Mostrando entradas con la etiqueta Raoul Vaneigem. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Raoul Vaneigem. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de agosto de 2026

"Se escurre y se nos va... la vida"

La letra de la canción "La vie s'écoule, la vie s'enfuit" fue compuesta en 1961 por el recientemente fallecido Raoul Vaneigem, que escribió el texto inspirándose en las grandes huelgas de la clase obrera belga de aquel invierno. Francis Lemonnier le puso música. 
 
Con el paso del tiempo llegó a convertirse en un himno de los acontecimientos de mayo de 1968 en París. Durante la ocupación de la Sorbona y del Institut Pédagogique National, los estudiantes y trabajadores la tarareaban de forma anónima. Al no estar publicada oficialmente todavía, la gente pensaba que pertenecía al pueblo y que su autoría era popular.
 

La canción se grabó y editó posteriormente de forma comercial por primera vez en 1974, cantada por Jacques Marchais, cuya versión sigue siendo la más famosa de la época. Con los años, pasó a formar parte del repertorio de la canción de protesta del movimiento anarquista europeo, siendo adaptada por bandas punk-roqueras radicales y cantautores en festivales de resistencia.
 
La paradoja es que este himno tiene bastante de contra-himno. Se recuerda como una de las canciones más bellas pero tristes del movimiento libertario, porque en lugar de prometer victorias fáciles 'en la lucha final', su letra es una crítica lúcida de la sociedad de consumo ("la sociedad del espectáculo" de Guy Debord: "Aux images nous sommes condamnés" ) y advierte de cómo se traicionan las revoluciones que triunfan ("Nos révolutions sont trahies").
 
Versión de Jacques Marchais
 
A la versión canónica de Jacques Marchais, que se ofrece en primer lugar,  se añade la de Fanchon Daemers, que sorprende gratamente interpretada al arpa. 
 
Versión de Fanchon Daemers
 
Y, finalmente, se ofrece una traducción -traición- propia aproximada de la letra de Vaneigem, en la que vierto el octosílabo francés, como se debe, por nuestro eneasílabo, ya que al acabar el verso francés en final agudo cuenta en nuestra métrica como una sílaba más y por lo tanto pasa de ocho a nueve, conservando las rimas pareadas.
 
 
Se escurre y se nos va la vida, / aburridos, pasan los días. / Entre rojos y grises vaga / la revolución traicionada.

Mata y da dinero el trabajo, / se compra tiempo en el mercado; / pagado, el tiempo ya no vuelve / la juventud, perdida, muere.

Los ojos para el amor hechos / reflejan un mundo de objetos / sin sueño y sin realidades / condenados a las imágenes.

Los hambrientos, los fusilados / nos vienen de un hondo pasado. / Nada ha cambiado, todo empieza / a madurar en la violencia.

Arded, clericales guaridas, / mercachifles y policías. / Del viento que siembra tormenta / se cosechan días de fiesta.

Los fusiles que nos apuntan / contra los jefes se conjuran. / Ni más dirigentes ni Estado / de nuestra lucha aprovechados. 

domingo, 2 de agosto de 2026

Pareceres CXIX

585.- Notable ausencia: Según Tácito, el historiador romano, durante los funerales de Junia, viuda de Casio y hermana de Bruto, los dos tiranicidas que habían participado en el asesinato del dictador Julio César y se suicidaron tras la batalla de Filipos, no se exhibieron, censurados, los retratos fúnebres, como era costumbre, de estos dos antepasados, por lo que se acuñó la expresión de que sus imágenes “brillaron por su ausencia”. Brillaban, escribe Tácito, sobre todos Casio y Bruto precisamente porque sus imágenes no estaban a la vista. Algo parecido, salvando las distancias, le sucedió, a decir del fabulista griego Babrio, a la Verdad, que huyendo del mundanal ruido y de la humana compañía, se había refugiado en el desierto como una ermitaña anacoreta. Un peregrino la halló por casualidad inesperada un día, la reconoció y le preguntó: ¿Por qué razón, venerable dama, habitas en estas soledades y andurriales habiendo abandonado los tratos de la gente donde tanto se te echa en falta? A lo que ella le respondió sabiamente enseguida así: Entre las gentes antaño había poca falsedad, algunos, muy pocos a la sazón, eran mentirosos y cultivaban las mentiras que llamaban piadosas, meras mentirijillas que se proferían para no herir los sentimientos de otras personas librándolas así de un sufrimiento innecesario, pero las cosas en seguida empeoraron: las mentiras se fueron extendiendo a todo el mundo, creciendo y volviéndose de piadosas despiadadas, y la falsía fue cundiendo poco a poco tanto que en la actualidad ya no quepo ni hay sitio para mí ni en las casas ni en las ciudades de los hombres, donde yo ya no habito. Y si se puede decir esto y tú quieres escucharlo, caminante, la vida hoy de los hombres no puede ser buena vida, siendo como es pura falsedad
 
