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lunes, 6 de julio de 2026

¿Lucharías por tu patria?

Últimamente se viene registrando en los medios de (in)formación, mal llamados de comunicación, españoles un incremento de la propaganda militar militarista. Se ha notado en las principales cadenas de televisión tanto en la pública como en las privadas y en las cabeceras de la prensa escrita, que han insistido, en el concepto de “defensa nacional”, un concepto en que se confunden la teoría y la praxis: hay que defender teóricamente la esencia y existencia de la nación, por ejemplo de eso que llamamos “España”, que no se sabe ni lo que es, y en la práctica incrementando los presupuestos militares y potenciando el ejército profesional e incluso hablando de reinstaurar la vieja y puta mili (servicio militar obligatorio, para las jóvenes generaciones), con el fin de incentivar el alistamiento voluntario antes de que tenga que hacerse obligatorio, pues como establece nuestra Constitución textualmente en su artículo 30.1: "Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España". No se salvan las mujeres, como creen algunos ingenuos feministas, porque ese 'españoles' incluye, como término no marcado, también a las españolas sin escapatoria. 
 
  
En lo audiovisual, las cadenas privadas de televisión han adoptado un papel activo en la difusión de estos contenidos. Leo, copio y pego los datos de La propaganda belicista pisa el acelerador: “Informativos Telecinco, perteneciente al grupo Mediaset, ha emitido reportajes específicos centrados en las campañas de captación de las Fuerzas Armadas, empleando argumentos que destacan la “necesidad de reclutar jóvenes con vocación para afrontar los actuales desafíos internacionales”. De manera similar, Antena 3, principal cadena de Atresmedia, ha abordado el supuesto “problema de la falta de efectivos” en programas de máxima audiencia como Espejo Público, bajo rótulos explícitos como “Adiós a las armas. Faltan militares”. Este espacio ha complementado su cobertura con encuestas y debates sobre la viabilidad de implantar un servicio militar “voluntario”, interpelando directamente a la juventud”. 
 
En cuanto al Ente Público de RTVE hay que decir que canaliza de forma habitual las campañas institucionales del Ministerio de la Guerra, perdón, de Defensa, que no son pocas. 
 
En lo que atañe a la prensa escrita, estábamos acostumbrados a que periódicos como ABC y El Mundo mantuvieran  un seguimiento regular y favorable respecto a las convocatorias de empleo para tropa y marinería. A esto ha venido a sumarse  el diario La Razón, que ha publicado sondeos de opinión en los que se asegura que “casi el 65% de los jóvenes españoles se muestra a favor de un servicio militar de carácter voluntario”, lo que parece muy alejado de la realidad, puesto que esa posibilidad de alistamiento voluntario ya existe y el año pasado, por ejemplo, no llegaron a completarse las nueve mil plazas que ofertó el Gobierno. Pero el campanazo lo ha dado la prensa progresista. Nos referimos a la reciente portada de El Semanal Global(ista), alias El País, que abría su edición impresa interpelando directamente al lector:  "¿Lucharías por tu país?" y pontificando así: "Tras la guerra en Ucrania, Europa se rearma y el servicio militar ha vuelto a los vecinos de Rusia y centra el debate público en Francia y Alemania. Nadie cree en su reimplantación en España, pero la cuestión es qué tipo de ejército necesitamos". No se cuestiona la necesidad del ejército, sino su tipo.
 
 
Coincidiendo casi con El País Semanal, una semana después, XL Semanal, dependiente del grupo Vocento, que se distribuye de forma conjunta con los principales periódicos regionales del grupo y otros diarios, sacaba la siguiente portada, bajo el titular en color verde caqui: ¿Generación soldado? 
Y podía leerse en la misma portada: Cada vez más países europeos intentan recuperar el servicio militar. Te contamos cuáles son las propuestas para hacerlo más "atractivo" y hablamos con jóvenes españoles que podrían ser reclutados (!)
 
Nos llegan, por otra parte, noticias del extranjero sobre el retorno de la vieja y puta mili en el viejo continente (copio y pego): En los últimos años, varios países europeos han reintroducido y ampliado el servicio militar obligatorio como parte de esta campaña de normalización de la guerra, habituación de la población a un escenario bélico constante y cumplimiento de la órdenes de la OTAN. Lituania inició esta tendencia en 2015, seguida por Suecia en 2017, que reactivó el reclutamiento obligatorio incluyendo también a las mujeres en el proceso de selección. Más recientemente, Letonia restableció oficialmente la conscripción obligatoria en 2024, mientras que el Parlamento de Croacia aprobó a finales de 2025 una legislación para reinstaurar el servicio militar a partir de 2026 con un periodo inicial de adiestramiento básico para los jóvenes de dieciocho años. Dinamarca ha extendido también el reclutamiento a mujeres a partir de 2026.

martes, 16 de mayo de 2023

"No tenemos elección"

    Jugosísimas, como de costumbre, son las declaraciones del señor Borrell, alto representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea. Recientemente compareció en el evento El Estado de la Unión, Construyendo Europa en Tiempos de Incertidumbre organizado por la EUI, European University Institute en Florencia el pasado 6 de mayo. 

