lunes, 26 de enero de 2026

Breve mensajería de texto (II)

Las aplicaciones de la ciencia y la tecnología evitan que nos enfrentemos al acto de pensar, reduciendo el pensamiento a procedimientos prácticos utilitarios. 
 
Cada vez se oye más esta pregunta: ¿Es verdad o es IA (Inteligencia Artificial)? IA se contrapone a verdad porque se siente como sinónimo de mentira y falsedad. 
 
El humor es la mejor reacción popular contra la saturación de información, contra la inflación galopante de datos que padecemos y la seriedad de los que mandan. 
 
La ministra del fisco que exige a los contribuyentes un esfuerzo fiscal que roza la confiscación quiere salir en la foto. No cejará hasta conseguirlo como sea.

  El incumplimiento o resistencia a órdenes de las autoridades competentes que muestran su incompetencia se sancionará en los términos establecidos en las leyes. 

A las ocho en punto de la tarde en todos los relojes la tele mandaba aplaudir como señal de agradecimiento al personal sanitario y fuerzas armadas del Estado. 

El monstruo del Estado, habida cuenta de su codicia tributaria, engorda con la contribución de nuestra prostitución, fruto del trueque del vivir por el futuro. 

Para mis mayores y aun para mí la hora del noticiario sigue siendo, como fue durante muchos años, la hora del parte que es, en jerga militar, el de la guerra. 

El saldo macabro de bajas de heridos y muertos en el frente aumenta día a día, perfilándose la afilada silueta fantasmal de la Señora Inmortal de la Guadaña.
El totalitarismo exhibe hoy el rostro amable y benigno de la Ciencia y la Medicina, la neutralidad y el interés común, cierra fronteras y arresta a ciudadanos. 
 
Exceptio regulam confirmat: Suele traducirse mal el latinajo al castellano: la excepción pone a prueba la regla, invalidándola y demostrando así su falsedad. 
 
A día de hoy la mitad de la población mundial vive en las grandes ciudades, alrededor de los templos del Capital, las entidades bancarias y cajeros automáticos. 
 
Se puede ver ahora sin dificultad la cara verdadera, policial y militar, totalitaria, tras la mascarilla del Estado democrático, que cercena vida y libertades. 
 
(De Pedro García Olivo) A diferencia del condenado a campo de exterminio y trabajo forzado, albergamos Auschwitz y su lema Arbeit macht frei en nuestro corazón. 
 
Algunos adoptan el término horrísono "gestionar", tomado del ámbito político y económico, como si fuera normal y corriente, y no lo es: pertenece al enemigo. 
 
El Gobierno de España difunde la siguiente propaganda: "Son días duros, pero gracias al sacrificio de todos y todas <valga la redundancia> los superaremos". 

  
Gobierno y empresas imponen teletrabajo a sus empleados no esenciales, de modo que no huelguen y cumplan así telemáticamente con las cargas laborales asignadas. 
 
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado patrullan las calles y nos recuerdan con sanciones económicas y penas de prisión quién manda y quién ha de obedecer.

domingo, 25 de enero de 2026

Reunión del Comité de Expertos (y Expertas)

Secretario: -Vamos a ver, este invierno está haciendo un frío que pela y no para de llover y ahora encima vienen las nieves, con lo que el argumento del calentamiento global fruto del cambio climático y la pertinaz sequía se nos desmorona y viene abajo, por lo que son necesarias propuestas originales y arriesgadas para sustentarlo y mantenerlo como sea.
 
Experto 1: -Podemos decir que en realidad no hace frío, que nuestra percepción de la realidad es errónea y no nos percatamos de que que nos hallamos ante una anomalía histórica que revela que el frío está cada vez menos presente en los registros del planeta, por lo que los inviernos son más cálidos pero nosotros los percibimos más fríos. Hay que convencer a los ciudadanos... 
 
Experto 2: -...y a las ciudadanas...
 
Experto 1 (que estaba haciendo uso de la palabra cuando ha sido interrumpido): -Sí, gracias,... y a las ciudadanas también, de que llevamos siete inviernos con temperaturas muy cálidas, y que nuestros sesgos nos hacen normalizar estas temperaturas anómalas y los eventos extremos. Hay que convencer a la ciudadanía de que no tenemos frío, sino sesgo...
 
Experto 3: -Pues en mi pueblo hace un sesgo ahora mismo que rasca que te cagas, si se me permite la expresión... De todas formas, lo que importa no es lo que pasa, sino lo que sale por los medios, que es lo que nosotros digamos: eso es lo que cuenta. Lo que pasa no sale nunca por la tele ni por la radio a la hora de comer.
 
Secretario: -¿Qué dice la IA de todo esto? Consultemos al oráculo de Delfos. Preguntemos al Chat GPT.
 
Experto 1: -Buena idea, pero no le digamos a nadie que lo hemos hecho, porque entonces van a preguntarnos si nuestro informe es verdad o es IA, que para la gente es sinónimo de cochina mentira y falsedad. Veamos, Chat GPT, Gepeto, padre de Pinocho, el gran mentiroso al que le crece la nariz cuando miente, ¿por qué no sentimos el cambio climatológico y el calentamiento global que hace?
 
Chat GPT: -No experimentamos el cambio climático por la amnesia climática que padecemos, que es un fenómeno psicológico y social por el cual las personas olvidan cómo era el clima en el pasado y toman como normal y natural el estado actual sin percatarse de que este es el resultado de la modificación del cambio climático. 
 
Experto 1: -¿Cómo se lo podemos decir en términos más sencillos a la gente para que lo comprenda? 
 
Chat GPT: -Pues en términos simples y elementales: cada generación se acostumbra al clima que le toca vivir y olvida la referencia histórica de lo que se ha ido perdiendo o alterando. 
 
Experto 1: -Sí, claro, pero eso puede pasarles a los jóvenes... 
 
Experto 2: -... y a las jóvenes...
 
Experto 1: -Sí, claro, y a las jóvenes también... digamos a la juventud en general, para dejarnos de templar tantas gaitas, puede pasarles porque no tienen otras referencias, pero no les pasa a las personas mayores, que recuerdan mejor lo de su infancia y juventud que lo de ayer mismo. 
 
