Publicaba el infante don Juan Manuel de Prada el domingo 25 de enero pasado en el ABC un artículo antológico titulado “Esa foto” sobre el impacto visual de la fotografía de los gerifaltes nacionales con cara de fúnebres circunstancias en un funeral impostando un gesto de pesadumbre de 'Estado en un andén', mientras al fondo un tren descarrilado parecía retorcerse en la agonía, que para él es la viva y emblemática imagen digna de un esperpento valleinclanesco de la fase terminal del Régimen del 78 en el que nos hallamos.
Copio y pego el segundo párrafo, el más brillante con reminiscencia lorquiana incluida: Impresiona esa falange de luto riguroso y fotogenia ensayada, figurones de mirada clínica y ceños de consternación hueca, baronaje periférico de perfil moderado y dolor comedido, ministrillas chonis aupadas sobre zapatos de cuña (como aupadas sobre una vanidad de baratillo) y ministrones mohínos porque no podrán gargajear en 'tuiter' mientras dure el luto, más el picoleto colado de rondón, como un guiño lorquiano (tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras), todos bajo el cielo berroqueño de Adamuz, con la nube de Dios pesando sobre sus conciencias en blanco, mientras el tren malherido da las últimas boqueadas al fondo, embarazado de muerte, como el emblema de una España monda y lironda como un esqueleto, la España que a los miembros del grupo les ha servido de pitanza, dejándolos a todos orondos de consensos, ahítos de constituciones que les trepan a la boca como un reflujo gástrico, todos juntos y arracimados, en comunión de intereses y en silencio unánime, un silencio como de moho o verdín creciendo sobre un cadáver.
Alude don Juan Manuel con lo del 'baronaje periférico de perfil moderado y dolor comedido' al presidente de Andalucía. La ministrilla choni aupada "sobre zapatos de cuña" que son una vanidad de baratillo es la vicepresidenta del gobierno progresista de España, que es a la vez candidata a la presidencia de Andalucía, y no se sabe muy bien en qué calidad asiste al velatorio: si como representante del gobierno, a falta del 'puto amo', que brilla por su ausencia, o como aspirante al gobierno de la taifa andaluza ahora en manos de la oposición o, lo más probable, como ambas cosas. El ministrón mohíno porque no podrá gargajear en 'tuíter' mientras dure el luto es obviamente el ministro del ramo.
Falta en el párrafo la mención a sus majestades los reyes de las Españas. No sé si el periódico ABC, monárquico impenitente hasta la médula, le hubiera permitido a la pluma del infante don Juan Manuel la más mínima alusión crítica o satírica a la corona, o es el propio autor el que no se lo permite a su pluma. Pero se hubieran merecido algo la reina, de luto riguroso de arriba abajo, y el rey consorte, que en esta otra foto, entrelazando ambos sus manos como si las tuvieran engrilletadas, contemplan con estupefacción el horror de la tragedia. Entre ambos se interpone la vicepresidenta como representante del gobierno democrático con los brazos cruzados. Algunas almas cándidas interpretan piadosamente que el alto monarca está maniatado por el ejecutivo.

Hay otra instantánea, tomada desde otro ángulo, en la que aparecen los mismos gerifaltes y algunos personajes más en la misma pose contemplativa y solemne con el tren descarrilado a sus espaldas. Lo que nos transmiten y documentan estas imágenes es la respuesta no vamos a decir pública, sino oficial del Estado y sus instituciones ante el trágico suceso, una respuesta meramente contemplativa: visitan la zona del accidente ferroviario como meros espectadores que no tienen palabras para describir lo que están viendo.
Y concluye el infante don Juan Manuel afirmando que esa foto es la necrológica más brillante del Régimen del 78 que uno pueda imaginarse, un Régimen que nos ha traído hasta aquí. Después de la pandemia, la DANA y el apagón, ahora Adamuz.



De tan moderno y excedido que anda el Reino de España, se sale de las vías con esa Alta Velocidad Española, fiel adaptación moderna de aquella otra 'reserva espiritual de occidente', que más despacito fue transportando el imaginario 'emprendedor' para que a las sucesivas y representativas autoridades progresistas y conservadoras de ahora no le faltaran modelos y afanes con los que dar curso libre a su propia estupidez y ambición desarrollista, en la configuración democrática que permite y facilita los múltiples negocios, mordidas, distribución de cargos y demás iniciativas recaudatorias (inversiones las llaman para ocultar su fuerza destructiva), y tan estupidamente la mayoría social, sosten de la ruindad política, asume como maltrato y ruina. Un atraso y ruina por via de alta velocidad, sin tener a donde ir y en la desolación caminar los fines de semana por las vias verdes de la destrucción, alimentando el resentimiento que ya se presenta como la última esperanza en este reino.
ResponderEliminarMe viene a propósito a la cabeza aquella seguidilla que cantaban Chicho y Rosa de sus 'Coplas retrógradas' para cantársela a este gobierno progresista: "Dicen que son mis coplas / del diez y siete / porque ataco a los miembros / del gabinete. / Son tan modernos /que provocan la envidia / de otros gobiernos".
ResponderEliminarY aquello otro tan gracioso: "Dicen que son mis coplas /del diez y ocho / porque yo a lo podrido / lo llamo pocho".
EliminarY a lo mejor podemos añadir alguna copla más: Dicen que son mis coplas / del siglo veinte / porque dicen las cosas / como se sienten. / Tienen los progresistas / sorbido el seso, / que al ir hacia el abismo / llaman progreso. / Pasen y vean: / todas sus ocurrencias, / malditas sean.
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