     Con lo de la incertidumbre supongo que se aludía a la guerra de Ucrania y a la inflación que golpean al viejo continente tras la crisis sanitaria anterior, las sanciones económicas a Rusia y el apoyo a la propia guerra.

    Dijo el alto ejecutivo en la lengua del Imperio: Unhappily, this is not the moment for diplomatic conversations about peace. It's the moment of supporting militarily the war. Desgraciadamente, este no es momento de conversaciones diplomáticas sobre la paz, es el momento de apoyar militarmente la guerra.

Retrato de Josep Borrell, Pablo García
 

    Él mismo parecía darse cuenta de la contradicción en que incurrían sus palabras, dado que, como reconocía después, sonriéndose, no le daba la sensación de estar actuando como lo que era, un diplomático, sino, más bien, como un Ministro de Defensa de la Unión Europea, lo que en el fondo más desearía, porque siempre estaba hablando de armamento y municiones.   

    Que Borrell diga que no es momento de conversaciones diplomáticas, y sí de apoyar militarmente a Ucrania no es, efectivamente, muy diplomático que digamos. No es, por lo tanto, algo propio de su alta dignidad en la Unión Europea, que debería mediar entre los dos Estados en lid, ambos europeos y, sin embargo, ajenos ambos a la Unión Europea, y no tomar partido por ninguno de ellos, procurando llegar al alto el fuego con un acuerdo de paz que no implique la humillación de ninguno de los bandos rivales.

    ¿Qué clase de alto “diplomático” es este que ante una guerra de consecuencias imprevisibles afirma que está actuando más que como el diplomático que debería ser, como lo que en la práctica es de hecho, un Ministro de Defensa, o, mejor dicho, un Ministro de la Guerra a las órdenes del Magister Belli o Master of War, que es el Tío Sam de Guasintón de las Américas? 

Viñeta de Iván Lira.
 

   Detengámonos un poco en la palabra “diplomacia”, que deriva de “diploma”, término que viene del latín diploma, que significaba 'documento oficial', y que el latín había tomado prestado del griego δíπλωμα con el sentido general de “cantidad doble”, relacionado con la raíz duplo/doble y el número dos, y particular de “tablilla o papel -documento en definitiva- doblado en dos”. Y quedémonos con esta última acepción que nos hace pensar que la diplomacia nació con las palabras que se fijan por escrito para que no se las lleve el viento y que nos permiten decir las cosas con cierta cortesía o amabilidad o al menos con alguna reserva y reflexión, no guiados por la urgencia del momento.

    La Academia a mediados del siglo XIX ya recoge los términos 'diplomático' y 'diplomacia' aplicados a los tratos y negocios que se establecen entre los Estados y las personas que intervienen en ellos, y las connotaciones de “afectadamente cortés” y “circunspecto, sagaz, disimulado”, aplicándose el adjetivo también a los sustantivos “inmunidad”, “valija”, “protección” y “pasaporte”.

     “Si no apoyamos a Ucrania, caerá en cuestión de días”, afirma el alto dignatario. Y a continuación se disculpa, cuando se anuncia que una partida de quinientos millones de euros acababa de despacharse a Ucrania esa misma semana, afirmando que sería mejor destinar los dineros a incrementar el bienestar de los europeos, como a cualquiera le parece bien en su sano juicio. 

 

    Transcribo traducida parte de su intervención, que puede oírse en el vídeo: "Es la realidad y hay que afrontarla. Y todo el mundo quiere paz, sí, pero en estos momentos, desgraciadamente, Putin sigue haciendo la guerra y Ucrania se tiene que defender. Y si no apoyamos a Ucrania, Ucrania caerá en cuestión de días. De modo que, sí, sería mejor emplear este dinero incrementando el bienestar de la población, hospitales, escuelas, las ciudades, como el alcalde está pidiendo, pero no tenemos elección".

    Aludía el alto funcionario al discurso del alcalde de Florencia, anfitrión del evento, que había señalado previamente que las ciudades, que son el baluarte de la cultura y los ideales europeos, no tenían voz ni en Bruselas ni en Estrasburgo, y carecían de fondos disponibles para sus áreas metropolitanas...

    No es la primera vez, ni será la última, seguramente, que el impresentable diplomático español hace unas declaraciones marcadamente belicistas. De hecho, la semana pasada contradijo públicamente al presidente francés que había dicho que la UE no debía dejarse arrastrar por los Estados Unidos a un choque directo con China por Taiguán en una crisis “que no es la nuestra”, y pidió que las armadas europeas patrullaran el estrecho de Taiguán". Y aún más: un reciente titular de El Periódico Global rezaba que Borrell urgía a los Veintisiete -así, con mayúscula, para referirse a los vasallos de la UE- a enviar a Ucrania artillería de largo alcance".

    ¡Ay, si le escuchara aquel Hipólito Taine que dijo "la diplomacia reemplaza a la fuerza", y viera, cómo, al revés, ahora es la fuerza bruta de la sinrazón la que reemplaza a la diplomacia en las relaciones internacionales!