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martes, 27 de octubre de 2026

El fascismo de los antifas (y II)

       "Creo, y lo creo profundamente, -escribe Pasolini- que el verdadero fascismo es eso que los sociólogos, con excesiva bondad, han denominado «la sociedad de consumo». Una definición que parece inocua, puramente indicativa. Pero nada más lejos. Si uno observa bien la realidad y, sobre todo, si uno sabe leer en las cosas que lo rodean, en el paisaje, en el diseño urbano y, sobre todo, en los hombres, ve que los resultados de esta despreocupada sociedad de consumo son los resultados de una dictadura, de un fascismo con todas las letras. Para mí la cuestión es muy compleja, pero también está muy clara: el verdadero fascismo, lo he dicho y lo repito, es el de la sociedad de consumo, y los democristianos -los demócratas en general, diríamos nosotros-, aun sin percatarse de ello, se han encontrado con que son los auténticos y genuinos fascistas de hoy. A este respecto, los fascistas «oficiales» no son más que los continuadores del fascismo arqueológico: y en calidad de tales, no deben tomarse en consideración. Solo que este odio se dirige, a veces con buena fe y otras con perfecta mala fe, contra el adversario equivocado, contra los fascistas arqueológicos en vez de contra el poder real". 
 
       Pasolini nos pone en guardia contra una nueva forma de fascismo, más sutil e insidiosa, entendida «como normalidad, como codificación del trasfondo brutalmente egoísta de una sociedad». Es el sistema de consumo, que desde los años sesenta se encarga de la homologación cultural de todos los países: un poder sin rostro, sin camisa negra y sin fez, pero capaz de moldear vidas y conciencias. Más de cincuenta años después, estas intervenciones mantienen intacta su fuerza crítica, lo que nos permite captar algunos de los rasgos más profundos del mundo actual. 
 

    Cuenta Pasolini que una periodista que le hizo una entrevista en 1962 estaba muy preocupada porque tenía un hijo adolescente que era fascista, al que había llevado a ver la película documental All'armi, siam fascisti!, que repasa la historia de Italia desde principios del siglo XX analizando los orígenes, el desarrollo y las huellas del fascismo desde su creación hasta 1961, para que viera lo ridícula y delirante que era la figura de Mussolini, il Duce, como en efecto le pareció al muchacho. Pero como comenta Pasolini "en el fondo, el hijo es menos fascista que la madre; o, por lo menos, hay en su fascismo algo noble de lo que él mismo sin duda no puede ser consciente: una protesta, una rabia. En su honestidad de adolescente, él sabe que el mundo en el que vive es, en el fondo, atroz: y arremete contra él con toda la fuerza del escándalo que tiene para un muchacho su idea del fascismo. El fascismo de la madre, en cambio, implica un desmoronamiento moral, una complicidad con la manipulación artificial de las ideas con las que el neocapitalismo está modelando su nuevo poder". El atractivo que el fascismo ejerce sobre la juventud, según Pasolini, no consiste en lo que propone dicha ideología, sino en el rechazo radical de la sociedad actual. 

      Diego Fusaro, por su parte, ha señalado en varias ocasiones que la característica de la política europea moderna tiene dos vertientes: el antifascismo en ausencia de fascismo y el anticomunismo en ausencia de comunismo, lo que supone que mientras unos y otros combaten contra enemigos inexistentes, se rinden y ponen al servicio del capitalismo financiero, que no tiene ideología, sino intereses, económicos, por supuesto, es decir, políticos.

sábado, 1 de julio de 2023

Hostis est intus (El enemigo está dentro)

    Desde el 22 de febrero del presente año, casi sin darnos cuenta, está operativa en toda la curtida piel de toro de las Españas de Dios y presente en nuestros teléfonos móviles la aplicación tecnológica ES-Alert, después de haber sido probada escalonadamente en determinadas zonas de todas las españitas o reinos de taifas durante los meses de octubre y noviembre, como dábamos cuenta de ello aquí.

    ES-Alert es un engendro integrado en la Red de Alerta Nacional, gestionado por el Ministerio del Interior a través del Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias (CENEM) de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias. 

"No te asustes si el móvil empieza a pitar y a vibrar."

     Esta tecnología, que nos ha venido impuesta por la Unión Europea, le permite al Gobierno enviar mensajes de alerta generalizados a la población en situaciones de catástrofe, a través de una aplicación que está insertada en los teléfonos móviles. El mensaje será bilingüe, en español y, como no podía ser menos, en la lengua del Imperio, que es la de la Unión Europea, que nos quiere a todos angloparlantes.

    Es un sistema que se conoce también con el nombre de 112 inverso, porque en lugar de ser los ciudadanos los que llamando a ese número advierten de una emergencia a las autoridades, son ahora estas las que alertan a la ciudadanía.

El nuevo sistema para encerrarte en casa con un simple SMS (en Italia, IT-Alert)
 

    En primer lugar parece algo positivo y útil en casos de emergencia real, pero tengamos en cuenta que puede haber falsas emergencias. Además, siempre ha habido catástrofes y nunca hasta ahora una invasión de nuestra privacidad, en lo más íntimo que es nuestro teléfono supuestamente inteligente.

    Como señala el filósofo italiano Diego Fusaro, el hecho provoca algunas perplejidades, como, por ejemplo, que el gobierno pueda como el Gran Hermano declarar una emergencia irreal ante un enemigo invisible dándonos órdenes orgüelianas como las que ya hemos padecido: no salgas de casa, mantén la distancia social, ponte la mascarilla, vacúnate...

 

    La segunda perplejidad es que la citada aplicación se puede desactivar -yo mismo la he desactivado en mi dispositivo-, pero no desinstalarse, porque viene de fábrica. En el caso de un móvil como el mío con el sistema Androide, se va al menú de “Ajustes”, de ahí a “Seguridad y emergencias”, después a “Alertas de emergencias inalámbricas”, y ahí se puede desactivar la opción, que viene ya activada de “Permitir alertas”, y quitarle la vibración y el pitido al móvil.  Allí se encuentra instalada y activada por defecto la opción que nos ocupa de “Pre-Alerta de Protección Civil”.

    El Gobierno, en efecto, a partir de ahora puede declarar las emergencias reales o irreales que desee: fenómenos meteorológicos adversos, erupción de volcanes, terremotos, epidemias o accidentes químicos, entre otras catástrofes, porque de lo que se trata es de convertir la excepción en regla, y en términos de Giorgio Agamben, imponer el Estado de Excepción, es decir, la suspensión provisional y extraordinaria del orden jurídico, como paradigma normal de gobierno.