sábado, 20 de abril de 2024

Bombas buenas y malas

Dependiendo de su nacionalidad y el uso

que se haga de ellas, bombas buenas hay y... malas.

No son iguales todas ni meterse pueden

en el mismo saco todas juntas y mezcladas,

igual que no se deben churras y merinas

cruzar ni confundirse, aun siendo ovejas ambas.

Las bombas occidentales son las bombas buenas

a más de tecnológicamente avanzadas

e inteligentes como solo ellas saben,

pacíficas, democráticas, humanitarias;

su razón de ser, la lucha contra el terrorismo;

jamás ofensivas, son disuasorias, necesarias;

instrumentos siempre de defensa. Se diría

que no son bombas explosivas, nunca estallan

en los países donde suelen producirse,

sino en lejanos escenarios de batallas

en donde los derechos humanos no se cumplen,

según afirman, como si se respetaran

en alguna parte, pero así se justifican;

cuya fabricación reactiva, malparada,

la economía y crea puestos de trabajo;

benditas sean por lo tanto, bombas y armas

benéficas además de buenas, mientras que otras,

las otras, no occidentales, son perversas, malas,

intrínsecamente criminales, terroristas

que causan en nuestras filas lamentables bajas,

sembrando el pánico y la muerte de inocentes:

malditas sean, sanguinarias, inhumanas.

 

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