padres, nuestro país, nuestro carácter, nuestra carrera, nuestros amigos, nuestras amantes ni nuestra muerte! El azar está por todas partes. Una irresponsabilidad general.
 On ne choisit rien dans la vie : ses parents, son pays, son caractère, sa carrière, ses amis, ses maîtresses, ni sa mort ! Le hasard est partout. Une irresponsabilité générale. 

-(Sacrificarse por una idea) Es una alienación mental. Como los primeros cristianos que se dejaban devorar para demostrar su fe. Unos alienados. Todo lo que sea sentimiento religioso es alienación mental de uno u otro grado. El hombre en el campo de batalla que corre con entusiasmo a la muerte: un alienado provisional. El ser que otorga un poder mágico, sobrenatural, a un objeto cualquiera: cruz, estatuilla, etc., etc., un alienado parcial. Todo lo que es superstición, ciega creencia, es un grado de locura. 
 [Se sacrifier pour une idée] C’est de l’aliénation mentale. Comme les premiers chrétiens qui se laissaient dévorer pour démontrer leur foi. Des aliénés. Tout ce qui est sentiment religieux est aliénation mentale à un degré ou un autre. L'homme sur le champ de bataille qui court avec entrain à la mort : un aliéné provisoire. L'être qui prête un pouvoir magique, surnaturel, à un objet quelconque : croix, statuette, etc., etc., un aliéné partiel. Tout ce qui est superstition, croyance aveugle, est un degré de folie.

 Paul Léautaud
 
 -(Al volver de una misa por el quinto aniversario de la muerte de Apollinaire) Nunca había visto yo te tan cerca lo que es decir una misa. Es para morirse de risa. Había pensado en contenerme. Lo grotesco y la tontería del asunto sobrepasa cualquier medida. El sacerdote, que tiene en la mano un copón, que lo levanta, que traza por encima, en el vacío, con una mano, unos signos misteriosos es absolutamente el prestidigitador que os muestra un sombrero, que os dice: «Vean, señores, señoras: no hay nada dentro», que hace a continuación no sé qué acrobacia de gestos, y volviendo a mostraros el sombrero saca de él una docena de huevos. Verdaderamente hay que estar dotado de una incurable y monumental tontería para asistir como creyente respetuoso a una memez igual. Una pequeña tropa de fieles, con rostros especiales, como todos los «fieles», han ido enseguida a arrodillarse formando un semicírculo ante la cancela de la capilla para recibir «el cuerpo de nuestro Señor». (…) Juro bien que no quiero para mí estas payasadas cuando abandone este mundo. 
 (Revenant d'une messe pour le cinquième anniversaire de la mort d’Apollinaire) Je n’avais jamais vu de si près ce que c’est que dire une messe. C’est à mourir de rire. J’avais pensé à me retenir. Le grotesque et la bêtise de la chose dépassent toute mesure. Ce prêtre, qui tient en main un ciboire, qui l’élève, qui trace au-dessus, dans le vide, avec une main, des signes mystérieux, c’est absolument le prestidigitateur qui vous montre un chapeau, qui vous dit: «Voyez, Messieurs, Mesdames: il n’y a rien dedans», qui fait ensuite je ne sais quelle acrobatie de gestes, et vous remontrant le chapeau en tire une douzaine d’œufs. Il faut vraiment être doué d’une incurable et monumentale bêtise pour assister en crédule respectueux à une pareille singerie. Une petite troupe de fidèles, à figures spéciales, comme tous les «fidèles», sont ensuite venus s’agenouiller en demi-cercle devant la grille de la chapelle pour recevoir «le corps de notre Seigneur».(...) Je jure bien que je ne veux pas de ces bouffonneries pour moi quand je quitterai ce monde.
 
-Siento admiración ante este pequeño apólogo de Oscar Wilde. Jesús se encuentra a Lázaro, después de haberlo resucitado. Inclinándose hacia él, a la orejea: «Dí entonces, Lázaro, tú que has estado muerto, ¿qué hay al otro lado? Lázaro, confidencialmente: «Señor, no hay nada». Jesús, vivamente: «¡No se lo digas a nadie!». Toda la farsa de la religión está ahí.
Je suis en admiration devant ce petit apologue d'Oscar Wilde. Jésus rencontre Lazare, après qu'il l'a ressuscité. Se penchant vers lui, à l'oreille : « Dis donc, Lazare ? Toi qui as été mort, qu'est-ce qu'il y a, de l'autre côté ? ». Lazare, en confidence : « Seigneur, il n'y a rien ». Jésus, vivement : « Ne le dis pas ! ». Toute la farce de la religion est là. 