  
586.- Salirse con la suya.  'Se salió con la suya' quiere decir que consiguió lo que se proponía. El verbo 'salir' deriva de salire que en latín significaba 'saltar, brotar' y en castellano se ha centrado en expresar el movimiento centrífugo de pasar de dentro afuera (antónimo del centrípeto 'entrar'). La acepción que aquí nos interesa es con la preposición 'con' y uso pronominal reflexivo: salirse con, que quiere decir mostrar o iniciar inesperadamente algo. La persona que se sale con la suya no es la que hace lo mejor que podía hacer, sino la que impone su pretensión sobre la de los demás a pesar de los impedimentos o la opinión en contra de los otros. Al omitir el sustantivo femenino que tendría que aparecer entre el artículo y el posesivo, se sugiere ante todo la palabra 'voluntad', por lo que la expresión es sinónima de “impuso su voluntad”, aludiendo de forma implícita a lo que el sujeto individual quería conseguir, con la connotación de que lo ha logrado con astucia y artimaña. No se ha salido con la mejor, sino con la suya, que, como en las competiciones deportivas, pasará a considerarse la mejor porque es la que ha triunfado. Ha hecho, pues, 'una de las suyas', otra expresión paralela que alude al modo característico de obrar de una persona con connotaciones negativas, porque, ya se sabe, cada uno es cada uno, mera tautología, y tiene sus cadaunadas
 
 
587.- Obituario de Vaneigem: A Raoul Vaneigem (1934-2026), fallecido recientemente a los 92 años, autor del Tratado del saber vivir para uso de las nuevas generaciones (1967) y Aviso a los vivos sobre la muerte que los gobierna y la oportunidad de deshacerse de ella (1990), no le interesaba cómo cambia el poder de manos, sino algo mucho más inquietante: cómo nuestro día a día nos resulta a menudo tan ajeno, por qué el trabajo ocupa el centro de nuestra existencia, por qué el aburrimiento puede convertirse en un régimen político sin parecerlo. Su muerte es significativa no porque ponga fin a la figura de un gurú del mayo del 68 parisino y de la Internacional Situacionista, sino porque nos deja a uno de los pocos de su generación que no claudicó ante la llegada ominosa de la vejez. Mientras muchos de sus compañeros se inclinaron con el paso del tiempo hacia la socialdemocracia o el liberalismo, él se mantuvo fiel a sus años juveniles. En 2019, en medio del movimiento de los Chalecos Amarillos, publicó Llamamiento a la vida contra la tiranía estatal y mercantil, apoyando siempre a los rebeldes que en todo el mundo oponen la vida a la economía que la mata. La pregunta que plantea no nos consuela a ninguno: ¿cuánto de nuestra vida es realmente vida y cuánto es mera supervivencia organizada? Sobre el coronavirus, por ejemplo, dejó escrito: El despliegue de la barbarie policial contra los manifestantes pacíficos demostró ampliamente que sólo la ley militar funcionaba eficazmente. Confina hoy a mujeres, hombres, niños y niñas en cuarentena. Fuera los féretros, dentro la televisión, ¡la ventana se abre a un mundo cerrado!  
  
588.- ¿No quieres taza? -Nuestros gobernantes prefieren llamarse a sí mismos representantes, ridículo eufemismo que oculta lo esencial, que son quienes nos gobiernan. Dicen representar la voluntad del pueblo, pero la voluntad soberana del pueblo se rebela contra toda forma de gobierno, representación y jerarquía, porque en el pueblo “nadie es más que nadie” y “nadie manda más que nadie”. Dicen que ellos están para salvaguardar nuestra libertad, pero confunden nuestra libertad con la libertad del mercado, el Estado del Bienestar con el bienestar del Estado, y se parapetan tras el nacionalismo internacionalista de la Unión Europea, el nacionalismo central –españolista- y los nacionalismos periféricos –catalanista, vasco, andalucista… y un largo etcétera-, cuando la gente es por esencia antinacionalista, convencidos como estamos en nuestro fuero interno de que las naciones son las jaulas del zoológico humano. Las naciones y los estados izan banderas y establecen fronteras, pero el pueblo no tiene ninguna bandera ni frontera que lo represente, y si las tiene deja ya de ser pueblo. Lo malo es que en España, y en todas partes por doquier, tenemos doble ración de todo eso: parlamento central y parlamento autonómico, gobierno central y gobierno autonómico, policía nacional y autonómica, nacionalismo central y nacionalismo autonómico… ¿No queríamos taza? Pues nos han dado, idiotas en sentido aristotélico que somos, taza y media, o peor aún: dos tazas. 
  
589.-La musa de Homero: El que a la traducción se asoma de una lengua, igual que aquel esclavo griego de Tarento, Livio Andronico, que tradujo la Odisea al latín por vez primera, choca con el mismo escollo: ser traidor para poder ser fiel. El traductor, como se sabe, es un traidor. Más perezoso yo que Livio, no he pasado de los cinco hexámetros dactílicos primeros del comienzo del poema homérico, que he intentado reproducir en castellano vanamente. Es esta mi versión provisional de aquella invocación a la Musa, en lengua de Castilla, de la Odisea, condenada al fiasco más estrepitoso, contundente y más sonado: Cuéntame, Musa, del hombre sagaz que muy mucho bogado / hubo, después de arrasar el alcázar sagrado de Troya, / vio las ciudades y tuvo razón de muchísimas gentes, / muchas penas sufrió por el piélago en lo hondo de su alma / mientras bregó por su vida y retorno de sus compañeros