Chat GPT: -Los jóvenes y las jóvenes padecen el “síndrome de la línea base cambiante” (shifting baseline syndrome), que es que redefinen la nueva normalidad a partir de un punto ya degradado: su línea de base nace ya alterada porque no conocieron el clima previo. La amnesia generacional ambiental (environmental generational amnesia)es el fenómeno psicológico por el que cada nueva generación acepta como normal el medio ambiente degradado por el clima en el que vive.
 
 
  Secretario: -Ya, pero eso no les pasaría a las personas mayores, que suelen tener muy buena memoria lejana, y mala la cercana, por lo que no tendrían percepción del cambio climático y podrían recordar que el frío que hace este invierno es el mismo que el que hacía durante su infancia y juventud. Habrá que decir a la gente, por lo tanto, que el cambio climático es un fenómeno objetivo, innegable, y que la amnesia climática es subjetiva, y afecta tanto a la juventud como a los viejos... 
 
Experto 2: -...y a las viejas...
 
Secretario: - ... y a las viejas, sí, también a ellas, no hace falta andar concordando siempre en femenino y repitiendo innecesariamente conceptos como loros y loras, coño, por muy políticamente correcto que quede... ¿Qué estaba yo diciendo? Ah, sí, que, la tercera edad, vamos a decirlo así a lo cursi, aunque puede tener buena memoria, no percibe sin embargo bien la realidad del cambio climático no por falta de memoria, que le sobra, sino  por su deterioro cognitivo provocado por la demencia senil y por la enfermedad de ese señor alemán de cuyo nombre no conviene acordarse mucho.

sábado, 24 de enero de 2026

En su mejor momento

    Las redes sociales se han llenado enseguida de memes, que son la expresión de la voz del pueblo, a propósito de esta imagen que presenta dos planos simbólicos: a la izquierda el tren de alta velocidad iryo escacharrado, a la derecha sus majestades los reyes de España y algunas autoridades democráticas diversas que parece que están posando cuando en realidad están contemplando consternados el otro tren descarrilado, el Alvia, que se halla delante de ellos. 
  
     La foto no está trucada como algunos creyeron a simple vista. La propia Casa Real la publicó en su güeb. Poco después la retiró. Pero ahí está, no es un montaje fruto de alguna maliciosa IA que pretenda desacreditar al gobierno y a la monarquía constitucional. 
 
    El tren que se ve y el otro, que no se ve, representan al sufrido pueblo español, sufrido como todos los pueblos sometidos a la férula del Estado, representa a la gente que utiliza el transporte público para viajar, que vive con incertidumbre, que tiene problemas para pagar el alquiler porque no puede permitirse la propiedad privada de una vivienda, gente que teme el despido, gente que ha ido a examinarse para sacar unas oposiciones que les aseguren un trabajo estable, gente real y corriente, gente de carne y hueso que tiene que esperar su turno para ser atendida en urgencias y muchos meses en las listas interminables de espera, la gente que pone los muertos. 
 
     Los personajes de la derecha son la élite gobernante, los que no usan el transporte público sino que son conducidos por sus chóferes particulares, los que no esperan en urgencias, los que no buscan alquiler, los que no temen el despido -la monarquía es hereditaria y la democracia te asegura una legislatura, cuatro años sin dimitir- y los que no viven con incertidumbre porque están blindados, protegidos y, al mismo tiempo, desconectados con el mundo real. 
 
     Desde las altas esferas en las que habitan, estos personajes toman decisiones que ya están tomadas sobre un país que no pisan. No saben lo que es perder un tren y llegar tarde al trabajo, no saben lo que es esperar meses una prueba médica, no saben lo que es tener que elegir entre alquiler y comida, no se preocupan por la cesta de la compra y el precio creciente y nunca menguante de los alimentos, no saben lo que es vivir con miedo. No lo saben porque no lo viven. Y quien no lo vive, no lo entiende. 
 
       El gobierno está orgulloso de la Alta Velocidad. Es la crown jewel, la joya de la corona que dijeron los monárquicos, o el "orgullo para todo el país" de los republicanos, que acortaba tiempos y distancias. Íbamos a toda hostia. El problema es que no sabemos a dónde vamos, pero, vayamos a donde vayamos, lo llaman progreso. Es progresista ir a cualquier parte, adelante y siempre adelante. Y si vamos a toda hostia, mucho mejor, aunque nos la peguemos.  Somos un país que avanza a trompicones mientras sus dirigentes viven en una burbuja climatizada, aislados de la realidad de su pueblo, del mercado, del esfuerzo, del miedo a no llegar a fin de mes, de la inseguridad laboral y ciudadana, de la incertidumbre vital. 
 
    La foto es honesta, refleja la realidad: ha retratado la realidad del país.  Ahí están casi todos. La realeza y la realidad: tirios y troyanos, centrales y periféricos, izquierdas y derechas: los de arriba. Y ese tren que sale en la foto, y el otro, que no sale, los dos trenes que han chocado, somos nosotros, los de abajo. No olvidemos lo que dijo el ministro que ahora sale en la foto leyendo lo que lleva previamente escrito: El tren vive en España el mejor momento de su historia. Lo voy a repetir por si no me han escuchado bien: el mejor momento de su historia con récord tras récord de viajeros que han cambiado sus hábitos de movilidad para utilizar el tren en sus desplazamientos.
  

viernes, 23 de enero de 2026

Geopolítica, geoestrategia y democracia

Mucho se oye últimamente hablar de geopolítica y aun de geoestrategia, dos términos cultos de factura griega, formados sobre el nombre del planeta -geo- y la organización del estado -polis- y hasta del ejército -estrategia-, que sirven para ocultar y revelar a la vez la realidad. Por geopolítica se entiende, según parece, el estudio del condicionamiento geográfico de la política. Según el ángulo de nuestra localización en el planeta (Oriente/Occidente, Norte/Sur...) adoptamos, inevitablemente al parecer, un punto de vista u otro, condicionados como estamos por el lugar donde hemos nacido o donde vivimos. 
 
