Ante la noticia de la convocatoria de elecciones generales en el reyno de las Españas, según la viñeta de Miki y Duarte que publicaba el otro día El Diario de Sevilla...
En la primera viñeta, diurna, aparece la pareja, el andrógino platónico dividido en dos por la mitad:
-¡Por fin elecciones, ya era hora! Clama él, dando saltos de alegría.
-¡Estarás contento! Ahora ya podrás votar a quien te representa. -Le dice ella, que es su media naranja, la otra mitad del ser esférico y primogénito, desentendiéndose del asunto que parece que no va con ella tanto como con él.
En la segunda viñeta, nocturna ya: La pareja duerme en la cama. Mejor dicho, ella duerme plácidamente a pierna suelta tendida de costado, dándole la espalda. Él, destapado, con ambos ojos abiertos como platos, no puede dormir, aquejado de insomnio. Son las 3 y media de la madrugada. La luna en cuarto menguante brilla al otro lado de la ventana. Él parece preguntarse sin palabras: ¿A quién voto yo para que me represente? ¿Quién puede representarme a mí que no sea yo mismo y que sea mejor que yo mismo? ¿Por qué tengo que elegir un representante si lo que yo quiero en mi fuero interno es que nadie se arrogue mi representación? ¿Cómo sabe uno qué es lo que más le conviene?
Y tres reflexiones gráficas de Gabriel Pérez-Juana, que podrían constituir una secuencia: En primer lugar: ¡Por fin unas elecciones como Dios manda! A continuación: ¡Hay que elegir qué caos queremos! Y finalmente: ¡Me gustaría ser abstracta!... ¡Así no votaría!