sábado, 11 de enero de 2025

Pareceres LXV

316.- Neopuritanismo feminista. La película El último tango en París (1972), dirigida por Bernardo Bertolucci, ha vuelto a ser objeto de polémica cincuenta y dos años después de su estreno, como si fuera una película maldita. La filmoteca francesa iba a proyectarla en París el pasado 15 de diciembre de 2024 dentro de una retrospectiva dedicada al actor norteamericano Marlon Brando, pero finalmente fue suspendida tras las protestas de varias asociaciones feministas, justificando la cancelación como “una manera de calmar los ánimos y ante los riesgos de seguridad". En España no se permitió su exhibición hasta varios años después de la muerte del dictador, en 1977. Muchos españoles, antes de su estreno en nuestro país, cruzaban la frontera para ir a ver la película a Perpignan. En Italia generó un escándalo monumental. Poco después de su estreno en 1972, fue llevada a juicio y considerada "obscena". La justicia ordenó la destrucción de todas las copias existentes, aunque afortunadamente algunas sobrevivieron. La película narra la relación ocasional y anónima que establece un estadounidense recién enviudado con una joven parisina, a la que viola analmente en una polémica escena utilizando mantequilla como lubricante. Durante el rodaje de la escena de sodomía no hay penetración, simplemente se simula, pero la actriz María Schneider, que contaba a la sazón 19 años, afirmó haberse sentido maltratada emocionalmente por el director de la película y por el astro de la gran pantalla Marlon Brando, de 48 años edad. La película la lanzó a una fama que quizá no supo digerir. 
 
 
317.- Fe, esperanza y caridad. Si algo hay que agradecer a los antiguos griegos, entre muchísimas otras cosas, es que ignoraran dos de las tres virtudes teologales cristianas: la fe y la esperanza, no así la caridad, entendida en su sentido etimológico de amor, y no en el cristiano de limosna. Los griegos, en efecto, no consideraron que la fe fuera una virtud, al menos desde los escépticos que lucharon contra todos los dogmas. Y la esperanza, por su parte, era uno de los males que quedó en la tinaja de Pandora, lo último que se pierde, pero que tiene una utilidad considerable, sirve para mantener el status quo, establishment o establecimiento.
 
 
318.- El precio de la vivienda. Leyendo la sátira tercera del poeta Juvenal, que relata los males de la gran ciudad, que era la Roma de su tiempo, la Urbe por excelencia, me encuentro con esta expresión que compruebo enseguida que es de rabiosa actualidad: magno hospitium miserabile y que puede traducirse a bote pronto como 'mísero alojamiento a precio de oro' o 'un hospedaje de miseria cuesta caro', como en la traducción de Bartolomé Segura Ramos que manejo, o en la de Manuel Balasch que consulto ahora mismo: 'Aquí un tugurio misérrimo cuesta un ojo de la cara'. Es una de las razones que empujan al amigo de Juvenal a huir de Roma, cuya decisión aprueba el poeta, aunque lamenta la pérdida de su amigo, y que puede resumirse en tres palabras: omnia Romae cum pretio: En Roma todo tiene un precio. Lo mismo sucede, no nos engañemos, en todos los rincones ya de nuestro mundo globalizado. Y es que, como dice el poeta en un hexámetro y medio: “Cuanto parné cada cual conserva en arcón de caudales, / crédito tanto posee”. Lo que traducimos por “crédito” se dice en latín “fides”, que es el origen etimológico de nuestra fe, entendida como confianza que uno tiene y que a la vez inspira a los demás.
 
 
319.- Amanuense. Se está olvidando el placer de escribir a mano y la caligrafía que lleva su tiempo, porque vivimos en una época en que todo se hace deprisa y mal. Escribir a mano lleva su tiempo y requiere un cierto esmero. Con un teclado todo se puede borrar sin dejar rastro del error, sin máculas y, en definitiva, sin huella humana. Poco espacio le queda ya a la grafología, aquella ciencia o pseudociencia que pretendía entender la personalidad del escribiente según la letra que tuviera, determinando las características generales de su carácter. Primero vino el desprecio de la caligrafía, de aquellos cuadernos que pretendían que nuestra escritura fuera legible, pero enseguida se produjo una rebelión contra la dictadura caligráfíca uniformadora, y se dijo que cada cual debía escribir como quisiera. Finalmente hemos llegado a la imposición uniforme de los teclados, y al hecho de que ya nadie prácticamente escriba con un bolígrafo y a mano una carta, un diario, una frase, ni siquiera, si nos descuidamos, la propia firma, que esa sí que tiene valor como expresión singular de la personalidad. 
 
320.- La certeza y la duda. La duda nace de abajo, es lo que brota en nosotros a poco que nos dejemos llevar mientras que la certeza, las creencias, vienen de arriba, se nos imponen desde las Altas Instancias: nos son impuestas. No venimos al mundo con creencias, sino inmersos en un mar de dudas. Sin embargo, necesitamos aferrarnos a las creencias: da igual a cuáles de ellas: los Reyes Magos o el Ratoncito Pérez, cuando somos niños, unas creencias que nos imponen nuestros mayores. Necesitamos hacernos la ilusión, pero sabemos que nos están engañando y aun así nos dejamos engañar. Cuando entramos en la sociedad adulta y crecemos, creemos en la democracia, o en la astrología o en lo que sea.Y, en el peor de los casos, creemos que no creemos.