Esto implica un relativismo moral flagrante. Lo que es “bueno” visto desde un lado se convierte en “malo” desde el otro, y viceversa, lo que resulta a todas luces escandaloso, maniqueo y no poco hipócrita, pero revela lo condicionado que está nuestro juicio. 
 
  
Si consideramos un caso concreto de la actualidad que nos sirven los periódicos y los medios en general, como hace el periodista francés Xavier Alzabert, director de France Soir, en su artículo Un miroir réfléchissant como fue la captura del presidente de Venezuela el 3 de enero de este año por las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos (Fuerza Delta), ya nos encontramos con el primer problema que es la utilización de los términos que estamos empleando para referirnos al hecho: hemos escrito, como hace el periodista, "captura" y "presidente", que parecen neutros pero no lo son, porque podíamos haber utilizado otros en su lugar como "secuestro" y "dictador". No hay un discurso objetivo. La elección de las palabra que utilizamos en el relato es subjetiva y revela ya nuestro condicionamiento moral. Los hechos son como se cuentan. 
 
Siguiendo con el ejemplo, los norteamericanos con la llamada Operación Resolución Absoluta y con ataques aéreos sobre Caracas y bases militares venezolanas produjeron muertes y destrucción, y finalmente la abducción del presidente y su esposa que fueron llevados inmediatamente en barco a Nueva York. Este hecho, que parece el argumento de una película de acción norteamericana, es visto desde Guásinton una contundente victoria del Bien contra el Mal, representado por un presidente que en realidad es un narcoterrorista acusado de liderar un gigantesco cártel de la droga, del que habría sido liberado el pueblo venezolano gracias a la intervención del Tío Sam. 
 
 
Desde una perspectiva opuesta como es la de los BRICs (siglas de Brasil, Rusia, India y China, como fueron denominadas estas potencias emergentes a principios del siglo), que es como si dijéramos desde la perspectiva del resto del mundo, el hecho es una violación del derecho internacional y la soberanía de un Estado así como una agresión imperialista que ha causado al menos ochenta muertos (incluidos civiles según el New York Times) y destrucción en la capital de Venezuela, lo que se interpreta como expansionismo estadounidense que quiere apoderarse del petróleo venezolano y mantener la supremacía del dólar, ya que el petrodólar que resulta de la venta del petróleo mueve el mundo al parecer. 
 
Esta visión maniquea de buenos y malos oculta, como señala el periodista francés al final de su artículo, una realidad más profunda: que tanto los unos (los EEUU) como los otros (BRIC,s y resto del mundo) no son dos polos opuestos como habitualmente se presentan, sino que forman un único y mismo bando, que es el que él denomina las 'élites globalistas'. Por lo que elegir entre el expansionismo armado de los EEUU o la multipolaridad de los BRIC,s no hace más que dividir a la gente que vive bajo la tutela de esos Estados. No hay, en verdad, dos bandos opuestos, sino uno solo y una sola guerra, que se presenta orgüelianamente como paz (una paz que según doña Úrsula manifiesta en la cumbre de Davos de este año hay que asegurarla armando y rearmando y volviendo a rearmar la Europa que regenta) la de los gobiernos de estos Estados rivales contra sus propios pueblos. 
 
 
Los globalistas, término que los engloba a unos y otros, mantienen su dominio manipulando la opinión pública mediante la creación de guerras indirectas, sanciones o intervenciones humanitarias, y sus respectivos relatos: no hay obras sin palabras ni palabras sin obras, y crean ambas cosas, para camuflar la auténtica guerra que es el dominio camuflado bajo el disfraz -otro helenismo- de la "democracia", que siempre es "pseudodemocracia". 
 
Unos dirigentes tachan a otros de dictatoriales y represivos, y estos, a su vez, les devuelven la pelota a los primeros acusándoles de lo mismo: quieren que nos decantemos por unos o por otros, pero no podemos decantarnos por ninguno, porque son lo mismo: autoritarios.
 
La diferencia es que no ven su propio autoritarismo y sí el de los demás. Es la fábula de las dos alforjas de Esopo: cada uno de los hombres lleva dos alforjas, una por delante y otra por detrás: la delantera lleva los defectos de los otros, la trasera los nuestros propios por lo que tenemos ante los ojos los ajenos, pero los propios, que curiosamente son los mismos, no los vemos. 
 
Los Estados Unidos siempre ha encontrado una buena excusa para sus intervenciones militares que han denominado impunemente 'humanitarias', luchar contra el narcotráfico venezolano en esta ocasión, o antes desarmar a Iraq porque poseía “armas de destrucción masiva” que podía poner en peligro nuestra integridad mundial, y para justificarlo han hecho uso de la propaganda a través de los medios de creación de la opinión pública. 
 

 La guerra verdadera de verdad no está en las guerrillas de estas hazañas bélicas de naciones que pugnan por la hegemonía mundial, como quieren hacer que veamos, sino entre las élites, como dice Azalbert, que son los 'electi' o elegidos democráticamente para la gloria, gobiernos y empresarios, los dueños del Poder y del Capital, si no son lo mismo ya políticos y economistas, y nosotros; la guerra, que se presenta torticeramente como paz, en definitiva, entre los de arriba y los de abajo.

jueves, 22 de enero de 2026

¡Papá, ven en tren!

    El Ente Público de RTVE, que se dedica trabajosamente a la formación de la Opinión Pública de los telespectadores y a la defensa del Régimen, ha salido enseguida a decir que los descarrilamientos de Trenes de Alta Velocidad producidos en la democracia, el de Angrois, ocurrido en 2013, que arrojó 80 víctimas mortales,  y el más reciente de Adamuz el 18 de enero pasado, en una recta, este último con choque de trenes y 43 muertos hasta la fecha, no son nada en comparación con el que se produjo durante la dictadura de Franco, en plena posguerra, en Torre del Bierzo, en León, en 1944, la mayor catástrofe de la historia ferroviaria española, que el Régimen de entonces intentó silenciar,  en la que murieron entre 150 y 200 personas, un número difícil de precisar, accidente del que se culpó a los maquinistas y se minimizó la tragedia para evitar la crítica al gobierno. Es una forma de relativizar una catástrofe compararla con otras anteriores, en primer lugar con la que se produjo hace trece años, bajo el gobierno del partido conservador, y en segundo lugar con la que acaeció hace 86 años, en la oprobiosa dictadura. A continuación, el Ente Público informa de otros accidentes ferroviarios sucedidos allende nuestras fronteras, en el extranjero, para que el público vea que en todas partes cuecen habas...
 
