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jueves, 27 de agosto de 2026

Plutocracia, un epigrama de John Owen

    Ioannes Audoenus, alias John Owen (c.1564-c.1622-1628), que no hay que confundir con el teólogo homónimo,  destacó, según leo en la inevitable Güiquipedia, como un perfecto versificador en lengua latina y en el ingenioso género del epigrama, que le hizo célebre en toda Europa. Se le ha considerado, no sin cierta exageración, el "Marcial inglés", comparándolo con el epigramático latino. Sus libros de Epigrammata se tradujeron e imitaron por doquier; fueron tan populares que se han reimprimido y traducido sin interrupción hasta la actualidad. 
 
    El epigrama, compuesto generalmente por un dístico elegíaco de hexámetro y pentámetro dactílicos, es un género poético menor de tipo aforístico, que expresaba con muy pocas palabras algo que merecía ser inscrito y grabado sobre la piedra. Epigrama es nombre griego que significa precisamente "in-scripción". Suele ser casi siempre satírico, irónico y sarcástico.
 
    Sirva como ejemplo este, que podríamos titular Plutocracia, que es el número 97 del libro séptimo de Owen, publicado en 1612 y dedicado al dinero:
Solus Dis deus est, Dites dii, numina nummi. 
Cum plausu loquitur     Pluto, tacetque Plato. 
   
    Lo traduzco un poco libre- pero rítmicamente, así, haciendo constar que Dis ("el Rico") es uno de los epítetos de Plutón, el Hades griego, el dios del inframundo, de los muertos y, por lo tanto, también del subsuelo, de cuyas minas surgían los metales preciosos: el oro y la plata que se utilizaban como dinero y conferían riqueza a sus propietarios: 
 Solo es dios el Dinero, divinos los adinerados. 
Con el aplauso Plutón     habla, y se calla Platón. 
 
  
    El pentámetro contrapone la figura humana de Platón con la divina de Plutón, confundido aquí con Pluto y coronado como rey. Plutón era el correlato latino de Hades, el dios del inframundo y de los muertos, pero enseguida se confundió con Pluto, el dios griego del dinero, de cuyo nombre deriva el helenismo plutocracia “gobierno de los ricos”. El pentámetro traza un paralelismo fonético entre Platón y Plutón para criticar los valores de la sociedad: habla Plutón, calla Platón. Es vitoreado Plutón, y ninguneado Platón, que representa la sabiduría. El significado sería que cuando el dinero y su poder económico hablan, es decir, mandan, el mundo los escucha, obedece  y aplaude, mientras que la sabiduría se ve obligada a guardar silencio sepulcral porque a nadie le interesa. 
  
    Basándose en este pentámetro,  Joaquín Huertas ha creado una poderosa imagen que es recreación del detalle central del célebre fresco de Rafael "La Escuela de Atenas", donde aparecen contrapuestas las figuras de Platón y Aristóteles. Allí Platón sostenía una de sus obras, el Timeo, y Aristóteles su Ética a Nicómaco. Ambos debaten sobre la búsqueda de la verdad y hacen gestos que se corresponden con sus posturas filosóficas: Platón señala el cielo, simbolizando el idealismo de su pensamiento; mientras que Aristóteles, señala la tierra, haciendo referencia a su realismo. 
 
Escuela de Atenas, detalle central, Rafael Sanzio (1510-1511)  
 
     Joaquín Huertas ha sustituido a Aristóteles por Pluto/Plutón, la personificación del dinero por una parte y rey, por la otra, del inframundo, los muertos y la riqueza de la cosecha, versión latina del Hades griego, confundidos ambos en uno.  Platón aparece en esta alegoría amordazado, con la boca cubierta por una venda. 
 
    Pluto  ('Dinero') lleva por título la última comedia de Aristófanes, en la que le atribuye a este dios la ceguera, dado que, cuando era joven, amenazó a Zeus con beneficiar solo a las buenas personas, a los sabios y a los honrados, pero Zeus, que envidiaba a los seres humanos, lo dejó ciego para que no pudiera reconocerlos, y repartiera su riqueza sin ton ni son, llegando a otorgársela a los más sinvergüenzas. 
     
    Lleva aquí Dinero una corona sobre su cabeza, y lanza monedas al suelo que atesora en una cesta de mimbre. Comenta el autor de la imagen que si hubiera que ponerle un título descriptivo con una frase lapidaria latina sería: PECVNIA RATIONEM VINCIT ("El dinero vence a la razón"). También podría haber sido PECVNIA REGINA MVNDI ("EL dinero, rey del mundo").
 
    Horacio, en unos versos de una de sus sátiras (II, 3, vv. 94-99), nos recordaba que todas las cosas obedecían al dinero y gracias a él se obtenía todo en la vida, tanto la sabiduría como el poder:  Todas las cosas, / fama, virtud, el honor, lo divino y humano, obedecen / a la preciosa riqueza; y aquel que las haya reunido / noble será, fuerte, justo. ¿Y sabio? También; y hasta rey y / cuanto le plazca.