Antonio Selfa pone música y canta la primera estrofa del poema Algo queda de Agustín García Calvo, incluido en su poemario Valorio 42 veces (1986) con el número XLII, el penúltimo de la serie.
El poema comienza con una pregunta que le hace al amor ¿Queda algo de lo que pasa? y responde Algo queda. A lo largo de cuatro estrofas se enumeran cosas que pasan y entre una y otra se repite el estribillo Algo de lo que pasa, / amor, algo queda, que nos sugiere que ese algo que pasa y que queda es el propio amor.
Al oírlo me vienen enseguida aquellos versos de ese otro gran poeta que fue Antonio Machado, que decían: Todo pasa y todo queda; / pero lo nuestro es pasar, / pasar haciendo caminos, / caminos sobre la mar.
¿Queda algo
de lo que pasa,
amor? Algo queda.
De las estrellas de
anoche
que borró la mañana
huellas hay entre la yerba,
no
sé qué letras de plata,
para que tú las leas.
Algo de lo que
pasa,
amor, algo queda.
La rana misma que ahora
ha
saltado a la charca,
zas, se fue, pero nos deja
onda tras onda
en el agua:
nunca sabrás la cuenta.
Algo, algo de lo que
pasa,
amor, algo queda.
Al aire, apenas decirla,
se voló
la palabra:
eco y eco de ella ruedan
sin fin perdiéndose tras
las
nubes y las estrellas.
Algo, amor, de lo que pasa,
algo
queda.
Y del amor que en tus labios
una vez palpitara
eco
y onda y clara seña
laten y alientan y granan
donde ni tú lo
sepas.
Algo queda de lo que pasa
amor, amor, algo queda.

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