 
    Al establecer el Ente Público la comparación no ya con el accidente de Angrois, que está en la memoria histórica de la mayoría, sino con el que sucedió hace 86 años, la veterana periodista lo deja claro enseguida: no estamos ante la segunda gran catástrofe ferroviaria como podría parecer a nuestra memoria cortoplacista, porque ya hubo otra con Franco que fue con mucho la mayor.
 
 

    Algún día se sabrá la causa de este último accidente, cuando ya no nos acordemos de él, cuando demos con la verdad y se despejen los bulos existentes que responsabilizan a la infraestructura viaria que depende de la corrupción supraestructural. Entonces, cuando demos con la verdad, nos dirán que la culpa fue del chachachá, como cantaba Gabinete Caligari, o, más modernamente, del Cambio Climático, que es el comodín dialéctico que sirve tanto para un roto como para un descosido. El Ministro de Transportes decía sonriente hace año y medio que el tren vivía en España el mejor momento de su historia.
 
    Pero no nos engañemos, los Trenes de Alta Velocidad no son trenes, son aviones frustrados, aves terrestres que no han conseguido echarse a volar. En La virulencia del ferrocarril escribimos contra la llegada del Tren de Alta Velocidad a Cantabria, que se prevé para el año del Señor de 2033, y en ¿Por qué corres, Ulises? hacíamos una petición imposible al gobierno progresista: que nos pusiera más Trenes de Baja Velocidad que fueran muy despacito, que tardaran en llegar a su destino, que se fueran demorando en todas las estaciones olvidadas, como hacían antes cuando se oía la voz de "¡pasajeros al tren!" y sonaba el silbato del jefe de estación, que nos permitieran asomarnos a las ventanillas y regodearnos disfrutando del paisaje y del aire en la cara y no del acondicionado y enlatado, no poco perjudicial para la salud que nos enchufan ahora, trenes en los que el destino no se comiera el viaje, y nos preguntábamos a dónde íbamos con tantas prisas. ¿Quién se monta ahora en un Tren de Alta Velocidad sin que le tiemblen las piernas? ¡Papá, mejor no vengas en eso que llaman tren de 'altas prestaciones'!
  

miércoles, 21 de enero de 2026

El cantar de Lawino

    El Cantar o la Canción de Lawino es un largo poema en forma de monólogo dramático del poeta ugandés Okot p'Bitek (1931-1982), que da voz a Lawino, una mujer rural africana que se queja de cómo su esposo llamado Okol lleva una vida urbana y occidental que quiere imponerle a ella. La canción fue escrita originalmente en el dialecto acholi de Luo del Sur, una lengua nilótica occidental hablada por el pueblo acholi en el norte de Uganda y zonas del sur de Sudán, y traducida y publicada por el propio autor al inglés en el año del Señor de 1966. 
      Okot p'Bitek da voz en verso libre o prosa mal disimulada en su traducción inglesa, -no sé si estaba en su versión original en verso, aunque es muy probable que así fuera- a una mujer acholi que se queja de la imposición del tiempo sobre su pueblo. Aunque todo él es muy interesante, me centro en el capítulo séptimo titulado No hay horario fijo para dar el pecho, del que ofrezco algunos extractos relacionados con la imposición del reloj y el calendario en la vida cotidiana de un pueblo que, debido a la colonización británica, sufrió la tiranía del cómputo del tiempo. Uganda, en efecto, fue una colonia del Reino Unido desde 1894 hasta que obtuvo la independencia en 1962. 
 
    A menudo se necesita una mirada ajena y exterior a nuestra cultura occidental y europea impuesta al resto del mundo para hacernos sentir la extrañeza que provoca la intromisión y colonización de dos elementos esenciales para la dominación como fueron el reloj y el calendario con sus meses y semanas, muy bien reflejada por el poeta ugandés Okot p'Bitek en la queja dramática y satírica de Lawino, que protesta contra las ideas y costumbres que le impone Ocol, su marido occidentalizado. 
 
    He aquí algunos tramos de su monólogo traducidos de la Song of Lawino, la versión inglesa del poema. 
  
     Mi marido está enfadado porque, según él, no valgo para entender los horarios y no sé contar los años. Cuántos días, me pregunta, tiene el año, y cuántas lunas y semanas; yo no tengo idea, y él me hace burla.  
 
    Ocol ha traído a casa un reloj en una caja que suena y hace tictac y da a veces campanadas. Mi marido le da cuerda y este empieza a funcionar. Yo no lo quiero tocar. Me da miedo darle cuerda. Me pregunto qué provoca el ruido que hace por dentro y cuál será el gran misterio que lo pone a carrular. En la esfera del reloj hay signos raros escritos y un gran y único testículo cuelga y va de un lado a otro. Yo no sé decir la hora, porque no entiendo el reloj. Orgullosa, sin embargo, se lo enseño a las visitas. 
 
    Ocol dice la hora que es de maneras muy extrañas: cuando sale el sol al alba, dice “¡Son las Ocho en punto!”; cuando canta el primer gallo, él va y dice: ¡Son las Cinco!; tras la puesta del Sol dice: “Ahora ya son las Siete”. 
 
      Mi marido dice: soy una inútil, pierdo el tiempo, y no soy nunca puntual, discute siempre conmigo porque, según él, el tiempo, es un valioso tesoro que no hay que desperdiciar nunca y dejar que se pierda, porque el tiempo, dice, es oro. 
 
   No charla Ocol conmigo, nunca bromea con nadie, no tiene tiempo de noche de sentarse en torno al fuego. El reloj se ha convertido en señor de mi marido, el tiempo es ahora mismo marido de mi marido. 
 
