Ha entrado ya el otoño, / susurra el viento; / las hojas secas caen, / lentas, al suelo.
Brama el ciervo en el monte / clamando al cielo, / malherido de amores, / le hierve el pecho.

Su bramido en la noche / rompe el silencio. / Resuena en todo el valle / su hondo lamento.
Se pelea, impotente / patriarca viejo, / hasta romper sus cuernas / de duro hueso.
Brilla la luna / reflejada en el lago, / blanca y desnuda.
