Mervyn "Skip" Williamson (1944-2017) fue un dibujante norteamericano, padre fundador y figura central del comic underground, conocido por ser uno de los artistas más políticos y satíricos dentro de esta corriente. A propósito de Edipo, publicó esta ocurrente viñeta:
Oedipus is a mother fucker:
Si alguien en la lengua del Imperio llama a alguien, generalmente a un hombre “motherfucker”, lo está poniendo de vuelta y media al insultarlo de una forma brutal. Es una expresión grosera (ya que le recuerda a uno a su madre, y contiene un término tabú y malsonante como “fucker” (follador), que evoca la realización del acto sexual), usada como vulgarismo sobre todo por hablantes y escritores estadounidenses, y en el ámbito de influencia mundial del inglés americano. En México se dice, tal vez por la vecindad yanqui, algo parecido: “chingatumadre”.
En español peninsular, sin embargo, no tenemos una expresión equivalente. Si quisiéramos traducir literalmente “motherfucker” al castellano (en latín sería "matris fututor"), el resultado no tendría la fuerza expresiva del original; y si lo hiciéramos libre- y aproximativamente, como deben traducirse las expresiones idiomáticas, tendríamos que recurrir a nuestro repertorio habitual de insultos, y quizá el más parecido por su contundente brutalidad fuera “hijo de puta” o "hideputa", como leemos en Cervantes; pero nuestro insulto castellano atenta contra la sacrosanta figura materna, a la que se tacha de prostituta, poniendo el acento, por así decirlo, sobre el comportamiento sexual materno, no sobre el filial del hijo; otros insultos equivalentes, que atacarían directamente la conducta del hombre, serían "cabrón", dicho del que tolera el adulterio de su mujer, o "maricón", homosexual despectivamente dicho, pero ninguno de los dos equivale semánticamente a “motherfucker”, que pone el énfasis sobre el propio hijo que, transgrediendo el tabú del incesto y no superando el complejo freudiano de Edipo, viola el claustro materno del que ha nacido, por lo que Edipo, el de los pies hinchados, sería el auténtico y original Mother Fucker.
Estos son dos de los tratamientos que hace del complejo de Edipo el dibujante argentino Quino:
Un óleo del artista norteamericano Bob Dob para la cubierta de un CD del grupo de rock alternativo Oedipus, ya desaparecido, representa a Edipo como un bebé. Bob Dob declara
en su página web que le gusta crear mundos en los que esté presente el lado
oscuro de la naturaleza humana. Quizá por eso este Edipo lleva una corona de
rey en cuyas puntas destacan tres calaveras, como si quisiera dar a entender así que el regio poder de la monarquía que encarna Edipo se fundamenta sobre la muerte, el asesinato de su padre, el rey Layo, en primer lugar, para ocupar su trono y el lecho nupcial vacante, y la muerte de sus conciudadanos víctimas de la peste enviada a Tebas por Apolo como castigo divino.
El bebé tiene ya los ojos horadados,
lo que anticipa su futuro: el niño, en efecto, llegará con el paso del tiempo a ser rey y, cuando descubra que ha
matado a su padre y se ha acostado con su madre, y se ha cumplido el oráculo que quiso evitar por todos los medios, se arrancará los ojos. Considera
que su crimen espantoso es de tal tamaño que la muerte sería una solución muy fácil, por lo que ha
de seguir viviendo y sufriendo para pagar por lo que ha hecho, pero ya no verá nunca más la luz del sol.
La caracterización de Edipo como un bebé se
debe tal vez a la imposibilidad de cambiar el destino, el fatídico sino o hado fatal, valga la redundancia etimológica, que determinó su vida. Sobre la corona real hay un
signo de interrogación, lo que puede simbolizar la propia ignorancia de Edipo,
que no es consciente de que la profecía del oráculo se ha cumplido ya.
Los ojos
arrancados de sus cuencas, caídos y ensangrentados por el suelo, reflejan la ceguera de Edipo: ha
estado ciego todo el tiempo. La ceguera simboliza su ignorancia. Edipo sabe que ha
matado a un hombre y sabe que se ha casado con una mujer que, por su edad, podría
ser su madre, pero no ve que ese hombre que ha matado y esa mujer a la que le
ha hecho cuatro hijos son su padre y su madre respectivamente.
La calavera en el suelo
simboliza la muerte del rey Layo. El cuervo en la mano de Edipo niño significa
probablemente la mala suerte de su aciago destino: los cuervos tradicionalmente han sido siempre pájaros
de mal agüero que traen mala fortuna, y Edipo ha nacido bajo un mal sino.
El
bastón en su mano derecha probablemente alude al enigma que le planteó la
Esfinge de Tebas y que él resolvió: el ser que andaba a cuatro, dos y tres
patas sucesivamente era el hombre, es decir, él mismo: el niño que gatea, el hombre que se
sostiene sobre sus dos piernas, y el anciano que se apoya en el bastón, bastón que evoca también su ceguera como compañero de su vejez hasta su muerte en Colono.
El lúgubre colorido y el lóbrego
escenario (el único signo de vida vegetal es un árbol muerto) corroboran la fatalidad de su trágico destino.