    El tiempo del hombre blanco no he logrado yo entenderlo. Mi madre me enseñó el arte de mi pueblo, los acholi: Si rompe el bebé a llorar, le doy a mamar la teta, porque no hay una hora fija para amamantar al niño. Nuestros niños duermen cuando llega a su cabeza el sueño, cuando el sueño su cabeza abandona, se despiertan. 
 
    Escucha, marido mío, la sabiduría acholi: el tiempo no se divide en segundos ni minutos, no fluye como cerveza en la jarra que se apura hasta que se agota toda. No se parece a la hogaza de pan de mijo querida de los jóvenes hambrientos cuando vuelven de la caza; el tiempo no se consume como plato de verdura.
 
    Ocol se ríe de mí porque no sé cuántas lunas hay al año ni los meses. Según Ocol, mi marido, tengo hueca la cabeza, porque no recuerdo cuándo nos nacieron nuestros hijos. Sé que Okang, mi primogénito, fue en la temporada seca y mi pequeña nació, en mitad de las tormentas. 
 
    Para saber la edad de alguien, basta solo la mirada: Una niña se hace adulta cuando le crecen los pechos; al niño la voz le cambia, le sale vello en la cara y debajo del ombligo. 
 
    Ocol, mi esposo, me cuenta muchas cosas que no entiendo. Me habla de un tal Jesucristo, que nació hace mucho tiempo, en la tierra de los blancos. Entonces, dice, empezaron ellos a contar los años: de Uno, pasaron a Diez, luego a Cien, y luego a Mil, ya van por Mil Novecientos Sesenta y Seis. ¡No lo entiendo!

martes, 20 de enero de 2026

Pareceres XCVIII

481.- “Quiero que me llaméis Loretta”. En 1978 se estrenó la película La vida de Brian, de los Monty Python. En España lo haría dos años después, con gran escándalo por su irreverencia. Su tono absurdo y satírico provocó una ola de polémica: llegó a ser prohibida en algunos países, acusada de blasfemia… Una de las escenas más memorables que resultó profética vista cuarenta y tantos años después, es aquella en la que Stan, un miembro del Frente Popular Judaico, insiste en la utilización de un lenguaje inclusivo que dé visibilidad a las mujeres porque él quiere ser una mujer, quiere ser llamado Loretta y reivindica como hombre que es su derecho a tener hijos, lo cual constituye una sátira sobre la autodeterminación de la identidad sexual, y plantea el problema del género y el sexo. Cuando se adaptó recientemente el guion para el teatro, algunos actores expresaron su preocupación por la posibilidad de ofender a la audiencia actual progresista favorable a las políticas de transexualidad, sugiriendo la eliminación de esta escena que no resultaba políticamente correcta. Finalmente se mantuvo, y no se censuró el tono irreverente original. ¿Hará falta repetir una vez más que la utilización del lenguaje inclusivo excluye a las mujeres del uso genérico so pretexto de incluirlas, y que la elección voluntaria del sexo refuerza los estereotipos sexistas, y que género no hay más que uno, que es el humano?
 

 482.- Presos políticos. Un ex mandatario español ha contribuido, se repite mucho, a la liberación de algunos presos políticos venezolanos. Será porque aquí, en España, no hace falta ya que somos una democracia tan avanzada y progresista que los presos políticos no existen por definición, aunque haya algunos en prisión. Los activistas anarquistas encarcelados por protestar no son presos políticos, sino elementos antisistema que alteran el orden público. Los raperos condenados por cantar, no son presos políticos, sino apologistas del terrorismo. Los que mandan cambian las etiquetas y hacen que por arte de magia desaparezca el problema. La libertad de expresión en España es plena, siempre que uno haga un uso responsable de ella no criticando a la monarquía, por ejemplo, ni incordiando a la policía ni defendiendo la dictadura y criticando la democracia, y siempre que no tenga demasiada audiencia. Si cumples esas condiciones, puedes protestar, rapear y opinar todo lo que quieras. Lo de los presos políticos es cosa del antiguo régimen dictatorial, y de las dictaduras actuales del extranjero: Venezuela, Irán, Cuba... Aquí no, por favor, aquí solo hay presos comunes, delincuentes. No olvidemos la regla de oro de toda democracia madura y responsable como la nuestra: si alguien entra en prisión, no es un preso político, es un indeseable. 
  
483.- Groenlandia no se vende. Al niño caprichoso y malcriado que es el Tío Sam democráticamente electo se le ha antojado Groenlandia y la quiere como sea, a toda costa y a cualquier precio, por las buenas o por las malas:  comprándola mediante un contrato de compraventa con su propietario que es Dinamarca, un socio de la Unión Europea, o mediante una intervención militar. Se han entablado negociaciones. Los groenlandeses, o sea, los innuit o esquimales, dicen que Groenlandia no está en venta y, por lo tanto, no se vende. Y el Tío Sam amenaza con la guerra económica con aranceles del 25% a los aliados europeos, hasta que Dinamarca, que es socio de la Unión, venda Groenlandia a Estados Unidos porque el Tío Sam quiere agrandar América, hacerla grande otra vez como sea y al precio que sea: Make America Great Again. La magia de la MAGA. Una, Grande, Libre, que se decía por aquí durante la oprobiosa dictadura. La Unión Europea, por su parte, dice que no se dejará chantajear ni extorsionar. Ya veremos hasta dónde puede aguantar.
 
 484.- ¿Antagonismo? Es una ingenuidad creer que los marginados y los márgenes en los que viven no forman parte del sistema, como es una ingenuidad creer hoy que puede oponerse uno al sistema, creencia que es el mecanismo más refinado que tiene el propio sistema para asimilar la protesta y de ese modo regenerarse gracias a ella. El antagonismo, vamos a llamar así al movimiento de protesta, se convierte en una forma de adhesión inquebrantable al propio orden establecido. O, por decirlo de otro modo, el Imperio contrataca asimilando la protesta. El Imperio no es exactamente, como podría parecer a primera vista, el régimen político de los EE.UU. de América, aunque allí halle cumplida realización, sino la forma política actual del capital, que es algo mucho más amplio. Desde el momento en que los rebeldes hacen reivindicaciones positivas como la renta básica, por ejemplo, poniéndose a negociar ya sea con el Estado o con el Fondo Monetario Internacional, están claudicando en su pretensión, está brindándole al Imperio la oportunidad de que asimile la protesta, porque al hacer una reivindicación al Capital, sea la que sea, estamos aceptándolo como interlocutor válido y legitimando por lo tanto su existencia, su dominio y nuestra sumisión. Nadie se libera de un salario recibiendo a cambio un salario que cubra sus necesidades básicas. El salario social, lejos de acabar con las desigualdades económicas de la sociedad de consumo, las legitima, no aboliendo el oficio más viejo del mundo: la venta de nuestra fuerza de trabajo: nuestra prostitución. Nadie se conformaría con ese salario y, aunque tuviera cubiertos sus gastos esenciales, todo el mundo buscaría un trabajo extra para cubrir las necesidades que no tiene pero que la propia sociedad le crea mediante la publicidad. El antagonismo colabora así en la perpetuación del sistema de dominio que quería combatir. 
 
485.- Tiempo libre. No disponemos de tiempo libre si uno no se libera del tiempo. No es un mes de vacaciones. Ni un año sabático. Ni una semana laboral de cuatro días de trabajo y tres de ocio. Ni la jubilación. No hay que caer en el error inveterado en que han recaído la mayoría de los sindicatos obreros, que reivindican mejoras en las condiciones de trabajo y explotación que hacen que la esclavitud en la que vivimos sea al fin y a la postre más llevadera, sino reivindicar el fin del trabajo asalariado. El tiempo libre no es el fin de semana. El tiempo libre es el que no está destinado de antemano o programado a ninguna actividad previa. Para que haya tiempo libre uno debe ser dueño de su tiempo: y para eso es preciso liberarse del tiempo y el cronómetro. El tiempo libre es el que se ha liberado del proyecto previo, el que está destinado a que hagamos lo que nosotros queramos hacer en él, pero no dentro de una oferta programada, lo que es propio de una sociedad de consumo que consume a los consumidores, o de una sociedad del bienestar que genera malestar, sino dentro del mar de posibilidades que nosotros abrimos en nuestra soledad o en compañía con los demás. El tiempo libre, en definitiva, es el que está libre de las cadenas del tiempo.
 
Human target, Eliran Kantor, (2019)

lunes, 19 de enero de 2026

Breve mensajería de texto (I)

 De re publica

Los políticos y economistas, tanto monta, no toman medidas como los demás mortales, sino que con término más grandilocuente, redicho y banal las "implementan". 
 
Terrorismo de Estado. El Estado se sustenta sobre dos pilares: el terror que nos infunde, y la fe que tenemos en que va a liberarnos del terror que nos infunde. 
 
 El poder establecido prefiere llamar ciudadanía o ciudadanos (y ciudadanas con lenguaje inclusivo que no discrimine a las mujeres) a los súbditos que avasalla.
 
La consigna nacionaliega, por no decir nacionalista, "El país cántabru pa'l pueblu cántabru" es una trampa dialéctica equivalente a "España pa' los españoles".

El gobierno democrático encarna la soberanía popular, pero el pueblo no existe, es un invento y entelequia del propio gobierno que así justifica su existencia. 

Que nadie se llame a engaño: la democracia es el sistema perfecto de dominación del pueblo con su consentimiento y colaboración, la pluscuamperfecta dictadura.

Una cosa es el pueblo, que no existe y es un invento del gobierno, y otra cosa son las naciones, que sí existen, como los gobiernos, y que son cárceles humanas. 
 


 De Theocrito Syracusano
Bucólico e idílico son términos que evocan un paraje ameno lejos del mundanal ruido, donde malenamorados pastores cantan y conjuran así las heridas del amor.

¿Qué cantan los pastores de Teócrito de Siracusa? Cantan cual roncas cigarras, porque así espantan el mal de amor, la recurrente y monótona canción del desamor. 

"El cabrero, al ver sus cabras, cómo copulan, / baña sus ojos en llanto, porque él no es macho cabrío" -una idílica y erótica escena de Teócrito de Siracusa. 


Varia uariorum
Una vez alguien me dijo: Sé tú mismo. Yo le respondí: De acuerdo, pero ¿quién soy yo mismo? ¿Cómo serlo desconociendo como desconozco de verdad mi identidad? 

El famélico asno de Buridán, no sabiendo cuál de los dos montones equidistantes de heno elegir, se quedó paralizado y de resultas de ello falleció de inanición. 
 
 Esperando al tren que se retrasa en la sala de espera de la estación de Guarnizo: “Para su seguridad esta estación está dotada de cámaras de video vigilancia”.
 
 
¿Libertad o seguridad? Hay que renunciar a una de ellas y nos piden que renunciemos a la primera en favor de una seguridad que no es sino una falsa sensación. 

¡Senectud, divino tesoro! Plateadas ya las sienes, la frente surcada de arrugas, la papada colgando del mentón como la de los bueyes, y las cosas... olvidadas. 
 
(San Jerónimo) Sagitta in lapidem numquam figitur, interdum resiliens percutit dirigentem. La flecha nunca se clava en roca, a veces hiere de rebote al arquero. 
 

La flecha nunca se clava en la roca, a veces rebotando hiere al que la dispara, volviendo al origen cual bumerán, por la resiliencia de la flecha y de la roca. 
 
Escribe Samuel Butler en "Erewhon" que la mayoría de los que comúnmente se dice que han muerto no han nacido nunca, -no han logrado vivir, hay que interpretar. 


  No se puede vivir con miedo, reconoce a veces honestamente la gente, pero así es, paradójicamente, como sobrevivimos, con miedo y ataques de pánico, cagados. 
 
En el Manifiesto Comunista (1848) Marx y Engels escribieron: "Los obreros no tienen patria". Hoy, desaparecido ya el proletariado, mejor diríamos: "la gente".

La tradición de los oprimidos nos enseña que el estado de excepción en el que vivimos es la regla, dice Walter Benjamin en “Sobre el concepto de la historia”.
 
El animal humano se pasa la mitad de su vida forjándose cadenas y la otra mitad lamentándose amargamente por tener que soportarlas.(Cita apócrifa de Mirabeau). 
 
Dostoyesqui pone en boca del Gran Inquisidor: Les convenceremos de que no serán verdaderamente libres más que cuando hayan confiado a nuestro favor su libertad
 
 
 
De rebus militaribus
 Todo soldado lleva un bastón de mariscal en su cartuchera, porque cualquiera puede aspirar al sueño americano, haciéndose a sí mismo,  de la más alta graduación. 
 
 Característica de nuestra sociedad es su beligerancia difusa: la guerra ya no se declara solemnemente, pero se hace y camufla llamándola 'misión humanitaria'.
 
Abolido ya el servicio militar masculino y obligatorio, la sociedad entera -hombres y mujeres, so pretexto de igualdad- se militariza toda voluntariamente. 

Las guerras preventivas, misiones "humanitarias y pacificadoras" de los modernos ejércitos profesionales son las modernas guerras santas e históricas cruzadas. 

Permitiendo el acceso a las fuerzas armadas de las mujeres y poniendo al frente del Ministerio de Defensa a una, camuflan la brutalidad de los ejércitos.
 
 Algo ha hecho bien el gobierno actual del Tío Sam restituyendo el nombre auténtico y verdadero del Departamento de Defensa, que es 'Departamento de la Guerra'.
 
 
  Del virus 
 Hay un virus patógeno más virulento y viral que ningún otro: el miedo, que hace que cunda el pánico vírico y se viralice a través de los mass media y de la Red.
 
 La enfermedad del virus coronado, una gripe vulgar y corriente, fue el 'enemigo mortal' ideal y la excusa perfecta para el confinamiento y prisión domiciliaria
  
Bajo la excusa de seguridad y salud pública restringieron la libre circulación diciendo que era por nuestro bien y esgrimiendo la coartada del virus coronado.
 
  Estado de Alarma / Alarma de Estado 
  El Gobierno aprobó el 14 de marzo de 2020 declarar el estado de alarma en todo el territorio español para afrontar la situación de emergencia sanitaria provocada por la COVID-19. El estado de alarma se prorrogó hasta las 00:00 horas del día 21 de junio de 2020, dando paso a la Nueva Normalidad.  El segundo estado de alarma, que fue desde el 25 de octubre de 2020 hasta el 9 de mayo de 2021, fue declarado, a toro pasado, anticonstitucional por el Tribunal Constitucional. 
 
Quien incumpla las restricciones fijadas por el Estado de Alarma decretado por el Gobierno será sancionado con una multa y, si se resiste, con pena de prisión.

Algunos se han sumado al enclaustramiento voluntario bajo el hashtag #YoMeQuedoEnCasa decretado por el Gobierno, en vez de #CastigadosComoCuandoÉramosPequeños.

Si alguien no lo tenía claro, ahora puede ver que bajo el Estado de Alarma y la apariencia de un régimen que vela por nosotros, vivimos en un estado policial.

Hemos pasado en breve de la emergencia climática a la emergencia sanitaria. Cambia el adjetivo, pero permanece el sustantivo: emergencia a fin de alarmarnos. 

 Los ciudadanos, móvil en mano y paradójicamente inmovilizados, se distraen en su arresto domiciliario ordenado por Real Decreto con la pantalla estupefaciente. 

 

oOo  
De la rueda de prensa del Presidente del Gobierno:

(Periodista)-¿De qué manera se va a controlar que los ciudadanos no se salten las medidas de restricción? 


(Presidente del Gobierno)- Bueno pues, lógicamente, allí estarán las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, también la Policía Local, las Policías Autonómicas; y en última instancia también las Fuerzas Armadas para, evidentemente, garantizar el cumplimiento de las medidas que contempla el Estado de Alarma. 

domingo, 18 de enero de 2026

Fruslerías

Corre por mi mente tanta información / Que me vuelve loco ya sin ton ni son. Cantaba a comienzos de los ochenta un grupo roquero en la lengua del Imperio: 
 
Too much information running through my brain, / Too much information driving me insane. ¿Qué decir de la sobrecarga informativa que padecemos en la actualidad? 
 
(De Tute)

 El recibimiento dado al equipo local a su llegada a los Campos de Sport fue multitudinario y apoteósico en una noche en la que hubo hasta fuegos artificiales.
 
Nadie obliga a abrir una cuenta corriente en el banco ni a tener un teléfono móvil o una conexión a Internet, desde luego, pero intenta, sin eso, funcionar... 
 
 
(Meme de Anónimo García)
 
El colmo del absurdo: Según la prensa del Régimen, los inviernos son más cálidos que nunca, aunque los percibimos más fríos. La “amnesia climática”, culpable.
 
Los defensores de la libertad del mercado dicen que él es el símbolo de la libertad, pero si no tenemos dinero o tenemos poco ¿qué libertad tenemos de mercado?
 
No debería preocuparnos que la Inteligencia Artificial nos haga creer que existen cosas que no existen, sino lo contrario: creer que no existe lo que existe.


Uno de los mejores trucos de la historia fue el de un virus que aparecía cuando estábamos de pie y desaparecía sin dejar rastro si estábamos sentados a la mesa.
  
 El 15 de enero se cumplía el sexto aniversario de aquel otro 15 de enero de 2020 que permanece grabado como el último "normal" antes de la nueva subnormalidad.
 
 Un viajero que regresaba de Wuhan (China) aterrizó en los Estados Unidos, portador asintomático de un virus que sumiría al mundo en el gran evento coronado.
 
  En la estación de Atocha, cuentan, hay que pagar un euro por usar el retrete. El dinero del urinario, dijo Vespasiano, no huele (mal). Nada nuevo bajo el sol.
 
¿Cómo distinguir la cordura de la locura cuando quienes detentan el poder son los que establecen precisamente las definiciones de ambas y lo que es normalidad? 

sábado, 17 de enero de 2026

Teatrillo de variedades ( y V)

17.- El gran rompedero de cabeza: Releyendo Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, publicado en 1865, me encuentro con esta reflexión en el capítulo segundo titulado El Charco de Lágrimas en el que Alicia, perpleja, se pregunta a sí misma por su identidad tras los cambios que ha sufrido en el país de las maravillas creciendo y menguando como la luna: «¡Cielo santo, cielo santo! ¡Qué extraño es todo hoy! Ayer las cosas sucedían con absoluta normalidad. ¿Me habré cambiado durante la noche? A ver: ¿era yo la misma cuando me levanté esta mañana? Casi creo recordar que me sentía un poco distinta. Pero si no soy la misma, entonces la siguiente pregunta es: ¿quién demonios soy yo? Ah, ese es el gran rompecabezas. Y comenzó a pensar en todas las niñas que conocía y que tenían más o menos su misma edad, para ver si acaso no se habría transformado en alguna de ellas…» Todos nos hacemos alguna vez esa misma pregunta que cuestiona el principio de identidad aristotélico A=A: ¿Quién soy yo? Ah, ese es el gran rompecabezas, el enigma inextricable. 

18.- Lo Trans: Las orientaciones sexuales de las siglas LGB -lesbianas, gays y bisexuales-, que reflejan el gusto de las mujeres por otras mujeres, de los hombres por otros hombres y el gusto de ambos sexos indistintamente por ambos sexos, están dentro de la naturaleza. Pero la cuestión trans es otra cosa: las personas que se definen como transexuales y se amparan bajo esta etiqueta deben ser, por supuesto, protegidas y respetadas como personas que son, pero algo nos dice que la transexualidad es una imposición social que no está en la naturaleza: la rebelión contra el género, que es la construcción social del sexo, lleva a los que se definen como transexuales o transgéneros a adoptar los estereotipos sexuales y genéricos del sexo opuesto. Un hombre no puede realmente convertirse en mujer ni una mujer en hombre, porque es algo biológicamente imposible por mucha cirugía y hormonación que se emplee. Intentarlo es negar la realidad del cuerpo, imponiéndole una idea. Sin embargo, la ideología trans forma parte del sistema y es una de las banderas que enarbola ahora Occidente, y la transfobia puede convertirse en un delito si conlleva odio y discriminación. 
 

 19.- Tiempo y espacio: Suelo contar un chiste que consiste en preguntarle al interlocutor si sabe por qué los físicos no hacen el amor (o no follan, más a las claras). La pregunta causa enseguida extrañeza en los oyentes, que confiesan que no tienen ni la menor idea. Y entonces se les dice: Pues es muy sencillo, porque cuando se les presenta la ocasión y encuentran el momento de hacerlo (es decir cuando tienen el tiempo preciso), no hallan ni el lugar ni la posición adecuada (es decir el espacio), y cuando hallan la posición y el lugar adecuado, no encuentran el momento, o sea el tiempo. Es decir: si hallan el tiempo, no hallan el espacio, y viceversa: si tienen el espacio pierden el tiempo. Nunca se dan a la vez las condiciones espacio-temporales favorables. Espacio y tiempo son esencialmente incompatibles, porque como dice García Calvo: "Hay en verdad una enemistad sin paz posible entre esto que tratamos como espacio o sitios y eso otro a lo que aludimos como tiempo; y todas las razones vienen a repetir esta razón, que por lo bajo suena, aunque no se la quiera oír: DONDE ESPACIO, TIEMPO NO, / CUANDO TIEMPO, NO ESPACIO, o, para que el donde y el cuando  no nos inciten a más inútiles enredos, más limpiamente así: SI TIEMPO, NO ESPACIO, / SI ESPACIO, TIEMPO NO." (Agustín García Calvo, Contra el Tiempo, 1993) 

20.- Colapsar es un término cultísimo que se oye últimamente por todas partes tanto en la lengua del Imperio como en la nuestra, influenciada por aquella, que procede del latín, y que se define transitivamente como producir colapso a alguien o en algo (por ejemplo, 'Un accidente de tráfico ha colapsado la AP-9' o 'El apagón eléctrico colapsó España' o 'Puede colapsar WhatsApp e Internet') e intransitivamente como sufrir colapso o caer en él (por ejemplo hablando de personajes famosos: 'La legendaria cantante colapsó en el escenario durante un concierto en Sao Paulo'). En el lenguaje periodístico “colapsar” se usa tanto en sentido literal (por ejemplo, sistemas o servicios que se paralizan o dejan de funcionar) como figurado (por ejemplo, estructuras sociales o tecnológicas que se sobrecargan). El uso en titulares y textos informativos es frecuente para describir crisis, fallos o saturación de sistemas. Lo que nos lleva al término colapso que significa caída o desmayo y también atasco. Es el verbo de moda que sirve tanto para un roto como para un descosido. Y lo peor de todo es que se pone de moda el término y todo el mundo se pone inmediatamente a colapsar: los hospitales, la sanidad, un emporio comercial que echa el cierre, una montaña que provoca un alud... Y si no colapsamos en acto, nos invade el miedo al colapso en potencia, a derrumbarnos, a desfallecer, a desplomarnos, a caer como una masa.
 
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Se diría que esta vieja canción es hoy más relevante que cuando se oyó por vez primera en 1992 cantada por Bruce Springsteen. Se titula "Cincuenta y siete canales y nada que ver". El título aludía a la televisión por cable que tenía más cadenas que la televisión aérea. De hecho los jóvenes ya no ven TV. Solo la vemos los viejos. Para algunos es la única compañera de su soledad, encendida todo el día. Los jóvenes se refugian en las plataformas donde eligen a la carta. Podríamos decir que hay muchísimos más canales públicos y privados y no echan nada que valga la pena ver en ninguno de ellos. Esto es lo que cantaba The Boss, el Jefe, ya que no el Rey, que sigue siendo Elvis: Así que compré una Magnum 44, era de acero macizo fundido. / Y en el bendito nombre de Elvis, bueno, simplemente la disparé. / Hasta que mi televisor quedó hecho pedazos a mis pies. / Y me arrestaron por alterar la todopoderosa paz. / El juez dijo: «¿Qué tienes en tu defensa, hijo, que alegar?». «Cincuenta y siete canales y nada que ver».